Sociedad y poder

Colosio: una investigación sin condescendencias

with one comment

Publicado el 22 de octubre de 2000 en La Crónica

Seguramente nunca antes en la historia de México se ha realizado una investigación judicial tan pormenorizada como la que cumplió la Subprocuraduría Especial de la PGR para el Caso Colosio. Encabezada desde agosto de 1996 por Luis Raúl González Pérez, esa fiscalía efectuó una averiguación que aparece en 174 tomos, compuestos por 68 mil 293 fojas además de 293 anexos.

   En seis años y medio después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, la investigación requirió la comparecencia de mil 460 personas y la ampliación de declaraciones ministeriales de otras 533. Se solicitaron 551 informes a diversas autoridades, la Policía Judicial Federal emprendió 982 investigaciones y se hicieron 326 dictámenes periciales.

 

Las circunstancias del crimen

   La síntesis de ese trabajo monumental, que resulta difícil describir en un comentario periodístico, fue presentada antier por el subprocurador González Pérez. El Informe de la Investigación está contenido en cuatro volúmenes.

   El primero, titulado El crimen y sus circunstancias, analiza el momento y el sitio del asesinato del 23 de marzo de 1994, la atención médica que recibió Colosio, la necropsia y las diversas grabaciones sobre el mitin en Lomas Taurinas.

   Detalles circunstanciales pero que han llegado a ser considerados como evidencias de complot, como el volumen de la música que se escuchaba cuando se efectuaron los disparos, los pasajeros que viajaron con Mario Aburto cuando fue trasladado de Tijuana a la ciudad de México y las versiones de numerosas personas que dijeron haber tenido información previa del atentado, son examinadas con de manera muy prolija.

   Allí se cuestionan las conclusiones de otras fases de la investigación, especialmente cuando estuvo a cargo de Pablo Chapa Bezanilla, sobre la existencia de cómplices del asesino material o la existencia de un segundo tirador, además de Aburto.

    Ese capítulo del Informe concluye: “La trayectoria del licenciado Pablo Chapa en la Subprocuraduría Especial estuvo marcada por la imposibilidad de probar en juicio sus afirmaciones por lo endeble de su sustento y la superficialidad de rigor técnico de su investigación, auspiciando un mayor desconcierto y escepticismo en la sociedad sobre la labor de la entonces Subprocuraduría”. También se advierten numerosas insuficiencias e impericias en las fases iniciales, aunque se concluye que esos errores no cambiaron el curso de la indagación.    El primer volumen del Informe contiene 628 páginas.

 

Sondeo en la vida de Mario Aburto

   El segundo tomo, El autor material, ofrece una descripción hasta ahora inédita no sólo del perfil psicológico de Mario Aburto sino también de su biografía. Historia familiar, sitios en los que radicó, sus amigos y novias, sus aspiraciones señaladas por una gran ambición personal, sus tendencias políticas, son descritas a partir de trabajo de campo, examen de cartas, testimonios del propio Aburto, numerosas entrevistas y observación de su comportamiento en la cárcel, entre otros recursos.

   Ese tomo comienza con la constatación, con técnicas criminalísticas y antropológicas, de que el Aburto recluido en Almoloya es el mismo que disparó en Lomas Taurinas. También se incluyen allí los dictámenes periciales que descartan la existencia de un segundo tirador. Ese segundo volumen tiene 571 páginas y se complementa con cuatro discos compactos con fotografías y numerosos documentos acerca de la “vida longitudinal de Mario Aburto Martínez”.

 

Ni cómplices, ni encubridores

   La tercera parte del Informe se titula Posibles cómplices y encubridores. Allí se examina la circunstancia de una docena de personas a quienes se les ha atribuido alguna injerencia en el crimen, como el agente del CISEN José Antonio Sánchez Ortega que aparentemente se agacha cuando ocurre el primer disparo contra Colosio. También se refieren las indagaciones sobre Ernesto González Messina, un exaltado personaje que consideró que Aburto era un héroe. En ninguno de esos casos hay evidencias que permitan suponer alguna complicidad con el autor del crimen.

   En ese apartado se incluyen los resultados de las investigaciones sobre la posible participación de Tranquilino Sánchez, Vicente y Rodolfo Mayoral, Othón Cortés y Rodolfo Rivapalacio, que estuvieron injustamente encarcelados. “Aun cuando fueron legalmente absueltos y liberados de responsabilidad en el atentado, las investigaciones realizadas en otras líneas han permitido, ante la falta de evidencias, corroborar su inocencia”, indica el Informe.

   El volumen III, que tiene 350 páginas, se ocupa también de los cuerpos de seguridad que tenían a su cargo la protección del mitin en Lomas Taurinas y de los antecedentes de la pistola calibre .38 que Aburto empleó para asesinar a Colosio.

 

Entre la política y el narcotráfico

  El volumen cuatro describe en 488 páginas las investigaciones sobre Entorno político y narcotráfico, además de contener la lista completa de las personas que rindieron declaración sobre el homicidio de Colosio y una explicación del presupuesto que se gastó en la investigación.

   En tanto en los tres primeros tomos se presenta un informe de contundentes hechos y datos obtenidos especialmente a través de procedimientos criminalísticos, el cuarto está dedicado, sobre todo en la sección “entorno político”, a presentar los dichos de centenares de personas que fueron interrogadas o cuyos textos son citados sobre ese tema.

   Igual que en los otros aspectos de la investigación, en este capítulo no se encuentran evidencias que pudieran indicar que Mario Aburto actuó en complicidad con alguien más.

   Tampoco, en el segmento específicamente político, la investigación encontró certeza alguna de que alguien hubiera querido asesinar a Colosio por motivos políticos o relacionados con el narcotráfico.

   Decirlo así, puede resultar demasiado simplista para quienes durante varios años han estado persuadidos de que la muerte de Luis Donaldo Colosio fue resultado de una venganza política. Pero la subprocuraduría especial no llega a esas conclusiones de manera apresurada, sino después de un exhaustivo trabajo de indagación durante varios años.

   Por una parte, en la revisión de hechos específicamente criminalísticos, así como en la biografía de Aburto, no se descubren evidencias sobre una participación concertada. Luego, en el cotejo de opiniones acerca del contexto político, se documenta la abundante proliferación de especulaciones que surgieron desde el momento mismo del crimen y que se acentuaron al año siguiente, en parte por el sesgo que le dio a la investigación el anterior fiscal, empeñado en demostrar un complot político.

 

“Lo que se tenía que preguntar”

    El capítulo sobre el Entorno Político no tiene el rigor de la indagación criminalística que se apoya en hechos verificables porque depende, en parte, de declaraciones que contienen juicios de valor subjetivos. Sin embargo de trata de un análisis a partir de las declaraciones ministeriales de 172 personas, desde el actual Presidente de la República y su antecesor hasta numerosos secretarios de Estado, legisladores, gobernadores, políticos de la oposición, amigos de Colosio y su familia, periodistas, empresarios, personal de apoyo, entre otros.

   En la presentación de ese capítulo se asegura que en esos interrogatorios: “Nunca se obviaron las preguntas difíciles y necesarias. Se preguntó lo que se tenía que preguntar, con conciencia plena de la enorme responsabilidad encomendada. Dichas declaraciones quedarán como el reflejo fiel de una investigación transparente y para nadie condescendiente”.

 

Será más comentado que leído

   De los cuatro tomos de la investigación, este será el que ahora se lea con mayor avidez no por lo que revele sobre la muerte de Colosio (pues ya se ha anticipado que hasta ahora no existen indicios de que nadie además de Aburto haya tenido responsabilidad en el crimen) sino por las versiones que ofrece acerca de las circunstancias políticas del país antes y después de aquella tarde terrible del 23 de marzo de 1974.

   El resto del Informe quedará como registro del trabajo descomunal que cumplieron el subprocurador González Pérez y un amplio equipo de especialistas encabezados por el doctor Arturo Villarreal, coordinador general de investigación.

   Seguramente el Informe será más comentado que leído, aunque ya está disponible en la página de la PGR en Internet. Ayer mismo, en varios comentarios de prensa se manifestaban las suspicacias y discrepancias de quienes no están dispuestos a admitir una explicación del asesinato de Colosio que no contemple la posibilidad de una conspiración.

   Textualmente, se dice: “De las investigaciones hasta ahora realizadas, no sólo en esta línea de investigación, sino fundamentalmente con la vinculada con el entorno  del autor material, no han resultado elementos para presumir un vínculo entre éste y otros posibles autores o partícipes, lo que no significa que no existan o no pudieran existir, conclusión que se asume con la convicción de que se hizo lo necesario para arribar a la verdad  y ofrecer al pueblo  e México las respuestas que se  desprenden  de las evidencias, pues la legítima demanda social es que se respete el Estado de derecho, y a ello hemos respondido”.

   Se trata de conclusiones impopulares porque en esta última fase, desde agosto de 1996, la Subprocuraduría no trabajó para satisfacer las creencias de quienes están convencidos de que el candidato presidencial del PRI fue asesinado como resultado de un complot. Una averiguación judicial no debe estar orientada por prejuicios de ninguna índole, ni siquiera por suposiciones o creencias de la sociedad, por muy extendidas que se encuentren. La solidez del trabajo de la Subprocuraduría se advierte en su minucioso Informe.

 

Camacho, disgustos y presiones

   Ese tomo propiciará abundantes comentarios en los siguientes días. Allí se relatan las condiciones del mundo político antes de la designación de Luis Donaldo Colosio como candidato presidencial, no sólo a partir de documentos hemerográficos sino del testimonio de algunos de quienes presenciaron, o protagonizaron, ese momento.

   Entre otros episodios, se describe una cena el 23 de noviembre de 1993, cinco días antes del “destape”, en casa de Patrocinio González Garrido, entonces secretario de Gobernación. Aquel encuentro tenía el propósito de suavizar asperezas entre varios miembros del gabinete que se consideraban posibles beneficiarios de la designación. Manuel Camacho estaba disgustado porque, días antes, el presidente Carlos Salinas había elogiado a José Córdoba (el responsable de la oficina de la Presidencia) en una reunión del gabinete.

   Ese incidente da idea de las rivalidades entre quienes encabezaban a la elite política de hace siete años, algunos de ellos mucho más preocupados por el beneplácito presidencial que por cumplir con sus obligaciones como funcionarios públicos. La contrariedad de Camacho fue evidente el mismo día de la postulación de Colosio como candidato presidencial del PRI.

   Mes y medio después el disgustado sería Colosio cuando, después de que estalla en conflicto armado en Chiapas, el Presidente designa Comisionado para la Pacificación a Manuel Camacho. En este apartado del Informe se reseñan numerosas interpretaciones sobre aquel nombramiento, que algunos entendieron como posible promoción a Camacho para que sustituyera a Colosio como candidato del PRI.

 

Camacho atemorizaba a Salinas: EZP

    También se menciona un documento de José Francisco Ruiz Massieu titulado “El Presidente Salinas, el candidato Colosio, el Comisionado Camacho” que se halló en los archivos de Colosio: “Por sus  cualidades  y por su peso en el medio político –se decía en ese texto– fue un error la designación de Manuel Camacho como Comisionado para la Paz y la Reconciliación, lo que daña tanto al Presidente como al Candidato”.

   El entonces coordinador de la campaña y ahora Presidente de la República, Ernesto Zedillo, declaró a la Subprocuraduría Especial en abril de 1999 acerca de aquel momento: “Estimo que ni para el licenciado Colosio, ni para ninguno de sus colaboradores cercanos, incluyéndome  a    por  supuesto,  fue  grato  dicho nombramiento, ni mucho menos los términos en que se hizo. Pensamos que había sido una decisión muy desafortunada del licenciado Salinas, que sería aprovechada por el licenciado Camacho en función de sus ambiciones políticas muy  personales. Convenimos en más de una ocasión el licenciado Colosio y un servidor, que una vez más había tenido éxito la táctica del licenciado Camacho de atemorizar al Presidente con la real o supuesta gravedad de algún problema para luego postularse a sí mismo como el único capaz de resolverlo”.

   Camacho, como puede recordarse, entre enero y febrero de 1994 fue considerado posible relevo de Colosio y en varios momentos el presidente Salinas parecía respaldar sus afanes de promoción. El Informe de la PGR señala: “Este escenario le generó a Luis Donaldo Colosio molestia, desconcierto e incertidumbre, por lo que identificó como la excesiva tolerancia del presidente de la República, mostrando, sin embargo, una total prudencia, que refieren le solicitó el propio Ejecutivo, evitando una confrontación con Manuel Camacho Solís. No obstante, es pertinente advertir que aun en el supuesto hipotético de que se hubiera acreditado que el licenciado Carlos Salinas buscó alentar la candidatura sustituta de Manuel Camacho, ello no hubiere sido suficiente  por    mismo  para demostrar  una rresponsabilidad de aquél en el crimen”.

 

El 6 de marzo, discurso corriente

   Por pragmatismo y según algunos por convicción, la víspera del 6 de marzo Luis Donaldo Colosio eliminó varias referencias elogiosas en el discurso que leería en el aniversario del PRI. Ese discurso, especialmente después del asesinato en Tijuana, fue leído en algunos sitios como expresión de un deslinde drástico del entonces candidato, respecto del Presidente de la República.

   La Subprocuraduría no comparte esa hipótesis. Le encargó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM un análisis de los discursos de campaña de Colosio. A partir de esa comparación, se concluye: “En  el  discurso  de  Luis  Donaldo Colosio  no se  encuentran  indicadores  que  reflejen confrontaciones graves entre el candidato y los grupos políticos de su partido, ni con actores políticos, económicos y sociales a nivel nacional e internacional”.

   Como esos, el documento sobre el asesinato en Lomas Taurinas revisa otros ángulos del clima político en el primer trimestre de 1994: la relación de Colosio con Carlos Salinas, el rechazo a Manuel Camacho cuando después del asesinato acude a la capilla fúnebre, la designación de Zedillo como nuevo candidato, el comportamiento de los funcionarios que toman a su cargo la averiguación del crimen, las opiniones de Diana Laura Riojas de Colosio, entre otros temas. En ninguno de ellos se encuentra nada que, fundadamente, permita sostener que el crimen tuvo alguna relación con ese contexto político.

 

Cambios en el gobierno y el PRI

   Lo que sí se encuentra es la constatación de que, por mucho afán renovador que lo moviera, Luis Donaldo Colosio actuaba según las reglas del viejo presidencialismo. Igual que le inquietaba el apoyo de Salinas a Camacho, pensó en ejercer su autoridad como candidato presidencial más allá de las facultades formales, o legales, que tenía entonces.

   Para dirimir la disputa con Camacho, en enero de 1974 Colosio se propuso promover la destitución de varios funcionarios del PRI. Es normal que el candidato presidencial quiera que en los mandos del partido al que representa haya gente de su confianza. Pero además, Colosio quería desplazar a varios funcionarios del gobierno del Distrito Federal considerados cercanos a Manuel Camacho y a otros miembros del gobierno federal.

   Así se advierte en testimonios de personajes cercanos a Colosio como Enrique Jackson (en ese entonces secretario general de Gobierno del DF) y en la minuta para un acuerdo con el Presidente de la República proporcionada por Alfonso Durazo, que era secretario particular de Colosio.

   El candidato presidencial quería ubicar a Santiago Oñate como secretario general del PRI, en lugar de José Luis Lamadrid.

   En la Oficina de la Presidencia de la República, en sustitución de José Córdoba Montoya proponía designar a Ernesto Zedillo.

   Como Jefe del Departamento del DF, a Enrique Jackson o a Zedillo, en sustitución de Manuel Aguilera.

   En la Contraloría del DDF, a Liébano Sáenz. También buscaba reemplazar a los titulares de Servimet y de las delegaciones Azcapotzalco y Miguel Hidalgo, cuyos titulares eran afines a Manuel Camacho.

   No hay indicios de que Colosio haya llevado esas propuestas más lejos de la discusión con algunos de sus asesores. En ellas destacan las sustituciones que aparentemente pensaba impulsar, pero también los enroques con algunos funcionarios.

   El Informe de la Subprocuraduría del Caso Colosio comenta: “Muy probablemente a esta época corresponden algunos proyectos en los que se alude al cambio del coordinador general de la campaña, considerado por algunos como extraño al grupo de colaboradores cercanos del licenciado Colosio y de quien no se aceptaba cabalmente su autoridad”.

   Sin embargo un poco más adelante se aclara: “Por lo que hace al coordinador general de la campaña… no existe prueba de que el licenciado Colosio Murrieta quisiera remover al doctor Ernesto Zedillo”.

About these ads

Written by Raúl Trejo Delarbre

diciembre 10, 2005 a 12:09 am

Publicado en PRI

Una respuesta

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. […] de conocer de cerca las investigaciones que desarrollaron varios de los fiscales del caso Colosio, especialmente el amplísimo documento que entregó el licenciado Luis Raúl González Pérez después de más de cuatro años de investigaciones. Escuché y leí una y otra vez detalladas […]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 25.576 seguidores

%d personas les gusta esto: