Ni angélicos, ni impunes. Marcial Maciel y Los Legionarios de Cristo
La Crónica, 19 de abril de 2002
Los testimonios son conmovedores a la vez que indignantes.
Un ex sacerdote, ahora profesional de la sicología, recuerda que hace medio siglo él y otros seminaristas padecían abusos sexuales.
Un ministro de la iglesia católica, hoy radicado en Chicago, explica que después de muchos años se animó a presentar una denuncia similar.
Otro ex seminarista, abogado ahora, también manifiesta haber sido víctima de abusos sexuales.
El responsable de esos delitos según tales denuncias es el fundador y dirigente de los Legionarios de Cristo, una de las órdenes más influyentes de la iglesia católica. El sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado ha sido señalado como culpable de abuso sexual por esos y otros ex miembros de la congregación de los Legionarios de Cristo.
“Desde los años 50 abusó de mí sexualmente”, dice Juan José Vaca Rodríguez quien llegó a ser presidente de los Legionarios en Estados Unidos.
Recordar esos hechos “me despertó una gravísima preocupación en mi conciencia. Busqué que se abriera el caso pero no hubo respuesta” del Vaticano, asegura el sacerdote Alberto Athié Gallo que fue secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Ya en Chicago buscó al poderoso Joseph Ratzinger, presidente de la Pontificia Congregación de la Fe, para que se iniciara una investigación acerca del comportamiento de Maciel. Le respondieron que “no era prudente” porque el fundador de los Legionarios es “una persona muy querida del santo padre”.
El ex tesorero de esa congregación, Óscar Sánchez Rosete, recordó: “La regla en la Legión es ‘no sé nada’. Pero se dan casos en donde estás conviviendo con puros hombres y de vez en cuando se te va ir una cana al aire, pero de que existe, existe. Yo lo sufrí”.
Esos y otros testimonios fueron presentados el lunes por la noche en el programa Círculo Rojo que conducen Carmen Aristegui y Javier Solórzano para Televisa.
La crudeza de las confidencias de esos ex seminaristas y su difusión en un canal televisivo de presencia nacional han detonado viejas suspicacias y nuevos desconciertos delante de la iglesia católica en México. Desde luego el hecho de que alguno o algunos de sus integrantes sean acusados de abuso sexual no significa que toda la iglesia o toda la corporación aludida se encuentren sometidos a examen.
De la misma, no bastan los dichos de algunos presuntos afectados para condenar al dirigente de los Legionarios de Cristo.
Dilucidar si las acusaciones son ciertas, o no, tendría que haber sido tarea de la justicia. Sin embargo algunos sectores de la jerarquía eclesiástica, tanto en México como en El Vaticano, se opusieron a que las denuncias contra Maciel fuesen ventiladas por los tribunales civiles. Incluso se rehusaron a que la iglesia indagara tales acusaciones.
Presiones empresariales
Más que lavarla en casa, el clero ha preferido esconder la ropa sucia. La negativa a ventilar asuntos de esa índole en los tribunales y de acuerdo con las leyes de cada país, ha constituido una ilegal pero sintomática reivindicación de fueros por parte de la iglesia católica.
Las denuncias contra el comportamiento del sacerdote Marcial Maciel eran conocidas desde hace tiempo.
En mayo de 1997 el Canal 40 dio a conocer testimonios de algunos sacerdotes retirados o en activo que aseguraron haber sido agredidos por el fundador de los Legionarios.
A consecuencia de esas denuncias el 40 padeció un boicot publicitario organizado por el propietario de la corporación industrial Bimbo, el señor Lorenzo Servitje.
Ese empresario aseguró que por haber transmitido el reportaje sobre las denuncias contra Maciel, el canal 40 perdería medio millón de dólares en anuncios que ya no recibiría.
Ahora, al parecer, el boicot publicitario no se ha repetido. Son otros tiempos. Además una cosa es el Canal 40 y otra, Televisa.
De cualquier manera la empresa de Emilio Azcárraga Jean se está acostumbrando a enfrentarse con Servitje, uno de los empresarios más conocidos por sus exigentes y con frecuencia muy conservadoras opiniones.
Servitje es creador y animador del grupo “A favor de lo mejor” que hace unas cuantas semanas quiso que Televisa censurase la serie “Big Brother”.
Ahora un programa informativo transmitido por la misma empresa, rescata un viejo asunto que no se ha esclarecido y que le resulta especialmente molesto a empresarios como el patriarca de la Bimbo.
El mérito de Círculo Rojo, de los periodistas que hacen ese programa y de la empresa que lo transmite ha sido llevar a la televisión, de manera cuidadosa y profesional, un tema controvertido. Las denuncias contra Maciel ya eran conocidas pero adquieren nueva actualidad ahora que se han conocido casos de pederastia en la iglesia católica de Estados Unidos.
Las acusaciones de varios ex miembros de los Legionarios de Cristo contra el fundador de esa orden fueron publicadas en febrero de 1997 por el periódico estadounidense Hartford Courant en un amplio y documentado reportaje de los periodistas Gerald Renner y Jason Berry. Esa información fue recuperada dos meses más tarde por el diario La Jornada y luego en el Canal 40.
Al margen de las leyes
A raíz de las denuncias contra sacerdotes estadounidenses, particularmente en la diócesis de Boston, que habrían abusado sexualmente de una gran cantidad de niños inscritos en escuelas católicas, varios dirigentes de esa iglesia en México opinaron sobre la pederastia en el clero de nuestro país.
El martes 9 de abril el vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, José Guadalupe Martín Rábago, dijo que no se sabe cuántos sacerdotes cometen delitos sexuales en México pero que un indicador es la situación de Estados Unidos en donde se estima que el 3 por ciento de los sacerdotes muestra “tendencias” al abuso de menores y el 0.3 por ciento son pederastas. Los sacerdotes mexicanos “no son ángeles”, dijo ese obispo.
El domingo siguiente el cardenal Norberto Rivera asumió una posición menos cínica y, también hay que reconocerlo, comprometida con las leyes. Quien comete abusos sexuales contra menores de edad debe ser denunciado a las autoridades independientemente de que sea o no sacerdote, dijo el arzobispo. “Nadie debe tener fueros o privilegios”.
Sin embargo Sandoval asumió una discutible defensa corporativa: “La iglesia católica en México y sus sacerdotes han sido colocados en el banquillo de los acusados y condenados. Esta semana le tocó a la iglesia católica como en otras ocasiones veremos que les tocará a maestros, jueces, periodistas, políticos, militares, judíos y médicos”.
Esa tendencia a desdeñar la gravedad de los abusos cometidos por sacerdotes por el solo hecho de que tales delitos también se pueden perpetrar en otras actividades, ha sido reiterada por distintos ministros católicos. Rivera además, en un curioso o deplorable lapsus, ubicó al judaísmo como una profesión.
Más condescendiente con los abusos de sacerdotes el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, declaró a El Universal que además de reprobarlos hay que entenderlos. Es preciso “tratar de comprender y perdonar, puesto que el hombre es débil y está expuesto a fallar”.
Con el mismo argumento se podría dispensar a quienes perpetran cualquier delito. Plagiarios, mutiladores, asesinos, ladrones y abusadores de toda laya encontrarían en el cardenal Sandoval una magnánima indulgencia. Pobrecitos, es que son tan humanos.
La debilidad humana como descargo de acciones criminales es la antítesis del Estado de Derecho. Con ese argumento el obispo de Guadalajara tendría que considerar que no hay nada que perseguir en el crimen de su antecesor, el cardenal Juan Jesús Posadas porque, independientemente de quienes hayan sido los asesinos, su acción quedaría disculpada por tratarse de falibles seres humanos.
Quizá el cardenal Sandoval considera que su tesis de la exculpación a causa de la condición humana ha de emplearse solamente con los sacerdotes. En ese caso estaría defendiendo una situación de privilegio para los ministros de la iglesia, pretendiendo que estén al margen de la ley.
Sandoval recomienda que a los sacerdotes “que fallen” hay que ofrecerles ayuda sicológica y espiritual, se les “debe asignar campos de acción pastoral especiales, en los que no estén tan expuestos a la tentación y después de reconvenidos, a los que no se enmienden se les debe separar del ministerio”.
¡Qué generosa es la iglesia católica con sus integrantes! Lejos de reconocer la comisión de delitos que las leyes ordenan perseguir independientemente de la actividad de quien los perpetra, Sandoval y otros de sus colegas recomiendan que a los abusadores se les aparte de la tentación.
Esta semana el obispo de Aguascalientes, Ramón Godínez Flores, dio a conocer su fórmula para sancionar a los sacerdotes que cometen abuso sexual contra menores de edad: “deberán hacer una semana de ejercicios espirituales, donde se incluya una terapia sicológica, sin dejar de considerar aplicar una fuerte sanción que puede llegar al mismo retiro del ministerio”.
La práctica de apartar de las tentaciones a quienes cometen abusos en vez de turnar esos casos a las autoridades judiciales parece ser frecuente en la iglesia católica de nuestro país.
El Universal del 15 de abril dice que el clero católico “cuenta con dos centros de rehabilitación para sacerdotes que han cometido abuso sexual, padecen adicciones o presentan conductas ‘inapropiadas’. Uno de esos centros es la Casa Alberione, que se encuentra en Tlaquepaque, Jalisco. Allí han sido atendidos más de 550 sacerdotes nacionales y extranjeros. Ricardo Roqueñí, director del centro, informa que en el estado de México existe una casa de rehabilitación más y otra se construye en el Distrito Federal”.
Ese mismo diario publicó el 18 de abril que al menos en cuatro o cinco ocasiones durante los años recientes, la iglesia católica silenció con dinero las quejas de personas que habían sido víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Se trató de “cantidades razonables” en opinión de Antonio Roqueñí, quien fue miembro del Tribunal Eclesial de la Arquidiócesis de México.
Denuncias y audiencias
Los Legionarios de Cristo han rechazado las acusaciones contra el sacerdote Marcial Maciel. Sin embargo las declaraciones de varios ex miembros de esa orden que ahora son profesionistas, adultos y que viven en varios países siguen coincidiendo de manera inquietante. Tan grave como esas acusaciones ha sido el rechazo de los Legionarios y de la cúpula de la iglesia católica a abrir una investigación seria acerca de ellas.
Algunos de los denunciantes dicen que hace cinco años tenían la esperanza de que el Vaticano se interesara en sus quejas. Sin embargo poco después el papa Juan Pablo II designó a Maciel representante suyo para una conferencia en América Latina.
La verosimilitud –o no– de las acusaciones contra el fundador de los Legionarios de Cristo es un asunto que tendría que haberse dirimido en el marco de las leyes. Como no sucedió así, a estas alturas solo queda en la conciencia de los protagonistas de esos supuestos incidentes.
Lo que hoy resulta significativo es el rechazo de la iglesia católica a reconocer que cuando dentro de su ámbito se cometen delitos tienen que ser sancionados por los jueces y las leyes que rigen para toda la sociedad.
Junto con esa pretensión de extraterritorialidad y alegalidad que mantienen algunos dirigentes de la iglesia católica, se puede apreciar el hondo conservadurismo de muchos de ellos.
El Vaticano y el papa Juan Pablo II, a pesar de la perspicacia con que han entendido muchos de los cambios recientes en el mundo, en el terreno de las convicciones y las actitudes morales siguen esgrimiendo una intolerancia autoritaria y obtusa. Lo mismo sucede con algunos de los principales funcionarios de la iglesia católica en México.
Esas actitudes, graves cuando entre la iglesia y el poder político existía un distanciamiento al menos formal, pueden implicar nuevos riesgos en las condiciones actuales del país.
Los gobernantes, como cualquier ciudadano, tienen absoluto derecho a profesar las creencias religiosas que quieran. Pero cuando esas preferencias implican relaciones determinadas por intereses, favores y beneficios, puede estar en riesgo la necesaria laicidad con que tienen que ser conducidos los asuntos públicos.
No ha sido un secreto la relación cercana del dirigente de los Legionarios de Cristo con la familia del presidente Vicente Fox.
Es sabido que cuando el presidente Fox y su ahora esposa buscaban la anulación de sus respectivos matrimonios religiosos para poder casarse por la iglesia su ex esposa, la señora Lilian de la Concha, fue a ver al papa Juan Pablo II.
La entrevista fue gestionada por el sacerdote Marcial Maciel, quien presentó a la señora De la Concha como “la esposa del presidente Fox” cuando era conocido que estaban separados desde varios años antes.
Meses más tarde, en octubre de 2001 la señora Martha Sahagún –que para entonces ya era esposa del presidente– también consiguió una audiencia privada con el papa. Las gestiones para esa entrevista fueron realizadas, otra vez, por el influyente sacerdote Marcial Maciel.
Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx
PERFIL
Marcial Maciel Degollado
El fundador de los Legionarios de Cristo nació en marzo de 1920 en Cotija, Michoacán. Desde que tenía 16 años, en pleno cardenismo y cuando ya era seminarista, concibió la idea de crear una orden religiosa distinta a las que ya existían.
Una de sus biografías oficiales asegura que, en esa época, el joven Maciel “percibió con una claridad extraordinaria la llamada de Dios a formar una agrupación de sacerdotes que se entregaran con entusiasmo y con generosidad a la difusión del reino de Cristo entre los hombres”. El proyecto cristaliza el 3 de enero de 1941 cuando, en el sótano de una casa en la ciudad de México, Maciel y otros 13 jóvenes fundan la congregación de los Legionarios de Cristo.
Cinco años más tarde Maciel y varios de sus socios viajan a Santander, España, a completar su formación sacerdotal. Allí logra acercarse a las autoridades de la iglesia católica, gracias a lo cual en mayo de 1948 el Vaticano reconoce a los Legionarios.
Maciel participa en 1950 en la formación de un Centro de Estudios Superiores en Roma. Una semblanza de Maciel que circula en páginas de los Legionarios en Internet sostiene, sin ofrecer más datos, que “en la segunda mitad de la década de 1950 pasa por un período de dura prueba moral que la purifica y robustece espiritualmente. Superada esta, reemprende su ritmo de crecimiento vocacional y de expansión apostólica”.
En los años 60 la Legión crece asociada con grupos empresariales que financian centros educativos. El primero había sido el Instituto Cumbres fundado en 1954, a partir del cual 10 años después nace la Universidad Anáhuac. Se asegura que actualmente los Legionarios dirigen 145 centros educativos, 21 institutos superiores y 9 universidades en México, Venezuela, Chile, Brasil, España, Irlanda, Italia y Estados Unidos.
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