Euzkadi, dos años
La Crónica, enero 22 de 2004
Enfrentados a una empresa trasnacional que de pronto decidió cerrar su fuente de empleo, perjudicados por la indolencia laboral del gobierno y defendidos por organizaciones internacionales que han propalado ese conflicto fuera del país, los trabajadores de la planta Euzkadi en El Salto, Jalisco, cumplen hoy dos años en huelga.
No hace falta imaginar las vicisitudes que han padecido los trabajadores, en huelga desde el 22 de enero de 2002. Sin salario y afectados por una infundada resolución de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, la mayoría de ellos ha resistido. Ahora encuentran alguna esperanza en la revisión final acerca de la legalidad de su huelga que está en manos de un Tribunal de Circuito.
Se trata de una huelga peculiar, porque estalló cuando la empresa ya había cerrado la planta. El 16 de diciembre de 2001 los administradores de Euzkadi anunciaron que esa fábrica de neumáticos dejaría de funcionar. Al mes siguiente los trabajadores iniciaron la huelga. El cierre patronal había afectado a mil 164 asalariados, 200 de ellos de confianza y el resto sindicalizados.
Fundada en 1928 por el empresario español Ángel Urraza la firma Euzkadi, inicialmente dedicada a la fabricación de zapatos tenis, se asoció más tarde con la estadounidense B.G. Goodrich y se convirtió en una de las principales productoras de llantas en nuestro país. En 1998, después de haber pasado por varios propietarios, Euzkadi fue adquirida por el consorcio alemán Continental Tire que tiene 25 fábricas llanteras en diversos países.
Apenas se hicieron cargo de la planta en El Salto –a unos 30 kilómetros de Guadalajara– los nuevos propietarios entraron en conflicto con el sindicato. Exigieron suprimir el escalafón, modificar el reglamento interior e imponer sanciones que los trabajadores no quisieron aceptar. Por oponerse a esos cambios fueron despedidos 18 dirigentes sindicales.
El Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de la Compañía Hulera Euzkadi tiene una extensa tradición en la defensa de sus derechos. Constituido en 1935, participó de los momentos de auge del movimiento obrero mexicano lo mismo durante el cardenismo en los años 30 que cuando la insurgencia sindical a fines de los años 50 y hacia la mitad de los 70. Inicialmente adherido a la CTM, en 1959 sus trabajadores expulsaron a Fidel Velázquez de una asamblea y el sindicato se alejó de esa central. Más tarde formó filas en la Unión Obrera Independiente a cuyo líder, el abogado Juan Ortega Arenas, también echaron. En 1979, 1981 y 1995, el sindicato sostuvo largas huelgas. La que hoy cumple dos años ha sido la más difícil.
Apenas iniciaron esta huelga, los trabajadores vinieron a la ciudad de México a solicitar la intervención de las autoridades laborales. Lo hicieron en una caravana que duró una semana y a cuyo paso por varios estados recibían la adhesión de sindicatos y movimientos sociales de filiación muy diversa.
Aunque ofreció que los derechos laborales serían respetados, la Secretaría del Trabajo acabó compartiendo las posiciones de la empresa. Los trabajadores dicen que cuando Continental explicó que cerraba la planta porque dejó de tener confianza en el sindicato, el secretario Carlos Abascal les reprochó que no hubieran aceptado las exigencias de ese consorcio.
También compartió la postura empresarial el ahora ex presidente de la Junta Federal de Conciliación, Virgilio Mena, que en marzo de 2002 declaró la improcedencia de la huelga. Como ese no es un término establecido por la Ley Federal del Trabajo, el dictamen fue ilegal. Cuatro meses más tarde el sindicato obtuvo un amparo contra esa resolución y actualmente ese proceso está sujeto a revisión en el Décimo Tribunal de Circuito en Materia Laboral del Distrito Federal.
Sin descuidar la defensa legal, en 2002 una comisión de los trabajadores de Euzkadi difundió en Europa las razones de su huelga. En Alemania se entrevistaron con Manfred Wennemer, presidente del Consejo de Administración de Continental Tire. Sin embargo las negociaciones siguieron estancadas.
El 15 de mayo de ese año, minutos antes de que el presidente Vicente Fox dirigiera un discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo la diputada Mónica Frassoni, de la fracción Verde, dijo en la plenaria de ese organismo que las acciones de Europa para defender los derechos humanos en América Latina “se quedarán cortas si permitimos que nuestras multinacionales traten a sus trabajadores de un modo que se consideraría inaceptable en Europa, como es el caso de la empresa alemana Continental Tire en México”.
605 trabajadores de Euzkadi, que mantienen una huelga innecesariamente larga, rechazan las liquidaciones ofrecidas por esa firma porque son inferiores a las que tienen derecho. La justicia laboral y la responsabilidad arbitral del gobierno están en deuda con ellos. De López Obrador y del escandaloso sueldo de su versátil chofer podremos ocuparnos después.
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