Sociedad y poder

Legalidad y legitimidad

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La Crónica, febrero 15 de 2004

Más que el revanchismo del PRI, las fracturas en el PAN o las secuelas del estancamiento económico, lo que está afectando de peor manera al presidente Vicente Fox y a su gobierno es la desbordada ambición de su esposa. Los devaneos políticos de doña Marta Sahagún no solo han deteriorado, como ningún otro acontecimiento, el capital político de su marido. Además están lesionando a la institución presidencial –y de esa forma, al país– con secuelas aun de difícil pronóstico.

   No todo es culpa de la señora. Las frivolidades de la primera dama como le llaman en el gobierno (¿eso significará que hay segundas y terceras damas?) no tendrían demasiada importancia si el contexto político nacional no estuviera tan descompuesto como se puede percibir a cada momento. En un panorama de racionalidad y auténtica competitividad políticas las aspiraciones de doña Marta, las irregularidades de la Fundación privada que alienta con recursos públicos e incluso sus clases de cocina por televisión serían expresiones de abuso o ligereza, según el caso, pero no afectarían al gobierno y al país como ocurre en estas circunstancias.

   Pero en el panorama de confusión y desbarajuste que singulariza a los partidos y al gobierno –y que es alegremente acrecentado por los medios de comunicación de mayor presencia– las andanzas políticas de la señora, el exceso que implica el aprovechamiento que hace de recursos oficiales para patrocinar sus aspiraciones personales, el desconcierto que esa actitud suscita en su partido e incluso la ofuscación que todo ello suscita en su señor esposo, se convierten en uno de los problemas políticos centrales para la nación.

 

Credibilidad en riesgo

   Si no fuera por las peripecias políticas de su esposa, el presidente Vicente Fox podría dedicarse a cuestiones más importantes. Pero el asombro que han propiciado las discutibles cuentas de Vamos México lo distrae tanto de sus obligaciones fundamentales que prácticamente a diario, incómodo y hastiado, el presidente de la República se ha considerado en necesidad de salir a la defensa de la señora Marta.

   En busca de argumentos para proteger a su esposa el presidente Fox ha forzado innecesariamente sus relaciones con otros poderes, ha puesto en riesgo la credibilidad y la respetabilidad de su propia investidura y ha aparecido, muy a pesar de las convicciones que en otros momentos expresaba, como defensor del tráfico de negocios privados en demérito del interés público.

   El jueves, en el discurso que leyó en Los Pinos mientras su señora esposa aparecía en un canal de televisión ofreciendo consejos de cocina y charlando desparpajadamente acerca de algunas de sus intimidades conyugales, el presidente habló de legitimidad y legalidad.

   Ambos, son conceptos que con frecuencia se confunden mecánicamente o que se traslapan de acuerdo con distintos propósitos.

   A menudo se dice que una decisión es legal, pero no legítima. Con expresiones como esa se suele insinuar que aun cuando esté sustentada en el orden jurídico, una acción del poder no es política o moralmente aceptable por quienes discrepan de ella.

   En esas interpretaciones a la legitimidad se le confiere un carácter subjetivo, que depende de los intereses o la perspectiva de quien la reconoce o regatea. Por eso en ocasiones se dice que una acción o postura es ilegítima cuando, simplemente, no es del agrado de quien la califica de esa manera.

 

Confusión presidencial

   En realidad, segregar a la legitimidad de la legalidad puede convertirse en una manera de decir que las leyes, o las autoridades legalmente designadas así como sus decisiones, no nos gustan. Pero en rigor, hay escasa diferencia entre una y otra.

   Un gobierno, cuando es legal, también es legítimo. La acepción de ese término no deja lugar a dudas. Legítimo significa, diccionario dixit,  “conforme a las leyes”. Así que aunque tengamos discrepancias con él, un gobierno que ha resultado de elecciones legales es, indudablemente, legítimo.

   Legalidad es un término inequívoco porque tiene como parámetros a los ordenamientos jurídicos. A la legitimidad, en cambio, suele sometérsela a la apreciación discrecional de cada quien.

   El presidente Vicente Fox comparte la confusión alrededor de esos conceptos. Quizá debido al nerviosismo que ha dominado en el gobierno durante los días recientes o acaso por simple descuido en la elaboración de sus alocuciones, al titular del Ejecutivo se le hizo decir el jueves pasado: “En las democracias modernas, la diferencia entre un gobierno legal y un gobierno legítimo radica en los espacios que abre a la sociedad para acceder a la información pública”.

   Como se trataba de un discurso al parecer preparado con meticulosidad, por lo menos a juzgar por la relevancia que se le quiso dar, es genuino suponer que lo que el presidente quiso decir fue lo que se indica en ese párrafo. Es decir: 1) que en las democracias modernas puede haber gobiernos legales que no tengan legitimidad y 2) que la disponibilidad de información pública es la vía que el gobierno del presidente Fox quiere emplear para tener legitimidad.

   Ambas, son afirmaciones harto discutibles. El titular del Ejecutivo se refería a la rendición de cuentas que su gobierno debe hacer en virtud de la nueva Ley Federal de Acceso a la Información y específicamente a los datos sobre el ejercicio del presupuesto federal que hace la Presidencia de la República. El viernes esta columna señaló una decena de inconsistencias en aquel discurso del presidente Fox. La idea de legitimidad que tiene el gobierno, es pertinente seguirla discutiendo porque influye en la manera como el presidente y su administración entienden su relación con la sociedad.

 

Autoridad y sustento jurídico

   La legitimidad de un gobierno, en su sentido más puntual, suele estar asociada con la fuente de su autoridad. Si ha surgido de elecciones libres, competidas y desde luego legales, un gobierno tiene legitimidad al menos en el sentido en que es reconocida por especialistas como Giovanni Sartori: “Al afirmar que ‘el poder es del pueblo’, se establece una concepción sobre las fuentes y sobre la legitimidad del poder. Para este efecto, democracia quiere decir que el poder es legítimo sólo cuando su investidura viene de abajo, sólo si emana de la voluntad popular, lo cual significa, en concreto, si es y en cuanto libremente consentido” (¿Qué es la democracia?. Taurus, México, 2003).

   El acatamiento a las reglas lo mismo en la fuente del poder que ejerce como en su desempeño cotidiano, vincula a la legalidad y la legitimidad con el respeto al orden jurídico. En un Estado de Derecho, ambos atributos están necesariamente relacionados. Sin leyes la legitimidad tendría que depender de otros factores y sería, simplemente, otra cosa. La fuerza, el carisma, el clientelismo, la coacción, la costumbre, las creencias religiosas, los compadrazgos o la ignorancia serían, entre muchos otros, factores constitutivos de la legitimidad. Pero cuando la fuente de donde dimana el gobierno se encuentra en los ciudadanos a través de los procesos electorales y el requisito básico para ejercer la tarea de gobernar es el acatamiento a las leyes, la diferencia entre ambas tiende a difuminarse.

   En ese tenor el jurista Pedro Salazar Ugarte, que a un escrupuloso conocimiento del derecho incorpora una autorizada formación en materia de teoría política, ha explicado:

   “Un poder es legal y actúa legalmente en la medida en que se constituye en conformidad con un determinado conjunto de normas y se ejerce con apego a otro catálogo de reglas previamente establecidas. Bajo esta óptica, el concepto de legalidad está estrechamente relacionado con el de legitimidad: el primero se refiere al ejercicio del poder y el segundo a la titularidad del mismo. Un poder es legítimo en sentido estricto cuando su titularidad tiene un sustento jurídico, y es legal cuando los actos de autoridad que de él emanan se ajustan a las leyes vigentes” (“Legalidad”, en la obra colectiva Léxico de la política, FLACSO y FCE, México, 2000).

 

Democracia y cultura política

   Si la obediencia a las normas es indispensable para la legalidad del poder político, su reconocimiento como el marco indispensable de la competencia política y la convivencia social ofrece el sustento de la legitimidad. Algunos de los autores emblemáticos en el estudio de los cambios políticos la identifican con una cultura política sólida. Legitimidad se convierte, entonces, en la expresión en el terreno del comportamiento ético de la autoridad sancionada por la legalidad. 

   Larry Diamond, Juan J. Linz y Seymour Martin Lipset han escrito:    “La legitimidad democrática resulta, cuando es más estable y segura, de un compromiso intrínsecamente arraigado en la cultura política de todos los niveles de la sociedad, pero también moldeado (particularmente en los años tempranos de una democracia) por el desempeño del régimen democrático, tanto económica y políticamente (a través del mantenimiento del orden civil, la seguridad personal, la solución y el arbitraje de los conflictos, y un mínimo de predictibilidad en la elaboración y ejecución de las decisiones)” . (Introducción a Politics in developing countries. Comparing experiences with democracy. Lynne Rienner Publishers, Boulder, 1990).

   Esos politólogos no dicen que la legitimidad pueda obtenerse al margen de las leyes. Lo que señalan es la existencia de circunstancias en la cuales el ejercicio de la legalidad puede estar acompañado de circunstancias que pueden reforzar la presencia pública de un gobierno. De tal manera, apuntan los mencionados autores: “Históricamente, mientras más exitoso resulta un régimen para proveer lo que la gente quiere, su legitimidad tiende a ser más grande y profundamente arraigada: Un largo historial de desempeño exitoso tiende a construir un gran reservorio de legitimidad, preparando mejor al sistema para resistir crisis y desafíos”.

 

Poder y Estado de derecho

   Dicho en otros términos, los márgenes de legitimidad de un gobierno pueden ensancharse de acuerdo con la manera como aproveche las oportunidades que las circunstancias políticas y económicas le ofrecen para representar los intereses más específicos de los ciudadanos. Pero sin legalidad, no hay legitimidad. Norberto Bobbio lo expuso de manera muy clara: “Cuando el Estado moderno asumió el carácter de Estado de derecho, la legitimidad del poder ejercido por el Estado se fundamentó en su sometimiento a la legalidad, en dos aspectos: quienes ejercen el poder estatal deben estar autorizados para ello por el ordenamiento jurídico, se trata de la legitimidad en el origen del poder; pero además dicho poder debe ser ejercido conforme a lo establecido en la ley, se exige así que el poder no sea utilizado de manera arbitraria, se trata de la legalidad en el ejercicio del poder “.

   Así que no hace falta que se comprometa con la apertura de la información pública (lo cual solo hace parcialmente y en medio de numerosas contradicciones) para que el gobierno tenga legitimidad. Esa cualidad –como legitimidad originaria– se la deba a las elecciones de hace tres años.

   La legalidad en el ejercicio del poder se deriva del cumplimiento de sus obligaciones rutinarias.

   Sin embargo el presidente Fox considera que para alcanzar ese atributo debe esforzarse en tareas como la apertura de la información pública.

   Ojalá esa convicción llevase al gobierno a cumplir cabalmente –y no a cuentagotas y con grandes remilgos como está sucediendo– con las obligaciones que le impone la Ley Federal de Acceso a la Información.

   Pero no es para ser más o menos legítimo que tendría que acatar ese y el resto de los ordenamientos jurídicos. Se trata, simplemente, de cumplir con el marco que ciñe legalmente el desempeño de la Presidencia de la República y del resto de las instituciones del Estado.

 

Sospechosa Fundación

   Pareciera que el presidente confunde legitimidad con popularidad. Por eso, cuando advierte que las encuestas le comienzan a ser adversas insiste en propagandizar las cualidades que a su juicio le pueden beneficiar a los ojos de los ciudadanos.

   Sin embargo honestidad, buena fe, reivindicación del bien común, llaneza o apego a los chiquillos y las chiquillas, que son actitudes que el presidente y sus propagandistas reivindican, resultan insuficientes ante el abuso en el ejercicio del poder y el tráfico de influencias que practica su señora esposa.

   Acciones como las que han beneficiado a la Fundación Vamos México y que están siendo denunciadas desde hace un par de semanas no sólo contradicen el acatamiento a la ley al que están obligados el presidente y su familia.

   Además, están mostrando la existencia, en este gobierno, de intereses tan utilitarios y codiciosos como los que la sociedad ha deplorado en muchos de los gobiernos anteriores.

 

Mala ficción, ojalá

   Mientras más se empeña en defender la ambición política de su esposa, más se desacredita el presidente Fox.

   Las denuncias alrededor de Vamos México están exponiendo el abuso en el empleo de recursos públicos para favorecer intereses privados que en distintos espacios –esta columna lo viene diciendo desde hace dos años y medio– ha sido insistentemente señalado.

   El comportamiento de la señora Sahagún de Fox, con una desbocada avidez de protagonismo mediático en la que prodiga impostada sensiblería lo mismo que insólitas trivialidades, se ha convertido en el talón de Aquiles del presidente de la República.

   Fundación y señora, están convirtiéndose en factores que erosionan la legitimidad del presidente y su gobierno.

   En ambos casos, hay motivos para considerar que también la legalidad ha sido quebrantada.

   Dice Carlos Fuentes que esta historia de la esposa que hace campaña desde Los Pinos para ser presidenta es “una novela de mala ficción”.

   Ojalá se tratase de un caso circunscrito a la literatura. Sería una novela de Jorge Ibargüengoitia. O de Mary Shelley.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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Written by Raúl Trejo Delarbre

diciembre 14, 2005 at 8:09 pm

Publicado en Vicente Fox

8 comentarios

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  1. encuentro totalmente buenisima la pag.
    por ser bastante completa
    y adaptada en todos los temas de, tanto como politica,como de estado…

    muy buena, completa y agradable
    ademas sirbe en muchos casos , tanto como para imformarse como para entender mas sobre temas muy importantes …

    camila ignacia

    noviembre 6, 2007 at 1:12 am

  2. hola, bastante bien la pagina
    me ayudo muchisimo en una tarea que tenia muy importante.

    en especial por lo ded los podedres juudiciales, me gustaria que ubiera un poco mas detalle de eso:
    el poder ejecutivo
    el poder legislativo
    el poder judicial

    por que justo me estan pasando eso
    y me agradaria que hubiese más informacion sobre aquel tema.

    muy buena adiosss !!! :)

    maria fernanda

    noviembre 6, 2007 at 1:18 am

  3. jajaja hola……..

    por fin una pagina buena!!! :P
    nunca encuentro en internet cosa utiles que me sirvan de algo siempre hay puras tonteras o salen cosas nada que ver
    la uunica mas pasable es wikipedia
    por que hay como que sale siempre todo
    y sobre todos los temas pero la verdad esque
    no podiaa como deecirle a la miss que esas eraan mis palabras o que no habia sacado todo en internet … por que e n wikipedia sale todo pero con palabras deemaciado
    formales y yo neceesitaba algo que estubiera mas a mi alturta algo que pudira sacarlo de internet jajajaj :S igual ojala que le implanten mas coonsas sobre diversos temas :D :) por que igual no tiene tantos :( jejej bueno ese fue mi comentarioo
    chaoo* 8-) igual buena la pag
    xd

    constanziitah

    noviembre 6, 2007 at 1:25 am

  4. (I) (^) :) :S ;) :O (6):S :@

    constanziitah

    noviembre 6, 2007 at 1:27 am

  5. hola!!!!!!!!!

    psss………
    yo creo que esta
    pag. esta muy bien
    pero si quisiera que
    la resumieran porque
    hay mucha gente que no
    la lee porque ve muchas
    letras y se van a una pag.
    que tenga la letra mas
    grande y sea mas corta
    asi que tambie tendrian que
    iluminarla un poco mas
    asi esta pag. seria mas
    leida.

    bueno pssssss
    ami me parecio muy
    bien la pag. yo creo que
    a muchos esta pag. les a
    ayudado mucho en sus tareas
    o dudads y muchas cosa mas.

    y que saquen mas informacion de esta pero as renovada y mas actual y espero que la proxima pag. que agan sea mejor y que sea leida mas y asi podran ayudar a muchas personasde unapuro.

    bueno ya m voy porque tengo que hacer tartea y ya me quiero ir a aserla

    a y quierodecirle que les digo todo eso por que a mi me paso esto: yo vi la pag. y como la vi muy larga mefui a otra pero no encontre otra que tuibiera la informacion que yo necesitaba asi que me canse de buscar y enpese desde arriba y me puse a buscar el cachito que deice afuera y lo encontre y me parecio muy bien la informacion asi que decidi escribirle

    bueno espero que esto lo leean porque si no nadamas estaria perdieno mi tiempo ok
    y que me hagan caso yo se que todos ustedes lo pueden haser mejor

    bueno ya me voy adios
    y espero ver la siguiente pag.
    :)

    veronica otegui

    enero 12, 2009 at 10:50 pm

  6. io tambien qreo q esta super completa la pag. muchas gracias me salvaron el dia

    alexa

    enero 12, 2012 at 4:51 pm

  7. la pagina esta muy buena pero me gustaria que tubiera imagenes para poder comprender mejor los temas…..
    tambien que haya mas diversidad de temas

    vanessa guzman

    marzo 28, 2012 at 7:31 pm

  8. seria prudente y pertinente incluir las citas bibliográficas de ciertas frases, para contextualizar ademas del autor; la obra y la época. para que sea tomado como un centro académico.

    juansearte

    septiembre 28, 2012 at 12:05 am


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