Sociedad y poder

Jóvenes de la Ibero: ni facinerosos, ni próceres

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Comentario en Antena Radio, el noticiero del IMER, el martes 15 de mayo por la mañana

Los abucheos que recibió Enrique Peña Nieto el viernes pasado en la Universidad Iberoamericana han ratificado que en asuntos políticos, como en tantos otros más, todo se aprecia según el color del cristal con que se mira.

Muchos de quienes no están de acuerdo con el perfil político de ese candidato presidencial aplauden el rechazo que sufrió en la Iberoamericana. A la actitud de los alumnos que vociferaron contra el aspirante presidencial del PRI y le dificultaron durante varios minutos la salida del campus en Santa Fe, hay quienes la han considerado expresión de una juventud valiente y claridosa.

En otro extremo, ha estado la reacción de los priistas que intentaron minimizar ese episodio o que, ahora, tratan de aprovecharlo como muestra de la actitud incluyente de Peña Nieto.

La polarización ante ese incidente se ha redoblado porque, desde el flanco priista, se propaló la versión de que las recriminaciones fueron culpa de provocadores ajenos a la Iberoamericana. Esa acusación ha sido enfrentada con el eficaz video en donde 131 jóvenes dan la cara y se identifican como estudiantes de dicha Universidad.

Entre el enaltecimiento del abucheo como recurso de protesta política y la derogación de ese derecho se han difundido numerosas apreciaciones, casi todas allanadas a una u otra de tales posiciones extremas. Al comportamiento de esos estudiantes se le puede ver como expresión de rebeldía cívica contra el regreso del PRI y contra la manipulación de los medios de comunicación más influyentes. La exitosa campaña de Peña Nieto y la boyante intención de voto a favor de ese candidato registrada por las encuestas, han tropezado con el testimonio de una desaprobación furibunda.

El episodio en la Ibero confirma la pluralidad política del país y, por lo tanto, la persistencia de actitudes muy contrastantes ante la posibilidad de que el ex gobernador mexiquense gane la elección del primero de julio. Pero el rechazo al candidato presidencial el viernes en la Iberoamericana también manifiesta las limitaciones de la protesta exasperada.

Los gritos permiten descalificar, y de esa manera, deslucir una candidatura que causa tal irritación. Pero en ellos no se pueden resolver la argumentación y la deliberación que hacen falta para que la política no se reduzca simplemente al intercambio de trompicones aunque sean retóricos.

La rechifla siempre ha sido un recurso de la protesta política y por eso resultan candorosos, o engañosos, los puntos de vista de quienes asombran ante el comportamiento de esos jóvenes de la Iberoamericana. Pero la rechifla es una medida elemental y catártica. Nada más, pero nada menos.

Por supuesto, en una campaña política y especialmente en un campus universitario es necesario que los abucheos no reemplacen a los argumentos. En la misma visita de Peña Nieto a la Iberoamericana ese candidato respondió a las críticas de varios alumnos, entre quienes había lo mismo antagonistas que simpatizantes suyos. El griterío y las confusiones para que Peña Nieto saliera de las instalaciones universitarias ocurrieron después.

Los gritos de quienes clamaban que a Peña Nieto no lo querían en esa institución evidentemente no representaron la opinión de toda la comunidad de la Ibero y fueron expresión de una intolerancia siempre indeseable en la vida pública pero especialmente en una Universidad. También han sido intolerantes los intentos para enmascarar o minimizar ese incidente.

Los estudiantes de la Ibero que rechazaron a Peña Nieto no son facinerosos políticos pero tampoco próceres cívicos. Se trata de jóvenes disgustados, entre los que seguramente hay quienes tienen simpatías políticas por distintos candidatos pero que, además, también expresan la desazón de muchos otros ciudadanos de esa edad que no encuentran en las boletas electorales una opción que les resulte satisfactoria. Los intentos para ennoblecer la protesta de esos muchachos son tan grotescos como los esfuerzos para inhabilitarlos como protagonistas de nuestra vida pública.

Written by Raúl Trejo Delarbre

mayo 15, 2012 at 12:35 pm

Una respuesta

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  1. Reblogged this on incasanova and commented:
    De acuerdo con este comentario. Me sorprende que se hable de los estudiantes de la ibero como niños heroes cuando manifestaciones similares, históricas en otras sedes, han sido tan criticadas (a mi parecer con razón). Me parecería más heroico si las universidades pudieran ser foros para el diálogo sin violencia. Asimismo, son desafortunados los intentos del PRI por reportar una versión sezgada de los hechos. Ojalá en México fueramos más críticos y menos intolerantes.

    incasanova

    mayo 15, 2012 at 11:29 pm


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