Sociedad y poder

Archive for the ‘Cultura’ Category

Nuestros indispensables medios públicos

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Intervención en la entrega del “Reconocimiento José Vasconcelos” en Radio Educación

Cuando el maestro Antonio Tenorio  Muñoz Cota tuvo la gentileza de llamar para informarme que Radio Educación había resuelto otorgarme esta distinción, mi primera reacción no fue de júbilo, ni de agradecimiento, ni de sino de auténtica sorpresa. En vez de decirle gracias, lo primero que atiné a exclamar fue “y yo, ¿por qué?”. Esa pregunta me la sigo haciendo pero no voy a pecar de falsa modestia repitiéndola aquí. En vez de atormentarme con ella, prefiero arroparme en los varios motivos de orgullo que significa el Reconocimiento José Vasconcelos. Se trata de un honor en virtud de la trayectoria esforzada y ejemplar de Radio Educación y de la comunidad que anima a esta emisora. Lo es porque lleva el nombre de un personaje fundacional de la modernidad mexicana y cuyo ímpetu creativo incluyó el establecimiento, hace 88 años, de la estación de radio de la Secretaría de Educación Pública. A este Reconocimiento lo singulariza el ascendiente social y profesional de los tres ciudadanos que lo han recibido hasta ahora (Miguel Ángel Granados Chapa, Froylán López Narváez, Marta Romo, por orden de premiación). Y es un honor porque está vinculado a la reivindicación de los medios de comunicación de vocación pública. Leer el resto de esta entrada »

Written by Raúl Trejo Delarbre

noviembre 29, 2012 at 8:24 pm

Publicado en Cultura, Medios

Carlos Fuentes

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Hoy que ha muerto Carlos Fuentes reproduzco con tristeza y agradecimiento este texto que publiqué en octubre de 1999, cuando recibió la medalla Belisario Domínguez

Más allá del otoño de su dispareja vida, Laura Díaz le pregunta a su amigo Harry Jaffe, el viejo comunista que se exilió en México para no atender a las exigencias del macartismo:

“-¿Por qué no escribes?

-Mejor pregúntame qué significa escribir…

-Está bien. ¿Qué significa?

-Significa descender adentro de uno mismo, como si uno mismo fuese una mina, para luego ascender de nuevo, Laura. Ascender al aire puro con las manos llenas de mí mismo…”

Así responde Carlos Fuentes, en su novela más reciente, a una pregunta que le han formulado centenares de veces. Pocos autores, como él, han imbuido vitalidad y creatividad a las letras mexicanas de este siglo. La obra de Fuentes, es tan desmesurada como sus pretensiones desde hace más de cuatro décadas. Su polifacética personalidad, ha sido tan dilatada como su obra literaria. Novelista y cuentista, diplomático, ensayista cuyas reflexiones van de las letras a la política, personaje de singular presencia pública, Fuentes es uno de los mexicanos cardinales en el México de la segunda mitad del siglo XX. Leer el resto de esta entrada »

Written by Raúl Trejo Delarbre

mayo 15, 2012 at 2:47 pm

Publicado en Cultura

Plagios

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Columna publicada en emeequis

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Quizá más desfachatados que los plagios que cometió Sealtiel Alatriste, hayan sido los intentos para menospreciar las denuncias contra ese escritor y, más tarde, el esfuerzo de algunos de sus amigos para defenderlo. Hubo quien desafió

el que esté libre de plagio que tire la primera piedra… y llovieron las pedradas en las redes sociales.

A una obra de tantos años y libros como la de ese escritor, habrá que evaluarla más allá de los plagios que con tanta meticulosidad y oportunidad demostró Guillermo Sheridan en un blog de la revista Letras Libres. Pero las que cometió Alatriste fueron faltas inexcusables. En vez de disculparse, primero les restó importancia. La evidencia era demasiado contundente y les hizo un buen servicio –algo a destiempo– a la UNAM y al Rector al renunciar a la Coordinación de Difusión Cultural cuando el escándalo ya tenía varios días en los medios de comunicación.

La respuesta de las autoridades de la UNAM fue demasiado parsimoniosa y tibia. La creencia de que la ropa sucia se lava en casa sigue definiendo las reacciones institucionales cuando la Universidad es cuestionada. En esos casos, se olvida que no hay institución con mayor deber de transparencia que la Universidad. Para evaluarse a sí misma, reconociendo yerros por muy incómodos que sean, debería ser una caja de cristal. Leer el resto de esta entrada »

Written by Raúl Trejo Delarbre

febrero 18, 2012 at 12:34 pm

Publicado en Cultura, Universidad

Leer es protestar

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Publicado en emeequis

Ilustración tomada de http://www.vivirmexico.com

En medio de un panorama nacional plagado de crímenes, los dislates bibliográficos de Enrique Peña  Nieto contribuyeron a relajar el ánimo de la sociedad más activa –que suele ser la más crítica–. Algunos defensores del precandidato priista, la mayoría inopinados aunque tal vez no improvisados, se apresuraron a decir que el sarcasmo en las redes sociales fue exagerado, que un tropiezo cualquiera lo tiene, que la capacidad para gobernar no depende de los libros leídos.

Me detengo en ese argumento. El oficio de gobernar requiere de inteligencia política, aptitud decisoria, talante negociador, ideas claras y, en estas épocas de sociedades irremediablemente plurales, paciencia y tolerancia. Tales virtudes no se adquieren automáticamente en los libros. Pero la lectura no solamente no estorba sino que, en numerosas ocasiones, resulta necesaria para obtener y cultivar esos atributos. Leer el resto de esta entrada »

Written by Raúl Trejo Delarbre

diciembre 11, 2011 at 9:01 pm

Publicado en Cultura, Elecciones 2012, PRI

Vargas Llosa y las escuelas de comunicación

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Ayer por la mañana en la Universidad Iberoamericana, miraba los rostros de medio millar de estudiantes que asistían a una de las mesas redondas en el encuentro del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación. Vienen de todo el país para experimentar varios días de talleres, conferencias, advertencias y reventón.

 

Mesa redonda en el Encuentro del CONEICC. Foto de Gabriela Warkentin tomada de Twitter

 

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Written by Raúl Trejo Delarbre

octubre 8, 2010 at 6:10 am

Publicado en Cultura, Jóvenes

Monsiváis, hombre de ideas

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Cada quien tiene sus propias reminiscencias con Carlos Monsiváis. Desde el 19 de junio, cuando falleció, han circulado centenares de historias personales que confirman la amplitud, así como la versatilidad, de las redes de relaciones amistosas que ese polifacético escritor supo construir en más de medio siglo de prolífica y constante vida pública.

Aunque me dan ganas no voy a narrar aquí varias anécdotas más, que aburrirían a los lectores en medio de la actual catarata de historias y experiencias en donde resulta que Monsiváis tenía más amigos de los que quizá nunca imaginó. Simplemente diré que siempre tuve con él un trato cordial, desde que lo conocí a comienzos de los años 70, con abundantes coincidencias pero también diferencias que nunca soslayamos y que en más de una ocasión fueron motivo de, para mí, gratificantes intercambios. Mi deuda intelectual y personal con Carlos será imperecedera.

Al pensamiento de ese abrumador y deslumbrante escritor, no se le puede entender sin dos principios: la tolerancia y el debate de ideas. La primera, solamente encontraba límites en su incansable cruzada contra los intolerantes: el pensamiento conservador de ayer y hoy, los fanatismos de derechas pero también de las izquierdas que aún suponen que el fin justifica los medios y las pretensiones de quienes se erigen como custodios de la moral pública exigiendo que todos compartan sus creencias, fueron diseccionados y denunciados por Monsiváis, a veces con puntilloso sarcasmo y en otras ocasiones en documentados ensayos.

Era un hombre de ideas, que siempre son antítesis de los dogmas. Monsiváis asumió su carácter de intelectual público como una manera no solamente de atestiguar las más variadas expresiones de la cultura social, sino además para expresar por todos los medios y en todos los foros posibles sus diagnósticos y opiniones. Muchas de tales ideas eran para el momento y en busca de interlocutores. Por eso prefería el espacio perecedero aunque de mayor alcance social que tiene la prensa, aunque luego reescribiera esos textos para nutrir sus numerosos libros. Esos volúmenes son mucho más que compilaciones de artículos originalmente aparecidos en periódicos y revistas; Monsiváis corregía de manera compulsiva sus propios textos, con un respeto diríase reverencial al formato del libro que trasciende la fugacidad de la prensa.

Lector omnívoro, era promotor generoso de muy variados espacios para que se expresaran las opiniones de otros. Suman centenares los editores de revistas que pueden dar fe de la solidaridad de Monsiváis que se las ingeniaba para entregarles un texto que, independientemente del tema, sería atractivo para impulsar o mantener publicaciones que precisaban notoriedad para obtener lectores e inserciones publicitarias. La firma de ese escritor siempre era interesante, incluso para pequeñas editoriales universitarias que publicaron las primeras ediciones de algunos de sus libros más tarde muy renombrados.

El debate de ideas, para Monsiváis, era componente imprescindible en la democracia. “Por mi madre, bohemios”, exhibió durante décadas dislates de los personajes públicos. Cierta parcialidad implícita, con frecuencia mantenía ausentes de esa columna a personajes considerados como de izquierdas, que así quedaban a salvo de los subrayados críticos de “la R.”. Eso no implica que sus simpatías políticas fueran incondicionales. Monsiváis fue entusiasta del zapatismo pero señaló abusos del subcomandante, de la misma manera que cuestionó errores garrafales de López Obrador a pesar de la querencia que tenía con el entusiasmo popular que llegó a suscitar ese movimiento.

En respaldo a la discusión así como a la elaboración intelectuales, Monsiváis animó durante 15 años (de 1972 a 1987) el suplemento “La Cultura en México” de la revista Siempre!, en cuyas páginas abundaron textos fundamentales en la formación cultural de varias generaciones. Ese mismo afán lo llevó a defender a la universidad pública, así como a preocuparse por la preparación habitualmente fragmentaria y exigua que ofrecen las escuelas universitarias de comunicación.

En 1988, con motivo de la muerte de su querido amigo Carlos Pereyra, Monsiváis escribió que un intelectual “es aquel que mantiene la voluntad de conocimiento y la autocrítica, no obstante los graves obstáculos”. Con una inagotable capacidad de asombro, respaldada en una mordaz pero antes que nada extraordinariamente sólida inteligencia, Carlos Monsiváis eludía constantemente esas dificultades.

Publicado en emeequis

Written by Raúl Trejo Delarbre

junio 27, 2010 at 10:25 am

Publicado en Cultura, Letras

MONSIVÁIS

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Fotografía tomada de la revista Zócalo

Pedagogo, periodista

Monsiváis y la cultura en México

Written by Raúl Trejo Delarbre

junio 19, 2010 at 2:36 pm

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