Sociedad y poder

Archive for the ‘El mundo’ Category

Redes, espionaje y ciudadanos

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Manifestaciones en defensa de Snowden

Publicado en Zócalo, julio de 2013

Gracias a la revolución digital sabemos mucho más de cada vez más cosas. Nuestra computadora conectada a la Red puede conducirnos a sitios y datos de la más variada índole. Pero nosotros mismos también somos más visibles.

Cada entrada que escribimos en las redes sociales tiene el propósito de ser conocida por otros. A veces lo olvidamos pero Twitter y Facebook son espacios públicos que, por definición, están abiertos al escrutinio de otras personas. Aunque decidamos bloquear o condicionar el acceso a nuestros contenidos, la información digital puede ser vista, reproducida y adulterada incluso sin nuestro conocimiento. Los textos e imágenes que colocamos en tales espacios pueden ser inspeccionados, antes que nada, por los administradores de esas redes. Leer el resto de esta entrada »

Written by Raúl Trejo Delarbre

julio 27, 2013 at 4:21 pm

Populismos de derecha

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Publicado en Eje Central

Otros tiempos

El populismo apela a las emociones, toma al pueblo como coartada mas no como actor de los cambios sociales, aspira a movilizar adhesiones elementales pero intensas a favor de un líder o una causa que se proponen como representantes, por lo general únicos, de las mayorías. La ausencia de matices refuerza la contundencia de las propuestas populistas: buenos contra malos, justicieros ante bribones, protectores frente a negligentes. El líder populista se muestra afable pero no suele ser condescendiente; el temperamento intransigente se presenta como salvaguarda de la sociedad. Para el líder populista los ciudadanos no son interlocutores, sino individuos desvalidos a los que es preciso proteger. Para eso están ellos.

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Written by Raúl Trejo Delarbre

febrero 18, 2011 at 6:41 am

Breviario de Julian Assange

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Publicado en emeequis

No pasará mucho tiempo antes de que alguien lleve al cine la biografía de Julian Assange. El creador de WikiLeaks asistió a seis universidades en donde tomó clases de física, matemáticas, filosofía y neurociencia;  a los 16 años hackeaba sitios de universidades australianas y de empresas canadienses. Nació en Australia el 3 de julio de 1971. Sus padres eran teatreros itinerantes y se divorciaron. El nuevo marido de su madre era miembro de un grupo New Age. Assange vivió más tarde en sitios tan disímiles como Tanzania e Islandia y en 2006 creó su hoy celebérrimo sitio de Internet destinado a recibir filtraciones políticas. Leer el resto de esta entrada »

Written by Raúl Trejo Delarbre

diciembre 11, 2010 at 3:57 pm

Publicado en El mundo, Estados Unidos, Medios

Berlín, ciudad abierta

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Estuve en Berlín a fines de septiembre de 1989. La crisis política en Alemania del Este no parecía resistir mucho más y era parte del desmoronamiento del llamado bloque socialista. A pocos días de mi regreso a México ocurrió la apertura del Muro. El 10 de noviembre escribí para El Nacional el artículo del cual extraigo los siguientes párrafos.

Treparon curiosos y exaltados, saludaron con una furia acumulada quizá durante toda su vida y conocieron el otro lado del muro; ya lo sabían colorido y antiautoritario, como lo han dejado, lleno de sarcasmos y dibujos, otros jóvenes, compatriotas suyos: fueron, por centenares, acaso miles, los muchachos y muchachas que la noche del jueves corrieron para brincar la valla de concreto que los había mantenido separados del resto de la ciudad. El Muro de Berlín, para efectos prácticos, dejó de existir este 9 de noviembre.

Berlin Wall Fall 1989

La decisión del nuevo gobierno de la República Democrática Alemana para, en un forzado pero al fin sensato sentido del realismo, abrir las puertas del muro, termina con toda una era. E inicia otra. Los habitantes de Berlín Oriental que acudieron la noche del jueves y sobre todo, a la mañana siguiente para, a la luz del día, celebrar y manifestar su estupor mostraron, con esa sola actitud, que el muro separaba a Berlín pero no había segregado a los alemanes. Rápido, al comienzo no sin miedo, varios centenares de berlineses se las arreglaron para trepar el muro como quizá nunca pensaron hacerlo: masiva, entusiasmadamente, sin la vigilancia de los vopos –muchos de los cuales, también, habrán querido compartir esa experiencia–; durante 28 años, rumbo al Occidente no han tenido más horizonte que la muralla de 45 kilómetros que divide a su ciudad (además de otros 120 kilómetros que separan a los sectores occidentales de Berlín del resto de la RDA). Muchos de los residentes de Berlín Oriental crecieron con el muro, no conocían más realidad que esa. Hace poco, un funcionario cuya familia había vivido hasta entonces en el lado oriental, nos contaba cómo una niña de diez años, que pudo viajar a Frankfurt, se asombraba ante una ciudad tan abierta y preguntaba “¿y aquí, dónde está el muro?”: pensaba que en todas las ciudades tenía que haber una barrera como la berlinesa, porque así era como ella había crecido.

Millares de jóvenes de Alemania Oriental, así crecieron. Pero a través del muro de concreto y enrejados, poco a poco, pudieron acceder, como visitantes, los alemanes de Occidente y sobre el muro mismo, de manera incontenible, volaron las señales de la radio y la televisión del lado Federal. Esos millares de jóvenes, muchos de los cuales acudieron, aunque fuera por elemental curiosidad, a ver el otro lado del muro que toda la vida han tenido delante suyo, ahora comenzarán a habitar en una ciudad abierta.

Por eso este jueves y este viernes en Berlín, la siempre intensa actividad nocturna del lado Occidental ha sido especialmente novedosa. Los azorados habitantes de Berlín Este han traspuesto la Puerta de Brandemburgo y han caminado por la Avenida del 17 de junio que recuerda el levantamiento civil de sus padres, o sus abuelos, en 1953 (cuando una huelga general constituyó una de las primeras demostraciones de las dificultades que comenzaban a resultar de las tensiones entre economía y sociedad en la RDA). Deben haber pasado ante la seguramente sorprendida guardia soviética, que se ha mantenido a unos metros del muro, pero del lado occidental, como recordatorio del estatuto de ocupación según el cual Berlín se encuentra bajo la supervisión de la URSS, Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos. Luego se internaron en el mullido Tiergarten, el laberíntico parque del que, acaso, solo avistaban, a distancia, las copas de los árboles.

Los jóvenes de Berlín Oriental que este fin de semana están reconociendo la otra mitad de su ciudad habrán pasado, así, frente a los enormes pórticos de inspiración chinesca que resguardan el Parque Zoológico y se habrán encontrado con la Iglesia Conmemorativa, la antigua Iglesia del Káiser Guillermo la cual, con su mitad destruida, recuerda las consecuencias de una Guerra Mundial que nadie, nunca, debiera olvidar. Habrán llegado entonces al principio de la vistosa Kurfürstendamm, la avenida de los escaparates millonarios y los cafés callejeros, repleta de luces y tentaciones, abundante en desórdenes y perversiones. Quizá entonces, algunos de sus compatriotas del lado Oeste les hayan convidado una cerveza a presión en alguno de los bares que por docenas o centenares, nadie ha podido llevar la cuenta, proliferan en el centro de Berlín Occidental.

Si la otra parte de su ciudad les ha resultado tan atractiva, ha sido por tan largamente prohibida. El gobierno, ahora renovado, de la RDA, cultivó una extensa, añeja inquietud entre sus conciudadanos que ante la prohibición, querían conocer las calles luminosas, las ofertas mercantiles, las posibilidades de disipación, en todos los sentidos, que prosperaban del inquieto y también contradictorio lado occidental. Por eso este jueves, apenas se conoció el lacónico e histórico anuncio de Günter Schabowski a nombre del buró político del Partido Comunista, revelando que las puertas del muro serían abiertas, una multitud de berlineses –significativa, mayoritariamente jóvenes– se precipitó sobre la valla de concreto.

En realidad los berlineses del Este han tenido hermosos panoramas urbanos para recrear su vocación estética. En el reparto de la ciudad, los soviéticos se quedaron con la zona histórica, que no sólo resulta de mayor majestuosidad, sino también de mayor significado. Apenas tras la puerta de Brandemburgo, por la Unter den Linden, se encuentran la Antigua Biblioteca de Prusia, la Universidad de Humboldt, los viejos edificios de la Ópera, el Museo del Arsenal y el de Pérgamo, hasta que se llega a la Plaza Marx y Engels, flanqueada por la majestuosa Catedral berlinesa y el adusto edificio del Consejo de Estado.

Tiene lo suyo, y mucho, el centro de Berlín Oriental, por donde con algo de voluntarismo es posible imaginar los tiempos en que, por esas calles, Georg W. Hegel discurría sus construcciones filosóficas o Karl Marx encontraba motivos para profetizar etapas que nunca llegaron; casi se escuchan los cascos de los caballos conduciendo carrozas militares y repiqueteando sobre el adoquín, en años de rigidez y ambición germana como los de Otto von Bismarck, el Canciller de Hierro… Pero la imagen de una ciudad más lenta que reposada, más hueca que respetada, acaba con las fantasías. Llena, rebosante de historia, la parte oriental de Berlín es, sin embargo, una ciudad vacía. Sus calles están colmadas de monumentalidad pero casi no hay gente en ellas. El Berlín histórico es para los funcionarios y para los turistas, pero los alemanes del Este prefirieron hacerse de un nuevo entorno en las enormes unidades habitacionales que hay en la periferia. Y ese es el contraste que ha llevado a muchos de ellos a incursionar, quizá por unas cuantas horas, en la otra mitad, que les había sido vedada, de su propia ciudad: la mitad occidental definida por la sociedad de consumo, por los letreros de neón, por las ofertas de relajo y abundancia.

Están viviendo un sueño, este fin de semana, los berlineses orientales que han cruzado el muro. Luego, en la nueva vigilia, habrán de tener tiempo para meditar sobre su nueva condición y sobre los nuevos retos de las dos Alemanias. La apertura del muro, que parecía inevitable, no se avizoraba tan pronto. La remoción de Eric Honecker fue precedida de un malestar inocultable en la RDA y la decisión de permitir el tránsito al área occidental estuvo precedida por movilizaciones hasta ahora, en varias décadas, desconocidas en esa Alemania. Dos funcionarios del Partido Comunista se suicidaron, antes de que se hiciera público el anuncio de este jueves. Muchos cambios más habrán de presenciarse, porque la apertura del muro, después de todo, no es más que una decisión simbólica, con todo y lo simbólico y ominoso que fue siempre ese valladar que cruza por todo Berlín.

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Written by Raúl Trejo Delarbre

noviembre 9, 2009 at 4:22 am

Publicado en El mundo

La luna y la noche que detuvimos los relojes

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Aquellos días dormíamos poco, levantándonos de prisa y acostándonos tarde para no perder detalle del viaje más anunciado en la historia de la humanidad. Las fantasías de Julio Verne y George Meliés estaban por ser cumplidas y lo de menos era si la carrera espacial había sido acicateada por la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Aunque la bandera que sería plantada en la áspera y fría superficie de nuestro satélite era la de las barras y las estrellas, había motivos suficientes para querer entender la misión del Apolo 11 como un logro de toda la humanidad.

Así lo dijo Neil Armstrong, en la famosa y precisa frase justo en el momento en que dejaba impresa la huella del pie izquierdo sobre la luna. En México eran las 20.56 del 20 de julio de 1969. Hasta donde recuerdo Jacobo Zabludovsky, en la transmisión televisiva, dijo algo así como detengan sus relojes porque este es un acontecimiento histórico. Y allí quedó ese episodio del reloj de la memoria, congelado cuando las imágenes borrosas y el audio quebradizo que llegaba de la Luna a Houston y de allí al planeta entero, nos indicaban que era un momento para recordar.

La sensación, a la vez, de comunidad y libertad que suscitó la llegada del primer hombre a la luna, trascendía banderías nacionales e ideologías políticas. Era una hazaña de la tecnología y la ciencia pero también de la imaginación y el arrojo. Por supuesto, se trataba de un logro teñido de implicaciones geopolíticas como le diríamos más tarde a la existencia de obvios intereses de variada índole en el plano de las relaciones internacionales. Pero ninguna de aquellas consecuencias le restaba espectacularidad al hecho de que un ser humano (dos, al cabo de unas cuantas horas) caminaba por la luna.

En la televisión de Estados Unidos la transmisión del alunizaje fue encabezada por Walter Cronkite, el veterano y prestigiado periodista que condujo entre abril de 1962 y marzo de 1981 el noticiero vespertino de la CBS. En esa tarea, Cronkite atestiguó y comunicó acontecimientos de toda índole, desde el asesinato de John Kennedy y la carrera espacial, hasta la guerra de Vietnam.

Cronkite murió el viernes pasado, a los 92 años, unos días antes de que se cumplieran cuatro décadas de una de sus transmisiones más memorables. En su libro autobiográfico A Reporter’s Life, Una vida de reportero (Knopf, New York, 1996) relata la espontánea cuan apresurada reacción que tuvo cuando estaba transmitiendo la llegada de Neil Armstrong a la luna:

“Cuando Neil salió del Eagle, yo casi había recuperado la compostura que perdí completamente cuando el Eagle había descendido delicadamente sobre la superficie de la luna. Me había preparado tanto como la NASA para ese momento y entonces, cuando llegó, me quedé estupefacto.

“¡Hombre!, ¡Caray! ¡Hombre! (Oh, boy!, Whew! Boy!). Esas fueron mis primeras palabras, de una profundidad que será registrada por todas las épocas. Eran todo lo que podía articular”.

Era muy posiblemente el periodista más relevante en Estados Unidos y sin duda uno de los que conquistó mayor credibilidad en el siglo XX. Pero confrontado ante aquel hecho histórico, Walter Cronkite reaccionó con esas exclamaciones.

Cronkite relata que en los años 80 abrigó la ilusión de participar en un viaje espacial, cuando los directivos de la NASA anunciaron que habría civiles entre los pasajeros de las siguientes tripulaciones. Específicamente,  se dijo, volarían un profesor y un periodista. Después de una preselección entre más de mil solicitantes, el conductor del noticiero de CBS quedó entre 40 finalistas. Pero luego sobrevino la tragedia del transbordador Challenger, que en enero de 1986 estalló poco después de haber despegado en Florida. Cronkite escribió acerca de esa fallida posibilidad:

“Con frecuencia me preguntaban si todavía quería ir al espacio después del Challenger. Mi respuesta era que sí, pero que temía que mis cañerías se irían antes de que la NASA arreglara las suyas. Realmente, todavía me gustaría ir. Sé, sin embargo, que vería el vaso más medio vacío que medio lleno. Un vuelo orbital sería la cosa más emocionante que puedo imaginar –excepto el vuelo que me gustaría hacer antes que otros: el viaje a la luna–. Sería grandioso ver el planeta Tierra desde esa enorme distancia, observar como han hecho nuestros afortunados astronautas esta gran esfera azul, esta mancha de color en la oscura extensión del espacio, regocijarnos en el misterio de nuestra existencia aquí.

“El primer descenso en la luna fue, sin duda, la más extraordinaria historia de nuestra época y casi tan destacada fue la proeza para la televisión como el mismo vuelo espacial. Ver a Neil Armstrong a 240 mil millas allá afuera, mientras daba el gigantesco paso para la humanidad en la superficie de la luna, fue una emoción más allá de todas las otras emociones de ese vuelo. Todas esas emociones derribadas una sobre otra tan rápidamente que pasábamos de la carne de gallina que nos causaba una de ellas a la que suscitaba la siguiente”.

Y en efecto, a la emoción que siempre suscitaba mirar (o, incluso antes, escuchar por la radio) el lanzamiento de aquellos cohetes que conducían fuera de la atmósfera terrestre a una de esas frágiles cápsulas Mercurio, Géminis o Apolo, en aquel verano de 1969 se añadían el recorrido a la luna, la entrada en la órbita del satélite, el descenso en la superficie lunar y el exitoso viaje de retorno. Eran otros tiempos, sí. Nosotros mismos éramos otros. Pero somos lo que somos y el mundo es lo que es gracias, en parte, a las certezas y las quimeras detonadas por aquellas proezas tecnológicas. Como decía Cronkite todas las tardes al terminar su noticiero, así es como son las cosas (and that’s the way it is).

ALACENA: Armstrong despide al periodista

Retirado de las actividades públicas desde hace años, este fin de semana Neil Armstrong dio a conocer el siguiente comunicado sobre la muerte de Walter Cronkite:

“Para que un analista de noticias y un reportero de los acontecimientos del día tengan éxito, él o ella necesitan tres cosas: precisión, oportunidad y la confianza de la audiencia. Muchos tienen la fortuna de contar con las dos primeras. La confianza de la audiencia, se debe ganar.

“Walter Cronkite pareció disfrutar de los más altos ratings. Tenía una pasión por la exploración humana del espacio, un entusiasmo que era contagioso y la confianza de su audiencia. Se le va a extrañar”.

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Written by Raúl Trejo Delarbre

julio 20, 2009 at 4:16 am

Publicado en El mundo, Medios

Disparate canadiense

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La cancillería mexicana –una de cal– respondió con agudeza a la decisión del gobierno de Canadá que repentinamente comenzó a exigir visas a nuestros compatriotas que viajan a ese país. En vez de ignorar el asunto o de, en otro extremo, responder de la misma manera, nuestro gobierno anunció ayer que los diplomáticos canadienses que quieran venir a México deberán tramitar una visa.

Se trata de una medida simbólica y que tendrá efectos fundamentalmente en el litigio que ya se ha desatado sobre ese asunto en los medios de comunicación. Los turistas canadienses que vengan a México no tendrán que cumplir con ese requisito, con lo cual se evita ahuyentar al de por sí amedrentado y disminuido turismo. Lo mismo hizo el gobierno de la República Checa, a cuyos ciudadanos Canadá decidió imponer, junto a los mexicanos, el requisito de la visa.

Con esa decisión no se remedian las vicisitudes de millares de mexicanos que, fundamentalmente para hacer turismo, tenían previsto viajar en los próximos días a Canadá. Pero quizá, sumada con las protestas que ya se propagan entre los propios canadienses, esa decisión contribuirá a subrayar la enorme injusticia y la inadmisible tontería que ha cometido el gobierno de Ottawa en contra de todos esos mexicanos y sus familias.

El gobierno de Canadá explicó que, con la visa, pretende disminuir la gran cantidad de peticiones de asilo que son presentadas por mexicanos que buscan aprovechar las generosas disposiciones legales que hay en aquel país para acoger a ciudadanos que se consideran perseguidos en sus respectivas naciones.

Sin embargo no resulta claro por qué el hecho de llenar una compleja y exigente solicitud desalentará a quienes buscan acogerse a las normas canadienses en materia de asilo. No hay correspondencia alguna entre el problema que pretende atajar y la decisión del gobierno de Canadá para requerir visas a los mexicanos.

En ese país, efectivamente, desde hace tiempo hay numerosas peticiones de asilo. Se puede asegurar, incluso sin tener a la mano una relación detallada de quienes se han beneficiado del asilo canadiense, que la gran mayoría han sido personas que distan de ser perseguidas en México.

Y son muchos. Entre 2005 y 2008 la cantidad de mexicanos que pidieron asilo en Canadá aumentó de 3400 a 9400. De esta última cantidad, el 89% de las solicitudes fueron rechazadas. Eso deja más de mil solicitudes –1034– que sí fueron aceptadas.

¿A qué persecución política escapaban, de qué movimiento social formaban parte, en qué partido disidente concurrían esos mexicanos? Es posible que entre ellos haya unos cuantos ciudadanos cuya militancia política o social hubiera suscitado represalias de alguna fuerza política o algún poder fáctico en México. Pero la mayoría, son pícaros que se han valido de la manga ancha con que Canadá juzga las peticiones de asilo para encontrar una manera de vivir.

Si esas peticiones han sido aceptadas, se debe a la holgura de las disposiciones canadienses. Más aún: si la cantidad de mexicanos que busca ese cobijo legal se triplicó en los años recientes ha sido, precisamente, por el éxito que han tenido las solicitudes débilmente fundadas pero admitidas con ligereza por el gobierno de Canadá.

El asilo es una de las más nobles y fundamentales instituciones en las relaciones entre los países. No hace falta insistir en la importancia que tiene. Pero si Canadá acoge por esa vía a centenares de mexicanos cada año, no se debe a que en nuestro país haya una intensa persecución política sino a deficiencias o, para decirlo de manera menos drástica, a la flexibilidad con que se interpreta y aplica el derecho de asilo en aquella nación. Ahora, las víctimas de esa abundancia de asilados reconocidos como tales son los mexicanos que quieren viajar a Canadá.

La medida fue anunciada tan de improviso que, todavía ayer, en algunos sitios de ese país como “Canadá en español” se aseguraba que los mexicanos no necesitamos visas para viajar a ese país.

Ayer mismo el director ejecutivo de la Fundación Canadiense para las Américas, Carlo Dade, sostenía en un texto muy crítico que pedir asilo se vuelve atractivo debido a la tardanza de las autoridades de Canadá para resolver cada solicitud: “Abofetear con las restricciones de las visas a los países no sirve, y no servirá, para arreglar el asunto del sistema de refugiados. Si los requerimientos de asilo fueran procesados rápidamente, entonces los incentivos para abusar de ese sistema desaparecerían”.

Dade, también expresa preocupación por las reacciones que estas medidas puedan suscitar en países como México: “Podemos imaginar lo que está pensando América Latina. Por un lado, Canadá dice que quiere lazos más estrechos, más intercambios culturales y mejores relaciones. Por el otro, de manera unilateral y sin aviso, impone una medida precisamente para hacer lo contrario con sus aliados más cercanos y con quienes tiene relaciones más intensas en la región. Y todo por 9 mil solicitudes de asilo”.

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Written by Raúl Trejo Delarbre

julio 17, 2009 at 4:14 am

Publicado en Derechos humanos, El mundo

La ministra está embarazada

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La Crónica, 17 de abril.

Madrid. La ministra de Defensa está embarazada. Esa frase resume el cambio político, no sin bemoles y contradicciones, que impulsa el presidente José Luis Rodríguez Zapatero al iniciar un segundo periodo de gobierno. En su gabinete, integrado por 17 ministros, hay nueve mujeres. Ese solo dato hubiera sido suficiente para enfatizar que, más allá de la equidad de género, existe una simbólica apuesta por la heterodoxia política. Pero Defensa, que es la cartera proverbialmente más identificada con la hegemonía masculina, ha sido ocupada por una mujer. Que además es joven. Que además es catalana. Y que está esperando un hijo.

Ese dato, que en cualquier otra circunstancia sería tema exclusivamente de la vida personal de doña Carme Chacón y su marido el periodista Miguel Barroso –ex vocero de Rodríguez Zapatero y ahora director de la Casa de América– se ha convertido en clave de la deliberación española en estos días. Chacón ya despertaba el interés de las publicaciones consideradas como femeninas desde que, siendo ministra de Vivienda, se casó embarazada a fines del año pasado. En la revista Elle apareció un reportaje en donde esa abogada de 37 años, que desde muy joven milita en el Partido Socialista de Cataluña, consideraba que no le resultaría imposible ejercer su nueva maternidad sin descuidar los deberes que le impone su pertenencia al gobierno de Rodríguez Zapatero. “Siempre tengo en mente que mucho más complicado es estar embarazada y tener que trabajar como, por ejemplo, cajera en un supermercado“, dijo con sensatez pero también consciente de la carga simbólica que adquiría desde entonces como figura pública.

Pero una cosa es lidiar con empresas constructoras, sociedades de crédito y acaparadores de predios y otra, encabezar a las tres fuerzas armadas (tierra, mar y aire). Y de tales dimensiones ha sido el encargo que hace unos días le asignó el Presidente de Gobierno a esa concejal del ayuntamiento de un suburbio de Barcelona que, además de todo ello, se da tiempo para dar clases de Derecho.

Diputada en dos ocasiones, Carme Chacón se instaló el lunes en sus nuevas oficinas en el Ministerio de Defensa. Su mensaje inicial a los generales con quienes trabajará cotidianamente fue claro, sencillo y firme. La condición de género de la ministra no debería dificultar el trato entre el gobierno y los militares ya que en España desde hace buen rato, y como una de las consecuencias de la institucionalización de la democracia, las fuerzas armadas tienen una presencia disciplinada y discreta. Sin embargo solamente 12% de los efectivos militares en España son mujeres.

La protesta de la nueva ministra de Defensa y el resto del gabinete de gobierno ante el Rey Juan Carlos y al día siguiente su alocución inaugural en el patio central del Ministerio que ahora encabeza fueron transmitidas en vivo por la televisión. Al encuentro con los militares Carme Chacón acudió con un atuendo que una periodista especializada en modas describiría como “discreto traje de chaqueta negro con blusón premamá blanco de rayas y unos zapatos negros con bastante tacón, que disimulaba con el largo del pantalón”.

Si el ministerio de Defensa hubiera seguido en manos de un hombre su indumentaria jamás hubiera sido motivo de comentarios. Pero así son las novedades: la primera vez suscita el interés de lo inédito y en esta ocasión se trata de una ruptura histórica. De ese calado fue hace cuatro años la decisión de Rodríguez Zapatero para designar vicepresidente de su gobierno a la abogada María Teresa Fernández de la Vega, que ahora repite en ese cargo.

No puede decirse que los españoles acepten todos, de buena gana, el nuevo cambio. Un lector sevillano le escribió esta semana a Rafael Reig, columnista del diario Público que desde hace medio año aparece (por cierto, con notable lozanía y agudeza periodísticas) en la capital española: “La guerra, que yo creía que había sido siempre un brutal juego de intereses orquestado por unos pocos hombres poderosos, una manera más de seguir haciendo negocio con la muerte de los pobres, será también cosa de mujeres, que son y han sido siempre las únicas que han mantenido la dignidad y la razón de los pueblos entre las guerras. ¿Por qué llamamos igualdad a hacerlas a ellas como a nosotros? ¿No deberíamos ser quizás nosotros como ellas?”.

Y hay reacciones en la antípoda de esa opinión, tan recargada de corrección política que contraviene la búsqueda de equidad, reconocimiento, justicia terrena o al menos retórica, según se le quiera ver. “Ahora los españolitos vamos a decir ooohhh qué bonito, está embarazada y es eco pacifista… dentro de nada en vez de fusiles llevarán florecitas” escribió un sarcástico visitante del blog en donde se hacía la descripción del vestido negro con blusón blanco a rayas. Aquí, donde el machismo es aun tan intenso como las reivindicaciones de género que se le oponen, la designación de Chacón –que en efecto es conocida defensora de causas ecológicas y de la convivencia de Cataluña con el resto de España— esa decisión del presidente Rodríguez Zapatero divide opiniones y sentimientos.

Por eso la nueva ministra sabía de qué se trataba cuando al cabo de su breve discurso se dio tiempo para tomar una nerviosa bocanada de aire y, tan ostensibles el abultado embarazo de siete meses como cierto nerviosismo, ordenó al jefe de la escolta militar: “¡Capitán: mande firmes!” para que se produjeran los honores marciales.

Además de Chacón y otras siete mujeres, forma parte del gobierno Bibiana Aído, parlamentaria andaluza que el mes pasado cumplió 31 años. Doctorada en Economía en Cádiz, de donde es originaria, Aído es ministra de Igualdad, una nueva cartera que está claramente destinada a la defensa de las mujeres. Si ese ministerio hace falta o no y sobre todo si consigue atemperar diferencias de género ya se verá. Pero por lo pronto la nueva ministra, junto con la carga de inexperiencia que implica su juventud, ocasiona inquietudes y algunos chascarrillos.

La designación de Aído y la creación del ministerio de Igualdad ha sido considerada una “medida orwelliana” por la prensa hostil al gobierno socialista. Representa “una manera de hacer política basada en la preferencia por los prejuicios ideológicos frente a los intereses generales. La igualdad, como la libertad, es un principio común a toda acción de gobierno y no sólo debe enfocarse desde la perspectiva de la situación de la mujer… Zapatero siempre se ha definido como feminista, y lo que ha hecho es satisfacer el concepto que tiene de sí mismo”, consideró en su editorial el diario ABC.

La descalificación más tajante la ofreció, en ese mismo periódico, el columnista Antonio Burgos. Rodríguez Zapatero “ha organizando su Batallón de Modistillas Ministeriales, donde las señoras superan ya a los caballeros”, escribió con descaro. A la ministra Aído, ese columnista la llama “nueva modistilla de la igualdad”. Y la juventud de esa andaluza destaca en numerosos comentarios. Al menos, dicho sea en descargo suyo, no se sabe que la joven Aído haya tramitado contratos en beneficio de negocios personales y familiares como sucedió en nuestras tierras con el secretario de Estado cuya mocedad y cercanía al presidente fueron postuladas como causas fundamentales –y a la luz del panorama mexicano desdichadamente fallidas—para colocarlo al frente de Gobernación.

Una ministra que espera a un hijo y otra que cuando nació ya había transcurrido más de un año después de la muerte de Francisco Franco: ese es el perfil de una vida pública cuyas novedades quiere reconocer Rodríguez Zapatero en la conformación de su equipo de trabajo. No se trata de cuotas de género sino de reconocer la aptitud como elemento fundamental para ocupar cargos públicos.

Así, mientras en España las mujeres que destacan en política ejercen las responsabilidades más altas, en México se les denigra o manipula. Qué emparentada con el despropósito acerca de las “modistillas de Zapatero” resulta la declaración aquella sobre las piernas de la presidenta de la Cámara de Diputados en México. Los símiles de López Obrador en otras latitudes no son precisamente personajes de izquierda populista sino voceros de las derechas más prejuiciadas y atrasadas. Y qué lejana del respeto a las mujeres que hacen política resulta su utilización al servicio no de una causa sino de un caudillo, como sigue ocurriendo con las “adelitas” del Peje que, junto con los adocenados legisladores perredistas, contribuyen a paralizar la discusión que quiere el país.

Written by Raúl Trejo Delarbre

abril 17, 2008 at 2:55 pm

Publicado en El mundo

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