Camaleónico Fox

Publicado en La Crónica de Hoy el 2 de marzo de 2000

Poco después de declarar que se ubica en la centro izquierda, ayer Vicente Fox le dijo a la agencia Notimex que se considera en el centro político.

   La desizquierdización del candidato de la Alianza por el Cambio aparentemente se debe a un pragmático cálculo político. Ante los redactores de la agencia de noticias Fox explicó que el centro, es “en donde está más cargadito” el electorado.

   Sin embargo en la entrevista que publicó La Jornada el lunes pasado, el ex gobernador de Guanajuato había dicho, cuando le preguntaron en dónde se ubica ideológicamente: “El asunto de la izquierda, la derecha y el centro difícilmente describe la situación de un gobierno. Pero si lo tengo que usar me pondría en el centro izquierda un poco, porque además es hoy la demanda de la ciudadanía”.

   Hace cinco días, ante interlocutores de izquierda como presumiblemente son los de ese diario, Fox asumía esa definición política. Ayer, con periodistas de la agencia estatal de noticias, atenuó un poco su autodescripción y se colocó solamente en el centro. Si Fox platica hoy con El Heraldo de México, o con algunos de los grupos intolerantes que, para no ir más lejos, hay en su propio partido, sería capaz de decir que ahora amaneció de derechas.

   La mimetización del candidato del PAN y el PVEM a las opiniones de sus interlocutores en turno se origina en la ausencia de un discurso sólido, capaz de responder de manera articulada a los desafíos nacionales de hoy. Acción Nacional tiene un proyecto político, en algunos aspectos muy discutible pero congruente con su propia historia. Pero ya se ha visto que la distancia entre Fox y su partido, también se expresa en la disociación de las propuestas de uno y otro.

   La sola explicación de ese candidato, cuando dice que busca identificarse con el sitio del espectro político en donde el electorado está “más cargadito”, es suficiente para causar preocupación. Allí tenemos a un político sin convicciones, o sin voluntad para tratar de persuadir de ellas a los ciudadanos. En vez de arriesgar con puntos de vista propios, algunos de los cuales pudieran no gustar a todos, Fox se allana a la opinión de quienes lo escuchan. Así, el aplauso es infalible.

   Cuando hace unos meses visitó a Fidel Castro, Fox habló maravillas de la revolución cubana. En un encuentro con dirigentes de las iglesias protestantes, criticó a los obispos católicos con quienes tienen una rivalidad histórica. Si cena con banqueros, cambia las botas y los jeans por calzado de calle, traje oscuro y corbata.

   No se trata solo del atuendo, sino del discurso: Fox no tiene que complicarse preparando alocuciones con propuestas para cada momento. Simplemente, les dice a sus interlocutores lo que él cree que quieren escuchar.

   Así, cuando se reúna con mariachis, el candidato panista se pondrá sombrero de charro y entonará una tonada ranchera. Si son futbolistas, ensayará un tiro a gol. Si pasa junto a unos albañiles, querrá demostrar que sabe empuñar la cuchara. Ojalá que no se asome a un table dance.

   La mimetización con sus auditorios puede ser cuestionable pero, en un contexto de casi nula exigencia política y de irrefrenada estridencia mediática como el que tenemos ahora, esa actitud le está resultando redituable al abanderado de la Alianza por el Cambio.

   Fox está teniendo éxito. Incluso, está avanzando más allá de las expectativas de su partido y de muchos de sus rivales. Es posible que no haya superado a Francisco Labastida en las intenciones de voto, pero se le está acercando mucho y a un ritmo que no tienen las preferencias a favor de otros candidatos.

   Ese avance de Fox, se debe desde luego al estancamiento en la campaña de su rival priista la cual sólo deja de ser gris cuando es aderezada con invectivas personales, y a la ruina en la que se ha convertido la campaña cardenista, aislada de la sociedad y de su propio partido.

   La sola sensación de que Fox va avanzando, comienza a determinar las simpatías de medios de comunicación e informadores cuya posición crítica respecto del panismo y del foxismo, está siendo sustituida por una precavida condescendencia.

   Mientras tanto, el análisis de lo que Fox dice y propone es difícil, debido a lo gelatinoso de su discurso. Si se le toma en serio, resulta estar repleto de lugares comunes casi siempre huecos. Si el examen crítico se ciñe al tono que Fox le está dando a su campaña,  acomodando frases y dichos según la audiencia de cada momento, es casi imposible encontrar congruencia alguna.

   Alguien ha comentado que Fox se parece demasiado a Zelig, el personaje de aquella película que Woody Allen hizo en 1983 en un tono de supuesto documental y que narraba las vicisitudes de un extraño camaleón humano. La imagen y hasta el carácter de Leonard Zelig siempre eran distintos, según el personaje junto al que estuviera: beisbolista o policía, médico o saxofonista.

   Zelig, siempre según la película, comenzó a exhibir esa insólita capacidad en giras por todo el país. La gente llenó auditorios para ovacionarlo. Pero a final de cuentas nadie sabía si le estaban aplaudiendo al cantante, al profesor, al obrero o al taxista en que se había convertido.

Correo electrónico: rtrejo@mpsnet.com.mx

–0–

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s