El PRI se derrota a sí mismo

La Crónica de Hoy, noviembre 25, 2001

El dinosaurio, en efecto, todavía sigue allí. Las prácticas de manipulación y autoritarismo que lo definieron durante varias décadas permanecen en el PRI a pesar del entusiasmo de miles de delegados que fueron, debatieron y trataron de modificar las peores tradiciones de ese partido durante los cuatro días de su 18 Asamblea Nacional.

   De ese evento, que involucró tanto esfuerzo organizativo y en el que sus dirigentes y militantes habían depositado tantas esperanzas, el PRI salió dividido, desprestigiado y confundido.

   A pesar de los acuerdos, algunos de ellos muy publicitados, que los dirigentes de sus principales bloques tomaron antes de la asamblea, las rivalidades dentro del Revolucionario Institucional no fueron conciliadas ni han sido subordinadas a un proyecto compartido por esos bloques.

   Más allá de las diferencias que puedan tener en el terreno de las ideas y el programa –que no parecen ser muchas, como esta columna subrayaba hace una semana– los dirigentes de las corrientes priistas discrepan por cuotas y posiciones de poder.

   Ahora el litigio central es por la presidencia nacional del partido. Aunque en términos formales la asamblea resolvió los procedimientos para designar a sus nuevos dirigentes, la voracidad de unos y el rechazo de otros para aceptar esas decisiones ha provocado un nuevo cisma dentro del PRI.

 

Empeoró su imagen

   La imagen pública de ese partido, lejos de haber mejorado, es hoy más desfavorable que hace ocho días. A pesar de la participación de 10 mil delegados, las discusiones intensas y extensas, el ejercicio de deliberación a puertas abiertas y la confrontación de posiciones en muchos de los temas álgidos en la revisión de la normatividad y el proyecto del PRI, el tema central que hoy se discute dentro y fuera de ese partido es la disputa por su presidencia.

   Los líderes de las corrientes priistas más significativas, especialmente Francisco Labastida y Roberto Madrazo, han desatado una contienda política y de opinión pública que obscurece a la asamblea.

   Durante cuatro días decenas de miles de delegados trataron de renovar a ese partido (algunos ciertamente con propuestas nada democráticas). Pero no hicieron falta mas que unas cuantas horas para que, el mismo día de la clausura de ese evento, las ambiciones domésticas se desataran y colocaran al litigio interno como el tema principal entre los saldos de la 18 asamblea.

 

Iniciativa de Madrazo

   El tema del diferendo en el PRI es, ahora, la prohibición que se estableció para que los senadores y diputados en ejercicio de esos cargos  puedan ser dirigentes nacionales de partido.

   Ese candado no surgió de las bases como se ha dicho ni se aprobó por descuido. Se trató de una medida impulsada por Roberto Madrazo para golpear a sus posibles competidores en la lucha por la presidencia nacional priista.

   Las versiones acerca de la aprobación de esa medida han sido contradictorias e insuficientes. El PRI no ha publicado de manera oficial el texto de sus nuevos documentos y hay confusión sobre los alcances y detalles en ese apartado de los estatutos.

   El esquema organizativo de la asamblea contribuyó al desconcierto porque estuvo distribuida en 5 “mesas de conclusiones” que a su vez sesionaron en 23 “tribunas” ubicadas en distintas poblaciones. La información de una a otra de esas sedes fue lenta e incompleta y tanto los militantes del partido como los reporteros que cubrieron las sesiones tuvieron dificultades para contar con un panorama completo de las decisiones.

   Una reconstrucción agradeciblemente puntual del proceso de negociaciones para impulsar la restricción a los legisladores como dirigentes del PRI la ofrece ayer sábado Salvador García Soto, en su columna “Serpientes y escaleras” de La Crónica de Hoy.

   La reforma ahora impugnada dentro del PRI, de acuerdo con ese reportero, fue propuesta por el grupo de Roberto Madrazo. El ex gobernador de Tabasco estuvo muy atento a  los trabajos de la mesa de Estatutos en el Hotel Emporio de Veracruz en donde “sus operadores, Ulises Ruiz y Samuel Aguilar, siempre apoyados por el gobernador de Oaxaca, José Murat” promovieron el candado a los legisladores.

   “Pasaba de la una de la mañana del lunes 19 de noviembre cuando los madracistas, luego de intensos cabildeos entre los delegados, impulsaron su propuesta. Curiosamente no encontraron mayor resistencia entre las distintas delegaciones”, escribió García Soto .

 

Candado pospuesto

   Algo ocurrió sin embargo, porque una vez que la restricción fue aprobada y ya avanzada la madrugada del lunes el mismo Roberto Madrazo pidió la palabra para sugerir un matiz. Propuso un artículo transitorio para que el candado no se aplique en la próxima elección de presidente nacional del PRI. La moción también fue aceptada por amplia mayoría.

   Posiblemente Madrazo y los suyos solamente querían hacer una demostración de fuerza –y lo consiguieron– al promover una reforma estatutaria que parecía claramente destinada a golpear a alguna o algunos de sus rivales. Se habló desde entonces de la diputada Beatriz Paredes Rangel que para competir por la presidencia nacional de su partido tendría que solicitar licencia lo cual no es sencillo ahora cuando el Congreso, que ella preside, tiene una agenda nutrida y compleja.

   Quizá en pocas horas los reclamos de los dirigentes de corrientes priistas que se enteraron en otras sedes de la decisión que se había tomado en Veracruz, le permitieron a Madrazo entender que el impedimento estatutario había sido un exceso.

   Como quiera que sea, él mismo propuso que esa restricción no tuviera vigencia en la elección priista que deberá realizarse en febrero próximo.

 

Historia de antipatías

   Madrazo y su grupo abusaron de la mayoría que habían construido en la 18 asamblea y especialmente en la mesa de Veracruz al hacer aprobar una disposición discriminatoria de un segmento de dirigentes del PRI –algunos de los cuales son, precisamente, personajes destacados en los bloques que se oponen al liderazgo del ex gobernador tabasqueño–.

   Ese encono tiene explicaciones políticas y personales. Los dirigentes actuales de dicho partido quisieron impedir que Madrazo aprovechase la asamblea para afianzarse como líder del PRI. Como él pretendía poner a votación la posibilidad de elegir al presidente nacional allí mismo, los organizadores dividieron la asamblea en cinco sedes. La estructura de ese evento no dependió del propósito para impulsar la deliberación sino del temor a que Roberto Madrazo se apoderase de la plenaria.

   Quizá ese miedo les facilitó las cosas a los madracistas. En vez de cabildear con miles de delegados en una asamblea plenaria tuvieron que hacerlo solo con los varios centenares de ellos que se inscribieron a la mesa sobre reforma estatutaria. Como no podría ser electo presidente nacional en la 18 asamblea, Madrazo se dedicó a lograr que las reglas de la votación le resultasen favorables.

   La elección será, como él quería, abierta a todos los militantes y en un plazo breve. La convocatoria se expedirá el 20 de diciembre para que los candidatos a la presidencia priista se registren antes del 12 de enero y la elección se realice en febrero de 2002. El 4 de marzo, día del 73 aniversario del PRI, tendrá que tomar posesión el nuevo dirigente.

 

Políticamente correctos

   Ya avanzado ese lunes 19 de noviembre las reformas fueron presentadas en la “Reunión plenaria de la comisión de proyecto de partido” en la rama “Estatutos”, en el World Trade Center de Veracruz.

   Allí Mauricio López, en representación de la mesa de trabajo sobre revisión estatutaria, dio a conocer los cambios a la normatividad del PRI con dos excepciones: las relativas a los requisitos y las reglas para elegir dirigentes y candidatos a cargos de representación popular. Esos dos temas fueron desahogados en otras “tribunas” de la sede veracruzana de la 18 asamblea.

   Varios de los principales cambios en los Estatutos pretenden compensar inequidades, supuestas o reales, que los militantes del PRI han padecido. Especialmente se aprobaron cambios para beneficiar a las mujeres y a los jóvenes frente al resto de los militantes y para apuntalar las economías de los comités estatales delante del comité nacional. Se trata de cambios políticamente correctos que, sin embargo, pueden traducirse en nuevos desequilibrios.

   Al menos la mitad de los cargos dirigentes y candidaturas de ese partido serán ocupados por mujeres y por lo menos 30% de esas posiciones serán para menores de 30 años. Ser mujer y a la vez joven se convierte en ventaja notoria para obtener posiciones en ese partido en menoscabo de los militantes varones y de mayor edad.

   La mitad de los recursos que recibe el PRI de acuerdo con la Ley Electoral serán para los comités estatales y la otra mitad para la dirección nacional. De esa manera se pretende impulsar la actividad partidaria en el plano local, aunque el cumplimiento de esa disposición tendrá problemas prácticos. Será preciso que el PRI establezca criterios para distribuir ese 50% entre los comités estatales estableciendo ponderaciones según la presencia política de ese partido y el tamaño de cada entidad. De otra manera los comités de Colima o Tlaxcala, por ejemplo, se considerarían con derecho a recibir los mismos recursos que los del Estado de México o Sonora, ubicados en entidades de población y peso político mucho mayores.

 

Rebeldía de “las bases”

   A continuación, en esa sesión plenaria sobre Estatutos el moderador, José Luis Flores Hernández, le dio la palabra a Cecilia Ávila, representante de la Tribuna 15, destinada a las reglas para la elección de dirigentes.

   Esa dirigente manifestó: “Trabajamos durante los últimos días en un ambiente donde se prevaleció el debate libre y propositivo, en torno a uno de los temas que más preocupa a nuestra militancia, como es la normatividad para la elección de las compañeras y compañeros que habrán de conducir en el futuro, los destinos de nuestro partido a nivel nacional, estatal, municipal, seccional, del Distrito Federal y de sus delegaciones. Prevaleció como norma fundamental en nuestro trabajo el compromiso profundo y honesto de aplicar con rigor lo que se manifiesta con tanta claridad y contundencia en todas y cada una de las relatorías recabadas en los estados. Es decir, que en lo sucesivo el mando y la conducción deben ser ejercidos por las bases militantes, que sólo ellas deben de proponer y disponer que en la medida que esas bases militantes adquieran las responsabilidades que correspondan a su abnegación y entrega al trabajo, el futuro del PRI y de sus militantes, será de triunfo satisfactorio”.

   Ávila enumeró algunos de los criterios que se mencionaron para la elección de dirigentes: reglas claras y sin discrecionalidad, consulta a las bases restringiendo las atribuciones que en ese asunto tienen los consejos políticos, estímulo a la carrera de partido, “militancia probada” para acceder a cargos de liderazgo, “que se eliminen dedazos, compadrazgos y cacicazgos para elegir a la dirigencia”.

 

Mucha desconfianza

   Esas y otras condiciones eran síntoma de la profunda desconfianza que existe entre los priistas y particularmente entre los delegados que son o se consideran representantes de las bases y aquellos militantes que son o están identificados con la dirigencia nacional.

   Entre tales criterios se mencionó, con toda claridad: “Que nuestros dirigentes no ocupen simultáneamente cargos de elección popular”.

   Sin embargo, cuando dio a conocer el texto de los cambios más importantes, Cecilia Ávila no mencionó la nueva redacción para aquella taxativa. Por eso pidió la palabra nuevamente para informar de esa nueva disposición estatutaria:

   “Compañeros, el 150, fracción novena: No desempeñar simultáneamente, con el cargo de dirigencia, cargo alguno de elección popular, dirigente partidista o ser funcionario público, salvo el caso que se separe del cargo 90 días antes de la elección para dirigencia nacional, estatal y del Distrito Federal”.

   Tal es el cambio que ha provocado tanta inquietud dentro del PRI. Se dijo que este fin de semana habría reuniones para analizar dicha disposición, que en realidad no amerita demasiada meditación. El texto es muy claro y se le puede encontrar en la transcripción estenográfica de la sesión plenaria sobre Estatutos que se realizó el 19 de noviembre en Veracruz.

  

Medida incongruente

   Le habían salido tan bien las reformas estatutarias que al ex gobernador de Tabasco no le hacía falta escarnecer a sus posibles rivales con la proscripción que se aprobó la madrugada del lunes 19.

   En descargo de Madrazo hay que recordar que él mismo impulsó y logró la disposición transitoria que suspende, por esta ocasión, la validez del candado a los legisladores que quieran proponerse para dirigir al PRI.

   Así que la irritación de algunos destacados legisladores priistas por haber sido excluidos resulta exagerada. En rigor, como también aquí hemos considerado, el candado a los senadores y diputados es antidemocrático: le impide a los militantes de ese partido tener a sus legisladores entre los prospectos para conducir a su organización. En prácticamente todo el mundo los dirigentes partidarios suelen ser, además, miembros del Congreso. Gracias a ello tienen presencia e influencia nacionales y han demostrado que cuentan con arraigo personal en la sociedad.

   Impedir que los legisladores puedan ser dirigentes del partido es contradictorio con el otro candado, establecido en 1996 y que la 18 asamblea ratificó, para que los candidatos a gobernadores y presidente de la República tengan antigüedad como dirigentes del partido y a la vez hayan sido electos a responsabilidades de representación popular.

   En uno de sus apartados más importantes el PRI considera no solo compatible sino indispensable que la carrera dentro del partido esté ligada a la experiencia en posiciones de representación popular. Y en otro se exige que quienes quieran ser dirigentes nacionales renuncien a las posiciones de esa índole que hayan alcanzado.

 

Formalmente válida

   Esa taxativa es incongruente, esencialmente antidemocrática y atenta contra los derechos de los priistas que ocupando cargos de elección quisieran postularse para dirigir a su partido.

   Pero fue aprobada por la mayoría de los delegados en la mesa destinada a reformar los Estatutos.

   La mayoría, en este como tantos otros casos, no ha tenido la razón. Pero su decisión es ley.

   Los dirigentes del PRI que quieren desconocer esa reforma no han hecho mas que demostrar el talante autoritario y patrimonialista con que en otros tiempos podían conducir a ese partido y, en buena medida, al país. No quisieron o no pudieron evitar que fuese aprobada en las sesiones en Veracruz. Ahora, después de la asamblea, pretenden desconocer tal reforma.

   Esos dirigentes, como Francisco Labastida, no quieren aceptar la decisión que tomó la mayoría de su partido. En el otro flanco del nervioso priismo se encuentra Roberto Madrazo, a quien la ganaron las ganas para golpear, innecesariamente, a sus rivales dentro del PRI. Entre unos y otros demuestran que, al menos hasta ahora, la renovación de ese partido sigue pendiente.

   Sin puntos de acuerdo suficientemente sólidos, los capitanes de las corrientes priistas riñen entre ellos y le propinan a su partido una nueva derrota. Habiendo podido ser un evento de civilidad y apertura, la 18 asamblea permitió constatar la ausencia de ejes políticos capaces de aglutinar al PRI. El dinosaurio habla otro discurso pero sus costumbres no cambian.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

–0—

Anuncios

Un comentario en “El PRI se derrota a sí mismo

  1. Y PARA CUANDO LOS JOVENES DEL PRI ?
    Por Fadua David
    Consejera Política del PRI

    El actual titular del Frente Juvenil Revolucionario quién concluyó su ejercicio en noviembre del 2006, es el recién designado Secretario de Organización del CEN del PRI, senador Alejandro Moreno Cárdenas, que por disposición estatutaria, se debe ya emitir la convocatoria para elegir al nuevo dirigente de los jóvenes priistas por un periodo de 4 años.

    En mi condición de cuadro joven priista -candidata suplente a diputada federal en las elecciones del 2006-, hice llegar a la presidenta de mi partido Beatriz Paredes un documento en donde le recuerdo que “en los últimos seis años de oposición, la dirigencia del CEN del PRI ha descuidado su obligación estatutaria de la promoción de cuadros, evidenciado la falta de un proyecto de desarrollo juvenil priista”.

    Y que su responsabilidad hacia los jóvenes priistas es romper esa cultura infame de seguir considerándonos como meros consumidores electorales.

    En una voluntad de corresponsabilidad puedo afirmar que nada se ha hecho para corregir la ausencia de coordinación entre los sectores juveniles, para converger en una oferta concreta a la sociedad, al tiempo que no ha existido un proyecto incluyente con estrategias y diseño de organización funcional.

    Para salir de esta situación mi propuesta se orienta en dos vertientes: una primera desde un frente financiero que trabaje en programas de autofinanciamiento y logística, responsabilizándose de la parte administrativa de la organización. Y otra, un frente político que tenga estructura basada en las experiencias de comité o colectivo ciudadano para el acercamiento a las demandas de los sectores sociales del país.

    Ambos frentes, tendrán una campaña nacional permanente para el posicionamiento juvenil partidario, dentro y fuera del PRI.

    También, propongo crear un diseño con base de datos para constituir el primer padrón nacional de los jóvenes priístas. Para después desde la premisa “quienes somos y cuantos somos” convocar a un encuentro nacional abierto que actualice los estatutos del FJR donde del debate e intercambio de ideas habremos de aprobar nuestro proyecto partidista juvenil para el siglo XXI.

    Asimismo, desde la perspectiva de política nacional buscaré coincidir con las instancias juveniles de otros partidos políticos y organizaciones sociales para promover una propuesta juvenil en la reforma del Estado, cuyo espíritu de la iniciativa será “descentralizar las políticas públicas de jóvenes”.

    En materia de legislación promoveré una reforma de ley para crear el Consejo Consultivo del Instituto Mexicano de la Juventud que incluya a los jóvenes dirigentes de los partidos políticos en dicha institución de gobierno.

    Soy una mujer joven de convicciones y orgullosamente priista por eso aspiro a ser la primera presidenta elegida del FJR en la historia del PRI.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s