“Es que en mi reloj son las ocho”

La Crónica, 5 de marzo de 2001

Es toda una novedad que el jefe de Gobierno del DF se manifieste contra las actitudes frívolas. Ayer le endosó ese calificativo a la presidencia de la República por el anuncio relativo al horario de verano que fue incluido el sábado, en la transmisión del programa “Fox contigo”.

   En ese breve “spot” se escuchaba que un personaje llamado “Cuauhtémoc” le reclama a otro llamado “Andrés Manuel” por llegar tarde: “Ya te dije que tu hora de entrada es a las ocho en punto y son las nueve”. El regañado, con voz de acento cojsteño, replica “es que vengo de otra delegación y en mi reloj son las ocho”.

   Divertido aunque inútil, ese mensaje publicitario contrasta con el trato que hasta ahora la Presidencia le ha dado al jefe de Gobierno, incluso brindándole deferencias muy distantes de los modales ríspidos que Andrés Manuel López Obrador ha tenido con el presidente Vicente Fox.

   Según parece la grabación fue incluida dentro del programa sabatino del presidente sin haber pasado por la supervisión de los responsables de esa serie. Aunque sí fue producido por la Presidencia, el “spot” no formó parte integral del programa. Los radioescuchas pudieron suponer que había sido colocado por la estación en la que seguían los comentarios del presidente.

   La conductora que en esta ocasión tuvo a su cargo el programa “Fox en vivo, Fox contigo”, la periodista Carmen Aristegui, nunca supo que ese “spot” había sido transmitido durante uno de los cortes a los que ella dio entrada. El mismo sábado por la noche durante el programa especial sobre la marcha zapatista que Carmen Aristegui hizo en la estación radiofónica Imagen le preguntamos sobre el mensaje contra López Obrador y nos comentó que le pareció haberlo escuchado pero en una emisión posterior a la del presidente Fox.

   Intencional o no, la sátira que alguno de los productores en Presidencia difundió contra el jefe de Gobierno parece un pecadillo menor frente a la enorme burla que López Obrador ha venido construyendo contra los habitantes de la ciudad de México.

   Cuando estaba en campaña, ese político tabasqueño se valió del horario de verano para cuestionar al gobierno. Desde la oposición era sencillo descalificar a esa medida aprovechando el disgusto (casi siempre irracional, pero significativamente extendido) que el cambio de horario provoca entre muchos ciudadanos. Pero no es lo mismo evaluarlo desde la perspectiva de gobernante que ahora ocupa López Obrador. El horario de verano, aunque impopular, significa ventajas y ahorros.

   Para no contradecir sus críticas de hace un año y no padecer los reproches de los ciudadanos que se disgustan con el cambio de horario cualquiera que sea el partido que los gobierne, López Obrador llamó a una consulta. Ese sí que fue un ejercicio de frivolidad.

   El enorme fracaso de ese sondeo telefónico tendría que haberle abierto los ojos a López Obrador, o a sus asesores. Sin embargo sigue montado en su terquedad. Menos del 3% de los ciudadanos en el DF se expresaron contra el cambio de horario. Muchos menos aprobaron la iniciativa para decretar el mantenimiento del uso horario ahora vigente. Con ese insignificante respaldo, el jefe de Gobierno ha determinado que en la capital del país las manecillas no se moverán para el cambio de hora.

   Si la decisión se quedase allí, el desbarajuste no causaría risa como en el “spot” que se transmitió antier sino irritación ante la arbitrariedad y ausencia de sentido común de nuestros gobernantes, así como su ante enorme impericia para ponerse de acuerdo en asuntos tan elementales.

   El presidente Fox sabe que el cambio de horario le beneficia al país pero como a él no le conviene que su imagen pierda algunos puntos, propuso que en lugar de siete esa medida se aplique durante cinco meses.

   López Obrador no ha expresado un solo argumento contra el cambio de horario, pero tampoco quiere padecer las calamidades de una caída del “rating” en sus encuestas. Así es que expide un decreto con la intensa esperanza de que no se llegue a poner en práctica.

   El decreto será complementado hoy por la solicitud para que la Suprema Corte de Justicia decida si la razón jurídica la tiene el jefe de Gobierno, o el presidente de la República que el primero de febrero estableció el horario de verano de cinco meses. Con tal de no adherirse a una decisión presidencial, López Obrador le avienta el paquete a los magistrados.

   Sólo falta esperar que a la Corte no le preocupen las posiciones políticamente correctas ni los concursos de popularidad y termine, al menos por este año, con las confusiones, demagogias y hasta malas ocurrencias que provocan las reacciones disparatadas ante el cambio de horario.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s