Las fotos del 68

La Crónica, diciembre 16 de 2001

Llaman la atención la prepotencia de los captores que apuntan pistolas y sostienen rifles frente a muchachos inermes; la juventud de los detenidos –difícilmente puede creerse que fueran culpables de conspiración alguna–; el trato que se les dio como si fueran criminales; la desvergüenza con que actuaron los captores, tan seguros de su impunidad que se dejaron fotografiar sin recato alguno.

Los testimonios gráficos que dio a conocer Proceso en su edición del domingo pasado y que se complementan con las fotografías y documentos que ayer publicó La Jornada confirman la participación del Ejército Mexicano y otras corporaciones en la represión del 2 de octubre de 1968 y la detención ilegal de centenares de personas.

Tales documentos permitirán profundizar las investigaciones sobre ese episodio que, como podrá apreciarse en las reacciones que suscitará, dista de ser una herida cerrada en la historia mexicana. Aunque han transcurrido más de 33 años la felonía del gobierno de aquel entonces sigue causando indignación.

 

Gestos de rabia y decoro

Más allá del valor jurídico que puedan tener esos documentos y al lado de las responsabilidades históricas que confirman, lo que más llama la atención es el gesto de los estudiantes detenidos.

Son miradas de rabia, de impotencia, de profunda dignidad.

Varias de las gráficas de Proceso muestran a una docena de personas fotografiadas cuando bajan de un piso a otro en el edificio Chihuahua, en donde estuvieron los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga que encabezaban el mitin violentamente suspendido por francotiradores al atardecer de aquel 2 de octubre.

Custodiados por agentes de distinta indumentaria, los detenidos tenían gestos de sorpresa en ese primero momento de la acción policiaca y militar. El resto de las fotos que publicó la revista parecen haber sido tomadas más tarde: a los muchachos les han ordenado quitarse los pantalones, algunos aparecen solo en ropa interior, colocados frente a una pared. Varios de ellos eluden mirar a la cámara pero otros dejan registro de su coraje intenso.

Hay quienes sacan el pecho con arrojo aunque están rodeados de soldados y agentes armados. Unos cuantos aprietan los puños, casi ninguno los labios. En sus ojos, más que miedo, hay inmenso coraje. Aquellos muchachos del 68 tuvieron, en el momento de la peor represión, un decoro que sus victimarios jamás alcanzarían.

 

La respuesta de Tlatelolco

Proceso publicó en su edición de fecha 9 de diciembre 24 fotografías de un paquete de 35 que según se explica recibió su corresponsal en Madrid, Sanjuana Martínez.

La periodista, que además se encargó de darle contexto a la nota, relata que un informante anónimo le hizo llegar las fotos. Fueron tomadas por “un fotógrafo de Echeverría” le diría por teléfono la persona que le envió ese material, en alusión al ex presidente que era secretario de Gobernación cuando ocurrió la mataza en Tlatelolco.

El informante que llevó hasta España las fotos para hacérselas llegar desde allí al semanario mexicano, le dijo a la corresponsal que no confía en el compromiso del actual gobierno de nuestro país para hacer justicia respecto de los crímenes cometidos en otras épocas de la historia mexicana reciente.

“Que se investigue también la matanza de Tlatelolco” le dijo esa persona a la corresponsal de Proceso, aparentemente en alusión a las indagaciones que se han anunciado acerca de la “guerra sucia” de los años setenta y parte de los ochenta.

El informe que el titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos le entregó hace casi 3 semanas al presidente Vicente Fox se ocupa de las víctimas de la represión gubernamental a los grupos que se levantaron en armas en la década de los setenta, pero no se remontó a los acontecimientos de 1968.

La publicación de esas fotografías permite recordar que en la represión del 2 de octubre también se cometieron excesos e incluso que hay una diferencia importante. La acción policiaca y militar, en muchos casos excedida e ilegal para desarticular a la guerrilla, se desarrollaba frente a grupos armados cuyos integrantes habían decidido rebelarse contra el Estado mexicano. El hecho de que los guerrilleros estuvieran armados y hubiesen cometido acciones ilícitas (inclusive criminales) no justificaba el trato que les dieron los cuerpos de seguridad aunque permite entender esa reacción también violenta e ilegal.

Los estudiantes de 1968, a diferencia de la guerrilla que irrumpió pocos años después, no querían enfrentarse al Estado, ni proponían métodos violentos, ni pretendían revolución política alguna. Lo único que pretendían era que las leyes se cumpliesen, que hubiera libertades de expresión y manifestación, que los presos políticos salieran de las cárceles y que los jefes policiacos que cometieron excesos contra ellos fuesen castigados. En vez de una respuesta legal esos jóvenes fueron asesinados, encarcelados o golpeados con la represión del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.

 

Desnudados y golpeados

Las fotos de Proceso ratifican la participación, para reprimir el mitin del 2 de octubre, de un equipo de choque cuyos integrantes se identificaban con un guante blanco. Hasta donde sabemos es la primera vez que se publican fotografías de integrantes de ese grupo al que desde aquellas fechas se identificó como “Batallón Olimpia”.

En esos testimonios se documenta la colaboración de diferentes corporaciones de seguridad pública en los hechos del 2 de octubre. Soldados y policías de uniforme aparecen junto a civiles armados en la aprehensión de los jóvenes estudiantes.

Esas fotos también permiten confirmar la violencia con que aquellos policías y militares trataron a sus detenidos. Los amagan con pistolas cuando es evidente que se encuentran indefensos, sin ropa muchos de ellos y manifiestamente golpeados.

En la portada de la revista aparece Florencio López Osuna, miembro del Consejo Nacional de Huelga, que fue herido con especial saña porque lo sorprendieron con una pistola.

20 años más tarde en una entrevista con la revista Nexos (reproducida en el libro Pensar el 68 publicado por Cal y Arena en 1988) Gilberto Guevara Niebla, uno de los dirigentes más importantes de aquel movimiento estudiantil, recuerda las detenciones después de la balacera contra el edificio Chihuahua:

“Nos bajaron con las manos en la nuca; en el descanso de la escalera estaba un hombre muy fornido, muy alto y blanco, que esperaba sentado a que bajaran los estudiantes y a cada uno le pedía su identificación y nombre; usaba frecuentemente la palabra ‘remember’: ‘Dónde está fulano de tal, remember cabrón’. Un estudiante delante de mí le contestó: ‘Yo no sé nada ni te voy a decir nada’. El hombre aquel le atravesó la cara con la cacha, abriéndole una herida; el muchacho se desplomó. Pasado ese primer filtro, llegamos a un departamento donde se encontraba amarrado de las muñecas Sócrates A. Campos Lemus dentro del clóset, platicando con sorprendente frialdad con los militares. Nos pidieron desnudarnos. En ese departamento de lo que se trataba era de robar a los estudiantes: dinero, relojes, chamarra; recuerdo que previamente había repartido mi dinero entre los compañeros y solamente me había quedado con un billete de 100 pesos que guardé en el calcetín del pie izquierdo, en la planta. Me desnudaron. Todavía no me identificaban. Me pusieron contra la pared, manos en la nuca, y pude ver a mi alrededor a Florencio López Osuna con los dos ojos inflamados y la boca rota. Cuando lo capturaron en el tercer piso, traía una pistola que había intentado tirar por el barandal, la mitad cayó hacia fuera pero la cacha quedó bien firme. Fue el único estudiante al que se le encontró un arma. Nos hicieron descender a la planta baja, donde había dos columnas de soldados. Para entonces ya me habían identificado. Un militar se acercó y me señaló diciendo: ‘Este, este cabrón es el líder’. Un oficial me tomó del pelo y todos los soldados me dieron duro, hasta que caí; la columna entre la cual pasamos medía 50 metros más o menos y yo no podía avanzar, porque todos los soldados se reservaban para darme a mí. Llegué al final completamente destrozado”.

En el edificio Chihuahua

La Jornada publica ayer sábado otros documentos del 2 de octubre. Los reporteros Emilio Lomas M. e Israel Rodríguez J. explican que una persona los buscó para entregarles un paquete con documentos de la Procuraduría General de la República y la ahora desaparecida Dirección Federal de Seguridad así como fotografías tomadas, según se dice, en el Campo Militar Número Uno.

Esos documentos y fotos habrían formado parte de uno o varios legajos guardados en el Archivo General de la Nación. En algunos de los casos se indica el número de caja y expediente con que fueron clasificados y se dice que se originaron en la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales de la Secretaría de Gobernación.

Entre los documentos se encuentran listas de personas muertas durante el movimiento estudiantil de 1968, especialmente el 2 de octubre, y un informe del entonces director Federal de Seguridad, Fernando Gutiérrez Barrios.

Las fotografías que publica La Jornada son similares a las que dio a conocer Proceso. Incluso, a diferencia de lo que indican algunos pies de esas ilustraciones que las ubican en el Campo Militar Número Uno, todo parece indicar que también se trata de gráficas tomadas en el edificio Chihuahua en Tlatelolco.

En una de ellas se ve a un muchacho con las manos en la nuca descendiendo de la misma escalera que se ve en las fotos que aparecieron en Proceso.

En otra aparecen cuatro jóvenes apostados contra una pared, a quienes se identifica como “detenidos en el Campo Militar Número Uno, de izquierda a derecha, 1. José Santiago Díaz Cobarrubias 2. Pablo Gómez Alvarez 3. Carlos Armando Flores de Dios González 4. José Martínez González. México DF, a 3 de octubre de 1968”.

Sin embargo el primero de esos jóvenes es en realidad Gilberto Guevara Niebla, que había dado un nombre falso cuando lo detuvieron. En un ensayo para la revista Nexos en octubre de 1993 Guevara relata que durante la intensa balacera contra el edificio Chihuahua él se escondió, junto con otros dirigentes del movimiento estudiantil, en un departamento inundado por la rotura de las tuberías:

“De pronto empezaron a disparar con cañones desde los tanques. Espantoso. Mucha gente dice que eran tanquetas. Aparte de las tanquetas, sobre la plaza había tanques de oruga, que hacían un ruido absolutamente peculiar, de metal en movimiento.

“En algún instante nos metimos en el baño El Búho [Miguel Eduardo Valle], Anselmo Muñoz y yo, los que éramos más amigos. Sin decírselos, yo me inventé un nombre y una coartada para explicar mi presencia ahí cuando me detuvieran. Sabíamos que estábamos atrapados.

“En el baño yo temblaba, muerto de frío y empapado. Anselmo Muñoz llevaba un suéter rojo con una franja amarilla: la ropa más llamativa que hubiera en Tlatelolco en ese momento. Anselmo Muñoz me dijo que yo tenía más frío que él y me ofreció el suéter, que me puse, en un gesto que entonces me pareció todo lo contrario a una señal para que me identificaran” (“Volver al 68” en Nexos 190, octubre 1993).

Más tarde el departamento donde estaban Guevara y sus compañeros fue allanado por soldados con ametralladoras que los hicieron bajar a un piso inferior. Aparentemente allí fue donde él y otros jóvenes fueron fotografiados. En la gráfica que publica La Jornada se le ve ataviado con el suéter que menciona en su relato y el registro con que la foto fue publicada menciona el nombre falso que ese dirigente había dado, antes de que lo identificaran como uno de los más destacados miembros del CNH. La foto pudo haber sido tomada la misma noche del 2 de octubre (antes de que a Guevara y a sus compañeros los trasladasen al Campo Militar Número Uno en donde permanecieron incomunicados) y no el día 3 como indica la información que la acompaña.

 

Fotografías similares

Aunque muestran a personas diferentes, las fotografías que publicaron Proceso y La Jornada son parecidas y al menos varias de las que ayer dio a conocer el diario fueron tomadas en el mismo sitio y en las mismas circunstancias que las que aparecen en el semanario.

A esas publicaciones –y no hay motivo para desconfiar de sus versiones– las fotos les fueron entregadas por mecanismos distintos. Sin embargo es posible que tengan un origen similar. En todo caso se trata de fotografías y, en el caso del diario, escritos oficiales. Fueron tomadas y redactados, respectivamente, para informar a altos mandos del gobierno de los incidentes de esa noche del 2 de octubre.

La revista recibió ese material a través de su corresponsal en España. Fue un rodeo algo largo para que las fotos volvieran a México. La persona que habló por teléfono con la reportera Martínez parecía compartir el ideario de quienes consideran que el gobierno actual no se distingue de los gobiernos del PRI en su desconsideración hacia los derechos humanos. Cuando la corresponsal le pregunta qué es lo que busca, el informante anónimo contesta: “Que se investigue también la matanza de Tlatelolco… La desaparición de más de 500 personas. ¡Que se haga justicia! ¡Queremos justicia! Aquí es imposible. En México sigue la impunidad”.

(La reportera no se pregunta por qué su interlocutor dice “aquí” cuando se supone que la llamada se la hacían desde Madrid).

La Jornada obtuvo una parte de los documentos cuando sus reporteros acudieron a una cantina de la ciudad de México en donde habían sido citados (allí, según relatan, un jovencito les entregó un paquete con fotocopias) y el resto fue enviado al día siguiente a su redacción.

Similares las fotos y entregadas con pocos días de diferencia, hay motivos para suponer que las manos anónimas que los hicieron llegar a la prensa son las mismas.

No parece haber duda sobre la autenticidad de esos documentos. Pero no se ha explicado por qué quienes ahora los hacen circular esperaron 33 años para darlos a conocer y por qué los develan precisamente ahora.

Quizá no los difundieron antes porque no los tenían. Y posiblemente los divulgan ahora porque el gobierno pareciera haberse olvidado de que la represión de 1968 fue tan o más atrabiliaria que la guerra sucia de los años siguientes.

Posible origen

Es posible que esos documentos, o algunos de ellos, formen parte del material que a comienzos de 1988 revisó la Comisión Especial del Caso 68 integrada por diputados de la anterior Legislatura. En febrero de ese año dicha Comisión tuvo acceso a los archivos de la secretaría de Gobernación alusivos al periodo del conflicto estudiantil, guardados en el Archivo General de la Nación.

El equipo de trabajo designado por los diputados de esa Comisión revisó 127 cajas de documentos del área de Investigaciones Políticas y Sociales de la Dirección General de Gobierno de la mencionada secretaría de Gobernación. De ellas, en 79 cajas encontró documentos alusivos al conflicto de 1968.

A fin de contar con ese material en su archivo la Comisión hizo cerca de 50 mil fotocopias. Poco después advirtió que todos esos documentos aun tenían que ser clasificados. En un informe que más tarde fue reproducido en la edición de septiembre de 1988 de la revista Nexos la Comisión parlamentaria hace una síntesis del contenido de las cajas con documentos acerca de los acontecimientos del 68.

Allí se menciona, entre material muy diverso, la existencia de “197 fotografías de momentos clave” entre las que se encontraban fotos de “estudiantes presos por hombres con guante blanco el 2 de octubre 68”.

Compromiso de Fox

La autenticidad de las fotos es indudable. El carácter criminal de la represión del gobierno contra los estudiantes de 1968 resulta indiscutible. Cualquier medida que permita que se haga justicia, aunque sea más de 30 años después, es plausible.

Sin embargo no deja de ser inquietante el aparente propósito de quienes han hecho circular esas fotografías para reavivar, precisamente ahora, el debate sobre la represión de 1968.

Por lo pronto el gobierno parece estar de acuerdo en ventilar el tema. El viernes Radio UNAM transmitió una entrevista que el presidente Vicente Fox le concedió a Salvador Martínez della Roca, investigador de esa universidad y ex dirigente del movimiento estudiantil de 1968. “El Pino”, como se le conoce, le preguntó al presidente de la República:

–¿Quedarán impunes los asesinatos del 68, de Aguas Blancas, de Acteal, ¿algún día sabremos quién mató a Digna Ochoa?

Fox contestó:

–Bueno, no puedo comprometer que lo sabremos, pero sí puedo comprometer que de nuestra parte vamos a abrir totalmente las puertas a la posibilidad de que todos los mexicanos aclaremos esto.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

–0–

Anuncios

8 comentarios en “Las fotos del 68

  1. Es difícil desligase de la experiencia que nos marco la vida a los que participamos en el movimiento estudiantil del 68, excelente pagina, mantener en la memoria de todos los mexicanos, sobre todo en los jóvenes la Historia de los movimientos sociales que han transformado nuestro País, merece reconocimiento y respeto a personas como Ud. ò Tu como quieras, Si quieres escuchar una experiencia de quien vivió La noche de Tlatelolco, te mando tel. de Sra. Estela Villegas, vive en Ags. 014499712367, te puede platicar de dos Jóvenes que mataron en Zac. se los mostró el entonces Gobernador de Zac. José Rodriguez Elìas en la Casa de Gobierno en 1968, estos jóvenes vinieron a pedir apoyo al movimiento. jamas se ha sabido de ellos.

  2. pues yo no vivi en esa epoca pero stodo lo que aqui se comenta se me ghace muy grafico e ilustrativo gracias, me servira para la escuela¡¡¡¡

  3. hola yo tengo 32 años y lo que e leeido y bisto en la tele bición es poco comparado con lo que real mente sucedio pues es ficicil ignorar que murieron muchas personas y es tudiantes y nocente por una mente en ferma más sin embargo pienso que esto toda bia no termina pues apenas comiensa a rescatar todo lo que ocurrio en el 68 los que los vivieron cuenta que es la pezadiya mmas orrorible que an vivido toda si vida pero yo pieszo. que cuan do serequiere libertad y lucha es solo eso lucha por un ideal y tecensurran para siembre eso de la libertad de espreción eso lo una pantalla pues enrealodad no hay tal cual puesto que si hay halgo que sedescubre tevcallan para siempre. pe que bueno que erxisten este tipo de paginas los felicito y ojalam que haya más

  4. Los 68 fueron revulsivos en casi todo el mundo. La primavera de Praga, la matanza en Hungría. El que fuera presidente de la rep.Checa Vaclav Havel se unió en 1968 a la defensa del derecho de los estudiantes, entre otras cosas escuchar música de los Beatles y cantarla, por supuesto. Havel por esa acción estuvo preso desde 1968 hasta unos meses antes de la caída de la URSS y sus países satélites. Unos meses antes de este acontecimiento liberador, Havel había conseguido su libertad (vigilada naturalmente) y un trabajo. Era barrendero en la ciudad de Praga. Unas semanas después de la liberación, se convirtió en el lider social y cultural de su país para después ser elegido como el primer presidente no comunista ni alineado con URSS que tuvo la Rep. Checa desde entonces. Estuvo en el cargo 10 años. Es otra historia triste del 68. Disturbios hubo en todos lados. En Francia tal fue el escándalo que hicieron renunciar al secretario de educación. Habría que preguntarles a los franceses qué han ganado desde entonces. No creo que demasiado, pero tendríamos que saber de fuente directa. También en la universidad de Berkeley hubo disturbios pero nada se parece a las experiencias que tuvimos en Latinoamérica. Investiguen sobre DAvid Viñas y cómo cavó con su discurso violentista pro-marxista la tumba de sus propios hijos. Despúes huyó de Argentina, dejó a sus hijos a merced de los militares y se fue a enseñar a Princeton en USA. Desgraciadamente hay muchos h de p como este tipo que nunca pagó un día de carcel por incitar a la violencia.

  5. hola tengo 9 años quiero quejarme porque en un libro de arma tu historia de 4 año de primaria dice que en el 2 de octubre de 1968 hubo 49 muertos quiero saber, mi mama me traumo a los 5 años porque termine llorando en la pelicula de rojo amanecer quiero estudiar en la UNAM porque quiero investigarlo todo,llevo tres años investigando y leyendo todos los articulos que encuentro para que no nos quieran engañar 2 de octubre no se olvida.

  6. Gracias, Jorge, por el comentario que dejaste en mi blog. En efecto, el 2 de octubre de 1968 fueron asesinados varias docenas de estudiantes. No se sabe con exactitud cuántos. Hay muchos libros y testimonios sobre aquellos acontecimientos. Cuando ocurrieron yo tenía 15 años y no participaba en las manifestaciones de los estudiantes porque apenas estaba saliendo de secundaria. Tardé algún tiempo en comprender lo que había ocurrido en aquella fecha y más tarde tuve la oportunidad de estudiar en la UNAM.
    Si quieres enterarte mejor de lo que sucedió en 1968, sugiérele a tus padres que te lleven al Centro Cultural Universitario Tlatelolco en donde hay una exposición permanente que recuerda aquellos hechos. Se encuentra a un paso de la Plaza de las Tres Culturas. En este sitio podrán encontrar más información sobre el Centro: http://www.tlatelolco.unam.mx/index.html
    Qué bueno que quieres estudiar en la Universidad Nacional. Cuando lo consigas, recuerda que la Universidad que tenemos es de todos los mexicanos y que existe gracias al esfuerzo de muchos, entre ellos los estudiantes del 68. Aquel ejemplo nos obliga a trabajar y, en tu caso, a estudiar con mucho ahínco.

    Te envío un saludo muy cordial

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s