Othón Salazar

La Crónica, 14 de junio de 2001

La noticia del día es la captura de un narcotraficante tan buscado que, según se dice, la DEA ofreció 2 millones de dólares y la PGR 4 millones de pesos por su presentación.

   Alcides Ramón Magaña era comandante de la Policía Judicial Federal pero hace una década encontró más atractivo servir a las órdenes de Amado Carrillo Fuentes, el fallecido capo del narcotráfico en Ciudad Juárez. Como guardaespaldas de ese triste personaje contribuyó a salvarlo en la emboscada que le puso otra pandilla, la de los Arellano Félix, en 1993 en el restaurante Bali Hai en la ciudad de México. Ese y otros servicios se los retribuyeron nombrándolo responsable del tráfico de estupefacientes que venían de Colombia. Así fue como se estableció en el sureste, en donde dirigía el “Cártel de Cancún”.

   Alcides Ramón Magaña, como su jefe Carrillo Fuentes, se hizo cirugía para cambiar de rostro. Tiempo antes había cambiado de vida. Anteanoche cuando lo aprehendieron en Villahermosa no ofreció resistencia. Iba armado pero sin acompañantes. Le apodaban “el metro” no por alguna afición urbana sino, según se comentaba ayer en la radio, por su estatura.

   El gobierno de Estados Unidos lo acusa de haber sobornado al ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, para que le permitiera pasar droga a través de la frontera. La captura de “El Metro” influirá en el proceso que se le sigue al ex gobernador quintanarroense. Por lo pronto constituye un logro muy reconocible del gobierno federal. No en balde el secretario de la Defensa Nacional y el procurador General de la República, los generales Gerardo Clemente Vega y Rafael Macedo informaron conjuntamente de esa aprehensión. Junto con la captura misma, la buena noticia es la actuación coordinada que han logrado esas dependencias.

* * *

   Pero hay otras noticias que, en buena hora, no se refieren a delincuentes, ni a rencillas políticas, sino a mexicanos ejemplares. Hoy por la noche el gobierno de Guerrero le entrega la “Medalla al mérito fraterno” al maestro Othón Salazar Ramírez, uno de los hombres más notables de esa entidad y sin duda uno de los mexicanos más respetables en nuestra vida pública.

   A Othón Salazar se le conoce fundamentalmente porque en la segunda mitad de los años cincuenta dirigió el movimiento por las reivindicaciones laborales y la democratización del sindicato de los profesores. Electo secretario general de la sección IX en el Distrito Federal, el gobierno se negó a reconocer el triunfo de Salazar y como los maestros lo apoyaron dejando de dar clases fue encarcelado. Aun en prisión, Othón Salazar siguió dirigiendo la lucha de la sección IX porque los maestros le tenían confianza.

   Salazar, que a estas alturas debe tener 77 años, nunca ha dejado la militancia política. En el Partido Comunista Mexicano fue uno de los dirigentes que tenía auténtica base social y en 1979 formó parte del grupo de diputados federales de ese partido. Más tarde, en 1991, volvió a la Cámara de Diputados ahora en representación del PRD.

   Más tarde, en congruencia con sus convicciones socialistas, renunció al PRD. Antes Salazar fue presidente municipal de Alcozauca, de donde es originario: una de las poblaciones más apartadas y abandonadas en la Montaña de Guerrero.

   En abril de 1989, cuando era presidente municipal, Othón Salazar participó en la serie Nexos TV dirigido por Rolando Cordera Campos, en un debate sobre la política social de esos años. En aquella ocasión el admirable profesor normalista explicó:

   “El problema de la desigualdad y de la pobreza en este país no puede encontrar solución sino a partir del juego de las fuerzas sociales y políticas de las víctimas de esa desigualdad y pobreza… (ellas) y el paternalismo gubernamental que sufrimos han deformado a un punto tal la conciencia individual y colectiva de muchísima gente, que ha perdido la sensibilidad con relación a las condiciones paupérrima en que vive… nosotros, la gente pobre no vemos la salida, el remedio a nuestros grandes males, como no sea echando mano de nuestras propias fuerzas”.

   La democracia, dijo Salazar en aquella ocasión, es “algo así como el oxígeno para los que son pobres, porque encima de que se vive la esclavitud, la humillación de la pobreza, todavía hay que soportar a las fuerzas represivas, al voluntarismo oficial…”.

   Ante los proyectos caritativos que no resuelven los problemas de fondo de las zonas marginadas Salazar considera: “Los ricos en México van a seguir pensando y defendiéndose como ricos y a los pobres no les queda otro camino que pensar como pobres, como gente explotada, y hacernos cargo nosotros mismos de abrir los caminos que nos conduzcan hoy o mañana a la igualdad social”.

   Hoy, por lo pronto, el profesor Salazar recibe un reconocimiento aunque sin duda el más importante es el respeto que le han ganado su honestidad, su congruencia y su entereza ejemplares.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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