Un marxista en Buenos Aires

La Crónica de Hoy, 1 de octubre de 2001

Buenos Aires.- Don Roberto Landini no despega la mirada de la autopista cuando asegura: “Esta vez no voy a votar en blanco. Voy a votar marxista. Lo haré por Groucho Marx”.

   El próximo 14 de octubre habrá elecciones legislativas y muchos argentinos consideran que es la ocasión para cobrarle al gobierno del presidente Fernando de la Rúa la crisis económica que no parece tener fin. Sin embargo los ciudadanos más desencantados, que no son pocos, no se sienten satisfechos con ninguna de las opciones políticas.

   Tan solo en esta capital se presentan 20 listas de candidatos para las elecciones próximas. Igual que en México, los partidos y coaliciones reciben un subsidio estatal según el porcentaje de sufragios que obtengan. Aquí, votar es obligatorio para todos. Las boletas en blanco se contabilizan como válidas y los recursos financieros que les corresponderían se distribuyen entre todos los partidos.

   Por eso don Roberto no votará en blanco. “Lo he hecho por muchos partidos. Fui socialista cuando eso existía. Alguna vez adherí al peronismo a pesar del populismo y el autoritarismo del General. Apoyé a la coalición que le dio el poder a De la Rúa. Pero después de tanto tiempo no creo en nada. Voy a votar por Groucho Marx para que nadie se quede con el dinero de mi boleta. Y volveré a ser marxista”.

   Ese gusto íntimo que Landini se dará dentro de dos semanas –y que técnicamente se llama “voto impugnado”– lo comparte con el usuario de su vehículo mientras llegamos a la capital federal. Don Roberto tiene 62 años y se alquila, con su auto, como chofer. Hasta hace poco era funcionario de alto nivel en una empresa de productos alimenticios. “La crisis, la crisis tuvo la culpa de todo”, sintetiza. Lo echaron con una indemnización ínfima y ahora se dedica a manejar. “Pero no me quejo, tengo un empleo que me gusta y me permite charlar”.

   Es excelente conversador, con una amplia y actual cultura general. Los atentados en Estados Unidos, explica, “también nos han pegado aquí”. El turismo ha bajado, como en todo el mundo. Docenas de congresos que se realizarían en Argentina ha sido cancelados. Los centros comerciales no se ven tan concurridos como cualquier sábado en la tarde.

   Maltratada por una larga recesión, la economía argentina ha resentido dilatadas medidas de ajuste. Mantener al peso a la par con el dólar sigue siendo motivo de orgullo pero suscita cada vez más dudas. “No es culpa del gobierno”, dice nuestro conductor haciéndose eco de una opinión que escucharemos por todas partes. “El presidente recibió una economía en ruinas. Menem malbarató muchas empresas del Estado y su gobierno estuvo inundado por la corrupción”.

   Al ex presidente Carlos Saúl Menem no le han comprobado manejos ilícitos pero se encuentra bajo vigilancia policiaca en la finca de un amigo suyo. Sin embargo esas vicisitudes judiciales no son las que más conmueven el interés de los argentinos. Su gran duda política es si les conviene la estabilidad, o si deben preparar desde ahora el cambio del actual gobierno.

   El viernes pasado por la tarde las finanzas y la política en este país se estremecieron con el rumor de que el poderoso ministro de Economía, Domingo Cavallo, había renunciado. Nadie precisa de dónde salió la versión pero el desmentido ocupó las primeras planas del día siguiente, después de suscitar intensas consultas entre la Casa Rosada y las oficinas de los principales bancos.

   La versión estuvo relacionada con una aparente discrepancia entre Cavallo y el ministro de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini, sobre la posición que Argentina debiera tener en el Mercosur. Esa alianza económica se ha resentido después de las dificultades de Brasil para mantener la estabilidad de su moneda. “Con los brasileños no se puede contar para nada ­–dicen algunos empresarios que le escucharon afirmar a Cavallo, según versión del diario Clarín–. Todos los sacrificios que hacemos los perdemos en horas por la devaluación del real –la moneda brasileira—“.

   En los debates por televisión se ventila ese tema que era tabú para los argentinos. Hay quienes dicen que es momento de retirarse del Mercosur, aunque sea por poco tiempo.

   Pero la conciliación entre estos vecinos, igual que los nuevos problemas, llegará del Norte. Hace una semana los cancilleres de Argentina y Brasil se entrevistaron en Washington con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick. “Primero pónganse ustedes de acuerdo antes de que negociemos cualquier tratado comercial”, se asegura que les dijo. Así que la tensión internacional agrava, pero también congela discrepancias en esta zona de América.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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