Vacación y religión

La Crónica, abril 12 de 2001

Todo el país vacaciona con motivo de la semana santa, pero no todos los mexicanos comparten la fe católica en la que se origina la costumbre de considerar a estas fechas como días de guardar.

   La gran mayoría de la población mexicana es, o se considera católica. Así ha sido desde hace varios siglos. Sin embargo en los años recientes la adhesión a esa iglesia ha disminuido de manera ligera, pero perceptible.

   En 1950 el 98% de los mexicanos se declaraban católicos. En 1960 el 96%, cantidad que se mantuvo todavía diez años más tarde. Sin embargo en 1980 la tasa de catolicismo en México disminuyó al 93% de la población y perdió otros tres puntos en 1990, cuando era del 90%, siempre de acuerdo con datos del Inegi. Para 1997 los católicos mexicanos eran el 89%. Todo parecería indicar que ese porcentaje sigue disminuyendo pero aun no contamos con los resultados, en ese rubro, del censo de población del año pasado.

   A medida que la población mexicana crece, se diversifica, accede a mejores niveles de información y educación y se abre a otras influencias en todos los órdenes, los mexicanos se consideran menos católicos.

   Esas cifras indican la fe religiosa que los mexicanos declaran a los encuestadores censales pero no necesariamente el compromiso con los dogmas y los rituales de una u otra devociones. La encuesta nacional sobre valores de los mexicanos que realizaron investigadores del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM en 1994 encontró que solamente el 89% de nuestros compatriotas declaraba tener una religión. Entre los que sí admitieron tener una definición en ese terreno, el 92% se dijeron católicos. Ello indica que en esa indagación solamente el 82% de los mexicanos se manifestaron católicos.

      En esa encuesta se advierte que a mayor escolaridad, la religiosidad de los mexicanos tiende a ser menor. El 93% de los mexicanos con primaria incompleta manifestaron tener alguna religión, en tanto que esa definición fue asumida solo por el 80% de quienes tienen formación profesional completa.

   A menor ingreso, hay mayor religiosidad. El 93% de quienes ganan hasta un salario mínimo dijeron tener religión, pero entre quienes reciben más de 5 salarios mínimos esa respuesta fue solamente del 81%.

   Entre los estudiantes el 83% declaran religión, entre los directivos de empresas privadas el 84%, entre los profesionistas el 87%. Los niveles más altos de religiosidad según la ocupación de los entrevistados son trabajadores sin remuneración (97%), jubilados (94%) y amas de casa y funcionarios del gobierno (92% cada uno de esos grupos).

   La religiosidad es mayor en las poblaciones pequeñas: 96% en sitios de menos de 2 mil 500 habitantes. Y, al revés, menor en las ciudades grandes: 86% en poblaciones de más de 100 mil habitantes.

   Entre quienes manifiestan profesar una religión el 50% considera que no es necesario ir a la iglesia, o al templo, para ser un buen creyente. Habrá muchos otros que de todos modos no acuden a los recintos religiosos. Es decir, la religiosidad de la mayoría de los mexicanos cada vez incorpora menos el cumplimiento de los rituales considerados como indispensables en cada credo.

   Las mujeres (en un 51%) son más practicantes que los hombres (solo con un 45% que considera necesario ir a la iglesia). Los viejos (72% los mayores de 61 años)  mucho más que los jóvenes: solamente el 39% de quienes tenían entre 18 y 25 años respondieron que para ser buen creyente sí hace falta ir a la iglesia.

   Un estudio más reciente que forma parte de la Encuesta Mundial de Valores realizado en México por el área de esa especialidad del diario Reforma, encontró el año pasado que, aunque sigue siendo baja en comparación con quienes declaran tener alguna religión, la asistencia a servicios religiosos está aumentando.

   En 1981, en estudios similares, el 54% de los mexicanos declaraba asistir a la iglesia o a ceremonias religiosas al menos una vez a la semana. Esa cifra cayó al 43% en 1990 y subió hasta el 47% entre 1996 y 97. En 2000, el 55% de los encuestados dijo que va a la iglesia al menos una vez a la semana.

   Más aun, cuando les preguntaron si independientemente de su asistencia a la iglesia se consideran religiosos, el año pasado el 76% de los mexicanos declaró que sí se califica de esa manera. Cuatro años antes, el porcentaje de quienes admitían ser personas religiosas había sido del 63%.

   Todo parecería indicar que estamos ante un repunte en la religiosidad de los mexicanos aunque la fe de la mayoría no pasa necesariamente por los templos, ni por los rituales establecidos. Ese es uno de los muchos temas que tenemos para meditar en estos días que antes eran de guardar y que ahora son de holganza y tregua –eso sí, practicadas con mucha devoción–.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

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