Arreglo imposible

La Crónica, junio 24 de 2003

En el afán para reunir adhesiones que puedan darle el registro a México Posible pero sin enemistarse con otras opciones políticas, algunos simpatizantes de ese partido promueven una actitud vacilante y ambigua. Ayer apareció un documento que, con tal de congregar a firmantes muy distinguidos, anuncia un respaldo un tanto vergonzante al partido que encabeza la señora Patricia Mercado.

   En ese manifiesto se expresan dos posiciones. Una, es la de quienes anuncian que su voto el 6 de julio será para México Posible. Allí no hay confusión. Pero sí la existe en la  postura de quienes, según se dice allí, “durante muchos años… hemos votado por un solo partido. Así, sentíamos representadas todas nuestras convicciones. Este 6 de julio, por primera vez, vamos a votar por dos partidos”.

   Esos ciudadanos dicen que tendrán un sufragio diferenciado. En la elección para diputados federales votarán por México Posible con la esperanza de que consiga su registro. En el resto de las votaciones favorecerán al “partido por el que siempre lo hemos hecho, allí donde está nuestra lealtad política fundamental”.

   El documento no precisa quiénes, de sus más de 60 firmantes, ejercerán su voto de manera tan contradictoria. Dicen que votarán así para apoyar a “esta izquierda que surge de las luchas ciudadanas por los derechos de las mujeres, por el respeto a los derechos humanos, por la defensa de las causas indígenas, por la diversidad sexual, por mejores oportunidades a personas discapacitadas y por el ambientalismo y la protección de los animales”.

   Todo eso es muy plausible pero soslaya una confusión básica. Si el partido con el que esos ciudadanos tienen su “lealtad política fundamental” no defiende las reivindicaciones de tales sectores y ellos están convencidos de que se trata de asuntos importantes ¿por qué siguen comprometidos con esa otra opción?

   Circunscribir el perfil de México Posible al de un partido de minorías constituye una reducción engañosa, además de políticamente errónea. Si bien se ha distinguido por su defensa de los derechos humanos, México Posible tiene un programa de alcances más amplios, con una visión peculiar del país y del mundo. Tal concepción y no solo su identificación con algunos segmentos específicos de la sociedad es la que hace deseable que ese partido obtenga su registro para participar en la discusión y la decisión de los más diversos asuntos nacionales –los de las minorías y los de las mayorías–.

   Al hacer público su voto de manera tan críptica, aquellos de los firmantes que solo apoyarán a México Posible en la elección para diputados federales dejan abierta la duda sobre el otro partido que se beneficiará de su compromiso ciudadano. Es difícil que ese partido sea el PRI, aunque algunos de los firmantes han formado filas en él. Resultaría inimaginable que se estuviesen refiriendo al PAN si, al mismo tiempo, secundan derechos como el de elección sexual que ese partido abomina.

   No es exagerado suponer que el partido al que se refiere el documento es el de la Revolución Democrática. Quizá los promotores del documento maquinaron la fórmula del doble voto para obtener la adhesión de algunos de los firmantes que, considerándose comprometidos con el PRD, solo con esa enunciación aceptaron respaldar a México Posible.

   Las causas de México Posible son altamente reivindicables. Su perfil de izquierda fresca, que trata de sacudirse dogmatismos y busca mirar al país y a los problemas de la vida cotidiana con una actitud moderna, resalta entre la inconsistencia política y la mediocridad ideológica de otros partidos mexicanos.

   Sin embargo se necesita de alguna dosis de ofuscación, o de frivolidad, para apoyar al mismo tiempo a México Posible y al PRD que en algunos temas fundamentales son como agua y aceite.

   ¿Cómo defender los derechos humanos y al mismo tiempo votar por el PRD cuya presidenta nacional, cuando era jefa de Gobierno del DF, permitió los abusos del entonces procurador Samuel del Villar contra personas inocentes a las que perseguía y encarcelaba?

   ¿Con qué explicación se puede simpatizar con las causas indígenas y sufragar por el PRD que las ha convertido en tema de clientelismo político y electoral? 

   ¿Cómo puede alguien decir que está por los derechos de las mujeres y votar por el PRD, cuyos dirigentes apenas hace unos días quisieron ocultar el acoso sexual contra una empleada de sus propias oficinas por lo menos hasta que pasen las elecciones “para no dañar al partido”?

   Si se trata de construir una izquierda moderna hay que hacerlo en serio, sin simulaciones ni dobleces. México Posible se merece más que la mitad de nuestros votos.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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