De la Barreda Moreno

La Crónica, abril 30 de 2003

Ayer el capitán Luis de la Barreda Moreno, quien fuera director Federal de Seguridad hace tres décadas, esperó en vano que los familiares de varias personas de cuya desaparición ha sido acusado se presentaran a declarar en la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado.

   A De la Barreda Moreno se le imputa, por una parte, la desaparición y muerte de José Ignacio Olivares Torres y Salvador Corral García, integrantes de la Liga Comunista 23 de septiembre –grupo guerrillero acusado de diversos atentados y secuestros– y que al parecer fallecieron después de haber sido interrogados, en 1974, en instalaciones de la Dirección Federal de Seguridad.

   La otra acusación se refiere a la desaparición en abril de 1975 de Jesús Piedra Ibarra, también señalado como miembro de la 23 de Septiembre. Su madre, doña Rosario Ibarra de Piedra, ha mantenido una perseverante insistencia para que se precise el paradero de ese y muchos otros desaparecidos durante los años de la llamada “guerra sucia” entre grupos guerrilleros y corporaciones policiacas del Estado mexicano.

   En el caso de Olivares y Corral, las acusaciones contra De la Barreda Moreno han sido imprecisas. Si murieron a consecuencia de torturas infligidas por agentes de la policía federal se cometió un delito gravísimo. Pero no es claro que el entonces titular de la DFS haya sido responsable de tales homicidios.

   En la desaparición de Piedra Ibarra tampoco se han conocido pruebas de la culpabilidad de ese ex funcionario. Doña Rosario ha dicho que hace varios años una llamada anónima le informó que después de haber sido aprehendido en Monterrey su hijo fue recibido en el Distrito Federal por De la Barreda Moreno quien, a su vez, lo habría entregado al Ejército en el Campo Militar Número Uno. Hay quienes aseguran que existe documentación de que el entonces director Federal de Seguridad entregó a ese prisionero.

   De haber ocurrido así De la Barreda Moreno habría sido responsable de poner a Piedra Ibarra bajo custodia de otra autoridad, quizá por instrucciones superiores, pero no de su destino posterior. Sería necesario revisar la legislación de esa época relativa a la custodia de detenidos para determinar si en ese acto, en caso de haber sido cometido, hubo una infracción jurídica.

   Aunque en ninguna de las dos acusaciones existen evidencias directas, la Fiscalía Especial ha sugerido que De la Barreda Moreno es culpable de esas desapariciones. Respecto del asunto Piedra Ibarra esa dependencia de la PGR solicitó a un juez de Monterrey la expedición de órdenes de aprehensión contra De la Barreda y otros funcionarios de la vieja DFS.

   El juez negó tal petición al considerar que los delitos, en caso de haber sido cometidos, han prescrito debido al tiempo transcurrido. El sábado en el diario Milenio el doctor Miguel Sarre, especialista en asuntos jurídicos, apuntaba al respecto que “es entendible la indignación causada por dicha resolución pero el asunto ya ha prescrito y ningún juez puede tener en cuenta otras consideraciones”.

   En días pasados, a raíz de una versión inexacta propalada por la Fiscalía Especial, se publicó que habría otra solicitud de aprehensión, radicada en Sinaloa, por la muerte de Corral y Olivares. Llama la atención que la Fiscalía acuda a filtraciones a los medios.

   Es comprensible –y compartible, en muchos casos– el interés para que se haga justicia y sean castigados los delitos cometidos durante la llamada guerra sucia. Pero sería absolutamente inaceptable que en esa búsqueda de justicia se infrinjan los procedimientos legales, se dé validez a acusaciones sin pruebas suficientes y se desate una persecución que a algunos podría parecerles políticamente correcta aunque fuese violatoria de nuestro orden jurídico.

   La aplicación de la justicia no tiene por qué detenerse, pero tampoco precipitarse, a causa de consideraciones políticas. Hay personajes como Miguel Nazar Haro de cuya extrema crueldad dan testimonio algunos de quienes fueron torturados por ese ex policía. Contra De la Barreda Moreno no se conocen acusaciones sólidas. Sería muy grave que se le persiguiera sin causas suficientes –o como una perversa manera para tomar desquite debido a los intereses que cuando fue titular de la Comisión de Derechos Humanos del DF afectó su hijo, el doctor Luis de la Barreda Solórzano–.

 

ALACENA: Precisión

   Tengo enorme aprecio y respeto por el doctor Luis de la Barreda Solórzano. Él, además, es mi abogado en el litigio judicial suscitado por la acusación que me hizo el locutor Pedro Ferriz de Con. He pensado que a pesar de esa circunstancia puedo formular, sobre las acusaciones a su padre, una opinión que habría escrito aunque no mediase esa relación con el doctor De la Barreda.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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