Pareja presidencial

La Crónica, 2 de marzo de 2003

Ahora resulta que hay pareja presidencial. Para defender a su esposa de los crecientes cuestionamientos que está recibiendo debido a su inmoderado protagonismo y al empleo de recursos públicos en beneficio de intereses privados, el Presidente de la República le ha asignado un rango similar al suyo.

   En un mensaje amenazador y vengativo, el presidente Vicente Fox se olvidó del artículo 80 de la Constitución Política de nuestro país que lo faculta a él, y a nadie más que él, a ejercer la responsabilidad para la cual fue electo.

   “Se deposita el Supremo Poder Ejecutivo de la Unión en un solo individuo, que se denominará ‘Presidente de los Estados Unidos Mexicanos’”.

   Eso dice el artículo 80. La Constitución no se refiere a la cónyuge del Presidente. Las leyes mexicanas no reconocen ninguna “pareja presidencial”. El Poder Ejecutivo es atribución de uno y nada más que de un individuo.

   Sin embargo el presidente Fox, ofuscado por los cuestionamientos a su señora esposa, ha querido investirla de una atribución que no tiene.

   Podría considerarse, en descargo suyo, que cuando habla de la pareja presidencial el titular del Ejecutivo Federal acaso se refiere a la manera coloquial como, en algunas ocasiones, se denomina al presidente y a su esposa.

   Pero quien tiene la responsabilidad de ejercer el poder presidencial no tiene derecho a incurrir en imprecisiones que pueden alcanzar desfavorables consecuencias legales y que, desde ya, las tienen en el plano de la discusión pública.

 

Imprevista alocución

   El contexto en el cual el licenciado Fox habló de la pareja presidencial confirma que no se trató de una ocurrencia, ni de un tropiezo verbal.

   El presidente había decidido hacer un discurso destinado a resaltar los avances que según su apreciación el país experimenta en diversas áreas para, al final, referirse al éxito que de acuerdo con ese enfoque están logrando él y su esposa.

   No se trató de un mensaje acerca de la obra del gobierno, ni de los avances nacionales. Fue una alocución para subrayar que esos logros respaldan a la “pareja presidencial”.

   De esa manera, pareciera que los éxitos en la marcha del país no solamente benefician en general a los mexicanos sino, de manera particular, al presidente y su esposa.

   Presentarlos a esos logros como éxitos de esa pareja y no de las instituciones del Estado constituye un despropósito.

   Esa fue la lógica del discurso del presidente Fox el viernes, en la comida que se le ofrecía en Puerto Madero, Chiapas, con motivo de la presentación del proyecto para el complejo industrial y pesquero que se espera edificar en ese sitio.

   No se tenía previsto que en ese convivio, realizado en el Hotel Loma Real de Puerto Madero, hubiera discursos. Pero de pronto el presidente se levantó del sitio de honor que le correspondía y comenzó a hablar. Aunque no estaba anunciada una alocución suya, dijo que se tomaría unos minutos para “hacerles algunos comentarios, que yo creo que valen la pena”.

 

“Denuncias y cosas penales”

   Así, durante un rato el presidente se refirió a la situación de la economía mexicana cuyos indicadores, insistió, no revelan estancamiento. Siempre aclarando que en comparación con el panorama mundial a nuestro país no le va tan mal, el presidente habló de empleo, tasas de interés, inflación, educación superior para los jóvenes, servicios de salud.

   El presidente hizo una breve referencia a la reforma eléctrica que sigue considerando indispensable y también habló de la guerra, negando que la posición mexicana esté cambiando respecto a la situación en Irak. Lo que se modifica son las circunstancias, aclaró: “ciertamente las cosas van cambiando y las decisiones pueden cambiar, no son inamovibles”, dijo en lo que podría entenderse como el anticipo de un viraje en la actitud del gobierno mexicano en ese conflicto.

   Todo ese panorama le permitió al presidente asegurar que las cosas en México no son para suscitar pesimismo: “hay que verle el lado lleno al vaso, hay que ver también las cosas con esperanza”.

   Añadió: “Hay que tener confianza en nosotros mismos y repito, me encanta venir acá porque eso es lo que percibo y eso es lo que me da fortaleza para seguir bregando también delante de tantas denuncias y de tantas cosas penales. Las cosas se aclararán por sí mismas”.

   Evidentemente se refería a las acusaciones acerca de manejos financieros del grupo Amigos de Fox durante la campaña electoral de hace tres años.

   El presidente no recordó que las acciones penales, por lo menos las que se conocieron en el transcurso de la semana, han sido en contra de algunos de quienes han denunciado a ese grupo y no contra miembros de él como Lino Korrodi. Y las cosas, en ese litigio, están lejos de haber quedado claras.

   Por lo pronto, en vez de que se diluciden solas como dice el presidente, se ha emprendido una operación gubernamental para sancionar al ex presidente de la Comisión Nacional Bancaria que pudo haber filtrado los cheques que prueban manejos financieros irregulares de “Amigos de Fox”. Pero a los presuntos responsables de los delitos que habrían sido demostrados con esos documentos (es decir, a los responsables financieros de Amigos de Fox) no se les ha aplicado la justicia con igual diligencia.

 

Activismo de la señora Fox

   Fue entonces cuando el presidente Fox, justo al final de esa alocución en Puerto Madero, hizo en unas cuantas frases la autodefensa de él y de su esposa, así como la amenaza a quienes los han cuestionado:

   “Todos aquellos que quisieron ver caer a la pareja presidencial, todos aquellos que están esperando a ver cuándo se tropiezan, van a beber una sopa de su propio chocolate; porque estamos trabajando para México y para los propios mexicanos”.

   Evidentemente el presidente estaba enojado. Las tensiones de los días recientes –guerra internacional en puerta, desbarajuste político e incertidumbre económica– han sido más álgidas que de costumbre.

   Pero cuando aceptó cumplir con las responsabilidades del encargo para el que fue electo el presidente Fox estaba al tanto de que no era un trabajo fácil y debió haber sabido que estaría constantemente expuesto al escrutinio de la sociedad.

   También debe saber que mientras más intenso y polémico sea el desempeño público de su señora esposa, más susceptible será de que sus acciones sean analizadas, y no siempre de manera favorable, en la sociedad y sus espacios para la deliberación.

   En las semanas recientes el desempeño de la señora Marta Sahagún ha sido tan publicitado que es inevitable que sea motivo de opiniones distintas a las suyas y las de su marido.

   Pero además, las tareas de la esposa del presidente han desbordado con tanta frecuencia los linderos entre las actividades públicas y las de carácter privado que sería impensable que no fuese cuestionada.

   Al ya muy controvertido y muy posiblemente ilegal empleo de recursos del gobierno para respaldar actividades de una Fundación privada la señora Sahagún ha añadido su presencia, en desafío a las peticiones de la autoridad electoral y el gobierno local, en actos de campaña del PAN en el Estado de México.

 

Caídas y tropezones

   Actividades como esas exponen a la señora Sahagún de Fox, y por lo tanto a su marido, a la apreciación crítica de la sociedad.

   Sin embargo, hasta donde sabemos, nadie ha expresado deseos de “ver caer a la pareja presidencial” como el presidente Fox asegura.

   El presidente tendría que explicar a qué o a quiénes se refiere, o tendría que exigir a quienes le sintetizan el contenido de los medios que hagan un trabajo más escrupuloso porque, evidentemente, padece una apreciación distorsionada de lo que se dice y de lo que se quiere de él.

   Seguramente sí hay quienes espesan “a ver cuándo se tropiezan” el presidente o su señora porque no han sido pocos los deslices y resbalones que han padecido en el transcurso de esta administración.

   Es tarea de los reporteros que cubren las actividades presidenciales estar al tanto de lo que dice, hace y le ocurre al titular del Ejecutivo Federal.

   Si en sus actos públicos el presidente ofrece propuestas e iniciativas, eso será lo que difundan los medios. Si comete equivocaciones, como a menudo ocurre, no dejarán de quedar registradas en los medios. Si el énfasis lo pone en vilipendiar a sus adversarios y tratar de intimidar a quienes discrepan con él, ese será el mensaje que los medios audiovisuales y escritos transmitan a la sociedad.

 

“Acción por venganza”

   El de antier, fue un mensaje de irritación y desafío. La manera como fue expresado no fue la más elegante, ni hace honor a la investidura del presidente Fox, pero así se dijo y así quedó registrada.

   El empleo de un refrán para formular esa advertencia la vuelve oscura e incierta.

   “Van a beber una sopa de su propio chocolate”.

   ¿A quiénes se refiere el presidente? ¿Cuál sería esa represalia?

   Si lo tomamos en serio como tenemos obligación de hacerlo, es preciso preguntarnos cuál es el chocolate que han cocinado cuáles antagonistas o simples observadores del comportamiento presidencial.

   La Academia Mexicana de la Lengua explica: “dar a alguien una sopa de su propio chocolate” tiene dos implicaciones.

   Una de ellas: “Darle algo que en realidad es suyo, obsequiarlo a costa de su caudal”.

   La otra: “Pagar en la misma moneda, ejecutar una acción correspondiente a otra (frecuentemente por venganza).”

   Es muy grave que un gobernante con tantas atribuciones y con una responsabilidad como las que tiene el Presidente de México hable de venganzas y se refiera de manera tan ordinaria a quienes no coinciden con él.

   Si con ese refrán el presidente quiere decir que responderá a las críticas con críticas, a los señalamientos fundados con argumentos también sólidos y a las prevenciones respaldadas en la ley con un cumplimiento escrupuloso del orden jurídico, el gobierno y la sociedad saldrían ganando.

   Pero la amonestación del presidente no tiene la apariencia de indicar  una evolución virtuosa en el comportamiento del gobierno frente a los asuntos públicos, sino todo lo contrario.

   La involución que anuncia el presidente Fox implicaría un comportamiento autoritario. La dotación de “una sopa de su propio chocolate” quedaría sujeta a la interpretación del gobierno, con la misma discrecionalidad con que el licenciado Fox proclama a su señora esposa como integrante de la institución política para la que él –y no ella– fue electo hace casi tres años.

 

Mejor que en África

   Al presidente le molesta que no se digan cosas buenas de su gobierno. Por eso está empeñado en no reconocer las equivocaciones que también hay en esa administración.

   En su discurso en Puerto Madero reprochó que, desatendiendo esas cosas buenas, “desafortunadamente, en la comunicación sólo vemos las malas, y sólo vemos las anécdotas, y sólo vemos puros detalles que francamente poco tienen qué ver con la situación económica en el país”.

   Pero si alguien ofrece detalles, anécdotas y frases estridentes que distorsionan la apreciación de la información favorable que pueda haber en sus alocuciones, es él mismo.

   El presidente Fox se ha convertido en el principal desfigurador de sus propios mensajes.

   Además los aspectos propositivos o positivos del discurso presidencial con frecuencia resultan contradictorios con la información que ofrecen distintas áreas del gobierno, o de dudosa autenticidad.

   Por ejemplo en el mismo discurso en Chiapas, un minuto antes de referirse a la pareja presidencial el licenciado Fox se ufanó de que lo habitantes de esa entidad tienen una expectativa de vida de 73 años y medio. “Eso está muy, pero muy por encima de lo que pueda tener África o de lo que puedan tener una buena cantidad de países latinoamericanos”.

   Compararnos con la región más desamparada del mundo no parece constituir la mejor forma de reivindicar el desempeño del gobierno mexicano.

   Lo que no dijo el presidente es que la expectativa de vida en Chiapas se ha elevado, muy paulatinamente desde hace años pero que sigue siendo, junto con Oaxaca, el estado en donde la gente al nacer tiene la esperanza de longevidad más baja en todo el país.

 

Pero no como en EU

   El presidente se preció también de que, en términos nacionales, la expectativa de vida para las mujeres mexicanas “es ya de 78 años rebasaditos”. Aseguró que esa cifra “es ligeramente más alta que la expectativa de vida para una mujer en los Estados Unidos”. Y se presumió: “A ese nivel tenemos logros en materia de salud en México”.

   Sin embargo el más reciente Informe sobre el Desarrollo Humano del Programa de ese nombre en Naciones Unidas ofrece datos distintos. Con información de 2000 México aparece en el sitio 53, entre 173 países, en la tabla de expectativas de vida para las mujeres. El promedio para nuestra nación, en esa fecha, era de 76 años. Para Estados Unidos, que está en el sitio 24, es de 79.9 años.

   De acuerdo con ese estudio, la expectativa de vida para las mexicanas está por debajo de la que existe en Venezuela, Albania, Panamá, Jamaica, Cuba, Costa Rica y Brunei, entre más de medio centenar de países.

   En el Informe que el presidente Fox entregó al Congreso hace exactamente medio año aparecen datos más actuales. Allí se indica que para 2002 la expectativa de vida de las mujeres en México era de 78.2 años. Pero aunque ese dato sea cierto, no alcanza a superar la expectativa de vida de las estadounidenses hace un par de años.

   El presidente también dijo que los hombres “sólo traemos 74 años y cachito de expectativa de vida, casi 75”. Pero según su Informe al Congreso esa cifra es de 73.7 años.

   En el Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano, con datos de 2000, en México hay una esperanza de vida masculina de 70 años y en Estados Unidos de 74.1 años.

   Son estadísticas: útiles para otear el panorama social pero insuficientes para describir la realidad de la gente con nombre, apellido y vicisitudes peculiares. Pero a ellas se refirió el presidente, en un empleo controvertible de tales datos y sin mencionar las muertes que se han padecido en hospitales de Chiapas, cuya deficiente higiene dejó sin esperanza de vida alguna a docenas de recién nacidos.

 

***

   Al presidente Fox le inquieta que haya quienes quieren ver caer, o tropezar, a la pareja presidencial. A muchos mexicanos nos sobresalta la posibilidad de que él, con su señora esposa, hagan tropezar al país.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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