De Eva Perón a la Madre Teresa

La Crónica, febrero 17 de 2004

Al decir que no hará trabajo “político partidista” la señora Sahagún de Fox sugiere que seguirá haciendo política, pero al margen del que hasta ahora ha sido su partido. Si hubiera querido aclarar la equívoca situación que ella misma ha creado al presentarse como posible candidata presidencial al tiempo que disfruta de los recursos, la visibilidad, la información privilegiada y la influencia de los que goza en Los Pinos habría anunciado, simplemente, que se retira de la política.

Para que no hubiera lugar a confusiones, la señora Marta de Fox podría haber declarado, llana y claramente, su renuncia a cualquier posibilidad de suceder a su marido. Pero no era esclarecimiento alguno sino mantenerse en una amenazadora ambigüedad lo que pretendió la llamada primera dama.

Lo que procuró ayer la esposa del presidente fue, antes que nada, replicar a las presiones que ejercía la dirección del PAN para mantenerla al margen de la competencia por la candidatura presidencial. Los líderes de ese partido y no pocos miembros del gobierno han entendido que la candidatura de Sahagún sería una traición a los principios de equidad en la competencia política que el PAN ha querido sostener. Además han anticipado que, si bien actualmente tiene índices de reconocimiento público importantes, si se convirtiera en candidata presidencial la señora Sahagún sería vista como prolongación de un gobierno cuyas ineficiencias le resultan cada vez más claras a la sociedad mexicana.

En tono artificiosamente perentorio la esposa del presidente dice, a través de su oficina de prensa, que “por ahora no dedicará ni un solo minuto de su tiempo a hacer trabajo político partidista, sino que se concentrará totalmente en el trabajo social”. Por eso renuncia a la posibilidad de formar parte del consejo nacional panista. Pero como la política se hace en ámbitos cada vez más versátiles –incluso, para muchos estar en un partido tiende a convertirse en limitación más que en un recurso– la señora seguirá influyendo en la vida del país.

Avisar que se concentrará en el trabajo social, puede ser entendido como una amenaza y no como un alivio a las preocupaciones que el gobierno y no pocos mexicanos han experimentado a causa del activismo de la señora. La fundación Vamos México, impulsada por la esposa del presidente de la República, implica una suerte de privatización de la política social. En vez de apuntalar los organismos y cauces institucionales que el Estado tiene para combatir a la pobreza, la señora Fox apuesta por la caridad privada.

En varias ocasiones la señora ha dicho que se identifica con la Madre Teresa, conocida por la congregación que dirigió en Calcuta. Las obras que esa religiosa de origen albanés promovió en favor de los pobres le permitieron ganar notoriedad mundial. Sin embargo una mirada menos complaciente permite reconocer, en el activismo de la Madre Teresa, comportamientos de manipulación e intereses políticos que pondrían en entredicho la filantropía que propagaba.

El escritor Christopher Hitchens mantuvo hace pocos años una espléndida discusión al respecto luego publicada en el libro, provocador desde su título, The Missionary Position. Mother Teresa in theory and practice (Verso, New York, 1995). Esa obra cobró nueva actualidad hace pocos meses cuando la religiosa, seis años después de su muerte, fue beatificada.

Hitchens explica la fama internacional de la Madre Teresa gracias a la preferencia de los medios que consideraron que su causa era políticamente correcta y destaca el enorme poder económico que acumuló su congregación. La reticencia de esa agrupación para ofrecer informes financieros claros o admitir auditorías, el autoritarismo de la Madre Teresa cuya palabra delante de sus subordinados era ley inapelable y su aparente rechazo al quehacer político como una forma eficaz de hacer política, son comentados por ese autor.

“La intervención ya sea moral o política –escribe Hitchens– siempre y en todas partes es un asunto del más exquisito timing. La elección del tiempo y del lugar puede ser muy significativa… La Madre Teresa es afecta a decir que no está muy por encima de la política sino realmente más allá de ella, operando en una manera que resulta trascendental. Todos los reclamos de los personajes públicos que dicen ser apolíticos merecen un doble escrutinio crítico. Los ingenuos y simples pocas veces son tan ingenuos y simples como se ven, y esta sospecha es reforzada por quienes proclaman su propia ingenuidad y simpleza. No hay engreimiento equivalente a la falsa modestia, y no hay política como la antipolítica, así como no hay refinamiento que se compare con la ostentación de quienes dicen que no les interesan los asuntos materiales”.

Si la señora Sahagún ha cambiado de paradigma y en vez de aspirar a ser Eva Perón quiere parecerse por algún tiempo a la Madre Teresa, habrá que tomar con atención las advertencias que Hitchens contra la política disfrazada de filantropía.

Correo electrónico: rtrejod@infosel.net.mx

Página web: http://raultrejo.tripod.com/

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