Harry Potter, éxito y provecho

La Crónica, febrero 23 de 2004

Los 11 mil ejemplares de Harry Potter y la Orden del Fénix que llegaron a Montevideo se agotaron en unas cuantas horas. En Buenos Aires había filas desde la noche anterior para adquirir una de las 60 mil copias que los argentinos recibieron de esa obra. En Madrid las librerías organizaron festivales para coincidir con la aparición del quinto volumen de la saga escrita por J.K. Rowling. A México llegaron 198 mil ejemplares que el sábado ya se exhibían por todas partes.

   Lejos de cesar después de cuatro tomos –cada uno más abultado que el anterior– la fiebre global por las aventuras del mago matriculado en el Colegio Howarts de Magia y Hechicería parece crecer con cada libro.

   La pottermanía, naturalmente, ha sido espoleada por la propaganda. Sus lectores han podido enterarse de la aparición del nuevo título gracias a la publicidad, respaldada por una poderosa estructura editorial. Los libros son una mercancía. Pero casi nunca estamos ante libros que se vendan de esta manera.

   En junio pasado, cuando apareció la edición en inglés de La Orden del Fénix, en un solo día se vendieron 14 (sí, catorce) millones de ejemplares. Un millón de ellos estaba comprometido antes de que el libro comenzara a circular. Hasta ahora, en diversos idiomas, se han vendido más de 250 millones de copias de ese título.

   De la edición en español, que circula desde antier, se imprimieron 950 mil ejemplares. 500 mil de ellos se quedaron en España y el resto llegó por barco a diversos puertos en América Latina. La operación para ponerlos a disposición de los lectores el mismo día no debe haber sido sencilla. Las ventas están compensando tal esfuerzo.

   Hay tres películas sobre las andanzas de Potter. La más reciente, dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, se estrenará el verano próximo. La cuarta comenzará a rodarse en breve. Alrededor de ellas y del personaje de las gafas redondas y la bufanda amarillo y magenta se ha desarrollado una versátil industria que va desde utensilios escolares hasta juegos electrónicos, todos con la imagen de Potter y comercializados por la Warner Bros.

   Pero la mercadotecnia intensiva y expectación de los medios no bastan para explicar el interés, que cruza fronteras y rebasa idiomas, por esos libros. Centenares de millones de lectores, muchos de ellos menores de 15 años, buscan los textos de Ms. Rowling con un ahínco que constituye, por sí solo, uno de los grandes acontecimientos culturales y sociales de nuestros días.

   Las frecuentes descalificaciones a esos libros no llegan a explicar el arrebato que provocan en niños y adolescentes –y en no pocos adultos– de todo el mundo. No son literatura barata, si de esa manera se define a la que explota la sensiblería con recursos dramáticos y retóricos muy elementales.

   Tampoco son de lectura rápida. La versión en español de La Orden del Fénix tiene 893 páginas (casi tantas como la primera edición en inglés que, en otro formato, alcanzó 877 páginas). El título anterior, El cáliz de fuego, tenía 635 páginas. Su éxito no se debe a una simple moda. Ya han pasado casi 7 años desde que apareció La piedra filosofal, el primer libro de la serie, y sus aficionados no se cansan.

   Parte de la magia de Potter se encuentra, precisamente, en la fantasía que desbordan esos relatos. Los hechiceros con los que aprende y de los cuales desciende Harry Potter viven en el mismo mundo que el resto de las personas pero tienen escuelas, formas de transporte, tiendas, torneos deportivos, periódicos e incluso gobiernos propios. En cada uno de esos espacios hay personajes y comportamientos –afectos, envidias, traiciones, afinidades– similares a los que todos conocemos y experimentamos.

   El de los magos, en tales relatos, no constituye un universo distinto al nuestro. Esa imbricación con su realidad es uno de los atractivos que cada lector identifica en tales novelas. Los niños, además, encuentran asideros de complicidad al ver que alguien de su edad, mago por añadidura, es regañado, se entristece, juega, se regocija e incluso quiere y desea.

   Gracias a Potter y su creadora, millones de niños y muchachos han dejado de considerar a la lectura como un ejercicio ajeno y pesado. Los gobiernos y organismos internacionales tendrían que estar diseñando programas para profundizar esa afición a la letra impresa en vez de presenciar, con incómoda estupefacción, el éxito global del joven Potter.  

 

ALACENA: También música

   En diciembre pasado un concierto de la Filarmónica de la Ciudad de México estuvo atestado de jovencitos, muchos de ellos vestidos como Harry Potter, porque entre las interpretaciones anunciadas estaban los temas de las películas de ese personaje. La fama del mago de la cicatriz en la frente también sirve para promover la música de calidad.

He tenido que cerrar los comentarios a este texto porque la gran mayoría de las entradas que colocaban eran de publicidad y/o spam. Lo siento.

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3 comentarios en “Harry Potter, éxito y provecho

  1. creo que esto fue publicado en 2005 ¿verdad? porque nadie lee esto¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ es un poco aburrido ,si,no lo nigo pero tomence unos minutos y leanlo (antes de dormir ,asi tendran sueño)por favor no quiero ser la unica que envie sus comentarios
    bye

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