Rafael Galván

El Correo de Guanajuato y otros diarios, 30 de junio de 2005

Detrás de su escritorio, en la oficina que ocupó durante años en la Colonia Roma, don Rafael Galván tenía un retrato de José María Morelos. Tocado con el proverbial paliacate, empuñando un machete en la mano derecha, el insurgente aparecía entre blasones coloridos como si se dispusiera a la batalla. El centro del cuadro era la mirada: no se trataba del Morelos hierático que suelen rescatar los museos sino de un hombre con incertidumbre, arrojo y miedo.

Tal era la expresión que a Galván le gustaba contemplar, sin duda porque se reconocía en ella. Don Rafael era el dirigente de la Tendencia Democrática de los trabajadores electricistas. Había encabezado, desde los años cincuenta, sucesivos esfuerzos de organización sindical independiente.

Michoacano como el Morelos que le cuidaba las espaldas, Rafael Galván Maldonado nació en Uruapan el 7 de noviembre de 1919. Al parecer fue hijo del general revolucionario Rafael Buelna. Le tocó vivir, adolescente apenas, los años inquietantes del cardenismo. Estudió Ingeniería Mecánica en el Politécnico y Economía en la UNAM. A los 15 años trabajó en Radio Revolución, estación del Partido de la Revolución Mexicana y desde entonces se relacionó con el sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio del que, en 1943, fue designado secretario general.

Como dirigente de ese gremio, estableció una alianza con la Federación Nacional de Trabajadores de la Industria Eléctrica la cual poco después llegó a dirigir. En 1951 consiguió una plaza de base como trabajador electricista en la planta que había en La Boquilla, al sur de Chihuahua. Poco después creó la Federación Nacional de Trabajadores de la Industria y Comunicaciones Eléctricas, que era otro eslabón en la perseverante cadena de organismos cada vez más amplios de cuya fundación Galván sería el motor fundamental.

La Confederación Mexicana de Electricistas (1954), el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (1960), la Confederación Nacional de Trabajadores (1961) y en alguna medida el Congreso del Trabajo (1966) fueron resultado del empeño organizador de Galván que estaba convencido de que mientras más amplios fueran los sindicatos, mejores resultarían las posibilidades de los trabajadores para mejorar sus condiciones laborales pero, también, la situación del país.

Para Galván los sindicatos no eran solamente frentes de lucha gremial sino, sobre todo, organismos llamados a impulsar un proyecto nacional. Ese afán por reivindicar banderas nacionalistas (primero en la industria eléctrica y luego con un proyecto de transformaciones más amplio) y el compromiso que tenía con la democracia, lo enfrentaron con los dirigentes tradicionales del sindicalismo.

Había tenido simpatías con el trostkismo cuyo componente moral lo diferenciaba de otras vertientes en las izquierdas y más tarde, creador de instituciones, se incorporó a la política institucional para ser senador priista por Michoacán entre 1964 y 1970. El STERM, que encabezaba en esos años, fue víctima de una intensa persecución por parte del charrismo enquistado en el Sindicato Nacional de Electricistas hasta que Galván promueve la unificación de las dos organizaciones para dar lugar, en 1972, al Sindicato Único de Trabajadores Electricistas, SUTERM.

Los dirigentes tradicionales marginan y finalmente expulsan del sindicato a Galván y a sus compañeros. Así nace la Tendencia Democrática que en 1975 proclama la Declaración de Guadalajara, un proyecto de amplio aliento que propone desde la democracia y la independencia sindicales hasta la reorientación de la economía con un sentido popular. Para Galván la democracia sin ideas estaba incompleta. Democracia es programa, solía decir.

Con esas banderas, los electricistas encabezan grandes movilizaciones por todo el país y en julio de 1976 la fuerza pública los contiene cuando intentan estallar una huelga nacional.

Mermado por el acoso gubernamental, el movimiento de los electricistas se disuelve en 1977 y Galván se propone, entonces, participar en la organización de un amplio frente que denomina Movimiento Sindical Revolucionario. A ese afán destina la revista Solidaridad, de la que se había encargado desde los años cincuenta. En esas tareas estaba empeñado cuando falleció el 3 de julio de 1980.

El edificio ubicado en Zacatecas 94 en donde Galván pensó, organizó y debatió durante tantos años y en donde conservaba aquel cuadro de Morelos, se convirtió en sede del Instituto de Estudios Obreros que llevó su nombre. El pasado 7 de junio dicho Instituto, encabezado por antiguos trabajadores electricistas, donó ese inmueble a la Universidad Autónoma Metropolitana para la creación de un centro de difusión y documentación sobre asuntos laborales.

El próximo domingo se cumple un cuarto de siglo de la muerte de don Rafael Galván. En el panorama de desbarajuste y estruendo que define hoy a nuestra vida pública, las lecciones de integridad y patriotismo que ofreció ese mexicano ejemplar parecen más necesarias que nunca.

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Un comentario en “Rafael Galván

  1. Me gusto mucho el articulo referente al Compañero Galvan; como oriundo de Chihuahua y como miembro de una familia de viejos raigambres en esta querida capital norteña, pero sobre todo como desendiente del gremio electricista, me he interesado en todo lo relacionado con el Sindicato de los queridos electricistas, ya que precisamente allá por 1934 mi abuelo, Don Oscar Ornelas Armendariz, fue pilar indiscutible en la creación del sindicato de la empresa electrica en la Boquilla Chihuahua, cuando la misma se ecnontraba en manos extranjeras y donde años mas tarde consiguiera su base el inolvidable Rafael Galvan.
    Así pues reconozco el esfuerzo que tuvieron a bien lograr los entonces combatientes agremiados, superando inumerables obstaculos, haciendo a un lado a los logreros, trinqueteros y oportunistas que entorpecian la buena marcha del sindicato, en fin de eso y mucho mas tengo documentación, solo lamento mucho que en infinidad de ocasiones he dejado rastro de esta naturaleza aqui en la web, pero tristemente veo que no hay comentarios al respecto y lo peor del caso, nunca recibo ningun tipo de respuesta con relación a lo comentado.
    Espero me puedan enviar información a cerca del paso de Galvan por Chihuahua y de igual forma les reitero mi seguridad de hacer lo mismo en casos análogos.

    Mario Ornelas
    mariornelasg@hotmail.com
    mariornelasg@yahoo.com.mx

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