El pararrayos

Publicado en La Crónica de Hoy, jueves 4 de octubre de 2007

   Tenía que ocurrir. Tarde o temprano, alguno de los empresarios que aparentemente fueron chantajeados por la esposa del presidente Fox haría pública las presiones que recibió para ofrecer regalos o contribuciones que beneficiaron a Marta Sahagún y su familia.

   Luis Miguel Moreno Vélez, de la empresa de consultoría MM, le platicó al reportero Alberto Aguirre, de El Universal, que hace cinco años llevó a Los Pinos un jeep “Wrangler X” que le solicitó la señora Sahagún. Ella quería regalárselo al presidente Vicente Fox con motivo de su segundo informe de gobierno.

   A Marta Sahagún le gustaba hacer caravana con obsequio ajeno. Pedía que le dieran para ella, a su vez, mostrarse dadivosa. Eso hizo a través de la Fundación Vamos México que durante todo un lustro recibió donativos de empresarios y organismos públicos para, luego, repartir parte de ese dinero entre instituciones de beneficencia o, directamente, entre personas agraciadas con tal magnanimidad.

   La misma desfachatez con que le pidió a Moreno Vélez que le regalara el vehículo –que se dice costó 250 mil pesos– porque era igualito al que utilizaba el presidente Bush en su rancho en Texas, Sahagún la esgrimía al pedir donaciones para sus proyectos sociales que siempre tuvieron inclinaciones políticas.

   A ese empresario se le puede recriminar por qué hasta ahora denuncia el obsequio que se vio compelido a entregar. Al parecer el reportero se le acercó para comprobar esa información y él simplemente la corroboró. Moreno se dedicaba a organizar sorteos y hace varios años le propuso a Sahagún la realización de algunos de ellos para la fundación Vamos México. Aparentemente la esposa del presidente comenzó a requerirle distintos obsequios a cambio de esos contratos. El 1 de septiembre de 2002 él llevó, personalmente, el jeep rojo a la residencia presidencial. La factura quedó a nombre de otro empresario, que había mediado para acercar a Moreno con la señora Fox.

   El mencionado diario informa que dicho vehículo no aparece en la declaración patrimonial del presidente. Así que no es aventurado preguntarse ¿cuántos de los bienes que usufructúa la familia Fox no fueron resultado de transacciones similares? La señora pedía, los empresarios interesados en hacer negocios o simplemente en congraciarse con la esposa del Presidente de la República transigían y las pertenencias del consorcio Fox-Sahagún se incrementaban aunque no quedase registro de ellas en el inventario oficial de sus bienes.

   La propensión de la señora Sahagún para hacer negocio utilizando su influencia política e incluso a costa de recursos públicos no ha sido un secreto. Todavía no cumplían un año en Los Pinos cuando la para entonces ya esposa del presidente Fox inauguraba la Fundación Vamos México, a partir de contribuciones que solicitaba de manera muy persuasiva. Contrató al músico Elton John para que el 21 de octubre de 2001 cantara en el Castillo de Chapultepec y vendió a 10 mil pesos cada boleto para ese concierto.

   El 12 de octubre de aquel año escribimos en Crónica: “Aunque las metas de ‘Vamos por México’ sean de señalada nobleza, se trata de una organización privada. El dinero que recabe lo administrará según los criterios personales de sus directivos. Tendrán todo el derecho a hacerlo porque para eso han creado esa razón social. Pero los fondos que se obtengan con el mencionado concierto habrán sido posibles gracias al usufructo ilícito de un recinto y de facilidades oficiales… La señora Fox ha dicho que quiere dedicarse a promover acciones que beneficien a los pobres. Se trata de una aspiración meritoria. Sin embargo para echar a andar su proyecto emplea instalaciones, personal, facilidades y patrimonio del gobierno federal… Está construyendo una institución paralela a los organismos y los cauces que el Estado mexicano tiene para cumplir con sus responsabilidades en el combate a la pobreza. Nada habría de discutible si los recursos que obtendrá –100 millones de pesos, según se ha dicho– la señora Fox los entregase a la Sedesol, al Instituto Indigenista, al ISSSTE o al DIF, entre tantas opciones posibles”.

   Esas prácticas acercaban sobremanera al matrimonio Fox con las costumbres patrimonialistas que durante largo tiempo tanto les cuestionó su partido, Acción Nacional, a los gobernantes priistas. El 14 de mayo de 2002 esta columna, que en aquellos tiempos aparecía diariamente, consideraba acerca de Vamos México: “Se trata de una institución privada cuyo funcionamiento ha sido respaldado con recursos públicos y, notoriamente, con gestiones a cargo de la esposa del presidente de la República. Allí se encuentra un conflicto de intereses y una fuente de posibles acciones ilegales que podrían convertirse, en el futuro, en uno de los flancos más débiles en la gestión del presidente Fox”.

   Y el 4 de diciembre de aquel 2002: “Al presidente, la Fundación Vamos México le permite disponer de recursos frescos, líquidos y que no están sometidos al papeleo ni a la supervisión que hay en la administración pública, para satisfacer necesidades de promoción y atención sociales. Sin molestas contralorías, Vamos México le permite dispensar favores con tanto desprendimiento como el que desplegaron muchos de sus antecesores. Así como casi todos los presidentes del viejo régimen favorecían requerimientos de la gente con recursos públicos y en una actitud clientelar y populista, el presidente Fox lo hace con recursos privados. La Fundación le sirve para cumplir con funciones de gobierno que antaño eran desempeñadas con cargo al Estado. A su señora esposa, esa organización le permite mostrarse como benefactora de la sociedad”.

   Algunos resultados de las gestiones de Marta Sahagún fueron consignados en los informes financieros de la Fundación. A partir de ellos sabemos que Televisa fue el donante más espléndido, pero no el único. Entre 2002 y 2005 Vamos México recibió por lo menos 72 millones de pesos de esa televisora.

   Tales estados financieros reflejan todas las contribuciones recibidas por Vamos México. El 4 de febrero de 2004 esta columna señalaba: “No aparecen, por ejemplo, las aportaciones a proyectos específicos que la Fundación recibió en 2002. Entre ellas se encuentran 19 millones de pesos para la donación de 50 autobuses o las cantidades aun indeterminadas que obtuvo para imprimir la discutida Guía de Padres de la que, según se dijo, fueron editados un millón 184 mil ejemplares”.

   “Vamos México –decíamos hace tres años y medio– parece haber establecido una contribución de un millón de pesos como cuota a varios de los hombres más ricos de México. Sus apellidos o las razones sociales de sus negocios aparecen registrados junto a esa cifra: Alejandro Burillo, el Hospital Ángeles, la Cervecería Modelo, Alfredo Harp, Kimberly Clark, El Universal, Miguel Alemán Velasco, Televisión Azteca, Bachoco… De los donativos por 71 millones 990 mil pesos que la Fundación recibió en 2001, al menos 42 millones procedieron de entregas de, precisamente, un millón de pesos. No parecen contribuciones surgidas de una espontánea filantropía sino una cuota fija que docenas de hombres de negocios facilitaron, resignados o interesados, ante la convocatoria de la esposa del presidente”.

   “Se trata –decíamos el 1 de marzo de 2005– de la esposa del Presidente de México. Esa es la posición formal, y principalísima, que tiene la señora Sahagún de Fox. Gracias a ella, y no a cualquiera otra de sus adscripciones institucionales, numerosos funcionarios del gobierno federal escuchan, obedientes, las sugerencias que les hace y los empresarios más destacados del país se consideran obligados a contestarle el teléfono”.

   Entre 2001 y 2005, de acuerdo a sus documentos públicos, Vamos México recibió contribuciones por más de 497 millones de pesos. En ese lapso, entregó donativos por 340 millones de pesos. No hay registro claro del destino que tuvieron los más de 157 millones de pesos de diferencia.

   A los negocios políticos, sociales o de cualquier índole que la señora Sahagún haya realizado con su Fundación, habrá que añadir las dádivas no documentadas que pudo haberse procurado cuando su marido era presidente. Quizá ahora comiencen a conocerse otros episodios como el del jeep rojo que tan ufano manejaba el licenciado Fox.

   El ex presidente afirma que es él quien debe ser criticado, que quisiera servirle de pararrayos a su esposa. No hace falta que lo diga: los abusos que pudieron haber cometido Sahagún y sus familiares fueron corresponsabilidad, por acción u omisión, del ahora ex presidente de la República.

   El 2 de marzo de 2003 esta columna decía: “Al presidente Fox le inquieta que haya quienes quieren ver caer, o tropezar, a la pareja presidencial. A muchos mexicanos nos sobresalta la posibilidad de que él, con su señora esposa, hagan tropezar al país”.

 

ALACENA: Regreso a Acteal

   El 22 de diciembre se cumplirán 10 años de la masacre de Acteal, en Chiapas, en donde fueron asesinados 45 indígenas –niños, mujeres, hombres–. La discusión acerca de ese pavoroso episodio se reactivará gracias al reportaje de Héctor Aguilar Camín cuya primera de tres partes aparece en la edición de octubre de la revista Nexos. Más allá de versiones mitificadas o políticamente correctas, allí se muestran hechos apoyados en una amplia documentación.


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