Videodiatriba vs. deliberación

La bravuconería de Germán Martínez amplificada por los medios, la torpeza del PRI para explicar con claridad sus posiciones legislativas, la prácticamente completa ausencia del PRD en una discusión del mayor interés nacional y –claro– la inminencia de la temporada electoral, se han conjugado para hacer de la iniciativa de Ley de Extinción de Dominio un acontecimiento publicitario en vez del tema de deliberación nacional que hubiera sido necesario.

En varias ocasiones el gobierno federal ha insistido en que esa iniciativa sea aprobada. La extinción de dominio es la facultad de la autoridad judicial para despojar a un presunto delincuente de los bienes obtenidos como resultado de un delito, o en los cuales se ha apoyado para cometer un hecho ilícito. De esa manera, durante la averiguación judicial el Ministerio Público podría decidir la confiscación de propiedades o recursos que, de otra forma, la delincuencia organizada seguiría usufructuando en su beneficio.

La extinción de dominio ha sido exitosa en países como Colombia. Pero implica riesgos que es indispensable tomar en cuenta, sobre todo la posibilidad de que con ese instrumento legal el Estado actúe de manera autoritaria violentando derechos de las personas y, junto con ello, el riesgo de que en la persecución a los delincuentes se afecten los intereses de personas inocentes.

Cuando el presidente Felipe Calderón envió al Congreso su iniciativa de Ley Federal de extinción de dominio, diversas voces expresaron reparos por los riesgos que implicaría tal y como fue presentada. El presidente se desesperó y aunque aquella propuesta fue turnada a mediados de septiembre, pocos meses después comenzó a culpar a los legisladores por demorar su aprobación.

Ese reproche se volvió cantinela del Partido Acción Nacional en contra del PRI, con más afán de disputa política que de construir instrumentos sólidos para enfrentar a la delincuencia organizada.

Antes del 10 de marzo, tres comisiones del Senado acordaron convocar a un par de audiencias públicas para discutir la ley de extinción de dominio y otra más, relacionada con el narcomenudeo. Había una ruta de análisis acerca de ese tema y un calendario legislativo inicialmente contemplado por los partidos. Es difícil suponer que el presidente del PAN, Germán Martínez, no estuviera enterado de esa ruta cuando, el jueves 19 de marzo, aprovechó la reunión de los banqueros en Acapulco para despotricar contra el PRI por no aprobar leyes como, precisamente, la que haría posible la extinción de dominio.

Una semana antes, el 12 de marzo, se había realizado la audiencia en donde varios especialistas en derecho expresaron reparos fundados acerca de la propuesta de Calderón. Aunque ellos reconocieron que la Ley de Extinción de Dominio puede ser un instrumento útil en el combate a la delincuencia, los investigadores convocados por el Senado subrayaron dificultades legales y prácticas de esa iniciativa.

El Dr. Sergio López Ayllón, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, consideró que, a diferencia de la propuesta presidencial, la declaración de extinción de dominio tendría que ser resuelta por ministerios públicos especializados y solamente después de previo acuerdo con el Procurador General de la República. Incluso sugirió que, así como sucede con algunas leyes similares en otros países, la de extinción de dominio estuviera a prueba durante un lapso específico para que solamente se ampliara su vigencia en caso de haber tenido resultados favorables en el combate al crimen organizado. Esa y el resto de las opiniones recabadas en la audiencia están disponibles en el sitio web del Senado.

A sabiendas de que estaba en marcha la discusión de ese tema en las comisiones senatoriales, el presidente del PAN insistió en que el Congreso, y especialmente los priistas, tenían que definirse: al lado del presidente Calderón en el combate a la delincuencia, o en otro flanco. Aquella exigencia era esquemática y tramposilla, porque ni hay vías únicas para combatir a los delincuentes ni el presidente de la República es el único responsable de esas acciones. Martínez insistió en ello en un video que colocó el domingo 22 de marzo en el sitio del PAN en Internet. Varios correligionarios suyos repitieron esa maniquea exhortación exigiendo a los legisladores de otros partidos que se definieran: con Calderón o con los delincuentes.

Tardías, desarticuladas e insuficientemente claras, las explicaciones del PRI se produjeron desde una posición defensiva. Así, la reunión que tendrían ayer por la noche las comisiones senatoriales que estudian las iniciativas en materia de seguridad pública era leída en algunos medios como un triunfo de Germán Martínez. La videodiatriba del presidente del PAN se oponía, así, a la deliberación de los legisladores.

Muy pocos de esos medios tuvieron la precaución, hace dos semanas, de reseñar las reticencias que subrayaron los especialistas convocados a discutir la extinción de dominio y que obligan a un trabajo legislativo escrupuloso en ese tema.

Publicado en eje central.

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