Gordillo, de Jonguitud a las hummers

Tanto sus numerosos adversarios como sus dóciles subordinados, magnifican el poder de Elba Esther Gordillo. Lo mismo hacen, enterados o despistados, sus inconstantes aliados. Esa ha sido una de las claves del poder que ha acumulado durante dos décadas. A la sin duda formidables influencia y capacidad de maniobra que le confiere la representación de los profesores, la “maestra” ha sabido ser exitosa publicista de sí misma. A eso se ha dedicado desde que la noche del 23 de abril de 1989 fue designada secretaria general del SNTE en sustitución del defenestrado Carlos Jonguitud Barrios.

La “maestra”, como suelen decirle aunque su experiencia docente ha sido más bien peregrina, encabeza a la organización más numerosa de la sociedad mexicana. En el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación forma filas quizá más de un millón 200 mil profesores, aunque esa cifra resulta incierta igual que muchos de los datos relacionados con esa organización y su capacidad para movilizarse e influir en la vida pública mexicana.

Nadie sabe con certeza cuántos afiliados tiene el SNTE, ni a cuánto ascienden las cuotas sindicales y las asignaciones y transferencias que los gobiernos federal y estatal le entregan en cumplimiento de compromisos contractuales pero también de pactos informales. En todo caso, esa capacidad financiera y el solo hecho de reunir a centenares de miles de ciudadanos hacen del SNTE una fuerza descomunal, pero también poco apta para la deliberación y la movilización y tan difícil como incierta cuando alguien trata de manejarla.

El sindicato de los maestros se asemeja a un voluminoso, pesado y torpe elefante artrítico. Sus dimensiones asombran, pero le cuesta trabajo moverse e incluso expresarse. Los que se manifiestan a nombre y con frecuencia en suplantación del sindicato y la mayoría de sus integrantes, son los dirigentes tanto nacionales como locales. Y desde luego algunos segmentos del sindicato, empecinadamente contestatarios, destacan por su disposición al estrépito.

El poder de Elba Esther Gordillo radica en la capacidad que ha tenido para articular, en beneficio antes que nada suyo, los intereses políticos de los líderes intermedios del sindicato y los intereses gremiales de importantes segmentos entre los profesores de todo el país. A los líderes seccionales, la presidenta “vitalicia” del SNTE les adjudica pequeñas pero significativas dosis de poder local: la capacidad para decidir licencias, traslados y ascensos de los profesores y antes que nada una parte del control sobre las plazas laborales. La fidelidad así forjada de los líderes en las delegaciones del sindicato, beneficia a los dirigentes seccionales. Y esos dirigentes, a su vez, respaldan al grupo encabezado por la señora Gordillo y que controla el comité nacional del SNTE.

Incluso con las secciones que discrepan de esa dirigencia nacional, Gordillo ha logrado entendimientos más o menos eficaces y que se apoyan en el manejo de recursos financieros y políticos del sindicato. Así, aunque sus cimientos organizativos son endebles porque una buena cantidad de profesores de base desconfían e incluso abominan del liderazgo de Gordillo, la “maestra” mantiene el control del sindicato gracias a esa pirámide de canonjías.

El control que ejerce sobre el sindicato no sería posible sin el respaldo que Gordillo ha encontrado, durante sucesivas administraciones, en el gobierno federal. Una evaluación sesgada de las elecciones de julio de 2006, llevó al actual presidente y a su equipo a considerar que, en alguna medida, Felipe Calderón le debe a la maestra y al su sindicato los votos que le permitieron ganar la elección presidencial, aunque fuese por un margen incómodamente estrecho.

Poco antes de las votaciones de aquel 2 de julio, Elba Esther Gordillo les aseguró al Calderón y al PAN que movilizaría a los profesores del SNTE para que votaran por ellos. Un año antes había propiciado la creación de Nueva Alianza, el pequeño partido que encabezaron algunos asesores suyos y cuya membresía ha sido respaldada por el sindicato magisterial. Esos eran los profesores que Gordillo aseguró que llevaría a votar por Calderón. Pero varias encuestas han confirmado que, aquel día, la mayor parte de los ciudadanos que votaron por los candidatos de Nueva Alianza para senadores y diputados, en la elección presidencial no votaron por Calderón sino por Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo.

Es decir, los votantes de ese partido, que se puede presumir son en buena medida maestros sindicalizados y ciudadanos cercanos a ellos, no siguieron la instrucción de Gordillo para votar por el candidato presidencial del PAN si es que esa indicación realmente existió. La mayoría de esos electores les dio al PRD y al PRI su voto en las urnas presidenciales.

Y no es de extrañar. Las preferencias ideológicas de los maestros se han inclinado, por décadas, a favor de los gobiernos priistas y más recientemente por la opción perredista (que en buena medida es una suerte de priismo restaurado pero que abreva en la misma vertiente política). Haría falta mucho más que una indicación directa de la maestra para que los profesores modificaran esas preferencias. Pero además, por mucha insistencia que invirtiera en ello, en la mayor parte de las casillas ni el poder de la profesora, ni ningún otro, puede manipular el voto de los ciudadanos.

Las elecciones son libres, los mecanismos de coacción que funcionaron en otros tiempos resulta prácticamente imposible ponerlos en práctica y los ciudadanos tienen condiciones y garantías para votar con autonomía. Por mucho que sus líderes o cualquier otro interesado en orientar su voto les ofrezcan, prometan o exijan, en la privacidad de la casilla electoral cualquier ciudadano, y desde luego también los maestros, pueden votar de acuerdo con su propio albedrío.

Sin embargo la señora Gordillo propaló con eficacia la versión de que gracias a ella, Calderón obtuvo los varios centenares de miles de votos que le permitieron ganar la elección presidencial. Las nunca comprobadas pero llamativas versiones de algunos adversarios de la maestra acerca de la alteración de votos y actas que podrían haber realizado los profesores del SNTE designados para ocupar alguna posición en las mesas directivas de las casillas electorales, reforzaron el mito acerca de la capacidad de esa dirigente para influir decisivamente en los resultados electorales.

Con esa imagen de influencia todopoderosa y transpartidaria, Elba Esther Gordillo se ha convertido en un personaje al que distintas fuerzas políticas consideran estorboso o indispensable, pero nunca despreciable. El gobierno federal consideró forzoso el aval de la maestra al establecer las reglas que tendría la creación de nuevas plazas para profesores contratados por la SEP. Esas reglas han constituido el rasgo más discutido de la Alianza por la Calidad en la Educación. Ahora, Gordillo es la piedra insoslayable en los zapatos de Alonso Lujambio.

La fama pública de la señora Gordillo ha estado definida, no obstante, por el abuso de poder y el tráfico de influencias. El año pasado la adquisición de varias docenas de camionetas Hummer, que primero entregó como ostentoso premio a los dirigentes seccionales que le han sido incondicionales y que luego dijo serían sorteadas para obtener fondos con los cuales se pudiera favorecer la reparación de algunas escuelas, mostró la fachada ramplona e inmoderada del liderazgo que ejerce la maestra.

Quizá a quienes como aliados lo mismo que como adversarios suyos magnifican el poder de Gordillo, les convendría tomar en cuenta de dónde surge el poder de esa dirigente política y gremial. Desde luego, las atribuciones formales que le confiere la burocracia sindical a la que encabeza y sobre todo los cuantiosos recursos que maneja, hacen de esa señora un factor de poder insoslayable. Pero como dentro del SNTE no hay democracia auténtica, no se puede considerar que los maestros respalden a su presidenta sindical. Y la influencia política de Gordillo se debe más a las expectativas y temores que ocasiona que a sus posibilidades reales para influir en política electoral.

Hace 20 años ocurrió el golpe de mano que le permitió a Elba Esther Gordillo ocupar la dirigencia nacional del SNTE. No hay que olvidar que no fueron sus capacidades políticas, ni mucho menos su ascendiente entre los maestros, los factores que la llevaron a desplazar al viejo cacique sindical Carlos Jonguitud Barrios el 23 de abril de 1989.

A Elba Esther Gordillo la llevó a la secretaría general del SNTE la decisión política del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Ni entonces, ni ahora, la actuación de Gordillo estuvo orientada por afán democrático alguno ni mucho menos por el interés de los profesores. Pero más que el respaldo del gobierno, la indolencia de los maestros sindicalizados sigue constituyendo la causa principal para que Elba Esther Gordillo sea dueña del SNTE.

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Un comentario en “Gordillo, de Jonguitud a las hummers

  1. ¡FUERA LOS CARLOS JONGUITUD DEL SINDICALISMO MAGISTERIAL!
    Por: Román Corral Sandoval.

    1.- “A los Maestros, Maestros… Crónica de la Lucha Magisterial de los 80’s”.

    Redacté este texto como una forma modesta de dejar testimonio escrito de la década convulsionada y difícil para los maestros democráticos, que les obligó a realizar grandes movilizaciones para exigir a la dirigencia nacional “vanguardista” del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación , SNTE, el regreso al estado de derecho de la vida sindical y el respeto irrestricto a las normas estatutarias del gremio, el más numeroso de América Latina, todo esto como respuesta a la escalada de brutales agresiones y represiones de todo tipo, sutiles o no, de que fueron objeto miles de maestros disidentes, que fueron llamados así por oponerse férreamente y con espíritu de lucha combativa a los intereses facciosos, excluyentes, antidemocráticos y abiertamente anticonstitucionales de la mancuerna SEP-SNTE de la época, que mantenían un maridaje y complicidad a todas luces. El Estado Mexicano impuso al charrismo sindical en 1972, en la vida interna del SNTE, para desplazar del control político a las corrientes ideológicas democráticas del magisterio, como Acción Revolucionaria Sindical, ARS, y el Movimiento Revolucionario del Magisterio, MRM. Para conseguir tal propósito se compraron conciencias de mil formas y pronto la corriente ideológica oficialista llamada Vanguardia Revolucionaria del Magisterio empezó a ganar adeptos, porque quería tener cantidad y no calidad, que le permitiera obtener votaciones mayoritarias en las asambleas sindicales. En esta década fue más notorio el descaro de muchos de los agremiados del sindicato quienes velaron más por sus intereses particulares que por los intereses colectivos o de conciencia de clase.

    2.- Prefirieron ser cola de león que cabeza de ratón.

    Por otra parte, estos nuevos militantes que ingresaron a Vanguardia Revolucionaria del SNTE, lo hicieron, probablemente, porque no poseían una sólida conciencia revolucionaria o porque de alguna manera, se sintieron discriminados por ARS y por MRM, cuando éstas corrientes ideológicas tenían el control político de la Sección VIII, en el estado de Chihuahua antes de 1977; dichos compañeros maestros ingresaron, en un principio, a Vanguardia Revolucionaria, para tener una trinchera donde poder participar políticamente en la vida interna del SNTE, pero después de que se percataron de que Vanguardia representaba a los intereses oficiales o patronales varios dieron marcha atrás, pero otros se quedaron en las filas vanguardistas porque vieron en las mismas una forma de crecimiento personal sin escatimar el precio que tenían que pagar o sea, la venta de su dignidad: ahí encajaron a la perfección al carecer de criterio propio y debido a sus características personales, tan diferentes a las de los maestros democráticos: prefirieron ser cola de león que cabeza de ratón. En “A los Maestros, Maestros…Crónica de la Lucha Magisterial de los 80’s”, abordo históricamente la problemática magisterial en un contexto político-sindical, principalmente de los maestros democráticos de Ciudad Juárez y la gran lucha que tuvieron que implementar los maestros de Oaxaca para que el charrismo sindical incrustado en el CEN del SNTE les autorizara su congreso seccional en 1986 para legitimar su quehacer sindical.

    3.- El nefasto y represivo charrismo sindical..

    Siempre milité en la disidencia magisterial y en el periodismo de investigación. Ahora, como incipiente escritor relato con bases documentales y mediante la presentación de una ardua y paciente investigación periodística de años la redacción de una amena e interesante crónica de la lucha magisterial matizada de dramatismo, metáforas, poesía y filosofía, las acciones de oposición de los maestros democráticos a los desmanes y prácticas antidemocráticas del charrismo sindical, personificado en el ámbito nacional en la figura de Carlos Jonguitud Barrios, creador de la corriente ideológica sindical magisterial pro-gobiernista llamada Vanguardia Revolucionaria del Magisterio. Durante el cacicazgo sindical del jonguitudismo, de 1972 a 1989, al interior del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, prevaleció la constante de planear el desconocimiento total de los derechos laborales y escalafonarios de los maestros opositores al vanguardismo, llamados disidentes y la represión brutal de grandes proporciones en contra de éstos, con una impunidad solapada por el gobierno federal en turno, llegando inclusive al asesinato artero y cobarde de más de 160 maestros democráticos, según las anotaciones documentadas por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación , CNTE, fundada en 1979, durante los 17 años de la época negra, oscurantista, fascista e inquisitorial de intolerancia política que sufrió el SNTE, el cual se fundó para defender supuestamente los intereses de todos los trabajadores de la educación y no para propiciar el aniquilamiento o exterminio de las diversas manifestaciones ideológicas político-sindicales, tan necesarias para dar luz a la vida de los sindicatos que se jacten de ser democráticos y no pierdan el rumbo y se entreguen a los intereses empresariales o gubernamentales, o sea al patrón, siempre contrarios y dañinos a los de la clase trabajadora.

    4.- Vanguardia Revolucionaria del SNTE se funda el 22 de septiembre de 1972.

    Con el surgimiento de Vanguardia Revolucionaria el 22 de septiembre de 1972, se estaba inaugurando una época de terror para los maestros que osaran discrepar de los matices o tintes gobiernistas infiltrados en el sindicalismo mexicano o de la manera de actuar y de pensar de seudo-líderes en turno del SNTE, tanto de los comités ejecutivos seccionales localizados en las entidades federativas, como los del propio comité ejecutivo nacional de la Avenida Venezuela de la Ciudad de México, los cuales querían quedar bien con el patrón-gobierno quien les premiaba su entreguismo y traición a los intereses de las bases magisteriales otorgándoles diputaciones, senadurías, gubernaturas, presidencias municipales y puestos claves en las oficinas centrales y estatales de la SEP, Secretaría de Educación Pública, dependencia que se transformó en el centro de operaciones fascistas e inquisitoriales del vanguardismo o charrismo sindical, apoyado por el Estado Mexicano y naturalmente también hacía acto de presencia dentro de las oficinas del SNTE, cuyos dirigentes prácticamente eran agentes represivos del gobierno, quizá más crueles y despiadados que los mismos esbirros oficiales de los 80`s o que los patrones explotadores del sistema capitalista que fortalecen y oxigenan al Estado Mexicano. Antes, al SNTE, de alguna manera, lo dirigían aparentemente con visos de civilidad, antes del surgimiento de Vanguardia Revolucionaria en 1972, tanto ARS como MRM, corrientes ideológicas magisteriales marxistas-leninistas que fueron minadas por el Estado Mexicano al entrar éstas en pugna o conflicto por intereses políticos. El propósito inicial del vanguardismo fue el de desaparecer del control sindical tanto a ARS como al MRM aniquilando con esta acción todo intento de democratización que llevara a cabo la disidencia magisterial que se oponía a la intromisión oficial en la vida interna del SNTE. El gobierno apoyó las acciones gangsteriles y desmanes del jonguitudismo el cual actuó libre e impunemente en contra de los derechos laborales, sindicales y escalafonarios de los maestros democráticos.

    5.- El porqué de la redacción de

    “A los Maestros, Maestros…Crónica de la Lucha Magisterial de los 80’s”

    Este libro surge con la idea de dejar testimonio escrito de la década más agitada de la lucha magisterial disidente desde que se fundó el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación en 1943. Aunque la corriente ideológica oficialista sindical, mal llamada Vanguardia Revolucionaria del SNTE, se fundó el 22 de septiembre de 1972, fue hasta la década de los 80’s, cuando se presenta su faceta más represiva en contra de la lucha de los maestros democráticos quienes pugnaban por un incremento salarial del 100 por ciento, democracia sindical, cese de la brutal represión por parte del charrismo sindical incrustado en el SNTE; un trato digno y justo para el magisterio, el reestablecimiento del estado de derecho, entre otras demandas. Los maestros y la clase trabajadora en general estábamos sufriendo la política económica de austeridad, esa de abrocharse el cinturón al cual ya no le cupieron más agujeros, pues parecía criba durante la dizque Renovación Moral del nefasto sexenio del oscuro Miguel De la Madrid Hurtado. Y como siempre sucede en este país, la austeridad económica fue aplicada a la clase trabajadora y no a la clase política y empresarial causantes de las crisis de la economía mexicana.

    Este libro es un pequeño tributo a las enhiestas personalidades de la disidencia magisterial en las que en lo personal tenía puesta toda mi confianza y tenía certeza de que con acciones organizadas de lucha causarían la caída del nefasto jonguitudismo. Esta intensa lucha magisterial llevada a cabo por los maestros democráticos se realizó en varias regiones de México enarbolando demandas justas, enfrentando por tal motivo toda clase de represiones, persecuciones y violaciones constitucionales perpetradas por el Estado Mexicano a través de la mano dura y corrupta de los dirigentes sindicales vanguardistas del SNTE, enquistados en el llamado charrismo sindical. Las demandas de los maestros democráticos eran por demás justas y su espíritu combativo no fue amedrentado por la represión oficializada del jonguitudismo, el cual fue desechado en 1989, al no serle útil a su creador y patrocinador, o sea al mismo Estado Mexicano, bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari quien buscaba legitimarse como presidente de la república por lo que llevó a cabo acciones espectaculares como el encarcelamiento del líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, apodado “La Quina” y la desaparición de la corriente ideológica magisterial llamada Vanguardia Revolucionaria al interior del SNTE, quitándole el control político del sindicato de maestros a Carlos Jonguitud Barrios y el manejo de las cuotas millonarias que por concepto de aportaciones quincenales aportamos sus agremiados. Este poder político-sindical, económico y administrativo fue empleado con toda impunidad para reprimir y socavar la lucha democrática de los maestros opositores a las prácticas fascistas y facciosas del vanguardismo. En respuesta a estas prácticas represivas del jonguitudismo se incrementaron con mayor energía las demandas de la lucha magisterial de los maestros democráticos, tales como la exigencia de salarios dignos, la existencia de verdadera democracia sindical, mejoría en los aspectos prestacionales y asistenciales otorgados por el ISSSTE, respeto irrestricto a los derechos laborales y escalafonarios, pero sobre todo el cese inmediato y la denuncia pública y jurídica de los actos represivos de la mafia o cacicazgo sindical incrustado en el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE y en los comités ejecutivos seccionales de los estados.
    6.- El origen de este texto.

    Inicié la redacción de este texto el 16 de noviembre del 2005, basado en investigaciones periodísticas de varios años; en documentos, propaganda, volantes derivados de las propias movilizaciones y en mi archivo personal. Asimismo, conviví y platiqué en forma directa con los dirigentes de la disidencia magisterial de la cual siempre fui militante, quienes organizaban esas grandes manifestaciones, marchas, mítines y plantones. En el desarrollo mismo de estos eventos platicaba en forma directa con los manifestantes; observaba sus reacciones, estados de ánimos, escuchaba y tomaba apuntes en las asambleas maratónicas que tenían el propósito de organizar, de planear y de tomar acuerdos para lograr el éxito en el desarrollo de los mismos y que impactaran, desde luego, en la opinión pública. Este libro es testimonial, o sea, basado en las vivencias personales que tuve al participar, en forma incondicional y activamente en algunas y diferentes actividades de lucha de la disidencia magisterial, como maestro de banquillo, ya que jamás se me otorgó un ascenso administrativo, pues siempre fueron pisoteados mis derechos laborales, sindicales y escalafonarios al igual que los miles de maestros democráticos opositores al vanguardismo. Fueron cientos de horas de investigación periodística, redacción, correcciones y de trabajos diversos, que en forma personal realicé para conformar este texto; para dejar plasmado el clima tenso, intranquilo, matizado de desasosiego, miedo y terror; caracterizado por una represión brutal y de marginación profesional, político-sindical, laboral y escalafonaria que sufrieron las filas revolucionarias de los maestros democráticos dentro y fuera de sus centros de trabajo como consecuencia del hostigamiento y persecución político-sindical y administrativa, en ocasiones con visos de oficialidad, antes y después de la década de los 80’s, pero con mayor crudeza, en la década mencionada.

    Esta es una modesta colaboración a la “HISTORIA DE LA SECCIÓN VIII DEL SNTE DEL ESTADO DE CHIHUAHUA” escrita por un maestro de banquillo, quien entendió que la razón siempre le asistió a la lucha magisterial de los maestros democráticos. No soy el maestro más indicado para hacerlo, pero es grande y manifiesta mi voluntad de aportar algo escrito a este tema a pesar de mi escasa capacidad intelectual y de la falta de liderazgo de que siempre adolecí dentro de las filas revolucionarias de la Disidencia Magisterial. Debido a mi experiencia personal dentro la política sindical magisterial es que afirmo: ¡Fuera los Carlos Jonguitud del sindicalismo sindical!

    “…En el camino se quedan los que han dejado de pensar, porque dejar de luchar es comenzar a morir. Si nos unimos todos los maestros y luchamos, lograremos lo que no obtuvimos jamás. Que no nos amedrenten las intimidaciones de los poderosos ya que los charros sindicales se ven enormes para los que se arrodillan y tan pequeños como tan grandes sean nuestras movilizaciones…”. Román Corral

    FUENTE:

    “A los Maestros, Maestros…Crónica de la Lucha Magisterial de los 80’s”. 2006.
    Autor: Román Corral Sandoval. Ciudad Juárez, Chihuahua. 26 de Julio de 2009.
    Celular: (656)- 569-0283 y (614)-280-7173.

    E. Mail: roman_corral@yahoo.com.mx

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