Reversa del TRIFE a la reforma electoral (y elogio a Benedetti)

Con una resolución embustera y cantinflesca, los magistrados del Tribunal Federal Electoral anularon la reforma constitucional que impide la contratación de espacios de propaganda política en televisión y radio. Al revocar una resolución del IFE que sancionaba al Partido Verde y a los diputados que contrataron anuncios en televisión para promoverse con el pretexto de difundir una de sus iniciativas de ley, el Tribunal Electoral estableció un precedente de extrema gravedad.

Los partidos no han querido darse cuenta de esa decisión, que niega la reforma constitucional que impulsaron hace año y medio. Las televisoras han disimulado maliciosamente el regocijo que les suscita esa decisión de los magistrados electorales y que muy posiblemente se debe al tenaz cabildeo que los personeros de Televisa y Televisión Azteca han sostenido para acosar, y por lo visto persuadir, a los magistrados del Trife. En el terreno del análisis crítico casi nadie se ha querido dar cuenta de esa decisión, excepto comentaristas puntuales como Miguel Ángel Granados Chapa y Ciro Murayama.

El 29 de marzo pasado, el consejo general del IFE consideró que los anuncios de los diputados del Partido Verde que habían sido difundidos durante ese mes en varios canales de televisión violaban la legislación electoral y le impuso a ese partido una multa de 9 millones y medio de pesos. La nueva ley electoral, y la Constitución misma, prohíben la contratación de mensajes políticos y establecen que los partidos podrán anunciarse en radio y televisión únicamente a través de los espacios gestionados y administrados por la autoridad electoral. Ambos ordenamientos prohíben, por otra parte, la contratación de propaganda oficial que haga promoción personalizada de los funcionarios públicos.

El IFE consideró que esos spots eran mensajes de proselitismo electoral difundidos en fechas durante las cuales estaban prohibidas las campañas de los partidos. Para respaldar ese argumento, reprodujo el contenido del mensaje del PartidoVerde. Esta es la transcripción.

Voz de Mujer:

– Bueno (imagen mujer contesta el teléfono)

Voz Hombre:

– O consigues la lana o ya sabes que le espera a tu hija (imagen hombre con un cigarro)

Voz Mujer:

– Por… no le hagan nada (imagen hombre cierra teléfono celular)

Voz Mujer:

– Ten hija (imagen mujer entregando dinero a otra mujer)

Voz Hombre:

– Diles que ya saben lo que tienen que hacer con la chava (imagen hombre hablando por teléfono celular).

– ¿Qué le habrán hecho a mi hija? ¿En dónde estará? (imagen de dos mujeres junto a un teléfono)

Voz Mujer:

– Tenemos que darle al país las armas necesarias para acabar con esta plaga por eso diputadas y diputados del Partido Verde presentamos una iniciativa de ley que castiga con pena de muerte a secuestradores y asesinos (imagen mujer de pie dos hombres sentados a la izquierda y a la derecha, al fondo bandera nacional).

Texto en pantalla. En la parte inferior a la última imagen descrita, aparece la siguiente leyenda:

Diputada Gloria Lavara

Informe de labores — Diputados plurinominales del Partido Verde.

Segundos después, en la parte superior a la misma imagen, aparece un cintillo con diversos nombres identificados de Diputados del Partido Verde Ecologista de México.

Voz en off:

– Partido Verde (Imagen a la derecha emblema Cámara de Diputados LX Legislatura; a la izquierda emblema Partido Verde Ecologista de México).

Evidentemente, ese mensaje era una pieza de propaganda política y no el informe de labores de la diputada Lavara y el resto de sus correligionarios en San Lázaro. El spot está a destinado a persuadir a favor de ese partido y no a dar cuenta de la actividad de sus diputados. Allí no se menciona ninguna otra iniciativa, ni la situación de esa propuesta dentro del proceso legislativo.

Sin embargo, movido a revisar la resolución de la autoridad electoral a partir de las quejas que presentaron tanto el PVEM como esos diputados, el Tribunal Federal consideró que el spot es parte de la información que esos legisladores hacen acerca de sus actividades y no se trata de propaganda electoral.

El TRIFE sostuvo, en su sesión del 8 de mayo pasado: 1) Que ese mensaje es de los diputados federales y no del partido Verde. 2) Que se trata de un anuncio para dar a conocer una postura de tales legisladores y no de su partido. 3) Que se difundió fuera de las fechas de campañas. 4) Que en ese mensaje no hay contenido electoral.

El anuncio es, en efecto, de los diputados. Pero su finalidad no es promocionar a los legisladores sino al Partido Verde; tanto así que la voz al final del mensaje enfatiza el nombre de esa organización política. Al asunto de las fechas, el Tribunal lo utiliza para restarle gravedad a la difusión del mensaje cuando debiera implicar todo lo contrario. Según las cuentas del mismo Trife, el anuncio fue difundido 206 veces entre el 18 y el 25 de marzo en canales de televisión nacionales. En esos días estaba prohibida la propaganda electoral. Al transmitirlo durante esos días, el PVEM infringió los plazos de dicha propaganda. Sin embargo para los magistrados tal circunstancia es causa de indulgencia: como no fueron transmitidos durante la temporada electoral, sugieren, esos anuncios no pudieron haber sido propaganda electoral.

Igual de equívoca es la maroma retórica que los magistrados del TRIFE emprenden para alegar que el spot no tiene contenido electoral: “de ninguna de las aseveraciones contenidas en el promocional, ni del contexto visual que se presenta, se advierte que los legisladores inciten de manera directa o indirecta a la obtención del voto a favor del Partido Verde Ecologista de México o en contra de cualquier otra opción política”.

O sea que para que haya propaganda electoral es indispensable que expresamente se invite a votar. Con esa tesis, el Tribunal Federal Electoral podría exculpar muchas conductas y mensajes a favor o en contra de los partidos y sus candidatos.

Para los magistrados del TRIFE, el uso del emblema de ese partido en los anuncios de televisión se justifica porque los diputados forman parte del PVEM: “ello tiene su explicación en que el elemento en común que identifica a los integrantes del grupo parlamentario es el partido político que los propuso para ejercer el encargo, el cual sólo es identificable mediante su denominación y el emblema o logotipo que lo caracteriza”. Para apuntalar ese argumento muestran el sitio de Internet de la Cámara de Diputados en donde junto a los legisladores del PVEM aparece el emblema de dicho partido.

A partir de esa resolución y amparado en los mismos argumentos, el gobernador Peña Nieto podría incorporar el logotipo del PRI a los costosos anuncios en donde se ufana de los avances de su administración. El gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, ya no tendría que disfrazar de rojo la propaganda que despliega aun en la más trivial acción de su gobierno y podría vestirla simplemente de tricolor. Los secretarios del gabinete presidencial podrían ofrecer conferencias de prensa con el emblema azul del PAN predominando en esas alocuciones ya que si se encuentran en el gobierno es porque son miembros de dicho partido. En la ciudad de México, Marcelo Ebrard podrá hacer propaganda abiertamente a favor del PRD puesto que forma filas en ese partido.

Y con la misma lógica que imponen los magistrados del TRIFE, cualquier diputado o senador, cualquier presidente municipal o cualquier gobernador, podrán comprar propaganda en televisión y radio para promover a sus partidos políticos con el pretexto de que se trata de informes de las tareas que han realizado.

La irresponsabilidad de los magistrados del TRIFE resulta sorprendente. No sólo vulneran en una sola votación los cimientos de la reforma electoral y abren la puerta para que de nuevo impere el poder de la mediocracia sobre los procesos electorales. Además alientan la compra de espacios para difundir sellos partidarios con el subterfugio de que así se mantiene informados a los ciudadanos. En su resolución del 8 de mayo, el TRIFE tuvo la desfachatez de apuntar:

“… lo considerado por el Consejo General del Instituto Federal Electoral en el sentido de que el mensaje transmitido se hizo con el fin de influir en los ciudadanos, para que éstos adoptaran una determinada conducta sobre un tema de interés social, como lo es el tema de ‘la pena de muerte’, no constituye una infracción a la normativa electoral, sino por el contrario, su difusión contribuye a la formación de una opinión pública bien informada y presenta resultados a la ciudadanía de las gestiones que una determinada corriente política lleva a cabo en el seno del Congreso de la Unión”.

Al considerar que con un spot como ése la opinión de los ciudadanos queda bien informada, los magistrados del TRIFE confirman su avasallamiento al modelo comunicacional que han querido imponer las televisoras. ¿Qué información hay en el spot antes transcrito? ¿Qué reflexión, cuál deliberación se favorece con ese anuncio? Además de las infracciones que hemos señalado, con mensajes de esa índole el PVEM y otros partidos de ninguna manera promueven la discusión pública. Lo que impulsan es la confusión y las apreciaciones maniqueas –más allá del carácter sumamente controvertido que tiene la pena de muerte–.

ALACENA: Mario Benedetti

Durante algunos años, hace demasiados, lo leímos con una intensidad que tenía algo de certezas ya previstas pero que siempre encontraba en él la frase exacta, la fórmula directa para describir emociones entreveradas con ilusiones.

Luego lo desplazaron lecturas más complejas, quizá menos axiomáticas. Pero a los libros de Mario Benedetti regresamos siempre con la sonrisa espontánea con que encontramos a un amigo al que no veíamos hace rato. Su manera franca de decir esas cosas sencillas que no siempre lo resultan tanto (el amor, la nostalgia, la amistad, el miedo, la lejanía, la libertad) nos llevó a encontrar en Benedetti un escritor fundamental y entrañable.

La reivindicación de ese valor antaño tan consistente pero ahora tan políticamente incorrecto al que antes se denominaba compromiso político, hizo de él un escritor a menudo más ideologizado por sus panegiristas que en sus propias obras. El Benedetti encarnación del espíritu uruguayo que llevó a cuestas en obras como La casa y el ladrillo y Montevideanos, el de la prosa tersa de Quién de nosotros, el de la inasible Laura Avellaneda de La Tregua, murió ayer en su Montevideo a los 88 años.

A veces se nos ha querido olvidar pero, dentro de su elemental obviedad y a pesar de la afectación con que llegamos a reiterarlo, nunca deja de ser cierto que en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos.

Publicado en eje central.

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