Madrazo: Televisa le hace daño a México

El poder de Televisa le hace daño a México. Así lo reconoció Roberto Madrazo, ex candidato presidencial y ahora crítico del sistema político, entrevistado por Carmen Aristegui.

En una conversación en MVS Radio con motivo del libro que acaba de publicar, el también ex líder nacional del PRI dijo:

“Me pongo a pensar en el enorme poder que tiene una televisora y yo me pregunto hasta dónde es conveniente para nuestro país tanto poder en los medios de comunicación”.

Y un momento después: “No puede haber tanto poder concentrado en un medio de comunicación que le haga tanto daño a nuestro país. Estos monopolios no son buenos para el país”.

A esa conclusión llega Roberto Madrazo Pintado después de años, o décadas, de haber buscado el respaldo de las corporaciones mediáticas y un trienio después de haber quedado desplazado de la contienda por la presidencia de la República debido a la polarización entre los candidatos que reunieron más votos en las elecciones de 2006, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador.

Tardía, aunque todo testimonio de primera mano es útil para reconstruir cómo se toman las decisiones que amalgaman la asociación entre el poder político y el poder mediático, esa apreciación Madrazo la expresó después de que Aristegui le preguntó sobre la Ley Televisa. Como se puede recordar, en marzo de 2006 las campañas presidenciales entraban a su fase más competida y justamente entonces estaban por votarse en el Senado las reformas a las leyes de Telecomunicaciones y Radio y Televisión que por su origen, el cabildeo que las impulsaba y sus beneficiarios notorios, fueron denominadas como Ley Televisa.

A pregunta de Aristegui, el ex candidato presidencial confirmó que para forzar la adhesión de los legisladores Televisa les ofreció por lo menos al PRI y al PAN un tratamiento privilegiado en la cobertura de sus campañas. Madrazo relató ayer en el noticiero matutino de MVS radio que la negociación con el Revolucionario Institucional en aquellos meses de 2006 estuvo a cargo de Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa: “Lo que ellos estaban vendiendo es que iba a haber durante la campaña un trato diferente o igual, oportunidad de hablar de propuestas. Tú te acordarás que era una campaña muy difícil mediáticamente muy difícil porque los medios estaban polarizando al país; entre la derecha y la izquierda pareciera que no existía nada más que la confrontación”.

Madrazo dice que él no participó en esas negociaciones pero sostiene que aquellas reformas fueron directamente impulsadas por la pareja que mandaba en Los Pinos: “al final, lo que ha sucedido en esa etapa es que Martha Sahagún y Vicente Fox fueron cómplices de la Ley Televisa”.

Como la periodista le replicó “Pero tú también”, Madrazo contestó de inmediato: “Fuimos débiles”.

Según Madrazo, la propuesta para darle trato preferencial al PRI se la hizo Televisa directamente a los coordinadores parlamentarios de ese partido. A pregunta de Aristegui, corroboró que la empresa televisora ofreció un paquete de cobertura política en sus canales.

El viraje de Madrazo respecto de Televisa coincide con las rectificaciones de muchos políticos mexicanos que, cuando han fracasado en sus aspiraciones electorales, encuentran que los directivos de esa televisora se habían granjeado su adhesión a cambio de promesas nunca del todo cumplidas.

Significativa por drástica, esa explicación de Roberto Madrazo queda corta. Antes del que platicó ayer martes en la radio, se han conocido otros testimonios de cómo presionó Televisa a los priistas para que sus senadores respaldaran las reformas que, al año siguiente, serían enmendadas por la Suprema Corte de Justicia.

En abril de aquel 2006 el senador Manuel Bartlett, uno de los legisladores del PRI que votó contra esa iniciativa, relató que poco antes de la sesión en donde se votaría la Ley Televisa, a los miembros de ese grupo parlamentario sus directivos los urgieron para “aprobar de inmediato la citada minuta en sus términos, por convenir a la candidatura de Roberto Madrazo. Ante una votación interna dividida se acordó el voto libre, de conciencia, pero se impuso el voto de la línea. El ‘aparato’ entró en operación, no se permitió la confrontación de las tesis diferentes para la toma democrática de posiciones, no se evaluó el interés público, la vulneración del Estado…el interés superior fue el de los candidatos y sólo el de los candidatos” (Enfoque, suplemento de Reforma. 9 de abril de 2006).

Por esas fechas, unos días antes de que fuese aprobada, el analista político Ricardo Raphael explicó los motivos que tenía el entonces candidato presidencial del PRI para respaldar la Ley Televisa: “Funcionarios de Televisa le enseñaron a Madrazo la enorme cuenta que aún les debe por su desbordada campaña publicitaria. No fue necesario más: a excepción de muy pocos como Manuel Bartlett, el resto de los senadores se plegaron a la línea que les dictó su candidato a la Presidencia”.

Madrazo podría aclarar ese y otros episodios de sumisión de su partido, y de él mismo, a los dictados de Televisa. Ayer, mientras tanto, condensó en una frase las consecuencias que tiene la presencia pública que, en ausencia de contrapesos y regulaciones eficaces, ha alcanzado la empresa de Emilio Azcárraga Jean:

“El problema que yo veo más de fondo… es este poder de las televisoras, particularmente Televisa, que puede construir o destruir honras, prestigios, en segundos”.

Tiene razón Madrazo en su apreciación sobre esa empresa y el poder mediático. Pero el problema que realmente está en el fondo de esta subordinación de la vida pública al predomino de una o dos televisoras, se encuentra en el temor ignorante y reverencial que les tienen el gobierno, los partidos y los legisladores.

Publicado en eje central.

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Un comentario en “Madrazo: Televisa le hace daño a México

  1. Seguí la entrevista, aunque en primera instancia sentí un rechazo auténtico y quise evitarme la pena de encontrarme de frente con el País de absurdos que hoy transitamos. Eso incluye desde la “renovada” imagen del político que al pasar de los minutos ya no sólo parecía un refresh al más puro estilo de Fashion Emergency sino que la renovación parecía haber incluido un remozamiento de alma en cualquier espacio disponible con los monjes y seguramente una abducción cortesía de vecinos intergalácticos, cuya única secuela, al parecer, evidente, es la pérdida de la memoria de ese espacio cerebral donde se “almacenan” las responsabilidades.
    Es tal el cinismo de Roberto, que casi eclipsaba los temas mismos que abordaba con rigor la periodista.
    Siento una pena profunda por esta cultura nuestra que sobrevive muy a pesar nuestro.
    Esta cultura de rendirle culto a la fachada. Al sobrevaluado poder conferido a la palabra que se emite en los medios masivos, todos quieren un espacio al aire, para decir algo, lo que sea, pero aparecer a cuadro y con ello comprarse la idea de que si le “permitieron” expresar sus ideas, es que algo en él vale la pena, o al menos la valdría si los millones de mexicanos que sintonizaron la tv abierta porque lo vieron aparecer en horario premier, lo den por cierto.
    El poder que hoy tienen Televisoras como Azteca o Televisa, en lo teórico lo han ganado en base a negociaciones en corto, que hoy, a causa de políticos desventurados, resultan con nombre y apellido (Bernardo Gómez) pero en la práctica, todos hemos contribuido. Otorgándoles la razón al sintonizarlos sin cuestionamiento alguno a su patética programación.
    En la reciente producción de la cinematografía nacional Rudo y Cursi, referencian con ironía que cualquier mexicano con algo de dinero, talento y la fórmula medíatica puede darse el gusto que quiera, hasta el exceso de creerse dotado para las artes. Como cuando el Cursi, canta aquello de “quiero, que me quieras” que no era otra cosa más que decirnos lo jodido que estamos cuando jugamos el perverso juego del poder, el dinero y los medios. Así que aquello que intentaba Cuarón decirnos, resultó en un increíble éxito que alcanza cifras que amparan ventas de cds, tonos, distribución de videos, programaciones radiales. Cuarón ejemplificó, como lo han hecho intelectuales, periodistas, académicos, incansables de querernos abrir los ojos a la realidad del manejo inescrupuloso que Televisoras y Políticos tienen sobre nosotros, pero en lugar de esa verdad, hemos optado por cederle el trono, los hilos y lo que quede del circo a unos pocos.
    No es temor, es hastío lo que los mexicanos nos hemos acostumbrado a sentir, imperdonable, lo sé. Quizá nos fuimos en ese viaje galáctico con Madrazo, con Fox, con los Monreal, con Gordillo. Puede ser eso, pero mientras tanto yo ,me lleno de congoja y sólo me resta cuestionarme si la televisión para mis hijos debe ser un premio o un castigo…

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