Anular el voto

Los defensores del voto útil –es decir, del voto a favor de un partido, cualquiera que sea– tienen razones importantes. Hay que ejercer el sufragio de manera plena, dicen, porque ese es precisamente el sentido que tiene. Si no elegimos de entre las opciones que hay, otros decidirán por nosotros. Gústenos o no, la próxima Cámara de Diputados, la Asamblea Legislativa, los delegados en el caso del DF, van a ser electos de entre los candidatos que hay. Ese es el elenco del que disponemos. Por eso, afirman los defensores del voto útil, hay que decidirse aunque sea por el mal menor.

Entiendo sus razones. Más aún, estoy seguro de que en alguna otra circunstancia las compartiría. El voto no solamente es un derecho. Se trata de la expresión más tangible y fundamental de la democracia. Y por eso, precisamente, me parece que en esta ocasión una opción sensata puede ser anular el voto.

El motivo para ello es sencillo y drástico. De todos los partidos que compiten en las elecciones del 5 de julio, no hay uno solo que me parezca suficientemente confiable para votar por él. Es una opinión personal, desde luego. Cada cual tiene la suya permeada de las historias, identidades, antipatías, convicciones, entusiasmos o resignaciones de cada quien.

Comprendo el pragmático realismo de quienes, además con frecuencia alentados por convicciones democráticas, sostienen que ni modo, esos son los partidos con los que tenemos que arar. Pues que en esta ocasión sean otros los que labren el surco, o los que alienten la yunta. Anular el voto puede ser una forma de reclamo, ciertamente limitado porque se reduce a una expresión simbólica. Es una acción modesta, de fastidio y reproche ante la pobreza discursiva, la homogeneidad programática y el convenencierismo ramplón que campea en todos los partidos.

El voto anulado es también una confesión de inutilidad democrática. Ojo: no digo ni sugiero que la democracia sea inútil, sino que éste momento al que nos ha traído nuestra democracia, a algunos ciudadanos no nos resulta propicio. El voto nulo es precisamente eso: un sufragio que en estas circunstancias reconocemos sin el valor que tendría en una democracia sólida, con partidos y políticos respetables. Es un voto malogrado, que no se sumará a la contabilidad de los sufragios políticamente eficaces y que quedará simplemente como recurso testimonial.

Tienen razón quienes dicen que el voto intencionalmente nulo se añadirá a los sufragios de quienes se equivoquen, o de aquellos que para hacerse los graciosos o en otra forma de protesta le dediquen su voto a Cantinflas. Igual que ésos, el voto politizadamente nulo no contará y podrá ser considerado como un desperdicio de la democracia.

Sobre todo, resulta inquietante advertir la fauna variopinta de quienes hoy en día promueven esa opción para el 5 de julio. El voto nulo es impulsado por militantes de distintos sesgos ideológicos de cuyo compromiso democrático no hay duda alguna y por ciudadanos disgustados con la pobreza del elenco partidario que tenemos en este país. Pero la anulación del voto además es aconsejada por una corriente de opinión y un grupo de interés que resultan, ambos, de dudosas convicciones democráticas.

La corriente de opinión es la que conforman aquellos que desconfían a priori del sistema de partidos cuando se quejan de que una partidocracia suplanta las decisiones de los ciudadanos. En efecto, nuestras élites políticas se han distanciado sobremanera del interés de la sociedad. Pero ese discurso quejumbroso soslaya el hecho de que en una sociedad de masas no hay democracia posible sin el concurso de los partidos, de la misma manera que no hay partidos (Robert Michels dixit) que funcionen sin cuerpos directivos que tienden a acaparar las decisiones. El problema en la circunstancia mexicana actual no es que tengamos partidos, sino el tipo de organizaciones en las que han devenido nuestros desastrados partidos políticos.

El grupo de interés que, por otra parte, alienta la anulación del voto, es el que conforman los consorcios mediáticos y algunos de sus voceros. La irritación que mantienen contra las actuales reglas para la propaganda política ha llevado a algunos personeros de las televisoras a respaldar el voto nulo. No se trata, hasta ahora, de una política consistente y mucho menos oficial de las corporaciones mediáticas sino de una opción con la que están jugando sin por ello abandonar otras posibilidades para influir políticamente en las elecciones.

¿Vale la pena apostar por el voto nulo a pesar de que es impulsado por personajes y grupos tan escasamente confiables como los partidarios del antipartidismo y las corporaciones mediáticas? Creo que sí. La existencia de motivos muy variados para anular el voto no cancela la pertinencia de esa medida.

Hay que ir a votar, antes que nada, en señal de reconocimiento a los centenares de miles de mexicanos que cuidan las casillas, cuentan los sufragios y organizan las elecciones.  Ese ejército ciudadano, integrado fundamentalmente por una enorme legión de personas que participan de buena fe, nos compromete a votar. Ya luego, en la esperada soledad de la casilla, que cada quien decida

Publicado en eje central

Anuncios

3 comentarios en “Anular el voto

  1. El principio fundamental que hay que defender y promover es el de la libertad, condición sine qua non se desarrolla y vive la democracia.
    El voto, expresión de la voluntad indivicula en una papeleta, es un mecanismo (no el único, aunque sí el más vialbe que hemos construido y tenemos a la mano) para desarrollar una forma de democracia.
    La decisión personal al momento de votar (marcar la boleta en la intimidad de la mampara) debe ser garantizada.
    Las ofertas partidarias son eso, ofertas, y no estoy obligado a elegir alguna de ellas, o de lo contrario mi libertad quedaría limitada.
    ¿Voto útil? ¿Para quién?
    Voto libre. Sí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s