Red digital, ¿el nuevo Slim de Calderón?

¿Para quiénes, cómo, a qué precio, servirá la fibra oscura que licitará la Comisión Federal de Electricidad? El anuncio que el presidente Felipe Calderón hizo el 19 de mayo y que fue presentado como un avance sustancial en la modernización mexicana de las telecomunicaciones, sigue teniendo neurálgicos cabos sueltos.

Las redes que puedan tenderse por todo el país con la utilización de un segmento del cableado del cual dispone la CFE pueden, en efecto, suscitar una renovación de los servicios digitales. Pero también pueden terminar en un negocio más, que implique nuevas formas de acaparamiento de los recursos comunicacionales en este país.

Todo ello depende de las reglas que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes establezca para licitar dos de los 15 hilos de fibra óptica que acompañan al cableado eléctrico y que actualmente están sin utilizar. (Aún es discutible, por cierto, por qué serán empleados solamente dos de esos hilos y no todos o casi todos).

Si, como anunciaron el presidente de la República y el secretario Juan Molinar, habrá una licitación, será fundamental que no solamente se tome en cuenta la oferta financiera que puedan hacer las empresas interesadas en aprovechar esa infraestructura. Lo más importante es el catálogo de servicios que se propongan ofrecer, la calidad que garanticen al utilizar esa infraestructura federal y, antes que nada, el precio que cobrarán a los usuarios.

Si no privilegia calidad, diversidad tecnológica y precios al consumidor, el gobierno del presidente Calderón habrá dispuesto de ese recurso nacional para beneficiar a uno o un par de grupos empresariales.

La explotación de la “fibra oscura”, que el segmento sin utilizar en el cableado digital, había sido propuesta desde hace tiempo tanto por algunos especialistas como por varias empresas que aspiran a cabalgar sobre esa infraestructura para competir con Telmex. La CFE había replicado que el acceso de particulares pondría en riesgo la red eléctrica.

Después de varios meses, los ingenieros de la CFE consideraron que ese peligro se subsanaría con la edificación de instalaciones cercanas a las centrales y a los puntos de interconexión eléctricos. Habrá 111 sitios de acceso a la red digital, denominados “hoteles de telecomunicaciones”, que permitirán acceder al extenso cableado. La red de la CFE tiene una longitud de 26 mil kilómetros y llega a localidades en donde no hay servicios de telefonía ni de Internet.

La posibilidad de hacer nacionales pero además baratos esos servicios, sería suficiente para suscitar entusiasmo en el uso de la red de CFE. Con ella se crearía un nuevo backbone nacional, que es como se denomina a las troncales que conectan a nuestro país con los centros internacionales que nos dan acceso a  Internet.

En la presentación de ese proyecto, el secretario Molinar dijo: “Es previsible que existan más operadores de redes locales aprovechando esta infraestructura y que de esta manera ofrezcan servicios de telefonía y banda ancha con tarifas asequibles, en regiones del país en donde los costos actuales son demasiado altos para los usuarios finales”.

Hay que exigir que esa previsión se haga realidad y no quede como simple intención rebasada por intereses corporativos.

El gobierno federal tiene que proponer con toda claridad las reglas de licitación, comenzando con las prioridades sociales que esa red buscaría atender.

Desde hace tiempo Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable, Canitec, entre cuyos integrantes hay muchas empresas que recientemente han sido adquiridas por Televisa, ha insistido para que el gobierno licite esa red.  Similar interés han manifestado empresas como Telefónica (filial del consorcio español de ese nombre) y Alestra.

La posibilidad de contar con una red equiparable a la de Telmex suscita ambiciones poderosas. Pero la existencia de un nuevo consorcio no garantizaría mejor telefonía y servicios digitales para los mexicanos. Telmex ha construido una infraestructura nacional capaz de ofrecer servicios de manera relativamente eficiente; la atención a los usuarios es notablemente mejor, por ejemplo, a la que ofrece la empresa Cablevisión, propiedad de Televisa. Sin embargo la calidad y el costo de sus servicios siguen siendo inferiores al promedio internacional.

Actualmente el paquete usual de telefonía e Internet que proporciona Telmex ofrece una velocidad de 1 megabyte por segundo (mbps) que es muy inferior a las velocidades seis, siete o hasta doce veces mayores que proporcionan las empresas telefónicas en países del mundo desarrollado.

Y ni qué decir de las tarifas de servicios de telecomunicaciones. Un usuario mexicano que quiera Internet a una velocidad mayor (de 4 Mbps) debe pagar el triple de renta por el servicio telefónico.

Por otro lado, debe reconocerse que a Telmex el gobierno la ha mantenido refrenada, sin autorizarle a que, como sucede con las telefónicas en todo el mundo, además de Internet pueda ofrecer servicio de televisión. Con ese impedimento, el gobierno ha favorecido a Televisa.

Las únicas empresas que venden paquetes con “triple play” –es decir, telefonía, televisión e Internet– lo hacen con velocidades de conexión que no superan las de Telmex. Cablevisión anuncia conexiones a la Red de “hasta 1.5” Mpbs. El servicio Yoo, que ahora ofrecen esa y otras filiales de Televisa, es más barato pero tiene Internet únicamente de “hasta 1Mbps”.

Con esas velocidades es imposible tener telecomunicaciones modernas. De la velocidad de conexión depende la rapidez con que se pueden descargar contenidos de Internet, un medio que es crecientemente audiovisual.

Actualmente uno de los indicadores para medir el desempeño de cada país en el campo de las telecomunicaciones es el ancho de banda por usuario. Se trata de la cantidad de información, ponderada con la velocidad empleada, que ha sido descargada por el promedio de internautas de cada país.

De acuerdo con el informe más reciente de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el ancho de banda por usuario en 2007 fue de 21456 bits por segundo en España. En Estados Unidos, de 15341. En Argentina, 8943. En Brasil, 2955. En Colombia  fue de 3528 bits por usuario al segundo.

En México, ese indicador fue de 784.

Si resuelve pronto y bien esos rezagos, el empleo de la fibra óptica hasta ahora inutilizada y que administra la CFE será bienvenido.

Pero si únicamente sirve para consolidar un nuevo monopolio de las telecomunicaciones, o para fortalecer a alguna de las empresas que ya existen, el presidente Calderón habrá hipotecado un segmento hasta ahora inexplorado del patrimonio nacional.

Orientada por el interés privado, la decisión de Calderón podría ser similar a la que tomó el presidente Carlos Salinas de Gortari cuando le vendió Telmex a Carlos Slim a un precio inferior al que esa empresa tenía en el mercado.

En aquel tiempo, iniciándose apenas los años 90, el país soportó esa decisión discrecional. Hoy, sería difícil que ocurriera lo mismo.

Publicado en eje central.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s