Realmente existente

Texto publicado en emeequis

Los amigos que conducen un instituto de estudios relacionados con asuntos de la democracia organizaron para este fin de semana una mesa redonda en la que participarían un representante del PRD y otro del PSD. A esa reunión la denominaron “La izquierda electoralmente existente”.

Con mucha frecuencia y más por flojera analítica que como resultado de un diagnóstico escrupuloso al PAN se la ubica en la derecha, al PRD en la izquierda y al PRI, casi por omisión, en el centro. Otra clasificación, con mayor intencionalidad pero tampoco rigurosa, considera que hay un polo conservador dominado por PAN y PRI.

Decir que el PRD y el Socialdemócrata son de izquierda puede ser resultado de la costumbre y la inercia pero también de un indulgente voluntarismo, sobre todo cuando hay elecciones cercanas. Buena parte de los votantes de esos partidos considera que, respaldándolos, enfrenta a la derecha panista-priista. Y en contraposición a esas opciones, considera que está votando por la izquierda.

Si la izquierda contemporánea es el compromiso con la democracia y la vocación por la justicia social se necesita cara dura, o confiar en la desmemoria de la gente, para postularse como tal desde partidos que rebosan de artimañas y chanchullos  como el PRD, o que han sido asaltados con persecuciones y porros como el Socialdemócrata.

Hay un amplio catálogo de valores que las izquierdas de todo el mundo comparten, ciertamente con inconsistencias, en su práctica política. Las izquierdas suelen reivindicar el papel del Estado en la economía, pero en la crisis financiera y ahora productiva que recorre al mundo ese ya no es un signo peculiar. Las distinciones radican en la manera como se asume esa conducción estatal.

Por lo general las izquierdas plantean mayores impuestos para que, así reforzadas, las finanzas públicas estén en condiciones de respaldar el desarrollo de la sociedad. Sin embargo en México es infrecuente que los partidos, incluyendo a los que algunos consideran de izquierdas, propongan incrementos de impuestos.

La ausencia de una auténtica política fiscal no es un dato menor. Quizá debido a que muchos de sus integrantes se formaron en el sistema priista, y en el otro extremo porque algunos más lo hicieron en constante contraposición con el poder político, en partidos como el PRD no suele haber confianza en el Estado. Al Estado, una gran cantidad de dirigentes y adherentes perredistas lo ven como fuente de utilidades privadas y casi nunca como institución capaz de beneficiar a la sociedad.

Entreveradas así sus tradiciones priista y revolucionaria (una, solidificada al amparo del Estado mexicano; la otra, encandilada con la posibilidad de acabar con él) el PRD y sus satélites carecen del compromiso programático que en otros sitios define a las izquierdas. En casi todo el mundo las izquierdas se apoyan en movimientos de masas o promueven su desarrollo. En México, los partidos considerados de izquierda solamente buscan clientelas.

Hay demandas de las izquierdas que a veces pasan por esos partidos. El derecho al aborto es una de ellas. Pero una golondrina no hace programa.

Curándose en salud, los organizadores del seminario al que me he referido aludieron a PRD y PDS como “La izquierda electoralmente existente”. De entrada, descartaron al PT y a Convergencia que tienen casi los mismos méritos para ser considerados de izquierda. Es decir, prácticamente ninguno.

Ese título remite a la manera como durante muchos años se denominó, precisamente en el campo de las izquierdas, a los regímenes burocráticos, sobre todo de Europa del Este, que como tenían o decían tener economía planificada eran considerados socialistas. Pero como además eran autoritarios –y a veces profundamente sanguinarios– fueron calificados como “realmente existentes”.

El socialismo realmente existente era un eufemismo para soslayar la antidemocracia de aquellos gobiernos. Con el mismo método podríamos considerar que bajo la égida corporativa del SNTE, en las escuelas mexicanas hay una calidad de la enseñanza realmente existente. O que el gobernador de Puebla, o el policía que nos extorsiona, practican una honestidad realmente existente. O podría considerarse que en las calles de nuestras ciudades padecemos una seguridad realmente existente.

Antes de resolver nuestras nostalgias ideológicas con fórmulas retóricas, convendría apostar por el significado estricto de las palabras.

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