PRD, atrapado en Iztapalapa

En Iztapalapa se condensaban las ventajas y los éxitos del PRD. Quizá en ningún otro municipio o delegación del país ese partido ha tenido una clientela tan sólida, con una fidelidad acerada en las penurias y aderezada en la esperanza. En la elección delegacional de 2003 ese partido alcanzó el 55.8% de los votos. En 2006, el 60.54%. El PRD gana prácticamente en todas las secciones de Iztapalapa.

Pero en esa delegación se concentran, al mismo tiempo, las limitaciones y las miserias políticas del PRD. El clientelismo y la demagogia, la utilización de recursos públicos a favor de intereses privados, el acarreo y los amagos, se han convertido en situaciones cotidianas. Lo peor, para los vecinos de esa delegación, es el deterioro de su entorno urbano. Allí se padecen las peores escaseces de agua en una ciudad de por sí agobiada por la sed. Allí delinquen, pero además se refugian incluso en zonas que llegan a ser territorios inaccesibles para las fuerzas de seguridad pública, algunas de las pandillas delincuenciales con mayor impunidad.

Iztapalapa, ahora, sin chistar siquiera, es motivo del enfrentamiento dentro del Partido de la Revolución Democrática.

El diferendo por la candidatura delegacional que ha propiciado una drástica resolución del Tribunal Federal Electoral y una nueva exhibición de ese partido, es resultado de la incapacidad del PRD para resolver sus conflictos internos.

La disputa dentro de ese partido se tradujo en dos candidaturas antagónicas para la nominación delegacional. Clara Marina Brugada Molina, identificada con Andrés Manuel López Obrador y René Bejarano, obtuvo 99 890 de los 205 153 votos en la elección interna del 15 de marzo. Silvia Oliva Fragoso, de la corriente de la que forman parte los actuales dirigentes nacionales perredistas, recibió 94 560 votos.

Eso dijo la comisión electoral del PRD. Sin embargo ambas candidatas presentaron impugnaciones. Las de Oliva Fragoso fueron mejor documentadas y a la postre más eficaces. El Tribunal Electoral del DF convalidó el triunfo de Brugada, pero en el Tribunal Federal campeó una posición distinta. Los ministros del TRIFE encontraron elementos suficientes para disponer la anulación de los votos emitidos en 34 casillas y la anulación de otras 47 casillas.

Los motivos del TRIFE para anular esos votos y casillas fueron sobre todo de forma. Los votos emitidos en la elección interna eran válidos, pero algunos aspectos de la organización de tales comicios no se ajustaron a los Estatutos del PRD. Una de las causas principales para la anulación parcial de la votación fue que algunos funcionarios de casilla no radican en la sección electoral en donde estuvieron presentes, o no son miembros de ese partido como requieren los estatutos.

El TRIFE fue en exceso formalista en esa revisión de la elección de Iztapalapa. Pero no podía dejar de serlo porque actuaba a exigencia de Oliva Fragoso –y en menor medida de Brugada– que impugnó esas irregularidades.

Ese Tribunal atendió seis reclamaciones, que se tradujeron en otras tantas sentencias acordadas el viernes 12 de junio por la madrugada. La más importante de ellas ocupa 196 páginas. Entre todas, las seis sentencias tienen 453 páginas.

Como resultado de esa revisión, en donde incluso corrigió errores aritméticos del Tribunal del DF, el TRIFE estableció un nuevo resultado.  El 48.7% de Brugada y el  46.09% que tenía Oliva, cambiaron a 38.8% y 39.16%, respectivamente.

A las dos les anularon votos, pero más a Brugada que, al final, quedó con 79 582 votos. Oliva, tuvo 80 353 votos de acuerdo con la decisión del Trife.

El problema del PRD, ahora expresado en Iztapalapa, no es únicamente de pandillas políticas, ni porque sea incapaz de organizar una elección interna que resulte confiable. El problema es de índole más general y se deriva de la ausencia de acuerdos fundamentales en ese partido. Los mecanismos de conciliación y fiscalización interna no funcionan. Los liderazgos, lejos de cohesionar, escinden al PRD.

Iztapalapa es la nueva piedra de toque en el pleito que López Obrador tiene contra la dirección de ese partido.

La dirección nacional del PRD ha buscado una nueva candidatura, aunque ello lesionara los derechos de Brugada y eludiera la decisión del Tribunal.

Todo ello de nada, absolutamente nada, le sirve a la gente de Iztapalapa. Las rencillas políticas y las sentencias de la justicia electoral no influirán un ápice en la escasez de agua, en la precaria infraestructura urbana o en la irremediable inseguridad que padece esa delegación.

Publicado en eje central

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Un comentario en “PRD, atrapado en Iztapalapa

  1. Este es el primer artículo que he leído en donde puedo informarme de las impugnaciones y los votos de las elecciones internas perredistas para la candidatura del jefe delegacional de Iztapalapa. No me extraña que lo firme Trejo Delarbre, desde hace años, Raúl es uno de los articulistas más rigurosos, bien informado e inteligente de nuestra letra impresa.

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