Precedentes del voto nulo

La iniciativa para anular el voto se extendió en Internet, de allí brincó a los medios convencionales, ganó retroalimentación en variados sectores de la sociedad y regresó al ciberespacio para ganar matices, suscitar debates, articular cadenas y sobre todo interesar a muchos jóvenes.

Habrá que emprender el balance de la utilización de Internet en las campañas electorales que terminarán dentro de unas horas. Resulta evidente que no desplazan a la televisión y la radio pero sería imposible dejar de reconocer que algo nuevo hay, aunque sea en los un tanto jactanciosos perfiles de Facebook o en los hasta 140 caracteres que admite cada entrada de Twitter.

Allí podrán ser identificadas las primeras propuestas para anular el voto en la actual temporada electoral. Antes de ella, de cuando en cuando se habló de esa posibilidad. Este columnista, por ejemplo, dio rienda suelta a la imaginación hace exactamente cinco años, el 5 de julio de 2005, cuando esta columna aparecía en el diario La Crónica:

“Parece una aberración y sería incongruente para lo que acostumbramos entender como democracia. Pero ante un panorama como el que tenemos y que, previsiblemente, se mantendrá dentro de dos años, comienza a ser tentadora la posibilidad de votar en blanco.

Eso es lo que hacen los protagonistas de la más reciente y espléndida novela de José Saramago, Ensayo sobre la lucidez. Cansados de respaldar opciones con las que no se sienten representados, los ciudadanos resuelven depositar las boletas electorales sin haberlas cruzado. La estupefacción de los funcionarios en las casillas cuando encuentran las papeletas sin marcar precede a la indignación de la clase política que –como demostración de que en todas partes el autoritarismo experimenta síndromes de persecución– se dice víctima de un complot”.

Eso escribimos hace un lustro. Aquel texto seguía así:

“Los partidos entre los que podían elegir los votantes en la novela de Saramago son estereotipos de los que encontramos en muchos de nuestros países. Derecha, izquierda y centro se disputan cuotas y cotos de poder más que las inquietudes de la sociedad. Las boletas en blanco suscitan una auténtica revolución política. Quizá ningún otro comportamiento de los ciudadanos habría desafiado tan ácida e hirientemente a un sistema político al que habían rebasado.

“En México no acostumbramos votar en blanco porque nuestra boleta podría ser cruzada en favor de cualquier candidato. Cuando los ciudadanos quieren expresar su descontento dejan de asistir a los comicios (y quizá por ello los índices de abstención han crecido en los años recientes), o anulan su voto cruzando los emblemas de más de un partido o anotando alguna imprecación.

“De no existir ese riesgo, votar en blanco sería una posibilidad elegante y simbólica. No se trataría de afrentar al proceso electoral, cuya legitimidad –y capacidad legitimadora– es reconocida por la sociedad. Pero tampoco de sancionar, por inercia o resignación, a candidatos o partidos que no nos convencen”.

En ese texto de julio de 2005 se comentaban las opciones posibles para las candidaturas presidenciales del año siguiente y que todavía se encontraban sin definir en aquel momento. A continuación se consideraba:

“En esas condiciones, votar en blanco sería una manera de expresar un descontento con todas las posibilidades políticas disponibles. Esa es, por cierto, una de las nuevas tendencias de la democracia contemporánea. En una entrevista reciente el politólogo Philippe Schmitter ha reconocido la búsqueda de opciones por parte de los ciudadanos que están cada vez más inconformes con sus sistemas políticos. Recientemente en Moldavia y el algunos distritos de Rusia se ha aprobado incluir en las boletas, junto a los emblemas de los partidos y los nombres de los candidatos, la opción ‘ninguno de ellos’ (none of the above o nota por las siglas en inglés). En varias ocasiones esa ha sido la opción vencedora en las elecciones y ha sido necesario repetir los comicios.

“Con el voto en blanco la realidad alcanzaría a la ficción que con tanta ironía describe Saramago. Por lo pronto no hay que olvidar que en México la demostración política más importante de los últimos años ocurrió al margen de los partidos y fue protagonizada por centenares de miles de personas… vestidas de blanco”.

Si la realidad no alcanzó a la ficción, por lo menos rebasó a la especulación. El voto nulo, versión precavida del voto blanco, se convirtió en el principal tema de discusión en las campañas que han llegado a su término.

Publicado en eje central

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