La provocación de TV Azteca

Los consejeros del IFE demoraron ayer varias horas para discutir las sanciones que debería recibir el desacato reiterado y alevoso que cometió Televisión Azteca al omitir casi 6 mil anuncios de los partidos en las últimas semanas de las campañas electorales. Aunque los difundió en sus frecuencias de televisión abierta, esa empresa suspendió tales mensajes en las señales que envía para ser retransmitidas en sistemas de televisión de paga como Sky y Cablevisión.

Televisión Azteca hizo lo mismo en febrero, al comienzo de las campañas, cuando además de otras faltas privó a los televidentes de la televisión de paga de 192 spots de los partidos políticos. El IFE, después de varios regateos con el Tribunal Electoral, sancionó esa falta con 2 millones de pesos. El dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas, declaró que esa multa no le quitaba el sueño.

Quizá la nueva sanción, que será 10 veces mayor, sí altere, aunque sea por un rato, la tranquilidad del propietario de Televisión Azteca. Esa multa, e incluso la deliberación acerca de ella, indica que la villanía de dicha empresa logra conmover incluso en la autoridad electoral en donde, como todos recordamos, hace pocos meses la mayoría de los consejeros era renuente a sancionar a las televisoras.

Todo exceso suscita rechazos. En febrero, los abogados de Televisión Azteca pudieron haber dicho que las nuevas reglas electorales habían tomado por sorpresa a sus técnicos, que la coordinación entre IFE y radiodifusores y entre éstos y las empresas que repiten sus señales no era óptima. Ahora en cambio, la empresa de Salinas Pliego carga con el agravante que siempre significa la reincidencia. Y eso, se tiene que castigar de manera más severa.

Para dilucidar de qué tamaño habrían de tasar, en pesos, esa nueva falta de la llamada televisora del Ajusco, los consejeros se enredaron en una larga disquisición. Los canales abiertos de Azteca reprodujeron los spots de los partidos pero no así la señal en la televisión codificada. Se trata de una infracción reiterada cada vez que Azteca dejaba sin transmitir un spot de los partidos. El Código Electoral establece multas en miles de salarios mínimos pero algunos consejeros, atemorizados por el pleito que iban a amarrar o mimetizados con los intereses de esa televisora, querían que la omisión de todos los spots fuese tomada como una sola falta. Y el problema es que, hasta donde pudo registrar el monitoreo del IFE, los spots que Azteca dejó de transmitir fueron 5734.

Después de enredarse en ese tema toda la tarde y parte de la noche, cinco de los 9 consejeros del IFE aprobaron una multa de casi 22 millones de pesos. Los otros cuatro estaban por una sanción mayor.

Por otro lado, TV Azteca debería restituirle al Estado los anuncios que dejó de difundir y que, como hemos visto, no fueron pocos. En el tiempo en el que debían haberse transmitido esos anuncios de campañas políticas, la televisora difundió otros mensajes y/u otra programación de carácter comercial. Es decir, hizo negocio con recursos que son propiedad del Estado.

Consideraciones como esas abundaron en la extensa y a ratos tortuosa discusión de los consejeros electorales, especialmente por la insistencia de un par de ellos para evitar una sanción onerosa a los intereses de TV Azteca. Más allá de las peculiaridades técnicas y propagandísticas, ha sido evidente que la empresa de Salinas Pliego infringió la ley, que lo hizo de manera deliberada y ostentosa y que se trata de una infracción muy cuantiosa, ya sea que se le mida en número de spots o en horas de transmisión televisiva.

Y es evidente que esa infracción, junto con otros desplantes contra las leyes, los partidos y las instituciones de nuestro sistema político, forman parte de una abierta rebeldía de las televisoras.

El comportamiento de Azteca es más burdo y pendenciero. Televisa presiona en diversos flancos y cuando no le queda más remedio cumple la ley aunque no le guste. Ambas televisoras están en activa campaña para que la próxima Legislatura del Congreso anule las disposiciones de la legislación electoral que les han impedido hacer negocio con la venta de espacios para propaganda política. También quieren refrendos automáticos para sus concesiones, frecuencias de FM para los radiodifusores de AM y otras prebendas que contradicen las resoluciones que hace dos años tomó la Corte acerca de las reformas legales para la radiodifusión y las telecomunicaciones.

Los desplantes de las televisoras no son recientes, ni serán los últimos. El dilema es qué van a hacer los partidos políticos y el gobierno federal. Allanarse a la prepotencia de los consorcios mediáticos, equivaldrá a cederles cada vez más espacio político. De ahí la importancia que tiene la decisión que anoche tomó el IFE, aunque la multa haya sido aminorada por el apocamiento de algunos consejeros.

Publicado en eje central

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Un comentario en “La provocación de TV Azteca

  1. Raúl, concido en que TV Azteca ha asumido una abierta actitud rebelde y pendenciera, sabiendo que ha lanzado desafíos en el pasado y, creo, que todos le han salido bien. Para sus recursos, la multa es poco, pero no van a dejar pasarla y van por su revocación en el TEPJF. Si los partidos y el gobierno no pueden hacer su tarea, queda a la sociedad hacerlo. Saludos.

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