César Nava, censuras y discrepancias

Cinco veces mencionó César Nava Vázquez el término humanismo en su discurso de postulación para ser electo presidente nacional del PAN. Esa fue, de hecho, la única definición ideológica que manifestó para concitar la adhesión de sus correligionarios que el sábado pasado, 8 de agosto, confirmaron la decisión que había tomado el presidente de la República, Felipe Calderón.

La designación de Nava cumplió con los requisitos estatutarios pero padeció notorios déficit políticos. La falta de una auténtica competencia dentro de ese partido, estuvo acompañada del rechazo de la cúpula panista al debate de ideas. La discusión en profundidad que habían propuesto algunos miembros de ese partido que estuvieron en desacuerdo con la decisión presidencial fue supeditada al balance que hará una comisión propuesta por el propio Nava.

La inconformidad dentro de ese partido originada primero en las decisiones políticas y los errores de Germán Martínez que condujeron a su renuncia y luego en la postulación de Nava, fue exacerbada por nuevos desplantes autoritarios. El discurso de Martínez durante el consejo nacional panista fue transmitido través de la red de televisión que tiene ese partido. En cambio intervenciones como las del senador Santiago Creel y del diputado electo Javier Corral, no recibieron esa difusión.

Nava fue electo con una significativa mayoría: 290 votos a favor, 39 anulados y 19 abstenciones. Por inercia o convicción, 83 de cada 100 consejeros panistas respaldaron al candidato del presidente Calderón.

Los cuestionamientos que durante varias semanas presentaron panistas destacados como Manuel Espino y Ricardo García Cervantes así como Corral y Creel, fueron avasallados por una votación que muy posiblemente hubiera resultado menos contundente de no haber sido impulsada desde Los Pinos. El poder presidencial sigue imperando en el partido en el gobierno, ahora igual que en tiempos del viejo PRI.

Hubo, incluso, consejeros panistas que además forman parte del gobierno y que consideraron impropio que la ropa sucia dentro de ese partido se lave de cara a la sociedad.

Juan de Dios Castro, subprocurador en la PGR, en una carta dirigida al Consejo Nacional de su partido recomendó que la discusión dentro del PAN se mantuviera fuera de la mirada de los medios de comunicación: “Jamás, en ningún momento, aunque tengo adversarios políticos dentro de mi partido y diferendos con ellos, he expresado esos diferendos ante los medios masivos de comunicación. Para hacerlo, no es válido que se afirme que los asuntos internos del PAN interesan a la sociedad en su conjunto, porque ésta es plural. Estimo que dar a conocer sus diferendos, que no son más que opiniones personales, dan material para una nota escandalosa, magnificada, sucia para la caricatura obscena y la caricatura malévola”.

Así que los llamados a la censura dentro de ese partido, fueron atendidos con decisiones como la que bloqueó los discursos críticos en la televisión de los panistas.

Cabe preguntarnos qué habrían dicho los actuales dirigentes de Acción Nacional si, durante cualquiera de los gobiernos del PRI, el ex secretario particular del Presidente de la República hubiera sido habilitado como presidente nacional del partido en el poder.

Y no es culpa de Nava, sino de quien lo ha hecho dirigente de esa manera.

El nuevo presidente nacional del PAN tuvo por lo menos sensibilidad suficiente para reconocer que su designación ha estado acompañada de reproches dentro de ese partido. En su discurso de postulación admitió: “He palpado la existencia real de sentimientos de exclusión en muchos panistas del país, así como la inquietud en torno a la necesidad de una reflexión seria y profunda sobre los procesos electorales recientes”.

Pero no aportó elementos para esa deliberación. Solamente anunció la creación de una “Comisión de Reflexión y Análisis de los Procesos Electorales de 2009” que deberá presentar un documento para la discusión que tendrá el PAN a partir del 12 de septiembre, poco antes de que se conmemoren los 70 años de ese partido.

Lo que sí dijo Nava es que rescatará la identidad del PAN. Fue cuando dijo: “Estoy convencido que en el humanismo político que postulamos están las respuestas que necesita México”.

Nava no dijo qué entiende por humanismo político. El término es tan ambicioso y puede ser empleado con propósitos tan contradictorios que vale la pena seguir con el tema esta misma semana.

Publicado en eje central

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