Una nueva cadena de TV nacional

El presidente Calderón dice que quiere una reforma en las telecomunicaciones. Entre otros asuntos mencionó la pertinencia de que los mexicanos accedan a servicios de telefonía, Internet, radio y televisión, con calidad y a precios accesibles. Esa reforma se encuentra en el decálogo que presentó la semana anterior para buscar acuerdos con otras fuerzas políticas. Cambiar las leyes para las telecomunicaciones y la radiodifusión, requiere del consenso con otros partidos. Pero emprender cambios significativos en esas áreas es asunto, antes que nada, de disposición presidencial.

El buen juez por su casa empieza. El buen reformador, comienza por los cambios que están más a la mano. Y en el campo de las telecomunicaciones, hay varias  decisiones que el presidente Felipe Calderón podría tomar hoy mismo si tuviera interés y voluntad suficientes para una significativa reforma en ese terreno.

La primera de ellas, sería poner en licitación las concesiones necesarias para crear una nueva cadena nacional de televisión.

El problema de mayor importancia en los medios electrónicos es la concentración de muchas frecuencias en pocas manos. El poder que han alcanzado Televisa y Televisión Azteca se deriva del acaparamiento de recursos comunicacionales que les dejaron acumular gobiernos anteriores y que hoy en día es fuente de amagos frecuentes en contra de la clase política.

Las dos empresas privadas, que detentan el 94% de todas las concesiones que hay en el país para la televisión comercial, han mantenido esa condición privilegiada a fuerza de impedir el surgimiento de nuevos canales de televisión. Hace menos de tres años, ambas televisoras desplegaron una intensa cuan desfachatada campaña contra el grupo empresarial de la familia Saba que se había aliado con la cadena estadounidense Telemundo para obtener concesiones que le permitieran crear una nueva cadena de televisión nacional en México.

Aquellos empresarios únicamente buscaban que el gobierno federal pusiera a licitación las frecuencias necesarias para crear esa cadena. No querían concesiones asignadas de manera discrecional. La programación de Telemundo no es precisamente de calidad, pero aquel intento para incursionar en el mercado mexicano demostró las dificultades que cualquier opción televisiva encuentra para competir en este país, independientemente de los contenidos que produzca.

Cuando Telemundo y sus socios mexicanos anunciaron esa intención, Televisa y Azteca difundieron en sus noticieros varios reportajes contra el acaparamiento en la distribución de productos farmacéuticos, en donde se encuentra el negocio más boyante de la familia Saba. Es decir, para atemorizar a sus posibles competidores, los desacreditaron acusándolos de acaparar el mercado de los medicamentos.

Aquel comportamiento parecía el del burro hablando de orejas. Los consorcios mediáticos que han monopolizado las frecuencias de televisión y de esa manera buena parte de los recursos comunicacionales en este país, le reprochaban a quienes intentaron ser competidores suyos una conducta de concentración empresarial.

El amago funcionó. El grupo Xtra, propiedad de la mencionada familia, dejó de interesarse en hacer negocios en la televisión. La cadena Telemundo, por su parte, hace dos meses firmó con Televisa un acuerdo de asociación comercial.

La televisión mexicana siguió estando acaparada por Azteca y Televisa. Esas televisoras, se han constituido en uno de los diques más relevantes para el desarrollo de la democracia. Este 2009 han estado peculiarmente beligerantes, con actitudes como las que desplegaron en febrero, saboteándolas, contra las nuevas disposiciones en materia de propaganda electoral.

Renovar la televisión requiere promover la diversidad en ese medio. La existencia de más opciones en ese campo es una auténtica urgencia nacional. El gobierno federal podría promover el surgimiento de al menos una nueva cadena de televisión tan solo abriendo a licitación las frecuencias necesarias. Desde hace por lo menos dos años y medio, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes cuenta con el estudio técnico que confirma la disponibilidad de 110 frecuencias (70 en UHF y 40 en VHF) con las cuales se podría construir una nueva cadena nacional de televisión.

Esas frecuencias se podrían licitar tomando en cuenta los lineamientos sugeridos hace un par de años por la Suprema Corte de Justicia para la asignación de nuevas concesiones: en un concurso con tales reglas, la calidad en la propuesta de programación sería uno de los elementos esenciales para definir a cuál de los grupos empresariales que se interesarían en esa licitación el gobierno concesionaría las frecuencias necesarias para una nueva cadena nacional.

Publicado en eje central

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Un comentario en “Una nueva cadena de TV nacional

  1. Lamentablemente, la ley favorece actualmente esta concentración. Un primer paso sería la reasignación de las concesiones actuales y el etiquetar a los grupos que NO pudieran participar en el registro o licitación de nuevas señales a partir de la digitalización. No son sólo Televisa y TV Azteca los que concentran fuertes cuotas de mercado. Le siguen otros, de lejos, pero la puerta esta cerrada para nuevos participantes. Públicos y Privados. Pero eso requeriría de una fuerte decisión política porque sería abrir la caja de Pandora.

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