Crisis económica: un diagnóstico severo y realista

Para salir en serio de la crisis necesitamos decisión política, diagnósticos autocríticos, e imaginación intelectual. Esos son atributos que no abundan en las interpretaciones de la situación económica mexicana que han surgido del poder político o del poder empresarial y financiero. En ese campo no debiera haber fundamentalismos, ni modelos absolutos. Por eso ha sido muy saludable –en todos los sentidos del término– la presentación del documento que una docena y media de especialistas, convocados por la Universidad Nacional, denominaron “México frente a la crisis. Hacia un nuevo curso de desarrollo”.

Allí, luego de una radiografía drástica por realista de la situación económica del país, se propone la creación de un nuevo régimen fiscal que contemple gravar más a los que tienen más, la universalización de los servicios de salud y seguridad social, el establecimiento de un seguro de desempleo y que la banca funcione para propiciar el desarrollo.

La crisis global alertó y luego conmovió a las economías de todo el mundo, pero las respuestas han sido diferentes. En México, apunta ese documento: “La crisis ha hecho más evidentes las severas deficiencias de la estrategia de desarrollo impulsada a partir del cambio estructural de los años ochenta. En primer término destaca la vulnerabilidad externa. En segundo lugar la política monetaria exacerba la volatilidad del tipo de cambio y la fiscal no tiene margen para instrumentar políticas anticíclicas. Un tercer aspecto es la inexistencia de una adecuada red de protección social. A estos elementos hay que añadir la elevada dependencia fiscal de los recursos petroleros, la migración y la informalidad como válvulas de escape del mercado laboral y la elevada dependencia del flujo de remesas de ciertos sectores y/o regiones del país”.

La crisis mundial nos agarró parcialmente desprotegidos, y si no se toman medidas ambiciosas y rápidas no sólo tardaremos más de lo que se piensa en salir del actual escollo. Peor aún, las capacidades productivas del país quedarán todavía más erosionadas. “La falta de políticas de fomento –se dice allí– ayuda a explicar la debilidad de la demanda interna y la pérdida de dinamismo del mercado nacional. Uno de los principales problemas del cambio estructural iniciado en México en los años ochenta, es que la inversión privada no ha podido compensar, ni cualitativa ni cuantitativamente, la caída en la inversión pública, circunstancia que ha afectado la capacidad de crecimiento de la economía mexicana”.

Esos son algunos de los señalamientos que hacen los integrantes de un taller que se reunió durante varios meses, auspiciado por el rector de la UNAM, José Narro Robles. El grupo que sostuvo tales discusiones está conformado por Eugenio Anguiano Roch, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Rolando Cordera Campos, Saúl Escobar Toledo, Gerardo Esquivel Hernández, Carlos Heredia Zubieta, David Ibarra Muñoz, Leonardo Lomelí Vanegas, Prudencio López Martínez, Ciro Murayama Rendón, Jorge Eduardo Navarrete López, Norma Samaniego Breach, Jesús Silva Herzog Flores, Francisco Suárez Dávila, Carlos Tello Macías y Enrique del Val Blanco.

Entre esos especialistas figuran destacados ex funcionarios públicos que han sido responsables de las principales instituciones y dependencias a cargo de la política económica del país. También hay profesores universitarios singularizados por su compromiso con el examen de la situación nacional, así como personajes políticos que han formado filas en diferentes partidos.

Una de las áreas en la que más énfasis invierte el examen que presenta ese grupo, conformado la mayor parte por economistas, es la situación fiscal del país: “La necesidad de incrementar los ingresos tributarios de México debe ser el eje de la transformación social, de la articulación de un nuevo pacto social que combine ampliación del bienestar para el conjunto de la población priorizando la condición de las grandes mayorías desfavorecidas, ampliación de las capacidades productivas de la economía y fortalecimiento de la convivencia armónica en el marco de la democracia participativa y el Estado de derecho”.

Recabar más y distribuir mejor, es uno de los ejes para una recuperación con sentido social. Pero además el Estado debe utilizar con inteligencia los instrumentos de los que dispone para reorientar a la economía. La política monetaria, consideran los autores del multicitado texto, “desde hace varias décadas ha estado subordinada al único objetivo de procurar la estabilidad de precios sin considerar sus efectos negativos en el crecimiento. Amparado en una interpretación extremadamente rigorista de su autonomía, el Banco de México decidió al principio de la crisis que el riesgo de la inflación seguía latente y ha tomado acciones claramente insuficientes para estimular el crecimiento. De ahí la importancia de discutir la pertinencia de una reforma que establezca un mandato dual para el Banco de México, que lo obligue a considerar objetivos de crecimiento y empleo y no solamente de inflación en la determinación de la política monetaria”.

Un Banco de México con prioridades distintas a las que hasta ahora lo han definido, una industria manufacturera que vive la peor crisis de su historia, una infraestructura que ha crecido de manera desordenada e insuficiente, han tenido como consecuencia desempleo, educación precaria, políticas sociales demasiado retraídas.

La fuerza de trabajo nacional, que sigue constituyendo un recurso formidable (con 68 por ciento de la población entre los 14 y 64 años) no solamente no es aprovechada sino que se está convirtiendo en nueva fuente de exigencias. En el transcurso de 2009 se han perdido más de 600 mil empleos. “La crisis está siendo para el mundo entero, y para México en particular, la crisis del empleo”, se subraya.

Los jóvenes están siendo los damnificados más sensibles ante ese panorama. El desencanto que experimentan, “no solamente tiene que ver con el desempeño económico del país, sino con el ámbito de la política y con una crisis de confianza en las instituciones”, se dice con preocupación.

Ese es el panorama que, de acuerdo con los autores mencionados, tiene al país rezagado y vulnerable. Las propuestas para enfrentar esa situación no son recientes, aunque sí requerirían de una renovada convicción para traducirse en políticas públicas para la recuperación de la economía.

Publicado en eje central

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2 comentarios en “Crisis económica: un diagnóstico severo y realista

  1. Que se puede decir rápidamente de un problema tan dificil como lo es la lamentable falta de competittividad y capacidad de recuperación de la economía mexicana. pero le envío algunas reflexiones sobre el texto que encuentro en la liga al documento de los profesores de la UNAM:
    1 “la crisis económica mexicana no es resultado sólo de un desajuste de los mercados internacionales, sino de políticas erradas que han frenado el crecimiento y el avance social.” Hemos visto como los esfuerzos de liberalizar aspectos de nuestra economía, se han frenado por situaciones de fuerza en el Congreso mexicano, como lo fue el bloqueo de la iniciativa de la reforma petrolera del año pasado, que nos deja en una situación de “la falsa excepcionalidad de México” en todo el mundo que discutió en el año pasado, no recuerdo si Krauze o Elizondo Meyer-Sierra. Ahora seguiremos usando recursos petroleros-fiscales para pagar 10 veces más caro el transporte por carretera de hidrocarburos, y en lugar de tres refinerias con capital privado, a ver si podremos hacer apenas una.
    2. “El déficit en las finanzas públicas es consecuencia de la falta de voluntad para desmantelar privilegios e introducir progresividad en el sistema tributario, así como del dispendio de recursos públicos, afirman.” De acuerdo, en esto sí, no he entendido la pasividad o impotencia al respecto del gobierno federal, pero he observado, como todos los mexicanos como el gobierno de FCH ha estado en franco asedio por el activismo de los que se resisten a aceptar que perdieron la elección federal del 2006. Me pongo a pensar que si dado este acoso yo tendría tiempo para hacerlo. No tengo respuesta para ello.
    3. “México debe ….. y emprender nuevas formas de cooperación para financiar la construcción de infraestructura.” De acuerdo, solo que con reglas de más libre mercado, para que al invertirse en esquemas como los túneles de Ebrad, de santa Fé al centro, que me parecen fabulosos, o las carreteras, no las estemos después sobajando o pervirtiendo como suscedió en SLP con la carretera SLP-Rioverde, que se construyó con recursos del Gobierno-se vendió después a un consrocio privado y luego se readquirió “se monetarizó” como nos lo vendió el gobierno priista de aqullos días (unios 8 años atrás), con pérdidas sucesivas para el erario. O como los rescates carreteros de Zedillo.
    4. “México debe definir un nuevo curso de desarrollo para su tercer siglo como nación independiente.” ¿Cuál es ese? ¿el de las riquezas de Singapur, o Corea del Sur, o de Europa occidental o nórdica, o el de la miseria cubana, que se justificó en sus momentos por haber “desterrado a la Habana como el burdel de los mafiosos americanos” y ahora sostiene una buena parte de la población con la prostitución de las cubanas con canadienses, europeos o mexicanos?. ¿O en la búsqueda de un tercer modelo indefinido, y siempre por definir, seguiremos bloqueando la remoción de los obstáculos que impiden que México se vuelva competitivo en energía, el campo, etc.?

  2. Un último comentario, para no atosigarlo más con este tema:

    Sobre el segundo punto del documento 2. “El déficit en las finanzas públicas es consecuencia de la falta de voluntad para desmantelar privilegios e introducir progresividad en el sistema tributario, así como del dispendio de recursos públicos, afirman.” Se me pasó comentarle que donde no encuentro disculpa al respecto, es en el de los diputados y senadores; ellos no han estado sujeto a los asedios que mencioné, y sí en su caso, en francamente todos los partidos, se percibe una complicidad o pasividad interesada para no afectar los monopolios o prácticas monopólicas, ya sea de empresas privadas o públicas (luz y fuerza del centro) o de los sindicatos, o grupos o asociaciones corporativas (los que monopolizan los puestos ambulantes o los de los mercados) etc. Lo que mucho daño le hace a nuestra economía. Reconozco aquí su posición respecto a criticaqr y proponer alternativas a los monopolios y el duopolio que afectan a nustras comunicaciones, TV y servicios de cable y telefonía.

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