107 esclavos… y no pasa casi nada

¿Qué les va a decir el gobierno de la ciudad de México a los 107 desamparados que estuvieron esclavizados por “Los elegidos de dios”? Ahora que se ha confirmado que desde hace varios meses el jefe de Gobierno y la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal habían recibido denuncias sobre la casa en Iztapalapa en donde esas personas permanecían secuestradas y obligadas a subsistir en condiciones infrahumanas, ¿qué explicación ofrecen a esas víctimas y a la sociedad?

¿Qué va a decir Marcelo Ebrard, responsable de esa Procuraduría pero también de las corporaciones policiacas en donde había cómplices de los secuestros que perpetraban en la Central de Abastos los tratantes de personas que terminaban esclavizadas?

¿Qué dicen las agrupaciones sociales, las organizaciones de derechos humanos, los defensores de tantas y a veces tan lejanas aunque siempre pertinentes causas acerca de ese reducto en donde se torturaba a más de un centenar de personas? ¿Qué opina la prensa crítica sobre la pesadilla que vivieron esos mexicanos? ¿Qué reproches le hará al gobierno de la ciudad de México?

Y ese gobierno, que pudo haber terminado medio año antes con el tormento de un centenar de personas, ¿se disculpará con ellos? ¿Los va a indemnizar? ¿Se preocupará por desplegar una persecución realmente profesional contra los directivos del centro de presunta rehabilitación que enmascaraba una red de tráfico de personas? ¿Tendrá una política específica para impedir que existan centros de servidumbre forzosa como ese?

¿Qué les diría Marcelo Ebrard a esos hasta hace poco esclavizados acerca de la indolencia de su gobierno para atender con oportunidad las denuncias que pudieron haberlos rescatado de su cautiverio seis, tres, dos meses antes?

Aparentemente el gobierno del Distrito Federal apuesta a que el carrusel del estruendo, que nos aturde con nuevos escándalos noticiosos cuando todavía no se aclaran los episodios que los han precedido, vaya restándole notoriedad a la terrible cuan vergonzosa historia alrededor de “Los elegidos de dios”.

La sociedad debería tener otras prioridades. Y no hay asunto más importante en la vida pública contemporánea que la defensa de los derechos humanos, especialmente cuando son violentados con la sevicia y, hasta hace pocos días, con la impunidad que disfrutaban los directivos de esa pandilla de nombre beatífico, coartada asistencial y quehaceres perversos.

A los esclavos que nutrían la fuerza de trabajo compulsiva de ese grupo, los secuestraban en la Central de Abastos. Encapuchados o a golpes, los llevaban en una camioneta a la guarida en la colonia Jardines de San Lorenzo, en Iztapalapa, que se ostentaba como centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos. Allí eran obligados a maquilar artículos de papel y plástico, so pena de ser sometidos a feroces torturas. Comían desperdicios, dormían hacinados, estaban apartados hasta de la luz del sol en esa casa enrejada pero de la que tenían noticia algunos grupos de defensa de indigentes, que denunciaron esa trata de personas ante autoridades del DF.

El secuestro de quienes luego serían esclavizados, se realizaba con la complicidad de policías de la ciudad de México. Algunos de ellos y el personal de “Elegidos de dios” que perpetraba los plagios, decían que practicaban acciones de limpieza social cuando recogían a esas personas en la calle. Se trata de un término que, por sí mismo, remite al fascismo y a la intolerancia contra los más indefensos.

Varios de esos secuestrados trabajaban como cargadores. Pero aunque hubieran sido desempleados, o menesterosos, nada ni nadie puede justificar esta historia. La Procuraduría del DF ha subrayado que la mayoría de ellos no tenía problemas de alcoholismo ni de drogadicción, como si el hecho de padecer esas enfermedades hubiera justificado que se les secuestrara y mantuviera encerrados.

También ante esas imputaciones el gobierno de la ciudad de México ha permanecido callado. Más allá de algunas aclaraciones forzadas por la insistencia de los reporteros, sigue echándose de menos una explicación completa, confiable y sobre todo correctiva, que ofrezca garantías plenas de que para el gobierno del DF la persecución a la trata de personas es una prioridad.

Ayer se informó del descubrimiento de otra madriguera para esclavos, ahora en Azcapotzalco. El horror y la indignación ante esas revelaciones debiera ser fuente de nuevas exigencias para impedir que tales transgresiones a los derechos de las personas se mantengan y reproduzcan. Pero acerca del horror en San Lorenzo se dice demasiado poco.

¿Será que el gobierno de Marcelo Ebrard tiene una suerte de inmunidad ante la crítica periodística? Con agudeza, el periodista Pablo Hiriart ha sostenido: “Si este hecho hubiera ocurrido en una entidad gobernada por panistas o por priistas, ya habría —con toda razón— una agitación mediática en contra de las autoridades que consintieron la realización de trabajos forzados. Pero como en el DF gobierna la izquierda, no pasa nada”.

¿Nada, en absoluto? ¿No pasará nada?

Publicado en eje central

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Un comentario en “107 esclavos… y no pasa casi nada

  1. “Si este hecho hubiera ocurrido en una entidad gobernada por panistas o por priistas, ya habría —con toda razón— una agitación mediática en contra de las autoridades que consintieron la realización de trabajos forzados. Pero como en el DF gobierna la izquierda, no pasa nada” ~ ¿del ‘periódico’ la Razón?, ¡POR DIOS!, si tienen la visión más miope de todos los diarios. Quisiera que Pablo Hiriart se diera una vuelta por Cuernavaca, donde han habido incontables feminicidios las últimas semanas y NADIE ha alzado la voz en los medios, locales y/o nacionales.

    El gobierno aquí es: PAN a nivel estatal y PRI a nivel alcaldía.

    Anoche hubo 30 muertes NADAMÁS en Chihuahua, relacioandas con el narco… ¿esperan que las mencionen el día de hoy los medios?, yo ya no creo NADA. Lo de los esclavos es INDIGNANTE y hay que exigir a las autoridades capitalinas y federales que se se haga pagar a los responsables, incluyendo a Liverpool y Palacio de Hierro por no cumplir con normas éticas de compra a proveedores.

    Saludos.

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