Peña Nieto se hace propaganda con el Papa

“El Papa les da la bendición”, fue uno de los encabezados de primera plana que aparecieron el pasado jueves 17 de diciembre  para anunciar la visita que Enrique Peña Nieto y su prometida le hicieron al Papa. Además del beneplácito del jefe de la iglesia católica, el gobernador del Estado de México obtuvo la bendición de numerosos medios de comunicación que desplegaron nota e imagen de esa audiencia con intencional notoriedad.

La misma imagen, sin crédito de agencia noticiosa, reproducida en numerosos medios

La visita que hizo al Vaticano, fue un recurso más de la precampaña de Peña Nieto por la postulación presidencial del PRI. Pero aunque fue propagada de manera amplia, no puede decirse que se trató de una promoción exitosa. Tanto en el PAN, como en el PRD, se han expresado suspicacias sobre el financiamiento de ese viaje en el que Peña Nieto estuvo acompañado por su novia la actriz Angélica Rivera, por los hijos de ambos y sus abuelas. Pero además, en el PRI se han expresado voces críticas a esa auto promoción que Peña Nieto hizo con recursos públicos.

Ayer domingo, en respuesta a tales cuestionamientos, Peña Nieto mintió cuando dijo que no estaba enterado de que su intercambio de saludos con el Papa había sido grabado: “yo no sabía que había una cámara con un micrófono abierto”. El arzobispo Norberto Rivera lo contradijo de inmediato, al afirmar que en el Vaticano no hay micrófonos ocultos.

Si los hay o no, es otro asunto. La afirmación de Peña Nieto cuando dice que no estaba enterado de que su breve diálogo con el papa Joseph Ratzinger sería grabado, es inverosímil porque él mismo se hizo acompañar por empleados de Comunicación Social del Estado de México. Para eso había acudido a la audiencia el coordinador de dicha área, David López.

La información y las imágenes del saludo fueron ampliamente propaladas no por agencias de noticias sino por los servicios de prensa del gobierno mexiquense. La fotografía publicada en varios diarios es la misma y en varios casos apareció con las características tipográficas que algunos periódicos asignan a las inserciones pagadas.

La intención de difundir esa visita con la mayor amplitud posible resulta, debido a ese mismo afán, inocultable. Al decirse sorprendido por la publicación de sus saludos al Papa, el gobernador Peña Nieto manifiesta un talante insincero y oportunista. Cuando la intensa publicidad que le procura su oficina de prensa le resulta propicia, se ufana de ella y busca multiplicarla. Pero cuando, como ahora, esa propaganda se torna desfavorable, esconde la cabeza y niega su responsabilidad en ella.

Los defensores de la visita de Peña Nieto al Papa resultan igualmente desatinados. El dirigente del PRI en el Estado de México, Ricardo Aguilar Castillo, exigió respeto a la vida privada de Peña Nieto al enfrentar algunos de los cuestionamientos recientes. Ese argumento no podría resultar más paradójico porque quien utiliza su vida privada para promocionarse políticamente es el mismísimo Enrique Peña Nieto. Al haber dejado su campaña política en manos de publirrelacionistas de Televisa, el gobernador mexiquense renunció a la deliberación de ideas pero además a las coordenadas ideológicas en las que se había ubicado su partido y entre las que se encuentran la reivindicación del laicismo.

Peña Nieto incurre en tres transgresiones. La primera, es el empleo de recursos públicos para difundir asuntos privados como son su decisión de contraer matrimonio y sus simpatías religiosas. La segunda, es la utilización de su vida privada para promover su imagen política. La tercera, consiste en la mezcolanza de asuntos religiosos y políticos.

No en balde, la senadora priista María de los Ángeles Moreno dijo con toda oportunidad acerca de ese nuevo episodio en la campaña mediática del gobernador del Estado de México: “Las actitudes públicas son públicas; las privadas deben ser privadas, no mezclar y mucho menos involucrar cuestiones de creencias personales, con cuestiones de política pública”.

Este fin de semana, la senadora Moreno y otros personajes de la vida pública mexicana anunciaron la creación de Ciudadanos en Defensa del Estado Laico, un grupo que surge no en contra de candidatura alguna sino para reivindicar la distancia entre iglesia y Estado que tanta relevancia ha tenido en la historia de nuestro país y que el gobernador Peña Nieto desconoce con notoria irresponsabilidad.

Sean o no partidarios del laicismo, muchos católicos se habrán indignado ante la utilización que Peña Nieto y sus publicistas hicieron de la visita al Vaticano. El gobernador mexiquense no solamente se aprovecha de su novia para hacerse propaganda. Ahora ha querido beneficiarse, incluso, del instante en el que saludó al Papa. Está por verse si ese comportamiento le acarrea réditos políticos.

Publicado en eje central

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