“Aquí es el caos absoluto”

Hace apenas año y medio Suzy Castor, la socióloga haitiana más prestigiada y respetada, confiaba en que la sociedad de su país lograse solidificarse y tomar las riendas de su destino. Haití, recordaba, experimentaba un difícil proceso de maduración que tenía que llevar a su pueblo a decidir por sí solo para evitar que la comunidad internacional decidiera por él. A la extensa cuan ignominiosa historia de intervenciones y expoliaciones foráneas, ya en el siglo XXI se añadía la presencia, necesaria pero preocupante, de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.

La doctora Castor dirige en Puerto Príncipe la Fundación Gerárd Pierre Charles, que lleva el nombre de su marido, fallecido en octubre de 2004. A los dos, muchos mexicanos los recordamos con afecto gracias al cuarto de siglo que vivieron en nuestro país, exiliados ante la dictadura de la familia Duvalier. Después de contribuir a la formación de varias generaciones de científicos sociales en la UNAM, Gerárd y su esposa regresaron a Haití a comienzos de los años 80. Él era dirigente del Partido Unificado Comunista. Inicialmente respaldó al gobierno de Jean Bertrand Aristide y luego se convirtió en uno de sus más tenaces opositores. Formó partidos y coaliciones, lo propusieron para el Nobel de la Paz, fue una de las figuras más respetadas tanto en la política haitiana como en la academia latinoamericana. Murió a los 69 años en La Habana, donde recibía tratamiento médico.

De Suzy Castor, que además dirige el Centro de Estudios para el Desarrollo (CRESFED) se ha tenido noticia en los días recientes gracias a la mención de unas declaraciones suyas que hace la reportera Blanche Petrich en La Jornada del lunes pasado y a una entrevista aparecida ayer en Il Manifesto de Italia. En esta última, Castor deplora la tardanza de la ayuda internacional y advierte el desmoronamiento del gobierno, la descoordinación de la gente, los riesgos de que su país quede supeditado a la presencia militar.

Suzy Castor. Foto tomada de http://www.galiciadiario.com

Interrogada a distancia por el periodista Nikos Moise sobre las dificultades en la ayuda humanitaria en los días recientes, la doctora Castor dijo: “La ayuda ha tardado en llegar. Para poder entender lo que sucede es preciso vivirlo. Hay barrios, zonas enteras, destruidos para siempre. Y muertos todas partes: miles y miles en toda la ciudad. Falta el agua, y eso crea exasperación en la población. El caos es total”.

Este es el resto de la conversación.

– ¿Cuáles son los mayores peligros?

– Son dos las cosas más urgentes: los muchos muertos bajo los escombros y la esperanza de salvar los últimos supervivientes. Por lo tanto, hay que lograr levantar los muertos y los escombros por las calles porque ahora, en zonas muy amplias, hay cadáveres abandonados en descomposición: es un peligro para los vivos y causa de epidemias. Luego, hay que pensar en los heridos: de todas las clases, edades y categorías sociales. Los hospitales no logran  ayudarles y los heridos se acumulan afuera de los hospitales. Hoy existe una pequeña ayuda sanitaria por parte de los socorristas, en las naves-hospital y eso quizá alivie un poco el sufrimiento de la gente.

– ¿Y el gobierno haitiano que hace?

– Estamos ante el desmoronamiento del gobierno. Su ausencia es completa. Y también la ausencia de la sociedad civil, hay que decirlo. Ha habido gran desorganización. Si no hubiera sido por la dedicación individual de aquellos que han puesto en peligro su propia vida y que escarban  con las uñas para socorrer a quienes corrían el riesgo de morir, no me imagino lo que habría ocurrido. Pero esta dedicación, este heroísmo, necesitan ser coordinados y orientados. Por nuestra parte (Cresfed) estamos organizando una red de solidaridad en forma para dar un poco de alivio ante lo más urgente y ante todo este dolor.

– La presencia del ejército estadounidense, ¿le plantea hoy a Haití un problema de soberanía nacional?

– Puede haber este peligro; que la solidaridad no se convierta encarcelamiento. Es necesario que haya concertación entre socorristas y necesitados. Hay muchos grupos de la sociedad civil que ahora comienzan a conectarse. Sin embargo deben saber que aquí es el caos absoluto: nada de luz, nada de transportes, nada de comunicaciones. Hasta ahora cada uno hacía lo que podía. A partir de hoy nos empezamos a organizar y a tratar de cambiar de dirección.

– Miles de marinos tomarán el control de Haití. ¿Hay soldados para las calles de Puerto Príncipe?

– Durante los días terribles posteriores al terremoto que lo ha derrumbado todo, no había ninguno en las calles. Los ciudadanos han tenido cavar con las manos para salvar vidas, para socorrer a quien lo necesitaba. Desde ayer se empiezan a ver los policías y los soldados de la ONU. Pero la desesperación, el miedo, la pobreza, han desatado la ira de la población. Hay casos terribles de justicia sumaria, abusos, robos, saqueos, que se han producido y se producirán todavía. La emergencia va a durar largo.

– ¿Como hacen para tener agua, comida y medicamentos?

– Hasta ahora hemos encontrado algo en los mercados. Para la semana próxima prevemos situaciones de penuria en este sentido. Nuestra esperanza es que el gobierno se recupere lo más pronto posible. Hay voluntad en las personas, pero esto no basta para encauzar la participación de la gente. Será en la medida en que el gobierno se organice y se recupere que podremos mejorar. Porque existe un grave peligro: no queremos que las ayudas se conviertan en nuestro comisario externo.

Publicado en eje central

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