Juarenses: estamos hartos de politiquerías

La propuesta del gobernador José Reyes Baeza para trasladar los poderes estatales a Ciudad Juárez no ha servido para cohesionar, sino para escindir todavía más a la clase política de Chihuahua. Lo mismo ha sucedido en el plano nacional. El PAN ha descalificado esa iniciativa que lo tomó por sorpresa y sin capacidad de respuesta política. En el gobierno tampoco gustó esa idea porque le encuentran implicaciones electorales.

Al privilegiar el análisis de esas consecuencias, los dirigentes del PAN y el gobierno federal incurren en el comportamiento que cuestionan. Tachan al PRI y al gobernador de Chihuahua porque presuntamente aprovechan el asesinato de los jóvenes en Salvarcar para ganar réditos hacia las elecciones estatales de julio próximo, Pero los panistas tampoco quieren mirar más allá de la coyuntura inmediata.

En esa feria de conveniencias particulares, el interés de los ciudadanos de Ciudad Juárez parece ser lo que menos les importa a sus gobernantes y representantes. En los días recientes no hemos leído y escuchado más que descalificaciones mutuas entre políticos de esos partidos.

Mientras tanto, los habitantes de Ciudad Juárez y muchos de quienes en todo el país comparten su inquietud y dolor, transitan de la resignación, a la rabia. El acoso que padecen a causa de las pandillas criminales, no encuentra paliativo alguno en la acción de los gobernantes. Fascinados en el espejo mediático que reproduce sus dimes y diretes, los políticos chihuahuenses se acusan unos a otros mientras en el gobierno federal se reproducen la confusión y el pasmo que han debilitado la respuesta al crimen organizado.

El lunes, esta columna comentó la propuesta del gobernador para trasladar la sede de los poderes constitucionales en Chihuahua. Me parece que, sin resolver las causas de la violencia, se trata de un gesto atendible y que tiende a reconfortar a los abandonados juarenses. Ese día, en el blog donde se reproducen estos textos dejó anotada su opinión la licenciada Lorena Tabares, habitante de Ciudad Juárez y egresada de la Universidad de Texas en El Paso. Reproduzco a continuación, con su permiso y con mi agradecimiento, ese punto de vista:

“Es evidente que la medida de Reyes Baeza de trasladar la capital del estado a Juárez es solamente alarde simbólico. La situación de extrema violencia en Ciudad Juárez lleva años, ha estado presente en la región desde mucho antes que Reyes Baeza llegara al poder como todos sabemos. Sin embargo, no fue hasta después de un evento tan lamentable como la masacre de Villas de Salvarcar, que el señor gobernador de Chihuahua se dignó a mirar a la piedra del zapato en su mandato que es Ciudad Juárez. Y es que no se puede tapar el sol con un dedo. ¿Cómo seguir ignorando a Juárez? ¿Cómo ignorar a la ciudad más violenta del mundo? Si hasta en países tan remotos como Rusia o Nueva Zelanda se habla de la terrible masacre.

“La indiferencia del gobierno estatal de Chihuahua hacia la ciudad fronteriza obviamente no podía continuar, algo había que hacer para acallar las críticas y qué mejor idea que trasladar la capital a Juárez ¿no?  Con esta acción, el señor gobernador ‘mataría dos pájaros de un tiro’ (ni los pájaros se salvan). Por una parte, bajo esta acción de traslación de poderes, Reyes Baeza se presenta a sí mismo como una autoridad solidaria y responsable con la comunidad juarense. Por otra parte, gana terreno político para su partido en las próximas elecciones. Pero esto no es nada nuevo. En sí, no es más que una estrategia política en la que todos sacan algo menos los juarenses. Y es que la población de esta ciudad ya no es tan inocente y tolerante como antes. Hemos perdido toda confianza hacia el gobierno en todos sus niveles. Ya no pedimos ayuda, la exigimos.

“La reciente visita del gobernador del estado a los familiares de las víctimas de la masacre no debería ser tomada como un acto de cortesía o como una atención solidaria, ya que no fue esa su naturaleza, sino algo que no podía ser postergado, una parodia de efectividad traducida en un breve acto de presencia. Pero, sin duda, una imagen vale más que mil palabras, es así como la imagen de Reyes Baeza en los medios de comunicación dando palabras de aliento a los familiares de los afectados, cobra mucho más peso que las vagas palabras del presidente Felipe Calderón desde el Japón.

“Ahora, mientras el gobierno federal discute con el estatal sobre la traslación de poderes a Juárez, la comunidad fronteriza sigue sin respuestas ni acciones claras, precisas y efectivas para el problema de la violencia. Queda claro que el gobierno, en cualquiera de sus niveles no da ‘paso sin huarache’, como demuestra el proceder de Reyes Baeza por ejemplo.

“Así pues, los juarenses seguimos en el desamparo, en un limbo de arena y sangre. Somos los hijos de nadie, los olvidados, ya que ni el presidente municipal, José Reyes Ferriz se anima a pasar la noche en ésta ciudad, sino en la tranquila y segunda ciudad más segura de Estados Unidos, El Paso.

“Estamos cansados, hartos. ¡Basta de politiquerías! En Juárez queremos acciones concretas, desarrolladas en  nuestro municipio y no desde el Congreso, por personas insensibles que poco saben de la seriedad de la situación”.

Publicado en eje central

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