El hueco discurso de Peña Nieto

De Enrique Peña Nieto se conocen mucho las fotografías en las revistas de socialités, las notas pagadas en los noticieros de televisión, las versiones que sus propagandistas difunden acerca de su vida personal, así como los enconos abundantes que suscita entre numerosos malquerientes. De sus ideas, es difícil saber algo. Cuando responde a preguntas de la prensa lo hace con frases cortas y ensayadas, mirando por arriba de sus interlocutores como si quisiera aferrarse del teleprompter. Sus documentos suelen ser burocráticos y planos. El gobernador del Estado de México amalgama la vieja retórica del PRI colmada de alusiones estatistas y reivindicaciones populares, con apelaciones al eficientismo individual, la calidad medida con estándares tecnocráticos y la ausencia de compromiso social.

Se sabe poco –o nada– qué quiere Peña Nieto para la política y la economía, cuáles son sus coordenadas culturales, cuál su oferta a la sociedad. Los spots que merced a una intensa dilapidación de dinero público propagan su imagen, no alcanzan a definir las ideas de ese personaje: su prioridad no pasa por la elaboración programática.

Por eso, cuando ayer en algunos medios de comunicación se dijo que Peña Nieto había presentado una agenda para el país durante la conmemoración del 186 aniversario del Estado de México, se pudo suponer que se trataría de un discurso de conceptos y definiciones. Los líderes políticos y sociales de esa entidad que el gobernador reunió en el Teatro Morelos de Toluca, fueron tan variados y numerosos que los saludos iniciales ocuparon el 11% de su mensaje de 1747 palabras.

A pesar de las expectativas suscitadas por las oficinas de relaciones públicas que tiene a su servicio, el mensaje del gobernador mexiquense resultó esencialmente hueco. Allí se enumera una extensa, cuan superflua, lista de problemas que sería preciso atender en la economía y la sociedad mexicanas pero sin una sola propuesta.

En vez de diagnóstico, el gobernador Peña Nieto se apoya en lugares comunes. En lugar de compromisos, expresa una retahíla de buenos deseos. Para ese funcionario, a México le hace falta constituirse en “una sociedad de triunfadores, un espacio donde las mayorías tengan oportunidades de empleo, educación, salud y alimentación”. Nadie le discutirá ese propósito, más allá de la retórica motivacional que invoca a los triunfadores. Para lograrlo, dice, “lo que necesitamos es constancia y disciplina en todo momento, alcanzar acuerdos y consensos duraderos, pensar estratégicamente, planear con responsabilidad y sentido social”. Bravo. Pero no habrá partido ni dirigente político que no comparta las mismas frases. Hoy en día los líderes no se distinguen por los qués, sino por los cómos que proponen a la sociedad. Peña Nieto, en ese terreno, en absoluto se diferencia de los políticos tradicionales que pululan en todos los partidos.

Evidentemente el gobernador del Estado de México alude a los acuerdos fallidos para reformar diversas áreas de la vida pública. “Lo que necesitamos es una visión compartida de país”, insiste. Pero el lector de su discurso se queda sin saber a qué medidas y con qué aliados apuesta Peña Nieto. Cuando dice “en lo político, en lo económico y en lo social estamos a favor de respaldar reformas de gran calado” no queda claro si está con las reformas propuestas por el PRI, o con las medidas que ha sugerido el presidente Calderón, o si comparte el diagnóstico de los impugnadores de la que han llamado “generación del no”. Influido por aquel discutido desplegado, el gobernador proclama “aquí decimos sí al cambio, pero al cambio con rumbo; los mexiquenses decimos sí a las reformas que hagan que el Estado sea funcional y logre mayor eficacia”. ¿Cuáles son esas reformas? ¿Cuáles no?

Peña Nieto considera que debe haber “una reforma hacendaria que permita contar con los recursos necesarios” pero deja en ascuas a quienes quieran saber si se inclina por impuestos al consumo, o a los ingresos, o por una simple redistribución de los recursos fiscales. Propone “un nuevo esquema de seguridad social que permita el acceso universal a la salud y a las pensiones” pero no sabemos si reivindica al seguro popular, o propone una auténtica reforma de la seguridad social como hicieron hace medio año los economistas convocados por la UNAM.

“Educación moderna, actualizada y de vanguardia”: de acuerdo. “Mercados eficientes para alcanzar una mayor competencia”: coincidimos. “Simplificación administrativa para detonar negocios y mantenerlos en la formalidad”: bueno, aunque suponemos que el gobernador no quiere que los negocios vuelen por los aires sino que se desarrollen.  “Cultura vinculada a la ciencia, a la tecnología y a la innovación”: ¿dónde firmamos?

La enumeración de propósitos que ofrece el gobernador Peña Nieto es tan vaga que no entusiasmará, ni involucrará a nadie más allá de sus ya interesados seguidores. Tampoco podrá ser enarbolada con seriedad como “agenda estratégica” aunque así la haya denominado. Frases vanas, mensaje pobre, elaboración nula: ese es el discurso del personaje más mencionado para la candidatura presidencial del partido con más posibilidades de ganar las elecciones.

* * *

Desde hace un año, esta columna se ha publicado tres veces a la semana en este sitio. Me congratulo por la creciente presencia que ha alcanzado eje central y por encontrarme entre sus colaboradores. Por motivos de trabajo, me veo obligado a reducir la periodicidad de estos textos. Sociedad y poder aparecerá todos los viernes.

Publicado en eje central

Anuncios

2 comentarios en “El hueco discurso de Peña Nieto

  1. Buen tema, estoy de acuerdo. A Peña Nieto lo respalda un aparato muy bien construído que lo ha posicionado dentro de la población. Y, en efecto, poco sabemos de sus propias ideas lo que me hace pensar. ¿Realmente tendrá una ideología?

  2. De llegar a ganar personajes que construyen su popularidad sobre un “cascarón”, el descontento hacia la política seguirá aumentando, beneficiándose ciertos grupos poíticos(recordemos las campañs por anular el voto…¿quién resultó beneficiado?)

    Propongo poner énfasis en los proyectos, es nuestro fuerte. Hay muchos candidateables que no traen NADA, sólo son políticos coyunturales, que llegado el momento defenderán un plataforma política creada para la ocasión.

    Se requiere congruencia, esfuerzo y lo más importante IDEAS, las apariencias son importantes para ganar el poder (siempre y cuando reine la desinformación), pero sólo los estadistas pueden ver el horizonte.

    Insisto NO PERSONALICEMOS el 2012, mejor conozcamos las propuestas y los actos de los actores en juego, que intereses representarían, quienes los apoyan, por ejemplo.

    Por cierto buen documental del Canal 6 de julio, sobre los “Dueños de la democracia”, son 6 partes, lo ví porque alguien me dejó el link…menciona las redes de poder en méxico.

    Ojo: no habla del día de la elección. Si dudan sobre su veracidad; se mencionan bastantes nombres y sus puestos, empresas a las que supuestamente pertenecen, titulares para revisar las notas periodísticas. Investiguémoslos, que mejor para consolidar nuestra democracia y votar concienzudamente.

    Entrevista que los medios no publicitaron:

    Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s