Ley de medios, tercera llamada

Motivos no faltan, discusión ha existido por años, las propuestas al respecto son más que suficientes: la ley de medios depende únicamente de la decisión de los senadores y diputados para darle al país una normatividad moderna y completa en materia de telecomunicaciones y radio y televisión.
La iniciativa que se encuentra en comisiones tanto del Senado como de la Cámara de Diputados y que fue presentada en ambas cámaras el 8 de abril, ha recibido escasas objeciones públicas pero es motivo de intensas presiones privadas. Sus impugnadores exigen que haya debate de cara a la sociedad pero prefieren el cabildeo en corto, los amagos extra institucionales y la defensa de privilegios antes que la deliberación abierta y, desde luego, antes que la reivindicación de los intereses de la sociedad.
Presentada por legisladores de PAN, PRD, Convergencia y algunos del PRI, la iniciativa de reforma integral (a la que no hay que confundir con la propuesta de reformas parciales que impulsa el PRI en el Senado) ha recibido algunas objeciones que son resultado a veces de la confusión pero además, en otras ocasiones, de la mala fe.
Se ha dicho que esa iniciativa es apoyada por el PAN y el gobierno para quitarle atribuciones a la actual Comisión Federal de Telecomunicaciones. Lo que se propone es sustituir a la Cofetel por un Instituto de Telecomunicaciones y Contenidos Audiovisuales que tendría tres ventajas sobre la actual Comisión.
El Instituto contaría con más facultades, comenzando por su participación plena en la organización de licitaciones para la asignación de nuevas concesiones y el refrendo de las que ya existieran. En segundo lugar, se eliminan confusiones y duplicidades con atribuciones de la SCT que establece actualmente la Ley Federal de Telecomunicaciones. Y por otra parte, sus integrantes tendrían que ser ciudadanos de reconocida capacidad profesional y sin conflictos de intereses con las empresas que habrían de regular –nada de eso distingue a la actual Cofetel–.
La expedición de concesiones y refrendos tiene que seguir en manos de la Secretaría de Comunicaciones porque esa es una facultad que la Constitución le asigna al Poder Ejecutivo. La actual Cofetel es un organismo designado por el Presidente de la República. El Instituto de Telecomunicaciones también lo sería. Para que esa situación cambiase, haría falta una reforma constitucional para la cual no parece que las fuerzas actualmente representadas en el Congreso tuvieran la votación calificada que hace falta.
Los legisladores y opinadores que cuestionan la iniciativa de reforma integral porque no propone un organismo regulador con autonomía plena, soslayan que sería necesario el 66% de los votos en cada una de las cámaras para que esa preocupación no se quedase en impugnación testimonial o en descalificación demagógica.
Hay varios temas de la iniciativa de ley que inquietan a los poderes fácticos de las telecomunicaciones y la radiodifusión. Las reglas para determinar la dominancia por parte de una empresa en cualquiera de esos sectores, disgustan a quienes están acostumbrados al acaparamiento de recursos comunicacionales sin límite alguno. La promoción de la competencia, modificaría las condiciones en las que se han desarrollado consorcios como Telmex y Televisa. La defensa de los ciudadanos delante de los medios con el derecho de réplica, la creación de códigos de ética y la cláusula de conciencia para que los periodistas no tengan que difundir informaciones contrarias a esos códigos, desde luego molestan a quienes han lucrado con la difusión de contenidos sin respeto por la calidad ni por las audiencias o a quienes practican un periodismo irresponsable.
La reglamentación de la publicidad pensando en la sociedad y no en las empresas que especulan con ella, implicaría la desaparición de anuncios engañosos que promueven medicamentos o predicadores supuestamente milagrosos. La apertura de espacios para la producción independiente crearía contrastes útiles. La licitación de más frecuencias para que haya nuevas cadenas de televisión nacional desbloquearía la hegemonía de las dos empresas que hoy acaparan el 93% de las concesiones de televisión comercial.
Esos son, y no los asuntos de detalle que invocó la CIRT en su desplegado del lunes, los temas que inquietan a quienes, desde el campo empresarial, se oponen a la ley de medios. Ya en otras ocasiones, las presiones de esa índole han trabado la reforma legal de los medios de comunicación. El Congreso dispone ahora de un proyecto completo, que atiende los muchos vacíos jurídicos en el desempeño de los medios. Cuenta, además, con fuerzas políticas y legisladores dispuestos –eso dicen– a no amilanarse ante presiones corporativas. En estos días veremos en qué medida nuestro Congreso quiere y puede emprender esa reforma de gran aliento o decide ser rehén de los consorcios de radiodifusión y telecomunicaciones.

Publicado en eje central

Anuncios

Un comentario en “Ley de medios, tercera llamada

  1. Excelente articulo!

    EL ex presidente Cardenas logro expropiar el petroleo a empresas extrangeras que no quisieron alinearse a favor del pueblo mexicano, esto fue posible a que hizo uso de su facultad como presindente de México y represnetante del pueblo y ahora estamos en una situacion similar pero trsitemente son los empresarios nacionales lso que no desean que este pais progrese, es una pena.

    Por eso señor presidente calderon, diputados y senadores los exorto como ciudadano a que pongan orden en este pais en materia de medios de comunicación, MEXICO SE LO MERECE.

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s