Silencio mediático, periodismo cero, mezquindad en Twitter

El silencio se ha convertido en noticia, ante la ausencia de información acerca de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos. Opaco y ominoso, el mutismo es mejor que las malas noticias y siempre será preferible a los rumores, aunque esta situación no podrá extenderse durante demasiado tiempo.

Nadie sabe, o al menos nadie explica en público, quiénes y por qué plagiaron a Fernández de Cevallos. Nadie, o al menos nadie que lo diga de manera abierta, tiene evidencias que conduzcan a entender ese acontecimiento terrible. Pero son muchísimos, tanto en los espacios mediáticos como desde todos los colores del arcoiris político, quienes han arriesgado conjeturas que aun cuando no son más que eso, llegan a ser consideradas como posibles verdades.

A falta de certezas, el silencio y la cautela. Articulistas y columnistas no suelen indicar a qué horas escribieron sus comentarios pero en este caso la posibilidad de revelaciones obliga a decir, por ejemplo, que estas líneas se escriben al filo de las 9 de la noche del jueves. Hasta este momento, sin novedad en el frente mediático. No news, en este caso significa, simplemente, no news…

Por eso resulta un tanto sobreactuada la indignación de quienes aprovechan la declaración de silencio de algunos medios –especialmente Televisa– para despotricar contra ellos. Autocensura, denuncian algunos. Traición a sus responsabilidades, síndrome antiperiodístico, complicidad incluso, proclaman otros. Pero si lo que tuvimos hasta la noche del martes cuando Televisa anunció que dejaría de informar sobre el caso Fernández de Cevallos no fueron mas que reiteraciones, obviedades y suposiciones –es decir, no-información– entonces los televidentes no pierden nada con ese receso noticioso.

El programa especial que Televisa transmitió el sábado por la noche patentizaba esa ausencia de información. Cero datos duros, cero certezas, cero noticias. Así que si es de esa pobreza informativa de lo que se abstiene Televisa, no habrá diferencia alguna entre la cobertura y la ausencia de ella a propósito de la desaparición del licenciado Fernández de Cevallos.

Resulta extraña la petición de la familia para que cese el estruendo mediático en torno a ese caso. Es difícil suponer que, si es que hay negociaciones, los posibles secuestradores hayan exigido que cese la mención de ese tema en la televisión. Quienes hayan secuestrado a Fernández de Cevallos no podrían haber ignorado el escándalo en los medios y la extrema inquietud política que causarían.

De lo que Televisa se inhibe, es de practicar en un tema específico el mismo periodismo fofo que suele difundir (periodismo soft podríamos decir de manera más descriptiva). Ese periodismo es una ensalada insípida confeccionada con muchas declaraciones, escasos hechos y uno que otro comentario por lo general peyorativo. Es un periodismo profesionalmente pobre y desde luego no es exclusivo de esa empresa.

La casi total ausencia de investigación constituye una dolencia endémica de todo el periodismo mexicano, apenas atenuada por los reportajes de unas cuantas publicaciones impresas y, muy excepcionalmente, en algún medio electrónico. Seguramente no sería fácil hacer periodismo de investigación en un asunto tan definido por hermetismos, perplejidades y temores como es la desaparición de Fernández de Cevallos, pero al menos hasta ahora ningún medio ha mostrado afán de búsqueda noticiosa alguno en ese asunto.

Lo que hemos presenciado, especialmente en los primeros días a partir del sábado 15, ha sido una cascada de suposiciones, versiones por fortuna falsas e incluso sorprendentes improvisaciones por parte de comunicadores con larga experiencia. Las pifias de aquel sábado por la tarde en varias frecuencias radiofónicas tendrían que ser motivo de una elemental autocrítica de quienes, sin duda en un legítimo pero demasiado apresurado afán por la primicia, dieron por buenas las versiones pavorosas que circulaban por las llamadas redes sociales en Internet.

Sometido a Twitter, el periodismo de aquellas horas y los días recientes reemplazó con murmuraciones la ausencia de noticias. El patético desconcierto del gobierno federal contribuyó a esas confusiones, pero no dejaría de ser interesante que alguien le siguiera la pista a esas y otras versiones falsas que han proliferado sobre la desaparición de Fernández de Cevallos.

Abierta a la especulación en 140 caracteres, Twitter se ha confirmado como instrumento eficaz para esparcir hechos –auténticos o falsos, les da lo mismo a los compulsivos del reenvío de mensajes– y absolutamente hermético a la deliberación. Lo que allí prosperan son el calificativo punzante, la aseveración categórica y desde luego la reprobación catártica.

Diego Fernández de Cevallos nunca ha sido ni ha querido ser un personaje popular. Sus posiciones públicas y sus negocios privados han merecido documentados cuestionamientos. Pero cuando según los hechos conocidos Fernández de Cevallos es víctima de un atentado, aprovechar esa circunstancia como hacen centenares de twitteros para denostarlo e injuriarlo, ha sido expresión de una cultura política de párvulos. O, para decirlo a la manera de esos mensajes, el escarnio en Twitter contra el #jefediego ha manifestado comportamientos miserables, de una indecorosa mezquindad.

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13 comentarios en “Silencio mediático, periodismo cero, mezquindad en Twitter

  1. Réplica merecida a Trejo D.
    La nuez de su escrito contra
    los twitters: “…comportamientos miserables, de una indecorosa mezquindad”, es patética.

    Los Twitters no son propiamente “personas” a las que se les pueda reclamar o aplaudir algún comportamiento mediático. Por lo mismo, en ningún caso se les puede considerar como miserables (sinónimo de mezquinos o avaros).

    La “indecorosa mezquindad” (que es retórica, pues es lo mismo que “miserables”) no aplica tampoco a los twitters, vamos, ni siquiera aplica gramaticalmente en su discurso, pues no existe todavía la “decorosa mezquindad” (a excepción, esta sí, del propio “jefe Diego”, quien indubitablemente ha sido, es, y seguirá siendo, como el resto de sus camaradas de Partido, un “decoroso mezquino).

    Los twitters (entre los que me cuento), no representamos personalidades individuales sino opiniones libres de un sector sociocibernético (Redes sociales, pues).

    Fundamentadas o no, estas opiniones tienen, lo que no tienen las de los analistas, informadores y opinadores oficiales u oficiosos: que se hacen de manera esencialmente LIBRE, cosa de la que carecen (voluntariamente la gran mayoría e involuntariamente una minoría) los Mediatiqueros de la nación, como usted comprenderá.

    Sin embargo, y aquí esta lo más valioso de este movimiento, de alguna manera este representa la opinión opositora más generalizada a los actos de desgobierno que hemos venido padeciendo desde tiempo ha; y que mantiene un verdadero y único potencial de acciones coordinadas por nadie, para beneficio de muchos, y en perjuicio de muy pocos.

    Si usted, que al igual que Javier Corral, pretenden que las leyes de comunicación sirvan solamente para darles “Medios” a todos los “informadores y periodistas”, mantiene esta postura censuradora y descalificadora contra los twitters (igualita que la de López Dóriga y Ciro Gómez), sobre todo, cuando las posturas twitters van dirigidas contras los personeros del régimen (Como Diego Fernández o Carlos Salinas, y hasta del propio Calderón etc.) entonces; “No nos defienda compadre”, y déjenos así como estamos, porque de esta manera, evitaremos caer en esas posiciones acomodaticias de “condenar el pecado sin tocar a los pecadores”, aunque este se aplique contra los hambreadores y saqueadores del erario nacional.

    O usted prefiere que se aplique la justicia al estilo Fox con Echeverría: Donde el genocida nunca pudo ser condenado y encarcelado para hacerle pagar sus crímenes políticos, y donde entre los twitters no habrá quien lo pudiera defender como inocente.
    Congruencia míster Trejo, porque al menos los twitters no nos podemos chupar el dedo.

    Por cierto, necesitamos su cooperación en dólares para completar los cien millones que piden los secuestradores por Diego; pero para que no lo devuelvan.

    Salud y provecho

  2. Gracias por tomarse la molestia de apuntar en este blog su comentario, señor Campos Roca. Evidentemente no estamos de acuerdo.
    ¿Cómo que a los twitteros no se les puede reclamar? ¿Cómo que no son personas? Cada mensaje que aparece en Twitter es colocado por un individuo que, aunque utilice seudónimo o se enmascare de alguna manera (muchos no lo hacen) tiene responsabilidades públicas al comparecer en un espacio público. Por eso es una tontería pero además una gran inmodestia decir que los twitteros “no representamos personalidades individuales”. El hecho de expresarnos con libertad en el ciberespacio no nos confiere representación alguna, distinta a la que tengamos en nuestras actividades fuera de línea.
    También exagera cuando considera que la expresada en Internet es “la opinión opositora más generalizada” al gobierno. La crítica y el disenso en la Red son muy importantes. Gracias a la libertad que hemos sabido preservar en Internet, aquí se pueden manifestar todos los puntos de vista. Pero mientras en México solamente 3 de cada 10 personas tengan acceso regular a Internet, es ilusorio creer que aquí está la mayoría.
    Quizá no en todos los casos la mezquindad sea indecorosa. No es ese el tema a discusión. Lo que he querido es subrayar la manera ostentosa de algunos twitteros que hacer escarnio, con escaso análisis pero sobre todo con nula nobleza, de la condición del señor Fernández de Cevallos. Creo que para discutir con seriedad hay que hacerlo de frente y sin engañifas.
    Las propuestas de reforma legal que he defendido, ahora y desde hace años, no buscan que haya medios para todos los periodistas sino medios orientados por la pluralidad, la diversidad y en donde haya espacios para la calidad. Lo invito a conocer esas propuestas y, en todo caso, a señalar sus discrepancias de manera puntual, no con inferencias o suposiciones.
    Su argumentación, señor Campos Roca, es tramposa y chantajista. Miente cuando dice que descalifico a los twitteros. Yo mismo soy uno de ellos. Lo que cuestiono, en Twitter igual que en cualquier otro espacio, es la descalificación sin argumentos y, en casos como el que propició mi artículo, la promoción de un discurso del odio que se contradice con la tolerancia sin la cual es imposible cualquier deliberación de ideas.
    Desde luego hay que discutir y condenar los abusos del poder. Pero de nada sirve desgañitarnos en imprecaciones cibernéticas que, a la postre, habrán servido como catarsis personal sin efecto político alguno. Lo peor, habrá sido mimetizarnos con la intolerancia de aquellos con quienes discrepamos. Eso es lo que les sucede a usted y algunos otros twitteros.
    En Twitter no hay “un movimiento” sino una extensa colección de opiniones. Algunas de ellas coinciden. Otras no. Los usuarios de Twitter que coinciden con usted en sus apreciaciones sobre Fernández de Cevallos seguramente discreparán en otros temas.
    Me llama la atención su incomodidad con la crítica (“déjenos así como estamos”). Lamento la precariedad argumental de su mensaje, que desilusionará a quienes busquen una réplica sólida sobre todo después de que ha considerado “patética” la que usted califica como “la nuez” de mi texto. En realidad el artículo que usted leyó, además de algunos mensajes de Twitter comenta el desempeño de los medios convencionales. Todos esos párrafos se los brincó.

  3. Lo cierto es que los analistas, informadores y opinadores serios gozan de la libertad que da tener conocimiento e información, y eso implica responsabilidad. Es bien sabido que la libertad sin responsabilidad es apenas libertinaje. “twiteros” somos todos pero no todos nos medimos igual, no se trata de descalificar personas sino de esgrimir argumentos.

  4. O sea Señor Garnica.-

    Qué los twitters somos todos iguales, pero “habemos unos más iguales que otros…”(?).

    Ese mito de que “La libertad sin responsabilidad es libertinaje”, es un viejo truco derechista del Macartismo y el Bushismo yanqui, que se utilizó para reprimir y conculcar el derecho de libertad de información, y hasta de opinión en USA y en otras partes del mundo, incluido México.

    Lo cierto es que el libertinaje no es necesariamente la ausencia de responsabilidad de quien practica y goza de la libertad, sino de aquellos que, dentro de un clima de libertades sociales, abusan de su poder para violentar las leyes y en general el estado de derecho en general, tal y como sucede actualmente en nuestro país.

  5. Saludos Raúl
    En alguna otra ocasión usted habló en eme-equis de la enorme pobreza periodística que caracteriza a muchos de los medios nacionales, sobre todo radio y televisión; medios que, precisamente, son los que han medrado tanto y tanto con el caso de Diego Fernández. Es una pena que, en ocasiones, su mejor “”fuente “” de información sea Twitter. Es muy pertinente la interrogante que deja entre líneas: ¿Y para cuándo el reportaje de investigación?
    Saludos

    P.D. Epítetos como Yanqui, Derechista, Macartista, Bushista poco contribuyen a un debate serio. Hablan más mal de usted, señor Roberto, que de quien los recibe.

  6. Querido Maestro Raùl, su artìculo y los comentarios adjuntos describen una penosa realidad, la incapacidad que tenemos muchos de captar los hechos cotidianos con una visiòn màs objetiva,sin tanto, odio y resentimiento, pero ese es el pan de cada dìa, en tanto reciba un abrazo desde Montrèal.

  7. Eso de “Querido” y “Maestro” me suenan a un acercamiento muy sospechoso, que no se atreve a dar la cara ni a poner esa “visión más objetiva” que Mauro reclama.

    Por otro lado, ese “querido Maestro” Raúl, me ha hecho otra contra réplica a mi critica inicial, pero se ha cuidado muy bien de no subirla al blog, porque seguramente que se avergüenza de las barbaridades que ha escrito, y no quiere salir “quemado” en su buen nombre.
    Ya es inútil rediscutir este asunto, porque he logrado identificar una posición realmente clase mediera y por lo tanto “pequeño burguesa” (en el sentido ideológico)del Sr. Trejo.

    Su postura es inamovible y sectaria, pues no responde ni se identifica con la clase mayoritaria del país, y en cambio, en su aparente neutralidad, está defendiendo a los personajes más nefastos del sistema y régimen corrupto mexicano como el “Jefe Diego”.

    Sin embargo, no está solo Mr. Trejo, y aquí les adjunto otro “análisis” sesudo de una colega (De él) donde ya se expresa, con toda claridad y desvergüenza, la postura proteccionista y cómplice hacia los personeros de la dictadura perfecta del PRIAN.
    Diego y los ciudadanos
    Sara Sefchovich
    El Universal

    Domingo 23 de mayo de 2010

    Durante muchos años, semana a semana recibí cartas primero y después correos electrónicos de los lectores, para comentar mis artículos. Siempre respondí y llegué a establecer interesantes diálogos y hasta alguna que otra amistad, aun si no estábamos de acuerdo.
    Cuando empezó el periódico en línea, creí que sería una oportunidad para ampliar este debate. Pero no fue así. Me encontré con que la mayor parte de quienes mandan sus comentarios para que se suban a la página, no dicen nada que merezca la pena leerse y en cambio suman la prepotencia y grosería a la ignorancia y la mala ortografía. Decidí entonces no leerlos más. Y lo he venido cumpliendo desde hace buen rato.
    Pero en una reunión de trabajo, un colega mostró los comentarios en torno al secuestro de Diego Fernández de Cevallos: “Lo que es tener medios mediocres en un país mediocre que tiene que explotar una noticia tan menor como si fuera el pronóstico del fin del mundo. Lo siento por la familia de este tipo pero pues la verdad 50 millones de pobres no lo van a extrañar”, “Es un acto de justicia, el primero de los muchos que vienen y que pondrán a la clase política en su lugar”, “Diego no se merecía esto… se merece algo peor”, “Ojalá no aparezca. Una rata menos”, “La neta, hay que hacerle un monumento al que se lo llevó”. Y cuando el coordinador de la bancada del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, dijo que su desaparición “indigna y consterna” a la sociedad, le escribieron que: “No indigna a toda la sociedad, es bueno también acabar con las ratas de corbata!!”, “Indigna que toquen a gente honesta, trabajadora, con valores, humildes y comunes y corrientes, no a gente que toda su vida ha vivido del erario a costillas del pueblo”.
    Otro colega recordó casos similares: cuando la muerte en un accidente aéreo de varios miembros de la familia Saba, los comentarios eran: “Malditos judíos, que se mueran”. Y cuando la muerte de la niña Paulette: “Se mueren muchos niños, ¿por qué tanto escándalo por una niña rica?”
    María Teresa Priego ha tratado de entender y de explicarnos el significado de este tipo de descargas. Ella dice que funcionan “como búsqueda de resarcimiento de los dolores, las rabias, las frustraciones, el propio sentimiento de inadecuación”. Dicho de otro modo, que su utilidad consiste en encontrar un chivo expiatorio para nuestro daño interior.
    Tiene mucha razón. Alguna ocasión en que escribí que “semana a semana hay lectores que se enojan conmigo, con Monsiváis, con Denise Maerker y con otros articulistas porque criticamos”, un lector me reclamó que me pusiera en el mismo plano que Monsiváis, “porque él se cocina aparte”. Su rabia personal le impidió ver que no hablaba yo del gran cronista (que por supuesto se cuece aparte) sino de los lectores que lo maltratan igual que a cualquiera de nosotros. Pero como dice Priego, descalificar al otro nos alivia, nos permite ocultar y silenciar nuestros sentimientos de inadecuación y de envidia, nuestra precariedad emocional.
    Hoy día hay un importante debate sobre el internet. Se dice que es una maravilla como espacio de democratización y de fuerza ciudadana, que permite conectar a la gente y ayudar en causas significativas. Esto sin duda es cierto, pero como toda moneda, tiene dos caras, pues también permite lo contrario: ofender, atacar y defender las peores causas.
    Los comentarios en línea, dado que se hacen desde el anonimato y la distancia, facilitan según dice Álvaro Cueva, a quien cita Priego, “tirar a matar con salvajismo impresionante”. Eso les permite a las personas que lo hacen, conseguir “un segundo de superioridad”.
    Es mi opinión que los medios no deberían dejar hablar a los lectores que no se identifiquen plenamente. Porque lo que empezó como una idea excelente para conversar entre ciudadanos se ha convertido en otra cosa. Y no creo que toda esa gente que tira la piedra y esconde la mano, merezca la oportunidad. Quien quiera decir algo, que saque la cara, como la sacamos los que escribimos los artículos. Así sí se vale. Pero entonces veríamos que no son tan machos los muchos.
    sarasef@prodigy.net.mx

    Escritora e investigadora en la UNAM

    Otra academicista (en elpleno sentido peyorativo de los académicos) de la UNAM, que metidas al “periodismo de buró, creen tener la razón tan solo opr ser “pumas”.

    Salud y provecho:

  8. La diatriba del señor Campos se cae por sí sola. Considera que los académicos no tenemos derecho a opinar, o descalifica nuestras opiniones porque tenemos cubículo en una institución de enseñanza. Sostiene que deplorar la desaparición de un personaje político cuestionado y cuestionable como Fernández de Cevallos implica complicidad con los partidos que gobiernan en este país.
    Campos, además, miente. Dice que oculto la respuesta que le he enviado. Se trata de una respuesta a un mensaje personal que él me mandó por correo electrónico. Como se trataba de un mensaje directo que él decidió no colocar en este blog, no me pareció pertinente hacerlo público. Pero ya que Campos tiene tantos deseos de exhibir su carencia de argumentos, a continuación aparecerán primero, punto por punto, el mensaje que me envió el 21 de mayo. Luego, la respuesta que le dirigí al día siguiente.
    Campos anticipa que no discutirá conmigo porque ya se dio cuenta de que tengo “una posición realmente clase mediera”. ¡Qué gran hallazgo! Por supuesto que mis puntos de vista parte de esa ubicación social. No tengo ingresos abundantes, pero por fortuna cuento con los que hacen falta para satisfacer mis requerimientos elementales y además tener computadora, conexión a Internet y tiempo para utilizarlas… igual que el señor Campos Roca.

  9. Este es el mensaje que Roca envió el 21 de mayo.

    De: RoCa [mailto:roca2mil1@yahoo.com.mx]
    Enviado el: viernes, 21 de mayo de 2010 11:18 p.m.
    Para: Raúl Trejo Delarbre
    Asunto: Re: Comentario

    Contra réplica a Raúl Trejo.- Antes que nada, gracias por tomarse la molestia de contestar mi réplica, cosa no muy común entre los “iluminados” del centro, quienes se siguen creyendo el “ombligo del mundo”.

    “Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas”. Vox populi
    1.- Primeramente algo de substancia, para no aparentar ser genéricos, como usted lo comprenderá.-

    El problema del academicismo, en sus intentos de entrometerse en los asuntos de la política real (aunque sea de muy baja calidad como la “made in México”), no es que lo hagan con el pleno derecho que tienen de ofrecer sus puntos de vista, sino que lo hacen desde la comodidad del buró y de entre los muros aclimatados de sus pulcras oficinas, y lo peor, que haya algunos que les crean, exactamente como lo ha venido mal haciendo nuestra aprestigiada “clase política”.

    Es aquí y por esto, de donde se desprende toda la cadena interminable de yerros, atrocidades e injusticias sociales que mantienen a las mayorías de nuestro país al borde del abismo, mientras que estos, autos privilegiados y selectos, como todas las minorías dominantes del planeta, disfrutan y gozan de todos los beneficios inmerecidamente.

    Sin embargo, ciegos por la ambición desmedida y la insensibilidad ante la barbarie del caos socio político y económico y ante el clima creciente e incontrolable de la plena inseguridad pública, más temprano que tarde, y ante el estallido social, no alcanzaran a ver que esta también arrasará con ellos (How are you? Diego).

    Porque la crisis mundial actual no es una casualidad fortuita, sino una secuencia de causalidades que, en círculo histórico vicioso, condena genéticamente al sistema del “libre mercado” a su propia auto aniquilación, aunque en el inter, nos hagan pagar los costos, bajo el estigma de acuerdos “patrióticos” entre los líderes Partidistas (Partidocracia), ya mediante rescate de empresas tronadas, deudas privadas hechas públicas de los Bancos (Fobaproa Méx 94, Fobaproa USA 2009 y Fobaproa UE 2010), hasta la privatización de empresas estatales, etc. De ahí que, resulten criminales y hasta ofensivos los discursos de “libertad, igualdad, fraternidad”, etc. cuando provienen de la propia clase dominante y/o de sus corifeos.

    Si observamos los nombres y los lemas Partidarios de la clase política organizada (en equiparación intencional con el ‘crimen organizado’) nos daremos cuenta total de la completa falsedad de sus posturas ideológicas, que no dicen nada, no representan nada, y no se comprometen a nada:

    PAN (partido acción nacional ¿?), “Por una Patria Ordenada y Generosa para Todos”…los PANosaurios.
    PRI (partido revolucionario institucional ¿? ¿?), “Justicia y Democracia Social”…para los PRInosaurios.
    PRD (Partido de la revolución democrática ¿¡!?) “Democracia ya, Patria para todos”…los PeRDesaurios
    PDP (partido de los paleros PVEM, PT, PANAL, CONVERGENCIA) “partidos al servicio de los partidos”…Velocirraptors naturam.

    Vistas las cosas así, necesitaríamos un razonamiento extraterrestre para poder entender como valido todo el discurso auténticamente fallido y pleno de banalidades que, “los de arriba”, insisten en hacer tragar y digerir a “los de abajo”, por ejemplo:

    “México es un país libre y democrático”.
    “La democracia mexicana es representativa de la sociedad mexicana”.
    “Los intereses de los mexicanos son los intereses de toda la nación y están auténticamente representados por el estado mexicano”.
    “En México no hay clases ni privilegios sociales y económicos, solo hay Mexicanos, con plenos derechos de igualdad y oportunidades para todos”.
    “Los Medios de comunicación son abiertos, plurales, democráticos, tolerantes y equitativos, respetuosos y practicantes de la libertad de expresión, opinión e información para todos los mexicanos”.
    “En México se respetan plenamente las garantías individuales constitucionales y todos los derechos humanos ciudadanos”.

    Y así y demás “hierbas malas” que circulan por los Medios al servicio del poder político y económico.

    Nota.-En este tema, debo mencionar algunas honrosas excepciones de periodistas que hacen todo lo posible por cumplir su deber, tales como Carmen Aristegui, Miguel Ángel Granados Chapa, Carlos Monsiváis, Ricardo Rocha, Denise Dresser, Marcela Gómez, Manú Dornbierer, Julio Scherer y el grupo Proceso, ocasionalmente Reporte Índigo, Carmen Lira y algunos del grupo La Jornada.

    2.-Insistiendo en el tema de los twitters.-
    “Las críticas no serán agradables, pero son necesarias”.
    Jules Renard (1864-1910) Escritor y dramaturgo francés.

    No hace falta ser muy duchos ni mayormente inteligentes para ser twitter. El problema no es serlo, sino parecerlo y además poder y querer integrarse a algunas de las Redes Sociales, sobre todo las que buscan centralmente: “hacer correr la información” que los Medios callan, y difundir libremente las opiniones y posturas sobre el desgobierno clasista que padecemos y sobre las posturas conveniencieras y acomodaticias de los redomados burócratas líderes de la Partidocracia inepta y corrupta que les hace el juego “democrático”.

    Tales redes y sus twitters, son las mismas que han venido haciendo, limitada pero efectivamente, parte del trabajo informativo y deliberativo que los “escritores, académicos, analistas y disque periodistas” pueden, pero no quieren hacer. Al grado de que ahora, a estos últimos se les paga por no hacer, es decir; por callar la verdad o tergiversar los hechos sociales trascendentes, en vez de intentar cumplir el deber de todo verdadero periodista: Hacer verdadero periodismo”.

    Del mismo modo que el “Sistema Capitalista” ha venido creando a la propia clase que lo va llevando de “la cima del volcán al fondo del cráter”, el neoliberalismo ha estado desarrollando por necesidades de globalización de mercados a través de la tecnología, la Internet, la que inesperadamente se ha convertido en una de las “armas de formación, información y convocación masiva”, misma que permite romper los cercos mediáticos que todos los gobiernos imponen a los pueblos sometidos y principalmente a los grupos opositores al capital internacional y local.

    Digamos Sr. Trejo y Sr. Corral, defensores fundamentalistas de la nueva Ley de Medios: ¿para qué quieren un remedo de Ley que la clase alta y su gobierno no van a respetar ni poner en práctica cuando perjudiqué hasta ligeramente sus intereses bastardos?.

    ¿Acaso el régimen mexicano respeta y hace respetar el “Estado de Derecho” que tanto pregona, en la medida de lo tanto que lo viola?

    ¿Serán ustedes tan ingenuos para creer en el juramento tradicional de los políticos al asumir alguna posición de gobierno: “…Protesto cumplir, y hacer cumplir la Constitución y sus leyes… y si no, que el pueblo me lo demande”. (Aquí, recuérdele a Corralito, cómo dejaron, él y su padrino putativo, Fco. Barrio, a nuestro estado cuando en mala hora fueron elegidos para desgobernarnos. (Destacadamente los caso de las “muertas de Juárez” y el resurgimiento y establecimiento del Cártel de Juárez, o La línea), y el nacimiento del “crimen organizado”.

    Usted es quien confunde los espacios públicos con la Internet, que no es, para nada, un lugar público, sino un sitio cibernético LIBRE, y no es gracias a nosotros (como amenaza usted que sucederá por culpa de los libertinos twitters) que este conservará su carácter libertario, sino por la conveniencia del propio “mercado libre” que busca clientela para sus mercancías, incluyendo la propia información. Aunque no se descarta que potencialmente lo quieran controlar y censurar, pero “it’s too late”, diría el pocho, ya que “suelto el perro, se extendió la rabia”.

    Cuando usted me califica (aunque en realidad me está insultando) de, tramposo y chantajista, además de mentiroso, tan solo por ejercer mi derecho de réplica contra lo que usted escribe, y no contra lo que realmente es (aunque eso no me importa), en realidad nos da muestra de una postura irracional e intolerante, y por tanto fundamentalista, y otra vez, coincidente con la de su homólogo Javiercito Corral.

    Usted, otra vez igual que Corral, Creel y todos los “Profetas del Cambio” blanquiazules, es de los que promueven el “discurso del amor” en contra del supuesto “discurso del odio” que yo practico, pero este no es asunto de moral, que se aplica solamente a los individuos, sino un tema de ETICA que vale para los gobernados y los gobernantes y para todas las clases sociales que integran nuestra comunidad nacional e internacional. Y aquí, todos los discurso religiosos salen sobrando.

    Quiere usted que el EZLN y las demás etnias nacionales amen y aplaudan a sus explotadores y saqueadores criminales que los mantienen marginados y en la pobreza extrema desde la conquista española, pasando por el bicentenario de la independencia y por el centenario de la revolución (?). Igual como sucede con los cuarenta millones de hambrientos marginales y los otros millones de ciudadanos que no tienen empleo, ni servicio médico, ni vivienda, ni seguridad, etc. como son los habitantes de Atenco, los Triquis, los emigrantes indocumentados, los Oaxaqueños, los Guerrerenses, los Campesinos, los trabajadores de LyF, los mineros, y millones de etcéteras que usted ignora, puesto que se dan golpes de pecho a favor del “jefe Ciego”, mientras que ignoran a los miles de ejecutados en la guerrita de Calderón y el Chapo contra los otros carteles de la droga, ignora también a los cientos de secuestrados que acontecen en todo el país, y donde gentes como ustedes jamás sacan la cara, o los miles de desaparecidos políticos, los extorsionados, los defraudados, los asaltados, los despojados por la Banca, en fin, los victimados impunemente por la dupla del crimen organizado y el corrupto gobierno amoroso que usted tanto defiende.

    Han olvidado ustedes como Don DIego hizo su EXPLICABLE fortuna depredando desde el poder las fallas de la Ley o en plena concertacesión con jueces y magistrados para “devolverle” a los millonarios Patrones sus impuestos o sus “indemnizaciones” ilegales y plenamente desproporcionadas?

    Saben ustedes como obtuvo los terrenos de Punta Diamante o los ” humildes ranchitos” en Queretaro, donde es otro mas de los caciques reconocidos?

    Una cosa si le aseguro, y es que; llegará el momento de la justicia popular, donde esta, por ser ciega y democrática, no perdonará a ninguno de los conocidos delincuentes oficiales y depredadores del erario público que han convertido a nuestra nación, tan plena de recursos humanos y riqueza nacional, en un país de miserables y pordioseros donde priva la injusticia y el abuso gubernamental, y donde se utilizan las fuerzas armadas del ejército y la marina, junto a las anticonstitucionales policías estatales y federales solo para pegarle a la población indefensa e inerme, y nunca a los verdaderos responsables del estado fallido que ahora distingue a nuestra republica.

    Y si señor; “Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándole a sus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas”.William Penn (1644-1718).

    Salud y provecho.

  10. Esta es mi respuesta, enviada inicialmente por correo electrónico, al señor Campos Roca.

    Qué respuesta tan demencial y delirante, señor Campos Roca. Su mensaje me confirma la desquiciada confusión que padece, junto con su carencia de argumentos. En ese texto usted emplea dos artimañas para eludir la discusión. Por una parte, desempolva un contexto enredado e inasible: Fobaproa, partidos, Punta Diamante, EZLN, cárteles y comunicadores, la revancha histórica del pueblo explotado… Con esa profusión de referencias lo único que logra es difuminar los temas a discusión. Posiblemente usted dirá que todos esos son aspectos del contexto de nuestras diferencias. También podríamos hablar del cambio climático, la crisis griega, la clonación artificial o el inminente final de la serie Lost… O sea, nada para efectos prácticos.
    La otra estratagema radica en evitar los temas motivo de mi reclamo. Yo le reproché su concepción sobre una supuesta impunidad de los twitteros. No me responde. Le hice notar la ilusoria posición que manifiesta al suponer que la que hay en Internet es la crítica más importante al gobierno. Ni una palabra de su parte. La falta de nobleza (y decoro, añado ahora) de los twitteros que despotrican contra un secuestrado, la alude usted sesgadamente al comentar la riqueza presuntamente mal habida del señor Fernández de Cevallos (aquí, reitero que por muy detestable e impugnable que sea una persona ese no es motivo para aplaudir una acción que pone en riesgo su vida).
    Lo que sí reitera y explica es su desconfianza a las reformas legales. Entiendo su posición y la rechazo. Si consideramos que nada hay que lograr en el terreno de los cambios jurídicos, entonces no tiene caso la política institucional y la única transformación posible sería la revolución violenta. Esa es la apuesta que hicieron muchos luchadores sociales, desde los asaltantes del Cuartel Madera hasta las guerrillas de Genaro y Lucio, pasando por los grupos urbanos en los 70 y 80. Una y otra vez, se confirmó el carácter fallido de esa apuesta que llevó a la muerte a millares de mexicanos. No es erigiéndose vanguardia del pueblo, sino con la sociedad, como los cambios son posibles y esa es la experiencia de la nuestra y otras sociedades. Así que más allá de la retórica, sus descalificaciones a la política son irresponsables o suicidas (en términos políticos, claro).
    Otra cosa es la política que tenemos. A mi los partidos actuales, todos ellos, me parecen impresentables, detestables e inconsecuentes. En cada caso tengo motivos de discrepancia que, por cierto, con frecuencia hago públicos como puede usted constatar en mis blogs. Pero creo y quiero creer que esa no es la única política posible. Y de allí mi apuesta por la reforma de los medios de comunicación. Sé que no basta con el cambio de las leyes, pero sin nuevas reglas no tendremos espacios para una comunicación menos autoritaria y concentrada. Si esa posición a usted le parece ingenua, le recuerdo el temor palmario que las propuestas reformas suscitan antes que nada en los operadores de los medios. Por cierto, esa ingenuidad es compartida por todos o la gran mayoría de los periodistas a quienes usted respeta y cuyos nombres menciona al final del punto uno de su escrito.
    Las redes y sus usuarios: no hay que confundir la enjundia de los twitteros con el uso real que la gente le da a Internet. Los que frecuentamos Twitter y otros espacios en la Red somos minoría en comparación con aquellos que se conectan para desahogar las más variadas necesidades o crearse algunas nuevas. La propagación de informaciones y versiones en estas redes tiene alguna influencia social cuando es reproducida en los medios convencionales, es decir por los periodistas cuyo desempeño usted abomina. Si el periodismo es la información pero además el contexto de los acontecimientos como indican las escuelas más avanzadas en ese tema, entonces no es verdad que en Twitter se hace “verdadero periodismo” como usted dice. Simplemente, no hay espacio para ello. Twitter tiene enorme utilidad para propagar hechos pero no para explicarlos.
    Su idea de “espacio público” es incomprensible. Internet y afluentes suyas como Twitter son constitutivas del espacio público contemporáneo, cualquiera que sea la definición que utilice acerca de ese concepto.
    Lo llamo mentiroso y chantajista no por criticarme, sino por presentar impugnaciones sin argumentos y por amenazas con ellas. No es usted sino yo quien ejerce su derecho de réplica porque yo he sido el aludido en términos personales en este intercambio. No sea tramposillo, señor Campos.
    Ese carácter falaz o en todo caso tan exaltado que prescinde de los razonamientos en su perorata, se manifiesta en las apreciaciones que tiene acerca del embajador Barrio y el diputado Corral. Sobre el primero, tengo apreciaciones críticas que son públicas pero junto con ello estoy convencido de que se trata de una persona honesta. Con el diputado Corral tengo una amistad personal que ha surgido de la coincidencia en asuntos básicos, comenzando por la reforma de los medios, que no cancela diferencias también importantes que tenemos en otros asuntos de la vida pública. Con personas como ellos, a pesar de las diferencias de perspectiva política puedo tener un intercambio para entender nuestras discrepancias gracias a un elemento fundamental: el respeto mutuo. Con usted en cambio, ese intercambio es imposible porque antepone las descalificaciones a los hechos. La manera como se refiere a esos personajes públicos (que en tanto tales desde luego no están alejados de la crítica) me parece inaceptable. Por eso, señor Campos, con usted no se puede discutir. Más aún: usted no quiere discutir sino únicamente refocilarse en el espejo que construye para sí mismo.
    Un comentario final sobre su antintelectualismo. Se equivoca cuando cuestiona mi presunto “academicismo”, aunque le agradezco ese reconocimiento. Los comentarios que he expresado en este intercambio no son desde mi perspectiva académica sino desde la de ciudadano que soy antes que nada. El hecho de tener un “buró” cómodo no me inhabilita para opinar sobre los acontecimientos públicos pero resulta notablemente significativa la fobia que expresa contra la posibilidad de que los universitarios tengamos posiciones sobre esos temas. Por cierto, mi oficina es pulcra pero no tiene clima acondicionado.

    Raúl Trejo Delarbre

  11. Respuesta y epilogo de una réplica política convertida en confesión ideológica.-

    “Cuando vayas de cacería y veas una parvada, dispara a discreción, que en algo atinaras, aunque corras el riesgo de hacer blancos indeseables”. (George W. Bush).

    1.La frase anterior, engloba el “know how” del “maestro” Trejo en sus vanos intentos por anular una réplica crítica. Sin embargo, en su fallida (por inoportuna) explicación del; por qué nos ocultó su contra réplica, solamente se observa una intentona por “tapar el pozo ya ahogado el niño”. Lo cierto es que lo obligue a salir del closet universitario desde donde intenta justificar su “trabajo académico”, así como a confesar abiertamente su pertenencia clasista, y por lo tanto, a mostrarnos su genética ideológica pequeño burguesa inocultable, lo cual no es malo (ni bueno), sino que lo ubica exactamente como lo que es: “renegando del pobrerío y envidiando a los ricachones”, pero sintiéndose superior al proletariado tan solo por tener “una posición realmente clase mediera” (SIC). Y luego nos reafirma: “Por supuesto que mis puntos de vista parte de esa ubicación social. No tengo ingresos abundantes, pero por fortuna cuento con los que hacen falta para satisfacer mis requerimientos elementales y además tener computadora, conexión a Internet y tiempo para utilizarlas… igual que el señor Roca.”(SIC).

    Desde luego que cuando Trejo se quiere igualar conmigo, se le olvida que la diferencia central no es el “poseer más o menos cosas materiales” que la clase burguesa o la proletaria, sino en donde está ubicada nuestra ideología e intereses histórico políticos; y en este punto no hay más que dos sopas (si es que acaso haya estudiado filosofía): La ideología retrógrada y conservadora de la clase patronal, en contra de la potencialmente progresista y revolucionaria de la clase trabajadora. Todo lo demás, ya sea intermedio o lateral, al final de cuentas se convierten en obstáculos reaccionarios o diques conservadoras que serán arrasados o absorbidos (voluntaria o involuntariamente) por alguna de las corrientes principales.

    Sé y entiendo, que nuestro “maestro académico” va renegar de las concepciones ideológicas predominantes en las sociedades contemporáneas y modernas, y de su uso como elementos substanciales para el análisis político social, porque ese es el problema eterno de los que no se sienten “ni de aquí, ni de allá”. Pero ese también es un problema que en su momento se definirá de acuerdo al devenir histórico y al repliegue que cada cual asuma en sus posturas ideológicas e intereses de clase.

    Y le reitero, como decía Cayo Cornelio Tácito (55-125) Historiador romano. “La crítica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por la mala costumbre de criticar sólo después de consumados los hechos.”

    Y por lo mismo, parafraseando a James Gibbons Huneker (1860-1921) “En la crítica seré valiente, severo y absolutamente justo con amigos y enemigos. Nada cambiará este propósito”.

    PD.-Como una aclaración necesaria al amigo Carlos León, quien, lo que sea de cada quien, nos presume su ignorancia histórica al afirmar impunemente que: “Epítetos como Yanqui, Derechista, Macartista, Bushista poco contribuyen a un debate serio. Hablan más mal de usted, señor Roberto, que de quien los recibe”.

    Aquí hace falta informarle que los CALIFICATIVOS históricos no son precisamente epítetos (que serian más bien peyorativos de los mismos), porque a las cosas, para identificarlas (hsitoricamente), hay que llamarlas por su nombre:

    ¿Ignora usted qué fue el movimiento “Nacional Socialista” alemán llamado Nazismo que encabezó Adolph Hitler?

    ¿No conoció usted los bandos sociales en que se dividió la nación americana en su proceso de guerra civil, entre los Yanquis Abolicionistas del Norte contra los Confederados Racistas del Sur?

    ¿No sabe tampoco usted tampoco que, los parlamentos europeos en los tiempos de la revolución Francesa, se dividían entre los sentados a “la izquierda” (que eran los progresistas”) y los sentados a la derecha (que eran generalmente los conservadores), y desde ahí su diferenciación ideológica?

    ¿Acaso nunca leyó las barbaridades criminales que cometió el Macartismo (movimiento anticomunista en USA encabezado por el senador Joseph Raymond McCarthy ) donde cualesquier sospechoso o simpatizante del “Comunismo” o del izquierdismo, era procesado judicialmente y hasta expatriado por su ideología. (ej. Charles Chaplin)?

    ¿Ha olvidado usted a los Bush: a George Bush (Padre) quien en una visita al rancho Agua leguas del “innombrable” Carlos Salinas, declaró unilateralmente la 1ª invasión y guerra contra Iraq (Guerra del Golfo), y luego al junior George W, Bush, quien en otra visita al rancho San Cristóbal, del inefable Vicente Fox, también declaró otra injustificada invasión y guerra contra el mismo Iraq, conociendo esta corriente guerrerista e invasora como “Bushismo”.

    Desde luego que estos no son en modo alguno simples epítetos, en el sentido insultativo que usted, por su ignorancia, les quiere dar, defendiendo al indefendible Trejo, y por lo cual, en realidad hablan muy mal de usted y de su defendido, no de mi persona.

  12. No me sorprenden la respuesta, las descalificaciones ni la ignorancia del señor Campos Roca. Más de un visitante de esta columna me dirá que es inútil perder el tiempo con él. Sin embargo tengo la mala costumbre se sostener mis argumentos y exigir los argumentos del contrario hasta el final. Ademas, por respeto a otros lectores de este espacio el mensaje final de CR merece un par de precisiones.

    Quien considera que el espacio de deliberación y elaboración académica es un clóset, padece un grave antintelectualismo. Me llama la atención que a pesar de su fobia por la reflexión CR se ufane al citar frases aparentemente memorables. Esa erudición de pacotilla no le permite mantener un tono de discusión respetuosa, que es el requisito mínimo para cualquier intercambio, y además resulta fallido.

    La frase que él atribuye a Tácito en realidad es del presidente Mao. ¡Ni siquiera a los patriarcas del pensamiento socialista es capaz de citar bien!
    Tampoco es capaz de citarse con corrección a sí mismo. La frase que me reprocha acerca de la “posición realmente clase mediera” no es mía… sino del propio CR. Yo solamente la cité, entrecomillándola, para evidenciar su intolerancia.

    En este intercambio el señor Campos Roca fue incapaz de responder a uno solo de los cuestionamientos que le hice después de su primer mensaje. Sus opiniones ulteriores fueron solamente un amasijo de citas, vituperios y delirios. Los lectores de este espacio que fueron ofendidos por ese individuo pueden considerar que de nada valen los improperios de una persona tan evidentemente desquiciada.

    Raúl Trejo Delarbre

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