Ebrard, autodefensa y desmemoria

Las acusaciones del cardenal Juan Sandoval Iñiguez son inaceptables. Además de calumniar a los ministros de la Suprema Corte de Justicia y al jefe de Gobierno del DF, manifiestan una intolerancia y un espíritu discriminatorio que han sido rechazados en numerosas opiniones y medios de comunicación.

Marcelo Ebrard aprovecha con inteligencia la oportunidad que le ofrecen los exabruptos de Sandoval. La denuncia judicial por daño moral que presentó, reivindica la necesaria aunque tan incumplida separación entre iglesia y Estado.

El documento que irritó a Ebrard y a muchos otros

De paso, gracias al lenguaraz espíritu del cardenal, Ebrard queda por un rato en el centro de la discusión pública, se muestra como defensor de la honra de los ministros y de la suya propia, ataja una imputación infamante pero que además promueve el odio y obtiene el aplauso de un importante segmento de la sociedad mexicana.

En su rabia por la decisión de la Corte que autorizó el matrimonio y la adopción por parte de parejas homosexuales, el arzobispo de Guadalajara habló con desprecio tanto de quienes tienen esa preferencia personal como de los integrantes de la Suprema Corte. Sandoval Íñiguez no tiene ni tendrá pruebas del soborno que, según insinúa, promovió Ebrard para persuadir a los ministros. El juez que reciba el expediente de ese caso procurará dilucidar laos alcances del vocablo maicear, cuya connotación en México va más allá de los usos agrícolas.

Sandoval quedará ratificado como hablador. Ebrard, tendrá un triunfo político aunque se aleje más de los mexicanos, todavía muchos por desgracia, que siguen atendiendo fanáticamente a las opiniones de la jerarquía eclesiástica.

Es plausible la defensa que hace Ebrard contra la calumnia de Sandoval y en reivindicación de su fama pública. Sin embargo el ahora jefe de Gobierno del DF no siempre ha tenido el respeto a quienes tienen puntos de vista distintos al suyo, que con tanta insistencia le exige al retrógrado cardenal.

Sería pertinente que, en su cruzada contra la difamación, Ebrard recordase que hace no mucho tiempo él mismo incurrió en la conducta que ahora busca rectificar por la vía judicial.

Hace apenas cuatro años, en agosto de 2006, Marcelo Ebrard respondió con una impostura a la declaración de 135 ciudadanos que consideraron infundadas las acusaciones de fraude electoral después de la elección presidencial. “Quienes firmamos este documento hemos seguido los argumentos y pruebas presentadas en el litigio. No encontramos evidencias firmes que permitan sostener la existencia de un fraude maquinado en contra o a favor de alguno de los candidatos. En una elección que cuentan los ciudadanos puede haber errores e irregularidades, pero no fraude”, sostuvo el documento que suscribían, entre otros, Héctor Aguilar Camín, Jorge Alcocer, Roger Bartra, José Luis Cuevas, Denise Dresser, Enrique Krauze, Jacqueline Peschard, Alejandro Rossi y José Woldenberg.

A esos ciudadanos dedicados, todos o casi todos, a tareas intelectuales, Marcelo Ebrard les respondió de manera altanera pero además calumniosa: “Hay una carta firmada por 100 personas quienes andan diciendo que ya se contaron los votos; a ellos les decimos que abran los ojos y cierren las carteras, porque las evidencias del fraude sobran“.

De esa manera, el entonces inminente jefe de Gobierno del DF quiso objetar la opinión de personas entre quienes estaban Julia Carabias, Luis de la Barreda, Luis González de Alba, Ciro Murayama, Joel Ortega Juárez, Rafael Pérez Gay, Ricardo Raphael, Federico Reyes Heroles, José Sarukhán y Guillermo Soberón.

Decir que cerrasen las carteras resultaba tan agraviante, o al menos insidioso, como sugerir que a alguien lo maicearon.

Ebrard se refería, sin prueba alguna y como resultado de una reacción intolerante, a las carteras, pero sobre todo a las opiniones políticas, de personas como Eliseo Alberto, Ricardo Becerra, Salvador Camarena, María Amparo Casar, Germán Dehesa, Soledad Loaeza, Jean Meyer, Luis Rubio, Ramón Xirau o el autor de esta columna.

El agravio de Ebrard formó parte del ambiente de sectarismo y confusión que nos envolvió después de aquellas elecciones de 2006. Nunca, hasta donde tengo entendido, ofreció disculpas públicas como las que hoy en día, con pleno derecho, le exige al desfachatado Sandoval Íñiguez.

No se necesita un análisis semiológico para comprender que, al decir que cerrasen las carteras, Ebrard quería sugerir que los firmantes de aquel documento recibían o buscaban alguna compensación material por publicarlo.

Le pudimos haber respondido que habíamos abierto las carteras, eso sí, para sufragar de nuestro bolsillo aquella inserción en la prensa. Todavía conservo la ficha de depósito con la que pagué mi contribución por mi propia firma y las de dos o tres colegas y amigos a quienes, a petición de los promotores del documento, invité a suscribirlo. Suscribí y pagué con gusto y convicción y estoy seguro de que lo mismo hicieron todos los firmantes aunque sabíamos del contexto de exaltación que dominaba en la vida pública del país.

Enhorabuena por la denuncia de Ebrard contra el mendaz cardenal tapatío. Qué lástima que, además de reclamar cuando lo calumnian, ese funcionario no se preocupa por ofrecer prueba o disculpa algunas cuando es él quien propala imputaciones falsas.

Publicado en eje central

Anuncios

3 comentarios en “Ebrard, autodefensa y desmemoria

  1. Totalmente de acuerdo con usted. Muy oportuno y nos reuerda que donde las dan las toman sin menoscabar la importancia del gesto de Ebrard.
    Ojala Segob, la SCJN y la PGR recordaran que defienden no sólo su honor sino nuestras leyes.

  2. Excelente reflexión de que “quien las hace no las conciente”, es verdad yo ya había olvidado ese detallito del señor Ebrard, gracias por recodármelo.
    Por otra parte ojala y mida sus declaraciones el cardenal después de este incidente, pero eso sería pedir demasiado.

    Gracias por tan aguda y oportuna reflexión más aún en un país como este en el que carecemos de memoria histórica temprana e inmediata

    Carlos Mendoza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s