La ganga

Texto publicado en emeequis

Los tres partidos políticos nacionales, la mayor parte de las empresas de telecomunicaciones, los

Ilustración tomada de http://radio.larnr.org

especialistas y comentaristas más enterados acerca de estos asuntos, habían considerado que la Licitación 21 constituía un atentado para la nación. Todos, por diversos conductos, exigieron a la Cofetel que declarase desierto ese concurso para la asignación de importantes trechos del espectro radioeléctrico.

Una parte de la Comisión Federal de Telecomunicaciones atendió a esos requerimientos. De cinco comisionados, solamente dos aprobaron la controvertida licitación 21.

Dos, de cinco votos. Solamente con una lógica enrevesada, o convenenciera, se puede pretender que un organismo colegiado tome una decisión muy importante con ese margen.

La L-21 puso a subasta varios segmentos de espectro radioeléctrico para la propagación de telefonía celular. El apartado de esa licitación que ha sido cuestionado, fue diseñado para favorecer a un solo concursante. Televisa, en sociedad con Nextel, manifestó desde el año pasado su interés para recibir esa adjudicación.

Entre octubre y noviembre de 2009, ese consorcio promovió una modificación a la Ley Federal de Derechos para que los ganadores de las inminentes licitaciones de espectro radioeléctrico fueran exentados de pagar derechos, por ese concepto, durante dos años. La merma que sufrirá el erario asciende a 5 mil millones de pesos.

Aquella exención, después de varias borrascosas sesiones en ambas cámaras, fue aprobada con mayoría de legisladores del PAN y del PRI, así como con la anuencia de algunos senadores del PRD.

Pocas semanas después, fue evidente que las reglas diseñadas por la Cofetel para la Licitación 21 estaban destinadas a favorecer a Televisa. Ese era el único grupo de telecomunicaciones podía participar, debido a los límites que se establecieron para que al cabo de la licitación ningún operador de telecomunicaciones tuviera más de 80 Megahertz de carácter nacional.

Esa, que podía haber sido una medida saludable para que quienes acaparaban porciones importantes del espectro radioeléctrico ya no crecieran en ese campo, se convirtió en un candado que propició que el que ya tenía más que nadie, ahora tenga todavía mucho más.

Me explico. Hasta hace pocas semanas Telcel, filial de Telmex y que ha sido la empresa con mayor presencia en telefonía celular, tenía 53.8 MHz de espectro nacional. Iusacell disponía de 43.8 MHz, Telefónica de 39.1 y Nextel de 21.9.

A fin de limitar el crecimiento de Telcel, el gobierno federal dispuso que al cabo de las licitaciones recientemente efectuadas ningún operador podría tener más de 80 MHz nacionales de espectro radioeléctrico.

La L-21 puso a subasta una franja de 30 MHz, con lo cual Telcel estaba vetada para participar. Pero el resultado de esa licitación no propició más competidores, ni mejores equilibrios en la utilización del recurso nacional que es el espectro radioeléctrico. Todo lo contrario.

Y es que la Cofetel tomó en cuenta únicamente las porciones de espectro radioeléctrico destinadas a la telefonía celular y no a otros servicios de comunicaciones.

Los comisionados que organizaron esa licitación, no quisieron recordar que la empresa que dispone de más segmentos del espectro radioeléctrico se llama Televisa, que acumula el 56% de todas las frecuencias de televisión comercial en el país.

Antes de las licitaciones recientes, Televisa tenía 124 MHz nacionales de espectro radioeléctrico, de acuerdo con información proporcionada en la propia Cofetel.

Después de la L-21 esa empresa, asociada con Nextel, dispone de 154 MHz de carácter nacional.

Telcel se queda con 77 MHz, después de recibir varios segmentos por los que concursó en esa misma licitación. Ahora Televisa duplica el espectro radioeléctrico que tiene Telmex-Telcel.

Por los 30 MHz que acaba de recibir, el grupo Televisa-Nextel pagó un enganche de 180 millones de pesos.

En cambio, por otros 30 MHz que eran parte de la misma licitación, Telcel y Telefónica accedieron a entregar pagos iniciales que ascienden a 5068 (sí, cinco-mil-sesenta-y-ocho) millones de pesos.

Numerosas voces han considerado que la L-21 es un atraco a la nación. Al grupo empresarial que ya tiene demasiados recursos comunicacionales, apoyándose en bienes del Estado, le dan todavía más y a precio de ganga. No se vale.

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2 comentarios en “La ganga

  1. Da tristeza tanta chapuza en nuestro país. Legisladores que aprueban que no se pague impuestos y luego quieren que haya redistribución del ingreso; el gobierno empeñado (?) en foementar la competencia sin ver el conjunto radioeléctrico. Y todavía alguien tiene el cinismo de pedir que la sociedad actue.

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