Sociedad y poder

Autoritario, se confiesa Peña Nieto

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Publicado en emeequis

Según su propia definición, el gobernador Enrique Peña Nieto es un autoritario. También lo es, a juzgar por sus decisiones recientes. La enmienda constitucional aprobada por el congreso mexiquense el martes 14 de septiembre es demostración de soberbia y prepotencia, aunque también de temor a la competencia política.

La cancelación de las candidaturas comunes en esa entidad dificultará la alianza de los partidos de oposición para enfrentar al candidato del PRI, y de Peña Nieto, en la elección del 3 de julio de 2011. Pero esa jugada puede revertírsele al gobernador favorito de Televisa. Si hasta ahora la postulación de un mismo candidato era más una posibilidad que una decisión que hubiera sido discutida formalmente por el PAN y el PRD, el veto a ese recurso político acrecentará el interés de esos y otros partidos para construir un frente contra Peña Nieto. La impugnación a esa reforma constitucional estará en el centro del debate político nacional durante varios meses.

La estrategia política no es lo suyo. Quizá al gobernador del Estado de México no le costó demasiado trabajo persuadir a un legislador local del Partido Verde para que presentara la propuesta que cancelaría las candidaturas comunes. Posiblemente tampoco le fue especialmente difícil sumar, al voto de los diputados del PRI, la adhesión de los partidos Socialdemócrata y Convergencia. Tampoco se esforzó demasiado al aparentar que la reforma no era decisión suya, sino de los diputados.

Lo que ahora le resultará prácticamente imposible al gobernador Peña Nieto, será detener la avalancha política que habrá suscitado esa medida. Ni siquiera el vulgar intento para disimularla, haciéndola aprobar unas horas antes de los festejos por el Bicentenario, conseguirá que sea olvidado ese albazo mexiquense.

La cancelación de las candidaturas comunes podría llegar a la Suprema Corte. De ser así, independientemente de la decisión de los ministros, el propósito de Peña para hacerle sombra a una candidatura conjunta habrá fracasado. El éxito que tuvieron en Oaxaca, Puebla y Sinaloa con candidatos comunes, llevó a PAN y PRD a considerar esa opción en el Estado de México. El problema es que no cuentan con un personaje con arraigo público, a la vez que dispuesto a enfrentarse al PRI, como sucedió con los hasta hace poco priistas Gabino Cué, Rafael Moreno Valle y Mario López Valdez.

Las candidaturas comunes concentran, en torno de un personaje, esfuerzos que de manera aislada no les permitirían ganar a los partidos. El pragmatismo antes que los principios, así como la difuminación temporal de las propuestas y diferencias partidarias, son riesgos de tales asociaciones. Todavía está por verse si, en las entidades mencionadas, ganaron los partidos o personajes sin compromiso con proyecto alguno.

Ahora en el Estado de México, cancelada la candidatura común, los partidos que se oponen a la continuidad que beneficiaría a Peña Nieto tienen la posibilidad de hacer una alianza en toda forma, con programa y candidato únicos. No les resultará sencillo pero el miedo del gobernador, expresado en la compulsión con que propició la decisión del Congreso, será un aliciente para ese eventual compromiso.

Los acuerdos entre partidos pueden ser cuestionables, pero forman parte de la política. Sin embargo a Peña Nieto le parece que son tan graves como la delincuencia organizada. Así lo dijo en su Quinto Informe, el 5 de septiembre. Después de referirse a “las fuerzas criminales (que) atentan contra la estabilidad, la ley y el Estado de Derecho”, advirtió que “la delincuencia no es el único riesgo que enfrenta el país. Hay otra grave amenaza: la lucha del poder por el poder mismo… Se promueve así una democracia sin contenido; donde por el sólo fin de obtener el poder se negocian alianzas entre proyectos antagónicos, generando confusión y desconfianza en la política”.

El gobernador considera que “el poder por el poder mismo es una forma de autoritarismo… Igualmente autoritario es caer en la tentación de usar a las instituciones públicas para fines particulares o de grupo”.

En esas frases, Peña Nieto ofreció un estupendo autorretrato. Quizá ningún político mexicano en nuestros días utiliza recursos públicos e influencia para promoverse a sí mismo como hace el gobernador mexiquense. No hay demostración tan palmaria del ejercicio del poder que pretender justificarse a sí mismo.

Tiene razón Peña Nieto: el uso de las instituciones con propósitos personales y el ejercicio del poder sin proyecto no son más que autoritarismo. Franqueza no le falta. No olvidemos que, con frecuencia, el autoritarismo va de la mano del cinismo.

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Written by Raúl Trejo Delarbre

septiembre 19, 2010 a 9:04 am

Publicado en Elecciones, PRI

Una respuesta

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  1. [...] This post was mentioned on Twitter by Martha Tagle and carlos garza falla, Raúl Trejo Delarbre. Raúl Trejo Delarbre said: Autoritario, se confiesa Peña Nieto: http://wp.me/p1JuY-nD [...]


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