Erradicar la retórica del crimen

Publicado en emeequis

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A pesar del Acuerdo que suscribieron en marzo pasado, los consorcios mediáticos han seguido promoviendo la cultura de la violencia y la retórica delincuencial, en algunos casos son propagandistas de los grupos criminales y en otros se rehúsan a proteger la identidad de las víctimas de delitos e incluso de sus propios reporteros.

Como se recordará, hace algo más de medio año las televisoras privadas, a la cabeza de varios centenares de estaciones y periódicos de todo el país, anunciaron un  “Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia”. El bullicio con que fue propagada esa iniciativa permitía anticipar que, con tal Acuerdo, Televisa y TV Azteca buscaban acreditarse delante de la sociedad más que contribuir a que la información sobre hechos violentos fuese responsable y profesional.

En mayo las televisoras anunciaron la creación de un “Observatorio de los Procesos de Comunicación Pública de la Violencia” que examinaría el cumplimiento de aquel Acuerdo. El Observatorio estaría integrado por los analistas Héctor Aguilar Camín, Carlos Elizondo, Saúl López, Federico Reyes Heroles y Regina Santiago, coordinados por José Carreño Carlón. Algunos medios signatarios del Acuerdo, como El Universal, se dijeron sorprendidos por la constitución de ese grupo. El Observatorio comenzó a trabajar y el 26 de septiembre dio a conocer su primer informe.

Allí se muestran los resultados de una extensa indagación que, entre mayo y agosto, identificó 8 267 notas informativas en 16 diarios, 18 radiodifusoras y 13 canales de televisión. En términos generales, el acatamiento a normas de manejo ético de la información acerca de hechos violentos parece satisfactorio. En la mayor parte de esas noticias y medios se omite culpabilizar por presuntos delitos a quienes no han sido declarados judicialmente culpables, se protege la identidad de testigos y se omiten nombres de reporteros que cubren notas acerca de asuntos delicados.

El problema, sin embargo, está en los detalles. El Observatorio no publica de manera pormenorizada el resultado de ese amplio monitoreo, de tal suerte que no es posible identificar cómo fueron cumplidos esos parámetros en distintos medios. (También sería pertinente que se publicara con claridad la metodología empleada para ese cómputo de informaciones). Pero sí señala porcentajes generales de la inobservancia a tales reglas y comenta el tratamiento noticioso de casos específicos. Entre otros problemas, se encuentra la adopción en las redacciones del léxico de la delincuencia.

La proliferación de hechos criminales, la ausencia de reflexión suficiente acerca de ellos y la inercia del trabajo periodístico, se han conjugado para que no pocos medios se mimeticen con algunas de las expresiones más estridentes de la cultura del narcotráfico. En las notas informativas clasificadas por el Observatorio se reproducen escenas y frases que promueven esa cultura criminal.

Ese documento reclama: “Los medios deben evitar difundir imágenes y símbolos utilizados por la delincuencia organizada para transmitir sus mensajes, o difundir el miedo, tales como fotografías de cuerpos desmembrados, con personas decapitadas o cuerpos con señales de tortura, es decir, todo tipo de mensajes emanado de los criminales”.

También se indica: “Los medios deben evitar utilizar el léxico o jerga empleado por los delincuentes tales como ‘levantón’, ‘plaza’, ‘sicario’, ‘narcofosa’, ‘narcomanta’, (en general, prefijos ‘narco’), ‘encobijado’, ‘capo’, ‘pase’, ‘comando armado’, ya que de esa manera se cierran espacios a la reproducción del imaginario del narcotráfico”.

Más adelante el documento ofrece un ejemplo de esa terminología del crimen, que con tanta facilidad se ha trasminado a los medios: ”El empleo de la palabra ejecución es sumamente recurrente. Al respecto, el Consejo destaca que el término ‘ejecución’ no es sinónimo de asesinato. Una ejecución implica un ajusticiamiento”.

También se sugiere, entre otras medidas, que los medios nacionales se encarguen de la cobertura de hechos criminales locales como una manera de respaldar a medios y periodistas en los estados.

Hay que coincidir con ese documento cuando propone: “nuestro país no necesita menos información sobre el narcotráfico, sino más y de mejor calidad”. Lamentablemente la información acerca de ese informe ha sido muy escasa, prácticamente inexistente, en los medios que pretendidamente respaldan al Observatorio.

 

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2 comentarios en “Erradicar la retórica del crimen

  1. Coincido totalmente en los puntos de vista de Trejo Delabre, pero considero que hay que ir un poco màs allà de la retòrica del crìmen y analizar lo que es la cultura de crìmen. Històricamente sabemos que de diez pelìculas producidas en casi todos los paìses y màs en Estados Unidos, las diez son violentas, nueve tratan sexo, ocho alcohol y drogas, etcètera. La cultura del crimen es “carnita” de las televisoras en Mèxico, por lo tanto, la firma de dichoso acuerdo, es una vez màs, una tomada de pelo, como acostumbran èstos mercaderes de la informaciòn que estàn demasidao acostumbrados a mentir. Es màs, dirìa que es una filosofìa, una forma de ser que les permite llegar a su objetivo esencial: Ganar dinero a costa de todo.

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