Ética, fama pública y vida privada. Notas en el debate sobre el noticiero de MVS Radio.


Este jueves, en un ejercicio poco frecuente en el periodismo mexicano, Carmen Aristegui abrió los micrófonos de su noticiero matutino a la discusión acerca de la entrevista que ofreció el día anterior con la ex esposa del doctor Sergio García Ramírez. Las declaraciones de la señora María Gómez Rivera no impidieron que, pocas horas después, ese destacado investigador universitario fuese designado consejero en el Instituto Federal Electoral.

Las que difundió el miércoles el noticiero de MVS Radio eran opiniones o informaciones sin más respaldo que los dichos de la señora Gómez Rivera. De inmediato, fueron cuestionadas por radioescuchas que colocaron mensajes en Twitter y Facebook para deplorar esa transgresión a la vida privada, así como para señalar la ausencia de investigación y contexto periodísticos en aquella conversación radiofónica. También, desde luego, menudearon las opiniones que respaldaron la transmisión de dicha información.

La periodista invitó al Ombudsman del noticiero de MVS, Gerardo Albarrán, a examinar ese episodio. Periodista también, con experiencia en el análisis de problemas de ética de la información, Albarrán dijo inicialmente que su papel no era formular un juicio y que estaba acompañándola “para que tú misma examines tu actuación”. Más tarde recalcó: “la ética no se impone… no creo que fuera ese propiamente  papel… junto con la audiencia tratar de llegar a una conclusión”.

Sin embargo la función del Defensor de la Audiencia en MVS, igual que en otros medios que tienen esa o figuras de mediación similares, va más allá de ofrecer elementos de juicio. El Ombudsman está comprometido a ofrecer un punto de vista en asuntos problemáticos como el que planteó la entrevista del miércoles por la mañana. Albarrán cumplió con esa tarea aunque con insuficiente énfasis.

Albarrán compartió las opiniones de quienes hemos considerado que el noticiero incumplió su Código de Ética al no requerir la opinión del involucrado, es decir, del doctor García Ramírez. La periodista explicó que lo buscaron la misma mañana del miércoles. El problema fue la premura con que se difundió la charla. El propio miércoles, antes de la entrevista, Aristegui relató que Gómez Rivera había solicitado entrar al aire pocos minutos antes (“cuando nos llamó esta mañana María Gómez Rivera, nos sorprendió…”). La propia Gómez Rivera indicó que había resuelto llamar “escuchando hoy en la mañana que Sergio es uno de los candidatos al IFE”.

En esas condiciones era imposible ubicar la conversación en un panorama adecuado, con información contextual que enriqueciera la apreciación de los radioescuchas. Así que un ángulo que no se abordó en la discusión sobre la entrevista del miércoles es si la información que daría Gómez Rivera ameritaba darle espacio con tanta prisa. La periodista considera que sí.

Las declaraciones de Gómez Rivera no se referían a un hecho reciente. Al contrario, ella misma explicó que la causa de sus quejas sobre su entonces esposo ocurrió hace más de dos décadas. La única causa que les podría haber conferido alguna actualidad era la inminente designación del Dr. García Ramírez como consejero del IFE. El propósito de Gómez Rivera era impedir ese nombramiento. Al abrirle los micrófonos cuando así lo solicitó, la periodista compartió las motivaciones de la señora Gómez Rivera. Es decir, queriéndolo o no, la conductora del noticiero matutino de MVS tomó posición al lado de una de las partes en litigio. O, en otros términos, auspició la publicación de un asunto que no formaba parte de la agenda pública y, al hacerlo, favoreció los intereses –sean cuales fueran– de la señora Gómez Rivera.

El Ombudsman del noticiero subrayó el incumplimiento de Aristegui al segmento del Código de Ética que obliga a informar cuando una de las partes en litigio no ha querido dar su punto de vista. El Código indica también: “El trabajo profesional deberá privilegiar la consulta de más de una fuente en cada caso”.

Pero el asunto más relevante ha sido si las declaraciones de la señora Gómez Rivera justifican la invasión a la vida privada (vida íntima, consideró Albarrán) del doctor García Ramírez y su familia. La periodista estima que sí. El propio Ombudsman, precisó su postura cuando señaló “yo encuentro pertinente el que se haya tocado este tema”.  Y explicó así esa conclusión: las quejas de la señora Gómez Rivera acerca del comportamiento que –según ella– habría tenido García Ramírez como esposo y padre de familia, “no afectan su capacidad para desempeñarse como funcionario público”. Es decir, esos señalamientos no tenían que haber sido difundidos puesto que no eran de interés público, de acuerdo con el examen de Albarrán.

Pero en cambio sí adquieren relevancia pública, porque podrían tener consecuencias en el ejercicio de cargos públicos, las informaciones que Gómez Rivera ofreció acerca de la salud mental de su ex esposo. Albarrán consideró pertinente “evaluar cómo su conducta personal o íntima puede afectar su función pública”.

Tiene razón. Y eso es precisamente lo que no hizo el noticiero matutino de MVS. El tiempo que recibió la conversación con la señora Gómez Rivera estuvo fundamentalmente dedicado a reproches personales hacia su ex marido. Quizá no podía ser de otra manera porque se trataba de una entrevista abierta y la periodista permitió que la agenda de ese asunto la estableciera su interlocutora.

Pero de la salud del ex esposo, que en opinión del Ombudsman era el tema de veras relevante, se dijeron unas cuantas frases: durante una época tomaba medicamentos y tenía un talante autoritario.

¿Son esas circunstancias –en caso de ser ciertas– un impedimento para que el personaje cuya vida íntima fue expuesta de esa manera desempeñe con probidad y eficiencia cargos públicos de importancia? Allí es donde tendría que haber existido alguna indagación periodística.

De haber podido hacer su trabajo, la redacción del noticiero matutino de MVS podría haber documentado el paso de García Ramírez por numerosos cuan, hasta donde se sabe, exitosos cargos públicos y responsabilidades profesionales: Procurador General de la República, presidente del Tribunal Agrario, miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos la cual presidió durante un trienio, miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas, entre otros.

Indagar en esa trayectoria, en vez de comprometerse con una sola y anticipadamente parcial versión, hubiera implicado un trabajo periodístico serio. A veces las prisas no lo permiten. Pero las prisas nunca son buenas consejeras, incluso en el periodismo que es una actividad acicateada por la búsqueda de la primicia.

Pocos periodistas en México enfrentan los cuestionamientos a su trabajo profesional con la franqueza que lo ha hecho Carmen Aristegui. La misma existencia de un Código de Ética formó parte de las condiciones que llevaron a la creación de ese espacio radiofónico a comienzos de 2009. La presencia del Ombudsman se debe a los acuerdos entre la periodista y la emisora que permitieron su retorno a la radio en febrero pasado, después de la suspensión del programa durante un par de semanas. Por eso en el noticiero matutino de MVS existen circunstancias para un ejercicio de discusión sobre lo que allí se hace y dice. La propia Aristegui, este jueves por la mañana, consideró “somos también sujetos de escrutinio público, somos también sujeto de críticas”.

Enhorabuena que así ocurra. Las evaluaciones críticas existen, con o sin reconocimiento de los periodistas, pero el hecho de que se les de espacio en los medios no es frecuente.

Tampoco lo ha sido, pero llegó para quedarse, la discusión sobre los límites entre vida pública y privada. Los personajes públicos están especialmente expuestos a las miradas de la sociedad. Sus conductas personales nos interesan por las implicaciones que puedan tener en su desempeño público. Por eso es de interés público de qué manera viajan o en dónde cenan los funcionarios y sobre todo quién paga sus gastos. Y lo son las reuniones, aunque sean privadas, en donde toman decisiones acerca de asuntos públicos.

La vida familiar es motivo de interés para la sociedad cuando, como bien indicó el Ombudsman de MVS, afecta las tareas públicas. Aristegui y Albarrán estiman que las confidencias de la entrevistada del miércoles ameritaban su difusión pública. A otros, nos parece que no.

De esas declaraciones, los ciudadanos no obtuvimos ninguna información relevante para aquilatar el desempeño público del funcionario cuestionado de tal forma. Lo que allí se dijo era de tan escasa relevancia que, hasta donde he podido encontrar, ningún otro medio de comunicación se ocupó de esa conversación. Ya no estamos en épocas de censura gubernamental o corporativa capaz de extenderse a todos los medios, así que si el asunto no fue considerado por otros noticieros, ni por los diarios más serios, no fue por encubrir a nadie sino por motivos profesionales.

A quienes sí interesó la conversación del miércoles, fue a aquellos radioescuchas del noticiero matutino de MVS que suelen estar ávidos de constataciones acerca de las truculencias e inconsecuencias del poder político. Los golosos de chismes y escándalo, aplaudieron esas dosis de amarillismo. También, por otra parte, defendieron la difusión de esa entrevista los no pocos radioescuchas que encontraron en las quejas de la señora Gómez Rivera una causa justa con la que se han solidarizado de buena fe.

No sé si estamos ante el caso de una familia maltratada y ante una mujer víctima de inaceptables conductas violentas. No tenemos elementos para discernir si se trata de versiones fehacientes, o que atendieron a otras motivaciones. No lo sé yo, ni lo saben los radioescuchas del noticiero de MVS. Tampoco lo saben Carmen Aristegui ni los periodistas que trabajan con ella. Y no lo saben porque pusieron al aire la llamada telefónica sin tiempo para evaluar esas denuncias.

Habría quienes consideren que el interés público justificaba esa ligereza. A mí me parece que no. Creo que entre los elementos de juicio que es preciso considerar en estos casos se encuentra la fama pública de las personas y la posibilidad de perjudicar la reputación de un ciudadano con la difusión de una opinión parcial e interesada. A las audiencias también se les daña con informaciones incompletas.

El periodista no es solamente intermediario. Es un profesional que tiene la responsabilidad de evaluar la información que transmitirá y ponerla en contexto. En momentos de duda, habría que pensar más en el descrédito que se les puede infligir a las personas y un poco menos en las primicias, por llamativas que puedan ser.

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24 comentarios en “Ética, fama pública y vida privada. Notas en el debate sobre el noticiero de MVS Radio.

  1. En términos generales coincido con su argumentada posición. Agradecible porque como usted señala ningún medio se ocupo de ello a pesar de que el lindero entre lo público y lo privado ni esta claro y es sujeto de debate argumental continuamente, pero no puede debatírselo violando la discusión argumental como hizo CA con la justificación de las prisa, que usted erróneamente medio acepta.
    Pero creo que usted se debate continuamente entre su formación y su capacidad y sus fidelidades. El señor Albarrán sea o no periodista y sea cual fuere su capacidad, en este asunto cumplió a medias y aceptó el trato autoritario que CA no infirió a la propia señora Gómez.
    ¿Por lo demás cual era la prisa? Enfangar merecidamente o no a un destacadísimo personero del PRI, puesto que era absolutamente improbable que eso impidiera su elección, luego tiempo había. Usted lo señala se trata de eventos de hace dos décadas, que aún ciertos puede uno conceder que las conductas o deficiencias propiciantes ya han sido subsanadas.
    Dudo que CA haya convocado a G Albarrán a examinar su comportamiento ético, lo llama a cubrir la violación a la ética periodística y personal disfrazándolo de apertura a la crítica y al debate.
    Al margen de todo esto considere el uso que se le da “a muchos opinaron a favor y muchos en contra”; “menudearon las aprobaciones pero también los rechazos” Creo que eso sólo dice que carecemos de datos o de valor para asumirlos: “interesó la conversación del miércoles, (,…) a aquellos radioescuchas del noticiero matutino de MVS que suelen estar ávidos de constataciones acerca de las truculencias e inconsecuencias del poder político (…) por otra parte, defendieron la difusión de esa entrevista los no pocos radioescuchas que encontraron en las quejas de la señora Gómez Rivera una causa justa con la que se han solidarizado de buena fe.”
    Le repito mi felicitación por tocar el tema.

  2. Según el Dr. Delarbre Carmen no debió haberle dado voz a la ex-esposa de Sergio. ¿Y la libertad de expresión? Qué bien que hay un noticiero que te permite expresarte sin cortapisas aunque se afece a un señoron de la lse política. Claro que lo privado influye en lo público. No estmos a favor de Dr, Jekil y Mr. Hide. Sergio es un humano como todos y en su faceta osura present problemas mentalews que lo llevaron actuar como lo acusa su esposa. Claro que eso es importnte para alguien que será ( ya es) Representante Ciuddano. Hay razón en que debió buscarse la opinión de Sergio. Pero queda explicdo por la premura y no localización del ahor Consejero.

  3. Carmen no es Granados Chapa pero tampoco es una mala periodista, aborda temas importantes, como lo que pasa en Washington con respecto a México y otros que la mayoría evita y si el precio de esa información es que a ratos se le meta el espíritu de Pepillo Origel, pues que así sea.

  4. En efecto, no se requería de información sobre su vida privada, para estar claros de que García Ramírez está ahí en el IFE, como personero del “nuevo” PRI, para organizar, junto con todos los demás miembros del Consejo General de ese organismo para nada autónomo, otras elecciones antidemocráticas, aún más que las anteriores. De ahí el gran temor que provocó en todos los partidos políticos, que lo dicho por la ex-esposa de García Ramírez en el noticiero de Carmen Aristegui pudiera echar a perder los acuerdos obscuros de las bancadas en la Cámara de Diputados para la designación de los tres consejeros electorales.

  5. Mis respetos a Carmen Aristégui. Si se equivocó, será una vez entre mil. Y si se equivocó con esa basura que son los políticos, a mi me importa poco. Es una periodista que ha hecho mucho mas bien a esta sociedad que la otra basura que son tipos como López Dóriga o Alatorre y esos siguen sin que se les diga nada. Tal vez sea porque basura produce basura y ya ni se les nota. Carmen tiene prestigio y una equivocación se le ve como una pelucita blanca en solapa negra. Se la quita y su prestigio seguirá intacto. Los otros tienen excremento embarrado en su solapas y por más que se la quieran quitar seguirán oliendo a excremento.

  6. Dr. Delabre:

    En mi muy modesta opinión, Carmen tomó una decisión arriesgada pero finalmente correcta. Estoy en desacuerdo con varios de sus puntos y me permito explicarme, con pocas esperanzas de que lo lea. Voy en el orden en que los presenta.

    El Defensor de audiencia Sr. Albarrán si fijó su posición de forma clara contrario a lo que usted asegura. La misma por cierto, coincide en ciertos aspectos con la suya, pero no en todos y eso usted mismo lo declara en su blog. Hacia la parte media de la conversación, Albarrán comenta que a su juicio, la entrevista fue pertinente, dada la evidente relevancia que tendría una salud mental afectada -de ser el caso- de quien aspira a un puesto de tamaña relevancia en la vida democrática del país.

    Así mismo, el Sr. Albarrán no concluye que Carmen Aristegui faltara al código de ética, pues como bien recupera en su texto, Carmen buscó no una ni dos, sino insistentemente al Dr. Sergio García con el fin de darle derecho a réplica y más importante: contactó con uno de sus allegados, mismos que seguramente lo pusieron al tanto, decidiendo finalmente el Dr. García Ramírez no regresar la llamada. De esta manera, es claro que Aristegui no falló al código de ética de MVS al buscar en todo momento la versión de las partes involucradas. En todo caso, Albarrán hizo notar (claramente) la omisión de Carmen de hacer mayor énfasis en su intención de contactar al Dr. Sergio García Ramírez.

    Contrario a lo que usted asegura, las opiniones de la Sra. García Rivera no refieren a un hecho pasado solamente, pues declara que a la fecha, el Dr. García Ramírez ha fallado a sus responsabilidades como padre de familia, hecho que si bien no podemos usar como argumento que menosprecie sus aptitudes técnicas, si comienza a configurar un perfil que sumado a otros elementos que se dan, bien valdría la pena tomar en cuenta, sin conceder desde luego, que son necesariamente ciertos.

    Por otro lado, es completamente falso que “la periodista compartió las motivaciones de la señora Gómez Rivera”. Carmen en momento cuidó de enfatizar, que los dichos de la Sra. García Rivera son suyos. Incluso tuvo a bien describir el perfil del Dr. García Rivera al que calificó de “alto nivel tanto en el ámbito nacional como internacional”. Falsa pues también su acusación de que MVS no investigó el perfil del Dr. Sergio García Ramírez, el cual incluso describieron (entendiblemente de forma breve dados los tiempos del programa).

    Hacia el final del audio, Carmen Aristegui pone sobre la mesa el punto en cuestión: es importante abordar temas del ámbito privado cuando de aspirantes a importantes puestos públicos se trata y cuando dichos asuntos cuestionan su potencial desempeño en un cargo de tamaña importancia?

    Albarrán y Aristegui opinan que sí y usted les da la razón, si bien acusa que MVS falló en hacerlo, argumentando que los detalles que se ofrecen son pocos, que solo “se dijeron unas cuantas frases”.

    Sin embargo no es la cantidad de frases lo que resulta relevante, sino su contenido. Los elementos que se presentan, de ser ciertos, no son ni pocos ni poco graves: agresividad, problemas de salud, autoritarismo al punto de la violencia, puntos que dibujan un perfil sicológico complejo por decir lo menos.
    ¿Son importantes esos rasgos a la hora de elegir un candidato? Considero que lo serían, incluso si se tratase de puestos de mucha menor relevancia, hecho que nos lleva a preguntarnos: ¿por qué no se evalúan en primer lugar?

    Partamos de un ejercicio hipotético e imaginemos que entre los criterios de selección de candidatos se incluyera un examen sicológico. De resultar ciertas las aseveraciones de la Sra. García Rivera… ¿Sería o no importante que una persona mostrara extrema violencia y problemas de salud? ¿Afectaría o no esto a su elección? Evidentemente semejantes rasgos podrían, potencialmente, afectar su actuación, elemento que usted mismo acepta es suficiente para justificar estos permisos sobre la vida privada del ahora consejero.

    Efectivamente, ni usted, ni Carmen, ni los periodistas de MVS ni yo sabemos si en efecto estamos ante el caso de serios abusos a una mujer y sus hijos por parte del consejero pero cabe decir, de que no corresponde a Carmen el saberlo a priori (¿Acaso todo hecho que se presta al debate está perfectamente determinado? ¿Donde estaría el debate si sí?). El trabajo de Carmen es presentar temas de interés como este, abriéndolos al debate y a todas las voces, algo que ha hecho de forma intachable en incontables ocasiones y con temas controvertidos, difíciles si, pero siempre de primer interés.

    Finalmente, me parece ofensivo que usted declare que los únicos interesados en la nota de Carmen sean aquellos que están “ávidos de constataciones acerca de las truculencias e inconsecuencias del poder político” o “golosos de chismes y escándalo”. El programa de Carmen es una de las mejores y más seguidas opciones informativas, precisamente por la calidad periodística de Aristegui, su trayectoria y reconocimiento, pero sobre todo: por su objetividad y honestidad periodística, palpables desde su misma apertura a la crítica, incluyendo un reconocimiento a la suya.
    La nota de Carmen no ofende a audiencia alguna sino en todo caso, podría parecerle ofensiva al ahora consejero del IFE y a su círculo de trabajo y de influencia. En todo momento Carmen destacó lo delicado del tema, su posición imparcial y estuvo presta a darle seguimiento a fin de brindar los elementos necesarios de juicio. El tiempo del programa y la premura dada la eminente elección del próximo consejero (tal como sucedió) exigían que la nota se diera en las condiciones en que se dio.

  7. La senora claramente queria afectar a SGR. TODOS quienes conocen a SGR saben que la senora miente, absolutamente todos quienes han colaborado directa o indirectamente. Carmen Aristegui debio haber sido un poco mas prudente y revisar el contexto antes de permitir que la ex esposa articulara su version dolida de un matrimonio fallido. Ahi fue donde Aristegui fallo como periodista. Es de grandes reconocer su error

  8. Algunos comentarios en torno al Debate sobre el noticiero de Carmen Aristegui.

    Raul Trejo Delarbre dice: “Las que difundió el miércoles el noticiero de MVS Radio eran opiniones o informaciones sin más respaldo que los dichos de la señora Gómez Rivera.” Esto resulta una obviedad que de inmediato revela la posición que en todo su texto mantendrá Delarbre: no debió haberse hecho pública la opinión que la señora Gómez Rivera tiene de su ex-esposo Sergio García Ramírez, ahora Consejero del IFE. Esas opiniones, precisamente de la señora María Gómez Rivera, tienen el respaldo de su experiencia personal como ex-esposa, haces dos décadas, del Doctor, funcionario, ex-procurador, etc. Sergio Ramírez. De esto, no cabe duda. Pareciera que el señor Delarbre no considera valioso el juicio que María Gómez Rivera pueda tener de Sergio García Ramírez, en su calidad de ex-esposa del mismo, al estar sólo sustentado en “opiniones”. Esta opinión a mi parecer revela desprecio por la información de carácter psicológico. ¿Qué tan interesada está la audiencia pública en la materia del análisis psicológico de los personajes que desempeñan importantes cargos para la conducción de la vida política, social y económica del país? ¿Qué valor puede tener el interés público en la salud mental, en los hábitos y cultura de las personas que desempeñan funciones de elevado impacto social? ¿Es el presidente un borracho? ¿El anterior presidente era un maniaco-depresivo? ¿Carlos Salinas de Gortari era (y es) una persona sin escrúpulos morales, sin principios de ética humana?
    ¿Qué es una “transgresión a la vida privada”? Al leer la afirmación rotunda que el señor Delarbre hace al considerar la emisión de la conversación de Carmen con María Gómez una “transgresión a la vida privada” de Sergio Ramírez, nos hace pensar que él mismo sabe perfectamente qué es y qué no es eso de “transgredir la vida privada”. Es el enunciado por el que se pretende prohibir un acto de comunicación periodística. Así que bien cabe hacernos la pregunta: ¿Qué es “transgredir la vida privada”?
    Estoy en sintonía con el señor Delarbre cuando considera que la conversación que Carmen tuvo con la ex-esposa de SGR, tiene que situarse en un panorama adecuado, con información contextual que permita discernir con mayor grado de cientificidad la opinión emitida respecto de SGR. Sin embargo, me parece que Delarbre no es tan objetivo como quisiera cuando considera que la trayectoria de SGR ha sido “de exitosos cargos públicos y responsabilidades profesionales”. Esto, como el mismo dice respecto de la opinión de María Gómez Rivera, no se sustenta por nada más que por sus opiniones. Que otras personas crean lo mismo que él respecto de los “exitosos cargos públicos” de SGR, no es prueba de lo que se afirma. De nuevo en este punto, el señor Delarbre está haciendo gala de parcialidad (en el litigio, como él le llama, entre MGR y SGR, a favor del último) con el disfraz de ser juicio objetivo.
    Veamos más de la pertinencia de los juicios del señor Delarbre: “Al abrirle los micrófonos cuando así lo solicitó, la periodista compartió las motivaciones de la señora Gómez Rivera. Es decir, queriéndolo o no, la conductora del noticiero tomó posición al lado de una de las partes en litigio.” Con este juicio, Delarbre exhibe su pericia en deducciones lógicas. Pero cabe preguntarnos ¿cuál fue la lógica deductiva empleada en dicha argumentación? Tal vez mi inteligencia no da para comprenderlo, por ello es que pido humildemente al señor Delarbre me ilumine sobre el asunto: ¿Cómo logró saber que Carmen comparte las motivaciones de la señora MGR? ¡Que aventurada afirmación! Si Delarbre logra responderme fundamentadamente esta pregunta sería digno de considerarse un agudo observador de la psicología personal. Porque para poder decir eso con conocimiento de causa debe saberse de antemano, ¿cuáles eran las motivaciones de la señora MGR al emitir sus juicios sobre SGR? Pero Delarbre dice también en su texto que “sean cuales fueran” los intereses que motivaron a MGR a emitir su opinión por la radio, ese tema no formaba parte de la agenda pública. Es decir, Delarbre no está muy seguro de cuáles fueron los “intereses” de MGR, pero sí los sospecha, y también los reprueba por no ser parte de la “agenda pública”. ¿Quién define la agenda pública?
    Por último, reflexionemos la contundente afirmación con que Delarbre termina su disquisición de ética periodística: “A quienes sí interesó la conversación del miércoles, fue a aquellos radioescuchas del noticiero que suelen estar ávidos de constataciones acerca de las truculencias e inconsecuencias del poder político. Los golosos de chismes y escándalo aplaudieron esas dosis de amarillismo.” Como vemos, a juicio de Delarbre, el interés por las “inconsecuencias del poder político” es morbo, es avidez por el chisme y el escándalo. Cualquiera que considere “interesante” la opinión de MGR sobre su ex-esposo SGR, es amarillista, de acuerdo al juicio inmisericordioso de Delarbre. ¿Qué hace de una nota informativa sea o no amarillista?

    No obstante estar en desacuerdo en tantos puntos con Delarbre, aplaudo el ejercicio de reflexión que ha hecho pues al menos permite entrar a un debate democrático respecto del críterio del trabajo periodístico profesional, así como de los críterios para la definición democrática de una agenda pública, en constante transformación y desarrollo.

  9. Independientemente de las motivaciones y profundas razones personales que tuvo la señora, hizo una denuncia de varios hechos que pueden ser motivo de sanciones penales, es decir, son delitos tipificados. Las razones personales no son impedimento para que la investigación de un delito se cierre. Sin embargo, la señora optó por “litigar en los medios”, como ahora se dice, con fines oportunistas: evitar que su exesposo llegara a consejero, y eso fue muy claro. Digamos que Aristegui fue utilizada o favoreció los intereses muy personales de la “denunciante” al decidir pasar al aire la entrevista en ese momento y de esa forma. Se cometió un error. Creo haber aprendido con este incidente, lo cierto es que por desgracia muy pocos periodistas y medios de comunicación se lo permiten, pocos profesionales como Aristegui y muchos que no lo son y que forman parte y contribuyen a la degradación del periodismo en México. La participación de estos periodistas lo vemos a diario, pero nunca como parte de las campañas sucias en las elecciones.

  10. Estimado Raúl.

    Dices que, en mi calidad de Ombudsman, yo debo estar comprometido con “ofrecer un punto de vista en asuntos problemáticos como el que planteó la entrevista del miércoles por la mañana”. Por supuesto, así es, y así lo hice. Tú mismo lo reconoces cuando dices: “Albarrán cumplió con esa tarea aunque con insuficiente énfasis”.

    Mi trabajo como Defensor de la Audiencia en MVS no es una cuestión de énfasis, Raúl, sino de razones, y esas son las que expuse en el noticiario de Aristegui. Evidentemente opinamos distinto, tú y yo, en este asunto. Acudí al noticiario de Aristegui no a polemizar con ella (mucho menos a descalificarla o -peor aún- a justificarla), sino a tratar de poner en la mesa elementos suficientes para que la audiencia de MVS comprenda y evalúe por sí misma las razones editoriales de Aristegui. Soy Ombudsman, no juez de mis colegas periodistas; apelo a su responsabilidad y promuevo audiencias críticas. Esa es la idea.

    Coincido contigo, sí, en lo importante de presentar posicionamientos éticos y periodísticos claros. Si consideras que me faltó énfasis, te invito para que esta noche (viernes 16, pasadas las 10 pm) escuches mi programa Ombudsman MVS (102.5 fm o desde http://www.noticiasmvs.com/mvsPlayer/) en el que presento la entrevista que le hice a Carmen Aristegui el mismo miércoles 14, por iniciativa propia, es decir, ejerciendo plenamente mis atribuciones como Defensor de la Audiencia, que me permiten actuar sin queja de la audiencia de por medio (que por cierto no la hubo). Ahí evalúo el caso y le pido a Aristegui que explique el tratamiento informativo que le dio a la información y que argumente por qué decidió realizar una intromisión en la vida privada de un personaje público. Y por último planteo una serie de recomendaciones tanto para Aristegui como para Noticias MVS, para evitar en lo posible futuros tratamientos informativos que distraen de los asuntos de fondo en el debate público y que lindan en prácticas deontológicas controvertibles o incluso cuestionables.

    Cordialmente

    Gerardo Albarrán de Alba
    Defensor de la Audiencia / Ombudsman MVS

    P.S. En aras de equidad, te agradeceré que difundas esta respuesta mía en las redes sociales y demás espacios en que anunciaste tu artículo que aquí comento.

  11. En Méico es muy difícil definir con claridad bien o mal. Por desgracia, los periodístas serios son los evidenciados por los críticos. Sin embargo, los periodístas pagados gozan de muchos privilegios.
    Creo que un servidor público debe ser examinado con lupa, tanto en su desempeño público, como en el privado. Los hechos hablan y han demostrado, que una infinidad de servidores públicos se hanbeneficiado de variadas formas de los recursos del estado. Visto está también, que muchos servidores públicos tienen prácticas delicuenciales en su vida privada de una gravedad pavorosa.
    En mi opinión, creo que todos los servidores públicos, principalmente los que aspiran a posiciones determinantes, deben ser profundamente evaluados, creo, que de la misma manera que se comienza a evaluar a los cuerpos policiacos. Perfiles psiquiatricos y pruebas de confianza. México no está para confiar en la buena el bues aspecto de las personas, México necesita de gente seria y comprometida, y ellos estarán dispuestos a ser evaluados.

  12. Sr. Delabre, después de leer las opiniones de Marco Gómez y Francisco Ruiz, poco me queda por opinar. Sólo me llama la atención la malicia con que ataca a la señora Aristegui, la cual a lo largo de su carrera ha demostrado ser un garbanzo de a libra entre los periodistas de México. Debería saber que la práctica periodística debe ser para abordar la parte crítica de los actos de gobierno, un periodista que se dedica a aplaudir a los hombres del poder no sirve al público que lo lee, mejor que se convierta en jefe de prensa o personero, y mire que conocemos muchos de ese talante. Sus comentarios me recuerdan mucho una basura de programa llamada “Tercer Grado”; a lo mejor está haciendo méritos y próximamente lo veremos a lado de reconocidos y laureados periodistas de la calaña de Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola, Adela Micha, Denise Maerker, Víctor Trujillo, Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva. Felicidades.

  13. En realidad, el Ombudsman Gerardo Albarrán no responde absolutamente a ninguno de los cuestionamientos del artículo. El que creo que es el punto clave es: ¿en qué punto de la entrevista de Aristegui el asunto rebasó “el filito” (Aristegui dixit) de la vida privada para hacerlo público?

    Por lo que veo, no hay respuestas.

    Saludos

    Ariel Ruiz

  14. Ese mismo jueves por la mañana al escuchar la entrevista no pude evitar el temor a lo que vendría después, se de sobra el valor que una periodista como CA tiene en un entorno mediático como el que vive nuestro país, plagado de fisuras y compromisos con el poder. Soy consciente, entre otras cosas, de que para algunos la crítica hacia un personaje que ha sido destacado en el medio y objeto de censuras puede resultar alarmante; sin embargo, en nombre de la importancia que CA representa para quienes defendemos el valor de la información y seriedad en los medios masivos, en esta ocasión debo aceptar que la periodista se ha equivocado en lo presentado esa mañana de jueves.
    No es cuestión de rasgarnos las vestiduras, la comunicación es un capital trascendental para cualquier estado democrático o en vías de democratización, es cuestión de rigurosidad periodística, un profesional de la comunicación sabe que tiene una agenda informativa que respetar (es digamos, el sello diferenciador), y la agenda de Carmen, nunca ha sido la del borlote y la nota rápida, si algo he defendido de su trabajo es el seguimiento puntual a los grandes temas, su oportunidad, y si ha fallado, ya sea por la prisa, el descuido o el entusiasmo, la misma ciudadanía que le ha defendido está obligada a encender los focos rojos, es parte del juego de la democracia.

    Como radioescucha y comunicólogo no pienso dejar de escuchar a Carmen Aristegui, no voy a echar por la borda su trayectoria y mi gusto por el trabajo que desempeña, pero no puedo solapar un error que no puede volver a repetirse y que es crucial para la educación informativa de este país.

  15. Me siento profundamente emocionada por la calidad y el respeto de los comentarios aquí vertidos; al margen de que esté una de acuerdo o no con ellos o con el texto del Dr. Trejo da gusto poder leer opiniones claras y bien fundamentadas, pero sobre todo, civilizadas. Enhorabuena.

  16. Cuando el debate público se constriñe a filias y fobias, se desnaturaliza la democracia deliberativa.

  17. Me parece un despropósito hacer entrevista a una excónyuge de hace dos décadas, posiblemente resentida y que solicita ser entrevistada en el momento crucial de elección de consejero del IFE, para decir lo que dijo. Afortunadamente no afectó a la elección.

  18. Creo que Raúl Amezcua trivializa el abuso contra las mujeres. Que te pase a ti o a alguna familiar tuya, Raúl, a ver si se te olvida después de dos décadas. Un gran problema con esta sociedad es que todo lo olvida, que no es igual a perdonar. LO OLVIDA y es por eso que no sale de lo mismo.

    Raúl dice: “Afortunadamente no afectó a la elección.”
    O qué no sabías, Raúl, que este es el país donde ‘no pasa nada’. Donde un asesino se puede convertir en presidente. Donde un ratero renuncia a su cargo y simplemente se va a su casa a disfrutar de los millones que robó. Donde una activista exigiendo justicia puede ser asesinada en frente del palacio de gobierno y ningún político cae.

    Será que los miles de Raúles de este país dirán lo mismo: “Afortunadamente estas cosas no han afectado al país.” Al país de Televisa. Al país futbolero. Al país de chelas y Raúles. No pasa nada. Los Raúles de este país pueden estar tranquilos. No pasa, ni pasará nada.

  19. por favor por que no crítican a toda la otra bola de periodistas corruptos, comprados, faltos de ética, etc etc y más etceteras!?????
    que manera de destruir a los pocos que sí hacen bien las cosas!!.. si tienen frustraciones atoradas, utilicenlas para críticar a los que verdaderamente le estan haciendo daño al país! hay muchos!

  20. Carmen Aristegui no se equivocó, la violencia machista es un problema público, es un delito que en México sigue impune y no hay forma que las mujeres accedan a la procuración e impartición de justicia. En México este delito sigue atendiendose a través de la (re)conciliación en los DIF estatales y municipales, no obstante las recomendaciones y observaciones hechas a nuestro País, por parte de la ONU. Si la víctíma hubiera denunciado en su momento al violentador o delincuente (Dr. Sergio García Ramírez) , los hubieran citado para reconciliarlos. Mención aparte merece el que el 60 por ciento de los homicidios de mujeres a manos de sus parejas o exparejas habían denunciado y las enviaron a la conciliación. Dicho de otra forma la violencia contra las mujeres es un fenómeno social y político, que en México se obvia y se sigue asumiendo como un asunto privado o personal y no como lo que es: un delito. Un delito que en México no se castiga, cuanta ignorancia. En los países donde se considera un delito ha sido porque los medios de comunicación han úbicado el fenómeno en el ámbito de lo público-político, tal como lo hizo Carmen Aristegui, a la que las mujeres todas le debemos reconocimiento. Desde mi punto de vista atender el fenómeno requiere de un marco jurídico eficaz; una arquitectura institucional adecuada y presupuesto situaciones ausentes en México. Quizá la falta de atención se deba a que no se trata de un asunto que encolerice a las masas para que salgan a la calle a pedir la destitución de funcionarios irresponsables, ni le reditúa votos a los partidos políticos, aunado a los medios de comunicación superfluos e ignorantes sobre el fenómeno.

  21. Una disculpa ante los que hayan tenido a bien leer mi post, por los intercambios entre los apellidos de María Gómez Rivera y Sergio García Ramirez, mismos que se deben más a una asociación con apellidos que me son familiares que por falta de atención a la nota de Carmen y el debate que aquí se ha sucitado.

    Gracias a todos por la calidad de los comentarios que ofrecen distintos ángulos y aristas de este tema y al Ombudsman de MVS Gerardo Albarrán por participar en él, así como al Dr. Raúl Trejo Delabre por generar este espacio de debate.

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