Fobia a los monitoreos

El monitoreo de los medios electrónicos, para saber qué espacio le otorgan a cada partido y candidato, se ha convertido en parte de los procesos electorales en nuestro país. Desde que en 1994 el Instituto Federal Electoral comenzó a medir la cobertura que los noticieros de radio y televisión hacen de las campañas, sabemos con precisión cómo se comporta, en ese aspecto, cada espacio informativo en los medios electrónicos.

Monitoreos, recursos de la democracia. Ilustración tomada de http://www.laprimeraplana.com.mx

Anoche, miércoles 14 de diciembre, el IFE acordó mantener el monitoreo a los espacios informativos de televisión y radio y desechó una propuesta para que también fueran contabilizados los segmentos que cada partido recibe en los programas de opinión. Dos de los hasta anoche seis consejeros electorales (ahora son nueve, por fin, gracias a la venturosa aunque inaceptablemente tardía designación de los nuevos miembros de ese organismo del IFE) habían propuesto el monitoreo de programas de discusión. 

La propuesta contemplaba la medición de programas de televisión como Tercer Grado, Frente a frente y Primer Plano, entre otros. Se hubiera tratado de un ejercicio un tanto inocuo porque no habría tenido consecuencias formales de ningún tipo. En lo personal, me parecía que medir esos programas no es tarea de la autoridad electoral, que ya tiene bastante trabajo no sólo con el monitoreo de los noticieros en todo el país sino, entre otras cosas, con la distribución de los tiempos estatales que se destinan a los spots de los partidos políticos.

Aunque inocuo, ese monitoreo a la postre no aprobado suscitó una inopinada pero significativa ira entre empresarios de la radiodifusión y por parte de algunos periodistas. Esta mañana en el diario Milenio, Joaquín López Dóriga escribió que el monitoreo a los programas de opinión era expresión de “sistemas totalitarios” y consideró que hubiera sido un “método de censura”.

La verdad es que no encuentro por qué la medición de lo que dicen comentaristas y periodistas pudiera ser una forma de censura. El monitoreo lo único que hace es contabilizar lo que ya se dijo en los medios y ya ha sido conocido por sus públicos. El IFE no medirá contenidos de programas de opinión pero, de haberlo hecho, no hubiera coartado libertad alguna como sostienen algunos periodistas que posiblemente preferirían tener audiencias desinformadas.

Los monitoreos dan cuenta del comportamiento de los medios, que para todos resulta del mayor interés. Gracias a los datos que ofrecen, los ciudadanos pueden evaluar con sustento el desempeño de los medios. Si no es función del IFE, quizá organismos de la sociedad y algunas universidades puedan hacer de manera regular esas mediciones. Los monitoreos de medios ya son parte de nuestra vida pública aunque no les gusten a periodistas como López Dóriga, hechos al viejo estilo de un país que ya no tenemos y al que no queremos regresar.

(Este texto sirvió como base para mi comentario de este jueves en la Tercera Emisión de Hoy por hoy en W Radio).

 

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2 comentarios en “Fobia a los monitoreos

  1. Estimado Raúl

    Coincido contigo en que es muy pertinente la evaluación de las opiniones de programas de opinión de cara al proceso electoral de 2012, pero no creo que sea tarea del IFE realizar dicha evaluación; no está contemplada en sus Lineamientos que han mantenido desde 1994.

    A pesar que este ejercicio es visto como “ataque a la libertad de expresión”, lo cierto es que es saludable.

    Lo que sí es importante es que organismos sociales, interesados en formar audiencias críticas se avoquen a analizarlos; los concesionarios quieren preservar esa parcela de poder que les queda en su cobertura electoral. Nos toca a los ciudadanos organizarnos para dejar constancia de cómo opinan las televisoras en torno a los candidatos.

    Saludos muy cordiales
    Miguel Acosta V.

  2. Cierto, difícil e improbablemente la medición de los comentarios (¿?) significará algún tipo de censura, salvo para aquellos conscientes de la endeblez de sus argumentos. Pero esa medición me parece será muy complicada, muy cara y difícilmente ayude a orientar el voto de la mayoría.
    Desafortunadamente lo único medianamente interesante e ilustrativo de las campañas serán los comentarios.
    Saludos respetuosos por su talento y profesionalismo.

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