Prohibir las encuestas

Versión del comentario presentado en Hoy por Hoy, de W Radio, la noche del 6 de septiembre

La propuesta de dos diputados del PRD para prohibir las encuestas es preocupante. No porque tenga futuro, sino antes que nada porque dos legisladores reputados como de izquierda consideren que la

Ilustración tomada de ADN argentino: adnarg.com.ar

realidad se puede modificar cuando se le oculta.

Gerardo Villanueva y sobre todo Martí Batres tienen experiencia política. A este último, más allá de los desacuerdos que se puedan tener con sus decisiones y trayectoria, se le puede reconocer su compromiso con la defensa de la democracia. Por eso es tan sorprendente que suscriba la iniciativa para reformar el Código Electoral con el propósito de impedir que los ciudadanos conozcan resultados de encuestas durante las campañas electorales.

La exposición de motivos de la iniciativa, publicada el 6 de septiembre en la Gaceta Parlamentaria, es inicialmente condescendiente con los estudios de opinión. Pero luego asegura: “estas herramientas –en particular las encuestas por su característica contundencia y su impacto mediático– también pueden ser pervertidas en su origen y ser utilizadas para fines egoístas y fuera de la naturaleza de la investigación social, como propaganda que busque influenciar negativamente en los prosélitos para cambiar su voto”.

Más adelante, la propuesta de Villanueva y Batres rechaza que la democracia implique tener un país “en donde se permite la libre y hasta libertina transmisión de todo tipo de información sin filtros aparentes”.

Cuando desde el poder político se habla de perversiones y de influencias negativas hay que encender las luces de alerta. Pero cuando se habla de libertinaje (término de la retórica diazordacista) y de la necesidad de crear ¡filtros! para determinar qué puede conocer la sociedad, entonces hay que considerar que estamos ante escandalosas amenazas contra los ciudadanos.

A los diputados perredistas, pero muchos otros políticos coinciden con ellos, las encuestas les resultan incómodas debido a la disparidad entre los pronósticos que conocimos durante todo el primer semestre de este año y los resultados de la elección de julio. Cometen, como tantos otros, el error de evaluar a las encuestas como si fueran oráculos destinados a predecir el comportamiento de la sociedad.

Pero su equivocación principal radica en el ánimo censor: “en aras de respetar los principios de equidad y certidumbre en las elecciones, será mejor evitar la difusión de cualquier tipo de cifras provenientes de estas herramientas durante el período de campaña y hasta el cierre de las casillas en la jornada electoral”. Incluso, proponen sanciones penales (cárcel) para quienes infrinjan esa prohibición.

La iniciativa Villanueva / Batres atenta contra el derecho de los ciudadanos a la información. Vulnera también el derecho a la expresión de los encuestadores y de los medios de comunicación. Y a final de cuentas resulta elitista porque las encuestas electorales podrían seguir haciéndose pero sus resultados solamente serían conocidos por las instituciones que contrataran la realización de tales estudios.

Atentatoria de varias libertades, antidemocrática en fin, la iniciativa que comentamos además resulta desmemoriada. Como ha recordado Ciro Murayama en su cuenta de Twitter, el PRD eligió a su candidato presidencial a partir de encuestas. Qué incongruencia.

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Un comentario en “Prohibir las encuestas

  1. Don Raúl:
    Tiene usted razón en sus comentarios, las encuestas son estudios de opinión que se usaron mucho en la época de los años sesentas y setentas para guiar los diagnósticos para la incipiente y hoy fallida por muchas causas Planeación democrática para el desarrollo, que López-Portillo manoseó e hizo “flor de un día”, fallara, las encuestas son solo guías, y solo eso, pero no hay que negar que deben de ser objeto de difusión ya que cumplen una función didáctica e informativa además de toma de conciencia de cómo va la cosa, de ser así, si un candidato observa que va por debajo de su contrincante, pues a modificar estrategias y demás ajustes a su campaña para modificar favorablemente las tendencias, creo que a eso en planeación del desarrollo se le llama diagnóstico para el diseño, o re diseño de políticas. Los mexicanos somos muy dados a los pronósticos de la lotería, y nos vamos con la finta de darles a las encuestas un sesgo que no es, pero eso ya es otra cosa, estoy de acuerdo con que su prohibición no es correcta y mucho menos ayuda a la democracia nacional.

    Un abrazo don Raúl y felicidades.

    Carlos Mendoza

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