Televisión: más para los mismos

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Publicado en emeequis

Cada día que pasa sin que haya nuevas opciones en televisión abierta, es un día más de privilegios a favor de Televisa y Televisión Azteca.

A punto de terminar su gobierno el presidente Calderón asegura que ahora sí, ya merito,

Ilustración tomada de http://www.sparklingstars.net/

quedará abierta la licitación para nuevas frecuencias de televisión. Pero en la Comisión Federal de Telecomunicaciones, a cargo de subordinados suyos porque no se trata de un organismo autónomo, no se ponen de acuerdo.

Algunos comisionados están a favor de abrir a concurso las frecuencias necesarias para que haya un par de nuevas cadenas nacionales de televisión. Otros, prefieren que se establezcan cadenas regionales. Se trata de un subterfugio –otro más– para impedir que las empresas de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego tengan competidores.

La Cofetel, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y en primer lugar el Presidente de la República, han sido durante seis años obsequiosos operadores del interés de las televisoras. El negocio de la televisión radica en sus audiencias. Por eso el principal empeño político de Televisa y TV Azteca en los años recientes ha sido para demorar lo más posible la apertura de nuevas concesiones.

Lo han conseguido gracias al temor que les tiene el presidente de la República. Felipe Calderón confió en el auxilio de la televisión para que la propaganda encubriera las muchas debilidades de su gobierno. No lo hizo desde una posición de fuerza, sino de sumisión respecto de los consorcios mediáticos.

Durante este sexenio las televisoras han sido favorecidas con una impúdica sucesión de exenciones, decisiones y disimulos. A la dilapidación del patrimonio nacional cuando, entre otros episodios, la Cofetel acordó vender a Televisa en 180 millones de pesos un segmento de espectro radioeléctrico que vale más de 5 mil millones de pesos, se añaden sucesivas autorizaciones para que las televisoras acrecienten su peso dentro de las telecomunicaciones e incluso en otras industrias.

Televisa ha podido acaparar casi todo el mercado de la televisión por cable y ahora consolida su alianza con Televisión Azteca en el campo de la telefonía celular, con el obsecuente consentimiento de la Comisión Federal de Competencia. Por su parte Salinas Pliego utiliza el poder que le da la televisión para afianzar otros negocios, entre ellos la empresa de energía eólica a favor de la cual el gobierno de Chiapas comprometió ingresos municipales durante varios años.

Azcárraga y Salinas Pliego saben que algún día dejarán de ser los únicos en el mercado que hasta ahora han dominado. Pero también saben que el futuro de las telecomunicaciones no está en la televisión abierta sino en la convergencia digital que amalgama contenidos de espectáculos con servicios de telefonía y transmisión Ahora compiten con Telmex ofreciendo telefonía e Internet a los suscriptores de televisión de paga, aprovechando la ventaja que les da el gobierno al impedir que la empresa de Carlos Slim distribuya señales de televisión a través del cableado telefónico. Pero no admiten competencia en televisión abierta.

La resistencia de la televisoras a compartir ese mercado, pero sobre todo la condescendencia del gobierno, impiden que el país aproveche plenamente el desarrollo de las tecnologías digitales para las telecomunicaciones y mantiene a la televisión alejada de la diversidad de ideas, así como aherrojada a contenidos de calidad deplorable.

Una o dos nuevas cadenas de televisión nacional no remediarían forzosamente esas limitaciones, pero significarían contrapesos útiles para la sociedad. Sería deseable que una de esas nuevas cadenas no fuera de carácter comercial sino para un nuevo sistema de televisión verdaderamente pública, diferente de los canales Once y 22 que tienen destellos de calidad pero que están supeditados al gobierno.

Más importante que las nuevas cadenas, serán las reglas para aprovechar la televisión digital. En la frecuencia que ahora ocupa cada canal de televisión, ahora caben entre 3 y 6 nuevos canales. Si al menos la mitad de ellos fueran para empresas e instituciones que hasta ahora no tienen presencia en televisión, habría espacio para una auténtica diversidad. Sin embargo la Cofetel y el gobierno pretenden que los canales adicionales sean aprovechados solamente por los beneficiarios de las actuales concesiones. Televisa, en vez de 3 cadenas tendría entre 9 y 18 cadenas nacionales. Es difícil que haya empresas suficientemente interesadas en participar en una industria que seguirá dominada por Televisa y Azteca.

El gobierno mantuvo la televisión en manos de tales empresas posponiendo durante seis años la licitación de nuevas frecuencias. Ahora les garantiza el control de ese mercado con reglas que reproducen la concentración en la nueva televisión digital.

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2 comentarios en “Televisión: más para los mismos

  1. total acuerdo Maestro, no se ve luz en el asunto. Traslado mi esperanza al poco ejercido derecho de la teleaudiencia: como en política los ciudadanos, en los medios la última palabra la debería tener el auditorio. Conciencia crítica, como se decía en los setenta

  2. ¿Y con un presidente electo por obra, gracia y patrocinio de las televisoras creen que vaya a cambiar en algo la situación hacia rumbos que no impliquen un poder absoluto sobre la voluntad del Ejecutivo?

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