Guaruras de papel

 

 

 

Guaruras dos

Publicado en Crónica el 22 de febrero

Arne Aus den Ruthen se ha ganado la animadversión de los abusivos a quienes exhibe cuando cometen delitos en la delegación Miguel Hidalgo. Pero nadie imaginaba que sus transmisiones por Periscope, la aplicación que permite enviar video en mensajes de Twitter, iban a registrar la golpiza que recibió la noche del martes. Sus agresores fueron varios guardaespaldas a los que denunció poco antes por estacionarse sobre las banquetas y trabajan para el empresario Raúl Libien Santiago. Las expresiones soeces de ese personaje cuando insultó por teléfono a Aus den Ruthen suscitaron el apodo con el que ahora se le conoce.
Beneficiario de los negocios de una familia que se ha enriquecido a la sombra del poder político, Libien Santiago recibió un interesante revés cuando, hace unos días, el vocero del Presidente de la República negó que ese empresario sea amigo del presidente Peña Nieto. Libien había difundido una carta del presidente con motivo del aniversario de la revista Miled, que él dirige.
Esa publicación semanal es muestra del periodismo intrascendente e inútil que, sin embargo, aún es financiado por el poder político y que les ha permitido a negociantes como Libien Santiago y su familia acumular influencia y dinero y actuar con impunidad. La revista forma parte del grupo del mismo nombre creado por Miled Libien Kaui, padre de Libien Santiago. En el directorio de la revista aparecen otras cinco personas con los mismos apellidos.
La extravagancia de crear una revista para llamarla con el nombre de su fundador es muestra de la nula seriedad de Miled, que se nutre de textos pagados con dinero público y con artículos que plagia de otras publicaciones. Asomémonos, no sin una buena dosis de ociosidad y abnegación, a cualquier edición de Miled. Por ejemplo la número 213, que circuló del 7 al 13 de febrero. La de esa edición, igual que todas sus portadas que por lo general publicitan a un funcionario o candidato del gobierno, muestra al candidato del PRI para gobernar Oaxaca: “Murat va con todo”, se anuncia.
Allí se acaba la originalidad de la revista. Los textos que aparecen en cada una de las 68 páginas de Miled, con excepción de un breve editorial, reproducen boletines de prensa del gobierno y del PRI o se fusilan artículos de otras publicaciones. En ningún caso Miled da crédito a instituciones o medios de donde toma los textos que publica.
El “Mensaje del editor”, firmado por el presidente de la revista, Libien Kaui, está dedicado a ensalzar al candidato priista y sostiene: “Grupo Miled reconoce de manera muy destacada su sólida trayectoria a paso firme, la decisión y compromiso en cambiar el futuro de Oaxaca…”
Luego se publican dos felicitaciones, de los secretarios de la Defensa y de Turismo, porque la revista cumplió cuatro años en enero. A cada carta se le destinan dos páginas, incluyendo fotos a plana entera de cada uno de esos funcionarios.
Los textos siguientes solamente se explican como resultado de contrataciones publicitarias. A la designación del candidato del PRI en Oaxaca se dedican 8 páginas. El texto es firmado por el “Ing. Román Quezada” pero es transcripción literal de un boletín del PRI difundido el 29 de enero y de una nota del mismo partido sobre Murat y la CNOP en Oaxaca. No hay una sola línea que no se encuentre en esos dos comunicados. Ni siquiera hay separación entre el párrafo donde termina el boletín del PRI y la información sobre la CNOP que, antes de aparecer en Miled, se difundió al menos en media docena de sitios en línea.
Luego aparecen tres planas sobre la creación de Fondo Ciudad Juárez en esa ciudad fronteriza. El texto, que firma el “Lic. Guillermo Padilla”, reproduce una nota de la agencia Notimex y un boletín de la Presidencia de la República, ambos del 4 de febrero. La transcripción es tan literal que se copia incluso una errata del comunicado de Los Pinos cuando dice que el Fondo “es una (sic) instrumento fronterizo…”
Otras dos páginas reproducen un boletín de Notimex del 30 de enero sobre los turistas internacionales que llegaron a México en noviembre. La mitad de una de esas páginas la ocupa una fotografía del Secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, el mismo cuyo saludo a la revista ocupa dos planas en la misma edición.
Un par de planas más con declaraciones —y una vistosa foto— del secretario de Educación, Aurelio Nuño, copian otro boletín de Notimex del 4 de febrero. Más adelante aparece una plana con notas de las delegaciones Cuajimalpa y Miguel Hidalgo. Esta última reproduce un boletín del 5 de febrero acerca de la recuperación de una calle en la colonia Argentina Poniente. Si esa publicación es pagada, la delegación que encabeza Xóchitl Gálvez habrá estado financiando la revista del agresor de uno de sus principales funcionarios.
Más páginas que reproducen textos ya difundidos: boletín de la Delegación Cuauhtémoc del 5 de febrero con todo y fotografía del director Jurídico del delegado Ricardo Monreal; texto de Notimex difundido el 5 de febrero sobre capacitación a inspectores de la SCT ilustrado con foto a media plana del secretario Gerardo Ruiz Esparza a quien, sin embargo, no se menciona en la nota.
Las 18 páginas antes mencionadas son gacetillas, que es como todavía se designa a las inserciones pagadas que no aparecen como tales. No sabemos si hubo solicitudes formales de las dependencias de gobierno allí mencionadas para que se publicaran esos anuncios. Además hay dos páginas de publicidad oficial presentada como tal: una del gobierno de la Ciudad de México y otra del municipio de Huixquilucan.
24 páginas más, todas plagiadas de otros sitios, completan ese número de Miled. Dos planas sobre las elecciones primarias en Estados Unidos tomadas del diario bonaerense La Nación del 4 de febrero. Una nota sobre el piloto de Fórmula Uno Sebastián Vettel copiada de la revista española Sport; lo más extravagante es que el encabezado y las ilustraciones que acompañan a esa nota son sobre el virus del zika. En la siguiente página se continúa con el tema, ya con un texto alusivo a la expansión del virus tomado del diario chileno La Tercera. Dos planas sobre automóviles Porsche copiadas de Diario Motor. Dos sobre la saga cinematográfica Mad Max con un texto mutilado y sin firma del escritor Manuel Kalmanovitz publicado en mayo de 2016 en la revista colombiana Semana. Un par de páginas sobre el grabador José Guadalupe Posada con un texto que aparece en numerosos sitios de Internet. Dos sobre los relojes de lujo Chopard calcadas de la revista Tiempo de relojes. Hay dos páginas sobre tecnología, con textos tomados de El Semanario y de publicaciones de Argentina y Cuba. Otras dos sobre la modelo Candice Swanepoel con un texto tomado de Wikipedia. En diversos sitios de la revista aparecen ocho planas con infografías de Notimex (nunca se le da crédito a esa agencia) sobre el Papa, el Superbowl, Facebook, el zika y el grupo de rock Ramones.
Miled incluye artículos de autor. Uno de la senadora Mónica Arriola Gordillo publicado en Crónica el 2 de febrero (pero que había aparecido antes, en el mismo diario, en agosto de 2011), otros del periodista Francisco Cárdenas Cruz y de Karla Rojo de la Vega. Además hay siete páginas que anuncian negocios de la familia Libien: Hoteles Miled, medios del Grupo Miled y una empresa de “coaching” propiedad de Simón Libien.
Así es el contenido de cada edición de Miled, un pasquín que solamente existe para beneficiarse del discrecional dispendio publicitario del gobierno federal y los gobiernos de los estados. Antes de tomar posesión el presidente Peña Nieto se comprometió a establecer reglas para la publicidad oficial y no ha cumplido. En vez de respaldar al periodismo creativo y profesional, esa publicidad está al servicio de conveniencias políticas en publicaciones que no solamente no tienen lectores sino que carecen de contenido propio. Y en su oficina de prensa encuentran motivos para que Peña felicite al periodismo hueco que practican, por decirlo de alguna manera, los editores de Miled.
Con tales patrocinios el gobierno respalda los autos de lujo, los guardaespaldas abusivos, los desplantes y la impunidad de personajes como Libien Santiago. Las páginas de Miled son espejos a sueldo de un poder político que insiste en pagar para que le aplaudan. Esas publicaciones son una suerte de guaruras de papel que nos salen muy caros y a final de cuentas sólo evidencian debilidades y frivolidades del poder político que los contrata.

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